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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2008

La autonoma universitaria y sus enemigos

Antoni Domnech
Sin Permiso

Reproducimos a continuacin el texto de una charla de Antoni Domnech para los estudiantes en huelga de la Facultad de Ciencias Econmicas de la Universidad de Barcelona el pasado jueves, 27 de noviembre.


Si esta huelga estudiantil ha de ser efectivamente activa, una de las cosas que podemos hacer hoy, en vez de suspender cmodamente la clase e irse cada quin por su lado, es reflexionar juntos sobre la actual situacin de la universidad pblica europea. Lo har, segn me habis propuesto, desde un punto de vista filosfico-poltico, es decir, de manera congrua con la asignatura de segundo ciclo en la que estis matriculados ["Filosofa y metodologa de las Ciencias Sociales"].

Como en tantas cosas de la vida y de la discusin poltica actual, tambin en materia de poltica universitaria se observa un regreso a posiciones que, no hace tanto, se crean superadas para siempre despus del final de la II Guerra Mundial y de la victoria poltica y militar de las fuerzas de la democracia sobre las fuerzas de la reaccin, el oscurantismo y el fascismo.

El 2 de agosto de 1932, en plena discusin parlamentaria sobre la concesin de autonoma a nuestra Universidad, la de Barcelona, Jos Mara Gil Robles, el conspirador monrquico y lder de la extrema derecha catlica en las Cortes republicanas, se expresaba as sobre su ideal de "autonoma universitaria":

"Yo pedira la autonoma no para la Universidad de Barcelona, que me parecera muy poco, sino para todas las Universidades espaolas; una libertad de movimientos, una autonoma docente, pedaggica, administrativa, que no solamente sirviera para que se desplegaran ampliamente las actividades universitarias, sino para que la sociedad, y aqu est, seores, lo interesante, le prestara a la Universidad el calor, el apoyo y la asistencia que hoy le niega, porque no llega a las entraas ni al corazn del pueblo. A esto es a lo que aspiramos nosotros para la Universidad: la creacin de Universidades que puedan competir con las del Estado; yo defiendo este principio, a pesar de que soy catedrtico universitario y perteneciente a un escalafn del Estado." (1)

Para Gil Robles, pues, una genuina autonoma universitaria pasaba por poner la enseanza superior al servicio de los intereses y los negocios privados de la "sociedad" (la tontita retrica actual de la "sociedad civil" an no estaba en boga). "Autonoma" significaba, pues, para Gil Robles, independencia respecto del inters pblico tutelado u organizado por el Estado republicano, y al revs, sumisin de la vida universitaria al juego de intereses particulares, desigualmente organizados, de la "sociedad". Y tambin, claro es: recuperacin por parte de la Iglesia catlica de las competencias que le haban sido arrebatadas por el Estado republicano; asalto en toda regla a la promesa de laicidad universalista de la II Repblica espaola.

Unos meses despus del discurso parlamentario de Gil Robles, y en la Alemania inmediatamente posterior a la investidura de Hitler como canciller, Martin Heidegger pronunciaba un celebrrimo discurso, "La autoafirmacin de la Universidad alemana" (27 de mayo de 1933), dando alas intelectuales al ataque nacionalsocialista a la autonoma de la universidad alemana. En efecto, en su de toma de posesin como Rector de la Universidad de Friburgo, el filsofo Heidegger se emple a fondo para desacreditar la vieja y veneranda idea de la autonoma universitaria.

El ncleo pretendidamente filosfico del ataque a la autonoma universitaria era la crtica a la idea de que la ciencia, la investigacin cientfica bsica, tiene el fin en s misma.

Nada nuevo en l: antes de su paso al nazismo polticamente activo y tambin despus de su "desnazificacin" por los tribunales militares aliados ya haba dejado claro Heidegger que no le gustaba nada eso de que los cientficos modernos pusieran el fin de la ciencia en la ciencia misma, colocando la bsqueda de conocimiento bajo la sola y para l frvola tutela del capricho de satisfacer la curiosidad. En una clebre ocasin, el filsofo de la Selva Negra present a Galileo como el prototipo de ese extravo: como el verdadero iniciador de la escisin moderna entre la ciencia especializada y el mundo de la vida o la existencia. Heidegger opuso a eso un autntico saber, que era autntico para l, como es de sobra conocido, en la medida en que estaba instrumentalmente orientado a un fin: el fin de desvelar el sentido de la existencia del hombre. Un fin en apariencia tan noble, como indeterminado.

