Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2008

Crnica del pacifista detenido y deportado en Israel
Capturado en Gaza

Vittorio Arrigoni
Il Manifesto

Traducido para Rebelin por Gorka Larrabeiti y Juan Vivanco


A Vittorio Arrigoni lo detuvieron por la fuerza soldados del estado hebreo en aguas palestinas, lo encerraron durante seis das y luego lo expulsaron desde el aeropuerto de Tel Aviv. Todo por haberse manifestado junto a los pescadores palestinos contra el bloqueo que est estrangulando la Franja y sumiendo en la miseria a cientos de familias.


El mar era una capa tersa, sin crestas, cuando Darlene, Andrew y yo, activistas por los derechos humanos del Movimiento Internacional de Solidaridad (MSI-ISM), zarpamos el martes pasado desde el puerto de Gaza a bordo de tres pesqueros palestinos. El sol era templado, el cielo lmpido, no soplaba viento: se presentaba una jornada generosa de pesca para nuestros amigos pescadores. A eso de las 11 nos interceptaron rodendonos 8 embarcaciones militares israeles, que abrieron fuego alrededor de los pesqueros. Nos bloquearon y luego procedieron a a nuestro secuestro. ramos tres internacionales y 15 pescadores palestinos.

Nos secuestraron, robaron los barcos y nos condujeron al otro lado de la frontera israel. Estbamos a unas seis millas de la costa de Gaza, segn las leyes internacionales en plenas aguas palestinas (el tratado de Oslo confiere soberana a los palestinos hasta 20 millas desde las costa de la Franja). No se trata, pues, de detencin, sino de puro y duro secuestro de persona; no se trata de incautacin de los barcos pesqueros, sino de robo. Un ataque en toda la extensin de la palabra: cuerpos especiales de la marina militar israel, tropas de lite, encapuchados, armados hasta los dientes, para bloquear tres chalupas que a duras penas se mantenan a flote.

Intent conversar con el que me pareci que era el oficial israel de mayor grado; le pregunt si tenan intencin de matarme ya que haba ms de una docena de pistolas, fusiles, que me apuntaban y seguan cada mnimo movimiento que haca. Antes que los soldados israeles saltaran a bordo de mi barco, le pregunt qu temores albergaba Israel, qu peligro extremo representaba para su seguridad interna que unos pobres pescadores palestinos salieran al mar para procurarse lo mnimo que basta para alimentar a sus familias.

El oficial israel, frreo y autoritario al impartir rdenes en hebreo a sus soldados, se dirigi a m en un ingls de marcado acento australiano y no me supo contestar. Es evidente que estos super soldados, todo msculo y frialdad, estn entrenados para matar a un hombre en menos de un segundo (y cuando se trata de palestinos incluso en menos), sin pestaear, pero no son capaces de entender solos el significado de trminos elementales como derecho a la existencia o derecho a la supervivencia.

Como estbamos bastante lejos de la frontera israel, declar al oficial que no reconoca su autoridad, y mucho menos todava el derecho de secuestrar a los pescadores amigos. Decid entonces resistir pasivamente, de modo no violento. Me sub al techo del barco y desde all trep hasta un andamio de hierro que hace de gra en popa para izar las redes. Me persiguieron tres soldados que me apuntaban con pistolas a la cara. Sus ojos, detrs de los pasamontaas, me parecieron la mejor representacin del odio que jams he visto, un odio enseado a lo largo de aos de lecciones aprendidas de memoria sobre cmo aniquilar al enemigo, aunque no haya tal. No estaba asustado en absoluto, as que les dije si tenan la intencin de matarme que procedieran, que cumplieran con su deber. Matar a un civil, italiano, inerme en un pesquero palestino en compaa de amigos pescadores palestinos, en aguas palestinas. Nos alcanz un cuarto soldado; reconoc el arma que empuaba: una pistola lser. A este ltimo le dije la verdad: que soy cardipata y que esa arma poda provocarme un paro cardaco. Entonces, el soldado se acerc, el oficial le dio la orden y yo les di la espalda. El soldado me dispar a la espalda, una descarga elctrica me dej en estado de shock; los cuatro soldados intentaron empujarme hacia abajo. Haba un salto de tres metros hasta la superficie de acero de la popa del pesquero que seguro que me iba a causar fracturas. Con un golpe de rin me tir al mar y con las ltimas fuerzas que me quedaban, fui nadando lentamente hacia la orilla en lontananza, hacia Gaza, hacia casa. Indiferente a los proyectiles intimidatorios que caan en el agua a pocos centmetros de mi cabeza, nad media hora larga. Me seguan de cerca 8 barcos de guerra. Cuando los dientes me empezaron a castaetear y las manos se me pusieron moradas, tuve que desistir de la huida y dejar que los soldados me sacaran del agua maltratndome. Me libr por poco de una hipotermia. Una vez en el puerto de Ashkelon, nos sacaron del barco a Darlene, Andrew y a m, y asistimos a una escena estremecedora: todos los pescadores estaban arrodillados, desnudos, vendados, encadenados por los tobillos y con las manos esposadas en la espalda. El viaje en barco lo hicieron as, en cubierta y en esas condiciones. Por qu? Por qu todos los das Israel se mancha por medio de sus ejrcitos y sus gobiernos con crmenes de guerra contra los civiles de Gaza? Por qu les castiga colectivamente? Impedir a pescadores inocuos pescar a pocas millas de la costa, en sus aguas, o ms en general, hacer pasar hambre a la poblacin civil de Gaza encarcelada en su asedio desde luego que no favorece un proceso de paz ni garantiza ms seguridad a Israel.

A los tres internacionales nos encerraron en un calabozo de Ben Gurion y luego en la crcel de Ramle, donde nos pusimos inmediatamente en huelga de hambre, pidiendo que soltaran de inmediato a los pescadores palestinos. Eso ocurri despus.

Pas seis das en las crceles israeles: celdas estrechas y mugrientas, llenas de insectos y parsitos que se dieron un gran banquete sobre mi piel. Pero vena de Gaza, por lo que, a fin de cuentas, ya estaba acostumbrado al encierro. Gaza es la crcel a cielo abierto ms grande del mundo, por obra de los israeles. Todas las industrias han tenido que cerrar, ms del 80% de la poblacin vive por debajo del umbral de la pobreza, el ndice de desempleo de Gaza es el ms alto del mundo, no hay corriente elctrica ni combustible. Los hospitales necesitan medicamentos, la gran mayora de la poblacin, vveres y artculos de primera necesidad. Los soldados israeles me sacaron de la crcel a cielo abierto de Gaza para meterme en una de sus crceles ms pequeas, donde por lo menos, a diferencia de Gaza, se serva puntualmente un rancho y durante casi todo el da haba energa elctrica y agua potable.

Pero me privaron de mis derechos elementales, como el de ponerme en contacto con mi abogado o con mi consulado a mi discrecin, no a capricho de mis carceleros. Adems tengo que denunciar que en la crcel de Ramle, a 20 kilmetros de Tel Aviv, estn sepultados en vida cientos de refugiados africanos, en su mayora etopes, eritreos y sudaneses. Tienen un visado de las Naciones Unidas totalmente en regla y en cualquier pas que se llame civilizado les habran dado un alojamiento y un mnimo vital, porque no son terroristas. Pero una vez ms Israel demuestra que los derechos humanos y, en general, la ley internacional, son papel mojado tanto fuera de sus fronteras como dentro. Al final a Andrew, a Arlene y a m nos deportaron. No apelamos al tribunal israel para no legitimar como detencin lo que segn la ley internacional es un secuestro.

De todos modos nuestros abogados litigarn para que los pesqueros robados por la marina de guerra israel sean devueltos a sus armadores. Adems del quebranto econmico que supone para ellos, lo que ms nos importa son los cincuenta pescadores desempleados y las treinta familias palestinas que desde hace una semana no tienen manera de ganarse la vida.

Esas barcas pirateadas por Israel son el smbolo del asedio al que est sometida Gaza, de la ilegalidad, rayana en el terrorismo, con que acta el ejrcito israel incluso fuera de su territorio.

Fuente:
http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/29-Novembre-2008/art36.html


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