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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2008

Espaa
La economa mejorar cuando a los bancos les d la gana

Alberto Montero Soler
Rebelin


 

Cuando se contemplan las repercusiones a nivel interno que est teniendo la crisis econmica internacional y las medidas adoptadas por nuestro gobierno para contrarrestarla uno no puede dejar de sorprenderse de lo tremendamente desenfocado que ste tiene su punto de mira y de la incapacidad que est demostrando para leer cules estn siendo sus efectos en Espaa y por dnde debera intervenirse para contrarrestarlos.

Parece como si el gobierno hubiera asumido que Espaa, al menos en esta materia, no iba a ser diferente al resto del mundo y que, por lo tanto, se iba a pasar por los mismos estadios por los que estn pasado otros pases en los que la crisis se ha presentado antes en el tiempo.

La lectura que se hace aqu de la crisis no tiene en cuenta la desigual incidencia que la misma est teniendo en los distintos pases y se obvia que los mecanismos de transmisin de la crisis desde la esfera financiera hacia la economa real son distintos; como distintas son las estructuras productivas de las economa sobre las que incide.

En este sentido, el gobierno espaol parece haber asumido que la crisis actual sigue una evolucin secuencial con efectos uniformes all donde se presenta.

En trminos simplificados, la secuencia comenzara por el colapso de los mercados financieros provocado por el estallido de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos y la estafa financiera a ella asociada a raz de la forma en la que se haban titulizado y calificado las hipotecas de alto riesgo y los ttulos desarrollados a partir de las mismas.

Ese colapso acab generando una crisis de liquidez en los mercados interbancarios provocada por la desconfianza mutua entre las instituciones financieras que acceden a la liquidez de corto plazo en ese mercado. Esa desconfianza trat de ser solucionada por la va de las inyecciones multimillonarias de dinero que realizaron los bancos centrales.

Sin embargo, el problema era an ms grave y degener en una crisis de solvencia de muchas y muy importantes instituciones financieras que tenan sus balances contaminados por esos ttulos hipotecarios. Para hacer frente a este problema, la medicina estn siendo los planes de rescate articulados por los distintos gobiernos para evitar la quiebra de muchas de esas instituciones.

En cualquier caso, tanto la crisis de liquidez como la de solvencia han confluido en una restriccin drstica de la oferta de financiacin hacia consumidores y empresas. De esa forma, la crisis ha vuelto desde la esfera financiera hacia la economa real en donde se est manifestando con una especial virulencia en aquellos sectores que en mayor medida dependen de la financiacin tanto para acometer y mantener el proceso productivo como para dar salida a la produccin (lase, por ejemplo, sectores de la construccin o de la automocin).

sta es la secuencia simplificada de acontecimientos desde la que el gobierno espaol ha interpretado la crisis y a partir de la cual ha articulado medidas para tratar de paliar sus efectos. Sin embargo, esas medidas no hacen sino reproducir aqullas que se estn aplicando en otros pases, sin tener en cuenta los rasgos diferenciales de nuestra economa ni de nuestro sistema financiero.

El dinero se le da a los bancos...

En efecto, lo primero que se hizo, a pesar de que no dejaba de aludirse a la contrastada solidez de nuestro sistema financiero, fue articular un plan de rescate para el sistema bancario.

Un plan de rescate que los acontecimientos estn ahora demostrando aunque alguno ya lo advertimos al tiempo de aprobarse- que no era tan necesario como pareca, ni iba a tener los efectos que se esperaban y que, por el contrario, est siendo utilizado por el sistema bancario de nuestro pas para sanear sus balances y mejorar sus posiciones de solvencia.

As, el Fondo para la Adquisicin de Activos Financieros de 30 mil millones de euros ampliables a 50 mil millones que consiguieron los bancos de este pas tras reunirse con el presidente del gobierno se est demostrando que era del todo punto innecesario a la luz del escaso xito que tuvo la primera subasta de fondos que se celebr hace unos das: del total de 5 mil millones de euros disponibles, slo se adjudicaron 2.115 millones, es decir, el 42,3% del total.

Si los bancos y cajas de ahorro estuvieran urgidos de liquidez, como pareca que ocurra cuando se dedicaban a presionar afirmando que con los 10 mil millones que se prevean subastar antes de final de ao no tenan ni para empezar, hubieran cubierto las pujas por el total de la cantidad subastada pero, como ha podido comprobarse, parece que andan menos agobiados de lo que ellos declaraban y el gobierno crea.

Adems, el plan competa con la ampliacin de las facilidades financieras - en trminos de colaterales (se pueden descontar activos con una calificacin de riesgo justo por encima de los bonos basura), de monto (ilimitado) y de tipos de inters (fijo)- otorgadas por el Banco Central Europeo. Ante una oferta de ese calibre, los bancos espaoles encontraban una fuente de financiacin en mucho mejores condiciones que la ofertada por el gobierno que los obligaba a desprenderse de sus activos financieros de ms elevada calificacin y, por lo tanto, de menor riesgo. El fracaso estaba ms que anunciado y resultaba claro que slo concurriran a esas subastas quienes estuvieran muy urgidos de liquidez o no pudieran descontar en el Banco Central Europeo.

Y, finalmente, y lo que es an ms grave, esta financiacin otorgada por el gobierno debera estar orientada inequvocamente a que las entidades financieras reactivaran la financiacin de empresas y familias y acabaran con la restriccin crediticia en un pas cuyas elevadas tasas de crecimiento de los ltimos aos se han sustentado sobre el sobreendeudamiento de esos agentes.

Evidentemente, tampoco ello se ha producido porque el reglamento del referido Fondo no contempl introducir clusulas de condicionalidad de acceso a la financiacin vinculadas a la expansin del crdito. El resultado lo tenemos estos das en la prensa: el ministro de Economa, Pedro Solbes, rogndole a los bancos que, por favor, usen las ayudas que les estn concediendo para dar ms crditos. Un espectculo de lo ms penoso.

Lo que s parece que va a ser un xito son los 100 mil millones de euros con los que el gobierno va a avalar las emisiones de pagars, bonos y obligaciones y otras operaciones de deuda no subordinada que realicen las entidades financieras antes del 1 de julio de 2009. Esto supone una ventaja importante para las entidades en la medida en que al ver respaldadas sus emisiones de deuda por el Estado podrn colocarlas en los mercados en condiciones ms favorables. El riesgo de insolvencia pasa a ser asumido entonces por el Estado que tendra que activar esos avales en caso de quiebra de alguna de las instituciones.

Igual que era evidente que la primera medida estaba condenada a un fracaso relativo, sta tena visos de xito por cuanto esas emisiones permitirn a las entidades refinanciar una deuda que estaba prxima a su vencimiento y sobre la que han sustentado la financiacin del boom inmobiliario en nuestro pas.

Pero, hasta qu punto era necesario ese aval? Se habran visto imposibilitadas para acceder a la financiacin que necesitaban si no se hubiera adoptado dicha medida? En principio esto es difcil de determinar por anticipado. Lo que s es cierto es que, con esos avales, podrn acceder a la financiacin a un coste menor sin asumir ningn compromiso previo con el gobierno y trasladando hacia el Estado la totalidad del riesgo de la deuda emitida. Un negocio redondo a coste cero.

para que asfixien a la economa.

El nfasis que el gobierno ha puesto en las necesidades del sistema bancario y financiero debiera hacernos pensar que el impacto de la crisis se concentraba en dicho sector y que, por lo tanto, era prioritario canalizar todos los esfuerzos para tratar de que el mismo no colapsara como haba ocurrido en otros pases.

Sin embargo, basta con echar un vistazo a la prensa econmica de las ltimas semanas para percibir que el gobierno ha errado en sus medidas enfocndolas en un sector que no las necesitaba con esa intensidad y atendiendo tarde y con recursos mucho ms limitados al que realmente es el problema que sacude a nuestra economa: el agotamiento de un modelo de crecimiento basado en la construccin, la especulacin y el sobreendeudamiento y que, en su agona, est provocando el incremento del desempleo hasta niveles desconocidos en los ltimos quince aos con las consiguientes repercusiones sobre las condiciones de vida de una gran parte de la poblacin.

Por decirlo en otros trminos: la crisis de la economa espaola es una crisis de la economa real ms que de la economa financiera. Una crisis que est afectando ms al crecimiento econmico, al empleo, a la inversin, al consumo que al balance de los bancos aunque, de seguir as, acabar por afectar tambin a los bancos que, ante el incremento de la tasa de morosidad, vern deteriorarse aceleradamente sus balances.

Una crisis real que, adems, est siendo espoleada y agravada por la restriccin crediticia a la que han sometido las instituciones financieras a consumidores y empresas, destinando el dinero que tan generosamente les est concediendo el gobierno al saneamiento de sus balances en lugar de a la reactivacin econmica.

Esa preferencia absoluta por la liquidez de las instituciones financieras espaolas en un contexto de crisis financiera internacional ha provocado el cierre del grifo del crdito para consumidores y empresas, lo que est afectando a todos los sectores productivos pero, especialmente y dada la relevancia que el mismo haba adquirido en los ltimos aos como motor del crecimiento econmico, al sector inmobiliario que, en su derrumbe, est arrastrando al resto de la economa.

Y, frente a ello, qu hace el gobierno? Pues el gobierno para tratar de frenar el problema del desempleo se limita a aprobar un plan de 11 mil millones de euros (apenas mil ms de los que decidi conceder a la banca hasta finales de ao). Un plan del que no digo que est mal pero s que es de todo punto insuficiente y significativamente desproporcionado a la baja en relacin con los recursos que se han concedido a la banca para fines que siguen sin estar nada claros porque la transparencia brilla por su ausencia.

Es por ello que no cabe seguir echando balones fuera achacando a la crisis financiera internacional la responsabilidad absoluta del incremento acelerado del desempleo de la economa espaola. Nadie ha visto quebrar en este pas un banco. Es ms, estos siguen presentando beneficios a pesar de la crisis e, incluso, algunos de ellos aprovechan las rebajas para comprar bancos fuera de nuestras fronteras.

La causa del crecimiento acelerado del desempleo tiene, en estos momentos, un responsable concreto que es, bsicamente, la restriccin crediticia impuesta por unas instituciones financieras que se niegan a realizar su funcin tradicional: canalizar el ahorro hacia las necesidades de financiacin de consumidores y empresas a los que, en su momento, incentivaron a endeudarse y que ahora se niegan a socorrer.

As, carece de sentido que el Estado avale a las instituciones financieras para que puedan acceder a financiacin ms barata -o que los recursos se les entreguen directamente y aqullas se permiten el lujo de rechazarlos- cuando, al mismo tiempo, bancos y cajas apenas estn repercutiendo a los prstamos concedidos la tendencia a la baja de los tipos de inters y las facilidades de liquidez que se le estn ofreciendo.

Eso s, cuando hayan acabado de estrangular a la economa y las tasas de morosidad se eleven hasta niveles insoportables, no dudarn en acudir nuevamente al gobierno para que, entre todos, paguemos entonces su racanera de hoy. Y el gobierno, nuevamente, picar. Y, si no, al tiempo.

 

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa). Puedes leer otros textos suyos en su blog "La otra economa".

 



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