Lo nuevo de su discurso como rector era la concreta determinacin que hizo en 1933 de aquel fin un tanto misterioso, al que la aspiracin al saber deba servir instrumentalmente. Esa nueva determinacin traa consigo la demolicin de la "muy celebrada libertad acadmica", en cuyo fundamento filosfico vea muy bien Heidegger que est la idea de que el conocimiento bsico no, claro es, el aplicado se busca por s mismo, es autotlico, por usar jerga aristotlica. En su discurso rectoral, Heidegger opona a eso el ideal de una universidad en la que la ciencia, lejos de tener el fin en s misma, se convirtiera en una "ntima necesidad de la existencia", pasando as a constituirse "en el acaecer bsico de nuestra existencia espiritual como pueblo".

Y eso qu quera decir en romn paladn?

Quera decir que la Universidad alemana, lejos de seguir siendo una torre de marfil que gozaba de una autonoma protegida por la "libertad acadmica" en la que, idealmente al menos, era posible buscar el conocimiento por s mismo con independencia de cules fueran los resultados, deba tener tres vnculos finalistas o instrumentales:

- Un vnculo con la "comunidad del pueblo". Ese vnculo significaba para l que los estudiantes deban prestar un servicio laboral que les obligara a trabajar con los no-acadmicos.

- Un segundo vnculo con "el honor y el destino de la Nacin". Eso significaba el servicio militar como parte de la existencia del estudiante, que deba ser instruido militarmente.

- El tercer vnculo afirmado por Heidegger era "con la tarea espiritual del pueblo alemn". Es urgente declaraba formar a los estudiantes para que sean capaces de prestar un tercer servicio, el "servicio epistmico" (Wissensdienst), para el bien del pueblo.

Heidegger resumi sus propuestas diciendo que la Universidad alemana tena que orientarse al fin de formar a "los futuros caudillos y custodios de los destinos del pueblo alemn" ("zukunftige Fhrer und Hter des Schicksals des deutschen Volkes"). Las propuestas de Heidegger no tuvieron mucho xito, afortunadamente, en su parte constructiva o afirmativa. Pero como todo el mundo sabe, s en su parte destructiva: el nazismo destruy por completo la vida acadmica alemana acaso la ms frtil del siglo XX, una aniquilacin de la que nunca ms se ha recobrado.

En contra de lo que dice una tradicin filosficamente ignara en buena parte inaugurada por Heidegger, la ciencia bsica es siempre de una utilidad prctica incierta: la teora cientfica ms famosa del siglo XX, la teora general de la relatividad, no sirve absolutamente para nada: ninguna tecnologa operativa se funda en ella; no ha tenido el menor uso industrial o tecnolgico hasta muy recientemente, en que, inopinadamente, ha "servido" para fundar la tecnologa de la localizacin GPS. Ese es el motivo principal de que la investigacin cientfica bsica, que, con el gran arte plstico, con la gran msica o con la gran literatura comparte al menos el rasgo de su perfecta inutilidad ex ante, no se haya financiado nunca a travs del mercado y de la inversin privada que persigue el beneficio: se ha financiado o a travs de la universidad pblica (como en la mejor tradicin europea) o a travs del mecenazgo privado ms o menos altruista (como en las grandes universidades privadas norteamericanas).

La razn filosfica de que la investigacin bsica no pueda sujetarse a un clculo instrumental coste/beneficio es sencilla de entender. La investigacin bsica persigue un bien la remocin de las restricciones informativas estructurales a que est sometida la accin humana al que, precisamente, no puede aplicarse ningn clculo coste/beneficio. Pues, por definicin, no puedo estimar el valor en trminos de utilidad, o de dinero, o de lo que sea de la informacin X, mientras no la poseo; los costes de la actividad encaminada a conseguir la informacin X, pues, son costes que, aun si calculables a priori, no pueden contrastarse nunca a priori con el posible beneficio dimanante de poseer esa informacin. La cultura filosfica ha reconocido perfectamente ese problema desde, al menos, la rotunda afirmacin de Aristteles, segn la cual el nico motivo de la bsqueda de conocimiento nuevo es la necesidad, caractersticamente humana, de satisfacer la curiosidad, razn por la cual la investigacin bsica no puede sino proceder, en lo fundamental, en el aspecto motivacional, gratis et amore. La autonoma universitaria presupone el reconocimiento institucional de esta verdad filosfica elemental.

Es verdad que, ex post (aunque no siempre, ni siquiera frecuentemente), los resultados de teoras cientficas bsicas permiten fundar tecnologas poderosas. Es ms, slo en los resultados de una buena investigacin bsica perseguida por s misma pueden fundarse tecnologas de gran capacidad instrumental. Ortega, que conoca muy bien el ambiente irracionalista-instrumentalista alemn del que salieron luego construcciones filosficas como la de Heidegger, dej estupendamente descrita esa peculiar relacin entre ciencia bsica y ciencia aplicada o tcnica:

"la tcnica es consubstancialmente ciencia, y la ciencia no existe si no se interesa en su pureza y por ella misma, y no puede interesar si las gentes no continan entusiasmadas con los principios generales de la cultura. Si se embota ese fervor como parece ocurrir, la tcnica slo puede pervivir un rato, el que dure la inercia del impulso cultural que la cre". (2)

La actual mercantilizacin en curso de la Universidad pblica europea significa la destruccin de la motivacin "pura" de la investigacin y de la bsqueda organizada de conocimiento; no puede entenderse sino como el intento de ponerlos al servicio de fines y valores instrumentales, y por lo mismo, como el ataque a la autonoma universitaria propiamente entendida ms decidido y consecuente registrado desde los aos 30. Como el que se registr en los aos 30, el actual proceso de instrumentalizacin finalista de la investigacin bsica y la educacin superior se basa en la ilusoria creencia de que aquella "inercia" de que habl Ortega puede durar para siempre.

El asalto a la autonoma universitaria que experimentamos en Europa ahora mismo tiene un paralelo en el sistema universitario norteamericano, que, como se dej antes dicho, fundaba tradicionalmente esa autonoma, no en la organizacin pblico-estatal de la investigacin, sino en su organizacin a travs de la donacin altruista privada, pblico-fiscalmente incentivada. Un ejemplo bastar para iluminarlo. La universidad de Harvard, la nmero 1 del ranking mundial, se ha convertido en los ltimos aos en una empresa especuladora en los mercados financieros. Es la segunda institucin privada ms rica de los EEUU, con un patrimonio de 37 mil millones de dlares (procedentes de donaciones que permiten a las grandes fortunas buenas desgravaciones fiscales). Pues bien: el ao pasado gast menos del 5% por ciento de su patrimonio en tareas propiamente acadmicas (que es lo que exige la ley norteamericana a las organizaciones sin nimo de lucro), mientras que las remuneraciones de los ejecutivos de su fondo de administracin de donaciones (que han tenido en la ltima dcada una tasa de retorno de inversiones del 23%!) se acercaban en 2005 a los 80 millones de dlares. (3) La necesidad de entrar en los mercados financieros especulativos se ha hecho ms imperiosa bajo la Administracin Bush, pues los espectaculares recortes fiscales a los estratos ms ricos de la poblacin han tenido como uno de sus efectos perversos el de que ya no salieran a cuenta, fiscalmente hablando, las donaciones a las grandes Universidades como Harvard. A pesar del secreto que rodea a las inversiones de los fondos financieros constituidos por Harvard o Yale, es evidente que esos fondos han tenido que experimentar en los ltimos meses prdidas catastrficas, como todas esas instituciones financieras. (4)

Se os dir que la Universidad actual, mucho ms democratizada y abierta a las clases populares que las universidades elitistas de honoratiores desnudamente clasistas anteriores a la II Guerra Mundial, es muy distinta de la universidad alemana que Heidegger se propona reestructurar. Y se os dir, con no menos razn, que el de ahora es un intento de instrumentalizar la vida acadmica tambin muy distinto del de los nazis.

Triste consuelo, si consuelo es, porque en el actual ataque a la libertad y a la autonoma acadmicas no slo puede adivinarse un inconfundible programa contrarreformador, es decir, desdemocratizador de la enseanza superior, sino que pueden verse tambin inquietantes paralelos con el programa de "servicios" finalistas propuesto por el rector Heidegger.

Tambin a los estudiantes europeos de ahora, como a los alemanes de 1933, se os exige un "servicio laboral" en forma de contratos de trabajo precarios, cuando no puros meritoriajes ad honorem en las empresas, o la solicitud de crditos bancarios, a devolver luego con el sueldo de trabajos basura.

Tambin a los estudiantes europeos se os exige ahora, no ciertamente un vnculo finalista con el honor y el destino o con la "tarea espiritual" de la nacin, pero s un vnculo finalista con la coyuntura de un mercado de trabajo crecientemente desregulado y "flexibilizado". Grotescamente, en el slang de muchos gestores y burcratas acadmicos, ya se empieza a llamar a los estudiantes "clientes".

Y tambin ahora se quiere formar a "caudillos y custodios" del orden social establecido, slo que esa tarea guardiana parece querer reservarse a las instituciones acadmicas privatizadas con nimo de lucro (aquellas en las que el Gil Robles de 1932 fiaba su bastardo concepto de "autonoma universitaria"), dejando tendencialmente para las pblicas, cuando mucho, la mera funcin de instruir a unos "clientes" vosotros destinados de por vida a la subalternidad econmica e intelectual.


NOTAS:

(1) Gil Robles ("La enseanza en el Estatuto de Autonoma", Diario de Sesiones de las Cortes, 2 de agosto de 1932). Esta tesis del discurso de Gil Robles, tan actual, prosegua de forma no menos actual: "no es para nadie un secreto que esa Universidad bilinge que hoy se va a conceder a Catalua, o que la Universidad autnoma que, en otra hiptesis, pudiera constituirse, no sern ms que un instrumento de catalanizacin, mejor podramos decir de desespaolizacin, que acabara con todo germen de cultura espaola dentro del mbito a que alcanzara la actividad de la Universidad catalana".

(2) La rebelin de las masas, Planeta, Barcelona, 1981, pg. 102. La insatisfaccin de Ortega con la visin instrumental de la ciencia que se haba abierto paso en la cultura filosfica de habla alemana del primer tercio del siglo XX tiene un sorprendente paralelo en la insatisfaccin expresada por Bertrand Russell con la visin instrumental de la ciencia que ser haba abierto paso en la cultura filosfica de habla inglesa del primer tercio del siglo XX: "En el desarrollo de la ciencia, el impulso-poder ha prevalecido cada vez ms sobre el impulso-amor. El impulso-poder est representado por la industria y por la tcnica gubernamental. Est tambin representado por las conocidas filosofas del pragmatismo y el instrumentalismo. Cada una de estas filosofas sostiene que nuestras creencias sobre cualquier objeto son verdaderas siempre que nos hagan capaces de manipularlo con ventaja para nosotros". (La perspectiva cientfica [1949], Barcelona, Ariel, 1969, pg. 214.)

(3) Cfr. Geraldine Fabrikant, "Fund Chief at Harvard Will Depart", The New York Times, 12 septiembre 2007.

(4) Esta misma semana, un analista tan poco sospechoso como el que se sirve del heternimo "Spengler" en el Asia Times (un ex alto funcionario de la Reagan) consideraba muy posible (AT, 25 Noviembre 2008) de que los fondos de inversin financiera especulativa de Harvard y Yale hayan tenido en los ltimos meses prdidas rayanas en el 87%. Al lado de eso, el supuesto dficit de 100 millones de euros de nuestra pblica Universidad de Barcelona es un grano de ans!


Antoni Domnech es catedrtico de Filosofa de las Ciencias Sociales y Morales en la Facultad de Ciencias Econmicas de la Universidad de Barcelona. Su ltimo libro es El eclipse de la fraternidad. Una revisin republicana de la tradicin socialista, Barcelona, Crtica, 2004. Es el editor general de SINPERMISO.



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