Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2008

El actual desafo

Guillermo Almeyra
La Jornada


En efecto, el gobierno de Hugo Chvez volvi a ganar otra eleccin de importancia nacional y lo hizo por mayora de un milln y medio de votos. Adems, logr 17 estados, sobre 22, y una cantidad impresionante de alcaldas; e incluso donde perdi lo hizo por escaso margen, lo que torna irreversibles los resultados, de modo tal que se puede y debe hablar de un triunfo que fue logrado a pesar de la profunda crisis mundial que golpea la economa venezolana.

Sin embargo, no se trat de un partido de futbol cuyo resultado, irreversible, queda para la historia del equipo ganador; por el contrario, fue un episodio ms en una lucha enconada y larga contra la derecha venezolana y mundial para reconstruir el pas sobre otra base y, por tanto, las elecciones colocaron a Venezuela en un nivel ms alto de un conflicto an no resuelto.

Es importante, por consiguiente, dejar el triunfalismo de lado y empezar a ver dnde el sector popular favorable al cambio social debera reforzarse ulteriormente y cules son los planes del capital internacional y de sus agentes nacionales para derrotar al gobierno, pese a las mayoras electorales que ste obtiene reiteradamente, y dnde se est afirmando esa derecha.

La oposicin todava est fragmentada y carece de una figura representativa a escala nacional. Pero empieza a agruparse, y Rosales, apoyndose en Zulia, el estado ms rico, tiende a asumir el papel de candidato antichavista y de lder de la oposicin (que, sin embargo, sufre el pesado lastre del desprestigio de los partidos tradicionales).

Esa oposicin, antinacional, cuenta como principal fuerza propia con los daos que la crisis mundial est causando a la economa venezolana (cada del precio del barril de crudo y, por ende, con el margen que daba la renta petrolera) y le apuesta al cuanto peor, mejor, esperando pescar en las aguas turbias del descontento popular y de la descomposicin del aparato burocrtico estatal, el cual ve con pavor cmo se acaba el tiempo de los privilegios fciles. Espera tambin que la alianza venezolana-rusa provoque una reaccin antivenezolana del Pentgono que, con el complejo militar industrial, mantienen en el gabinete de Obama el poder que tenan en el de Bush (as como sus intereses y planes).

Calcula igualmente que la conquista de varios estados en la frontera con Colombia le permitir recibir de Uribe ayuda clandestina, mercenarios, dineros de la derecha colombiana y de Estados Unidos porque, con toda evidencia, slo un milagro le permitira vencer a Hugo Chvez en las elecciones donde estar en juego la permanencia del presidente en el poder y, por tanto, debe estudiar con atencin la posibilidad del asesinato de Chvez y tambin la de una revuelta militar apoyada desde el exterior.

En el frente popular, por otra parte, hay debilidades. El Partido Socialista Unificado no es un partido, y aunque actu con mayor cohesin que en diciembre de 2007, no moviliz an a la totalidad de sus inscritos (aunque recuper ms de la mitad de los que se haban abstenido hace casi un ao), no pudo conquistar sectores importantes de las clases medias urbanas (que siguen siendo coto de caza de la derecha), perdi el control polticoadministrativo de la capital, Caracas, y la derecha logr incluso capitalizar votos de castigo al gobierno en algunos sectores obreros y populares muy golpeados por la reduccin de los salarios reales y descontentos debido a la insensibilidad, corrupcin y arrogancia de parte importante del aparato burocrtico del Estado.

Incluso si el PSUV se organizase mejor, se corre el riesgo de que empiece a identificarse con el aparato estatal y a burocratizarse: no hay que olvidar que la burocracia no es, como en Cuba, la excrecencia degenerada de un aparato estatal revolucionario provocada, a la vez, por la imitacin a los soviticos y por el aislamiento y el bloqueo, sino que es una parte de la corrupcin de un Estado burgus cuyo gobierno ha sido ocupado por un puado pragmtico y heterogneo de revolucionarios antimperialistas que, sobre la marcha, estn tratando de producir cambios en ese aparato heredado del pasado saudita de Accin Democrtica y Copei.

Chvez perdi la capital por falta de movilizacin popular. Por ejemplo, Ral Pont, ex alcalde de Porto Alegre, fue a explicar a las autoridades cmo era el presupuesto participativo. Pero stas no hicieron nada para aplicarlo, aunque les habra dado una herramienta para movilizar y politizar sectores de las clases medias pobres.

El poder popular es asfixiado por el burocrtico poder estatal. La autonoma y autogestin y la propia libertad de organizacin sindical sufren trabas de todo tipo. Las decisiones vienen desde arriba, muchas veces sin siquiera una consulta a los de abajo. Y las Misiones dependen del presupuesto estatal que, a su vez, es un derivado de la renta petrolera.

Chvez, por ejemplo, declara ya muerto el proyecto del Bansur, porque varios pases sudamericanos en la crisis redescubren el neoliberalismo neodesarrollista (Brasil, Argentina, Uruguay), pero tambin porque no puede financiarlo, y Telesur se transform en un esmirriado proyecto burocrtico con escasa audiencia

No basta pues con ganar las elecciones. Un plebiscito refuerza el prestigio del presidente, pero no la organizacin popular, de la cual depende el futuro. Ms que nunca, hay que tener una base social firme y organizada, consciente y preparada para lo que vendr en terrenos mucho ms duros que los de las urnas.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter