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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2008

Shara
Tantos enemigos en tan poca tierra

Jess Garca Pedrajas
Rebelin


Resulta difcil explicar como un pueblo tan empobrecido y una tierra tan dura como es el Shara Occidental, pueden tener tantos y tan poderosos enemigos. Es triste comprobar tambin que, entre esos poderes que los enfrentan, se escoden falsos amigos que han abandonado a su suerte al pueblo Saharaui. Las cuestiones que se plantean, cuando se intenta mejorar la situacin del Shara Occidental, son tanto econmicas, como polticas y militares.

Como posible principal problema al que se enfrentan los saharauis, tenemos la dejacin de funciones del antiguo (aunque no tan antiguo, si nos atenemos a la versin de la ONU) administrador colonial, el Estado Espaol, que traicion al pueblo saharaui, como queda demostrado por los testimonios, tanto de los saharauis como de los espaoles residentes en la provincia en el momento de la huida de las tropas y de la administracin espaolas, en los que se refleja, por encima de todo lo dems, el dolor por sentirse traicionado y abandonado por un Estado en el que haban depositado sus esperanzas y su confianza.

Si el Estado Espaol puede ser considerado el principal culpable de la situacin actual, no puede olvidarse el hecho de que cuenta con poderosos aliados en contra de los intereses del pueblo saharaui.

El apoyo poltico, principalmente de Francia y EEUU, al rgimen marroqu se ve acompaado de una cooperacin y apoyo econmicos por parte de la Unin Europea que, a cambio de sustanciosos contratos de explotacin de las riquezas del pas vecino (en cuyo territorio incluyen al Shara Occidental), mantienen la consideracin de Marruecos como socio preferencial de la Unin Europea, dando, de esta manera, un indispensable apoyo econmico a una dictadura tan brutal como la del rey Mohamed. Este apoyo resulta crucial para mantener la poltica represiva del rgimen, evitando el descontento en la poblacin que causara una situacin econmica ms desfavorable, no parece enfrentarse Marruecos a la amenaza de un embargo econmico, como se ha apresurado a llevar a cabo la comunidad internacional, guiada por EEUU, en otros casos bien conocidos (y lamentados).

Es precisamente esta comunidad internacional la que se ve retratada en la debilidad de su presunto mximo exponente, las Naciones Unidas, organismo incapaz de hacer que se cumplan sus propias resoluciones en lo que al Shara Occidental se refiere. De nuevo parece ser que dicho rgano mantiene un doble rasero en cuanto a la premura y la dureza con las que toma sus decisiones, como no hace demasiado tiempo resolvi, apoyando las invasiones de Irak (en la guerra de Kuwait) o de Afganistn, dentro de la lucha contra el terror de la administracin Bush.

No se puede olvidar, enlazando con la poltica (militar) exterior estadounidense, que la instauracin de una base permanente del AFRICOM, el mando nico de las tropas de EEUU en el continente africano, se puede considerar el aval definitivo para que el rgimen marroqu pueda actuar como mejor la parezca, tanto dentro de su propio pas, como en una nacin invadida como son, en realidad, los territorios del Shara Occidental.

Si los anteriormente citados parecen ser los ms graves enemigos a los que se enfrenta el pueblo Saharaui, no es menos cierto que existe uno al menos igual de peligroso y mucho ms difcil de combatir: el bloqueo informativo que se imponen a si mismos los medios de comunicacin en las noticias referentes al Shara Occidental, en pases que, como es el caso de Espaa, nunca podr haber una presin fuerte y generalizada de la opinin pblica, si sta se ve engaada y a la que se le roba la realidad del pueblo saharaui.

No queremos, con esto, quitar la parte de culpa que nosotros, como sociedad civil, tenemos, ya que parte de la tranquilidad y la tibieza con las que los sucesivos gobiernos espaoles han tratado el tema del Shara Occidental, se basa en la escasa presin que hacemos para que el Estado Espaol cumpla, simplemente, las promesas hechas al pueblo saharaui en estos ms de treinta aos que llevan de lucha; con pocas esperanzas de una solucin beneficiosa para sus intereses, pero sin perder la ilusin de que el Gobierno Espaol, como responsable poltico y moral de la zona, tome la causa saharaui como un grave problema al que debe de tratar de encontrar una solucin justa y pronta; porque la situacin se hace ms sangrante cuanto ms tiempo pasa sin que se vislumbre un horizonte esperanzador para el pueblo Saharaui.



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