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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2008

En el 60 aniversario de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos
El derecho al desarrollo: estado de la cuestin

Nicols Angulo Snchez
Rebelin


El derecho al desarrollo es un derecho humano que engloba el conjunto de los derechos humanos y pone de manifiesto la universalidad, interdependencia e indivisibilidad de dichos derechos, sin embargo la mundializacin que se est imponiendo en la actualidad se caracteriza por una visin marcadamente individualista y mercantil de la realidad humana, sin preocuparse por las enormes desigualdades econmicas y sociales existentes, y lo que es peor: agravndolas y aumentndolas an ms.

Introduccin

El derecho al desarrollo humano y sostenible se presenta en el mundo actual como un derecho humano de tercera generacin junto a otros derechos humanos como los relativos al medio ambiente, a la paz, a la asistencia humanitaria o al patrimonio comn de la humanidad, los cuales ponen de relieve la necesaria dimensin de solidaridad que debe impregnar la concepcin, interpretacin y aplicacin de todos los derechos humanos. Esta dimensin solidaria es pertinente frente a la actual globalizacin o mundializacin neoliberal, la cual impone una visin marcadamente individualista, mercantil y financiera de la realidad humana, siendo el derecho de propiedad privada el derecho ms efectivamente protegido, incluso por delante del derecho a la vida, sin preocuparse apenas por las enormes desigualdades econmicas y sociales existentes y lo que es peor: agravndolas y aumentndolas an ms.

En este sentido, el derecho al desarrollo que se postula en el marco de las Naciones Unidas exige una visin integral de los derechos humanos, poniendo de relieve su universalidad, interdependencia e indivisibilidad, las cuales constituyen caractersticas y propiedades fundamentales que se atribuyen a los derechos humanos contemplados en la Declaracin Universal de los Derechos Humanos de 1948, segn la doctrina elaborada y manifestada reiteradamente desde distintos rganos de las Naciones Unidas. Ello se debe a que, t ras la concepcin del derecho al desarrollo como un derecho humano, figura la aspiracin de que la libertad y la dignidad deben estar al alcance de todos en condiciones de igualdad, aspecto este ltimo marginado por los promotores de la actual globalizacin o mundializacin neoliberal.

Por estas razones, conviene sealar que, en el mbito de la teora jurdica actualmente dominante, sobre todo en los pases ms ricos, e l derecho al desarrollo humano y sostenible es un derecho de difcil aceptacin y elaboracin si nos ceimos a los esquemas y conceptos tradicionales de los derechos, de cuo liberal burgus y de marcado carcter individualista y patrimonial. Esto mismo sucede respecto de otros derechos humanos, no slo de aquellos de ms reciente elaboracin, es decir, los mencionados derechos de tercera generacin o de solidaridad, sino tambin de buena parte de los derechos econmicos, sociales y culturales, as como de algunos derechos civiles y polticos. Las dificultades a la hora de hacer efectivos estos derechos son an mayores, tal y como se tratar de mostrar en este artculo.

Concepto y fundamento

El derecho al desarrollo es un derecho individual y colectivo y consiste en el derecho de todos a poder desarrollar al mximo sus capacidades, y as poder disfrutar plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales. Para ello deben crearse las condiciones polticas, jurdicas, econmicas, sociales y culturales que permitan y promuevan que todo ser humano logre ese desarrollo pleno de sus capacidades y de su personalidad, y que ste no se reduzca a los ms privilegiados. En este sentido, la Declaracin sobre el Derecho al Desarrollo (DDD), adoptada mediante la Resolucin de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 4 de diciembre de 1986, considera el derecho al desarrollo como:

un derecho humano inalienable en virtud del cual todos los seres humanos y todos los pueblos tienen derecho a participar en un desarrollo econmico, social, cultural y poltico en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, y a beneficiarse de este desarrollo (Art. 1).

Dicho derecho implica asimismo un proceso de mejora permanente del bienestar y de la calidad de vida de todos de manera justa y equitativa, tal y como se reconoce en el Prembulo de dicha Declaracin:

un proceso econmico, social, cultural y poltico global, que tiende al mejoramiento constante del bienestar de toda la poblacin y de todos los individuos sobre la base de su participacin activa, libre y significativa en el desarrollo y en la distribucin justa de los beneficios que de l se derivan .

El objetivo de lograr el bienestar para todos, as como un nivel o calidad de vida que lo garantice, ya aparece contemplado en la DUDH:

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, as como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentacin, el vestido, la vivienda, la asistencia mdica y los servicios sociales necesarios (Art. 25.1).

Asimismo, otro artculo de la DUDH que se encuentra muy directamente vinculado con el derecho al desarrollo, en la medida en que expresa el alcance global o universal de los derechos humanos, declara:

"Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaracin se hagan plenamente efectivos" (Art. 28).

Este artculo nos remite implcitamente a la necesidad de la cooperacin a escala internacional, que se menciona explcitamente en el artculo 22 de la DUDH, as como en los artculos 3 y 4 de la DDD. Esta serie de artculos nos muestra que existe una correlacin o paralelismo entre la DUDH y la DDD en la medida en que esta ltima profundiza y completa ciertos contenidos de aqulla, en particular, en lo que se refiere a los derechos econmicos y sociales y a la cooperacin internacional.

En este sentido, los contenidos de los artculos de ambas Declaraciones, entre los que destaca el concepto de dignidad, tan inherente a los derechos humanos (el derecho al desarrollo podra definirse como el derecho a una vida digna) remiten a una matriz comn de la que derivan: la Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco el 26 de junio de 1945, que es el documento constituyente de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) y a la vez una convencin internacional que codifica los principios fundamentales que deben regir las relaciones internacionales. Dicha Carta un orden jurdico internacional y, por lo tanto, con carcter vinculante y obligatorio para los Estados y dems actores en el contexto internacional, carcter del que carecen, al menos formalmente, la DUDH y la DDD, aunque no por ello dejan de ser compromisos polticos asumidos por los Estados de actuar conforme a lo declarado.

En dicha Carta figuran a lo largo de su articulado toda una serie de principios y propsitos muy vinculados a la idea de desarrollo: En particular, procede sealar el Prembulo, el artculo 1 y los artculos 55 a 60 (captulo IX). Concretamente, el artculo 55 afirma lo siguiente:

"con el propsito de crear las condiciones de estabilidad y de bienestar necesarios para las relaciones pacficas y amistosas, basadas en el respeto del principio de la igualdad de derechos y el de la libre determinacin de los pueblos , la Organizacin promover:

a) niveles de vida ms elevados, trabajo permanente para todos y condiciones de progreso y desarrollo econmico y social ;

b) la solucin de los problemas internacionales de carcter econmico, social y sanitario y de otros problemas conexos, as como la cooperacin internacional en el orden cultural y educativo; y

c) el respeto universal de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de todos, sin hacer distincin por motivos de raza, sexo, idioma o religin, y la efectividad de tales derechos y libertades.

Podemos observar que en este artculo se condensan buena parte de los elementos clave, ya sealados, para dar sentido y contenido al concepto de desarrollo (econmico y social), aunque todava no se conciba como un derecho especfico. Asimismo, figura un principio de especial relevancia para el derecho al desarrollo, la libre determinacin de los pueblos, el cual no se contempla en la DUDH 3 , sino que tendr que esperar casi dos decenios para ser reconocido como derecho humano fundamental en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1966, y que entraron en vigor en enero de 1976, tambin con carcter jurdicamente vinculante por tener rango de tratados internacionales. En su artculo 1, comn a ambos Pactos, Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (PIDESC) y Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos (PIDCP), se prescribe lo siguiente:

1.1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinacin. En virtud de este derecho establecen libremente su condicin poltica y proveen asimismo a su desarrollo econmico, social y cultural .

1.2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales En ningn caso podra privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.

Podemos observar como el concepto de desarrollo (econmico, social y cultural) est bien presente, en un lugar relevante, estrechamente vinculado con el derecho de libre determinacin de los pueblos. Adems, d icho derecho implica el control soberano de los recursos y riquezas naturales en la medida en que constituye una condicin necesaria para hacer efectivo el derecho al desarrollo 4 . En este sentido, Kba MBaye, uno de los precursores del derecho al desarrollo, considera que "la libre disposicin de las riquezas y recursos naturales es el corolario del principio de la libertad de los pueblos a disponer de ellos mismos" 5 . Actualmente, este aspecto es particularmente pertinente debido a que las empresas transnacionales suelen ignorarlo e incumplirlo en gran parte del Tercer Mundo, a pesar de que es reiterado en textos como la DDD (Prembulo y Art. 1.2.).

Esta evolucin del Derecho Internacional se debe, entre otras cosas, a que a partir del decenio de los cincuenta del pasado siglo tuvieron lugar eventos como la Conferencia de Bandung (Indonesia, 1955), la primera conferencia de Pases No Alineados (entonces 29), es decir, pases recin descolonizados que, para desmarcarse respecto de EE.UU., URSS y su guerra fra, dieron origen al denominado Tercer Mundo. Su nmero ir creciendo (Grupo de los 77 en 1964 hasta alcanzar en algunos momentos 130). En 1961 tuvo lugar la Conferencia de Belgrado, en la que se institucionaliza el Movimiento de los No Alineados, que culminar en 1962 con la convocatoria de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (CNUCD), la cual se celebr en 1964, y que se establecer como rgano permanente y subsidiario de la Asamblea General (Resolucin 1995). En ella se destac el comercio internacional como instrumento necesario del desarrollo econmico. Pero los pases ms ricos se desmarcaron y prefirieron potenciar los GATT, precedente de la actual OMC, como lugar ms idneo para imponer sus criterios sobre el comercio 6 .

Otros textos a destacar seran, por ejemplo, la Declaracin sobre la Concesin de la Independencia a los Pueblos y Pases Colonizados de 1960 7 , que supone un preludio del reconocimiento universal del derecho de autodeterminacin de los pueblos (PIDCP y PIDESC) y la proclamacin del primer decenio de las Naciones Unidas para el desarrollo 8 . Posteriormente, se han proclamado otros tres, hasta el ao 2000, en el cual se proclamaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD), los cuales llevan camino de correr la misma suerte en cuanto a su escasa efectividad 9 .

Tras la adopcin de los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos (PIDCP y PIDESC) , tambin son reseables de cara a concretar las obligaciones de los Estados y de la Comunidad Internacional para combatir el subdesarrollo y las relaciones de dependencia y subordinacin de los pueblos del Tercer Mundo son, por ejemplo, la Declaracin relativa al establecimiento de un Nuevo Orden Econmico Internacional (NOEI) 10 , en la que se destaca que no bastan las ayudas por parte de los pases ricos, puesto que las causas del subdesarrollo se encuentran ms bien en unas relaciones econmicas y comerciales injustas y desequilibradas entre los pases ricos y pobres, por lo que deben reformarse en profundidad las normas que regulan dichas relaciones a nivel internacional. Asimismo, la Carta de los Derechos y Deberes Econmicos de los Estados 11 , donde se determinan las obligaciones jurdicas de los Estados en lo que se refiere al desarrollo econmico, social y cultural de sus pueblos (Arts. 7 y 8), as como la Resolucin sobre Desarrollo y Cooperacin Econmica Internacional 12 , en el mismo sentido.

Siguiendo esta trayectoria, la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, de 26 de junio de 1981, que entr en vigor en 1986, se anticip a la DDD de Naciones Unidas al considerar el desarrollo como un derecho de los pueblos cuyo correlativo deber de garantizarlo corresponde a los Estados:

Art. 22.1: Todos los pueblos tienen el derecho a su desarrollo econmico, social y cultural, en el respecto estricto de su libertad e identidad, y al disfrute equitativo del patrimonio comn de la humanidad.

Art. 22.2: Los Estados tienen el deber, separadamente o en cooperacin, de asegurar el ejercicio del derecho al desarrollo.

Tras la adopcin de la DDD en 1986, de la que ya hemos hablado, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) decidi iniciar en 1990 su serie anual de Informes sobre Desarrollo Humano, documentos de referencia imprescindibles para abordar la realidad de la problemtica en torno al derecho al desarrollo y su puesta en ejercicio. En 1992, tuvo lugar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en Ro de Janeiro, a partir de la cual el derecho al desarrollo adquiere una nueva dimensin, la de sostenibilidad, es decir, el desarrollo debe garantizar no slo la satisfaccin de las necesidades y el bienestar de las generaciones presentes sino tambin el de las generaciones futuras.

Esta visin se ha ido consolidando y perfilando en las sucesivas conferencias mundiales convocadas por las Naciones Unidas en distintas ciudades del mundo 13 y orientadas hacia los diferentes aspectos del desarrollo en su dimensin humana y sostenible, entre las que destaca la II Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993, la cual aprob la Declaracin y Programa de Accin de Viena, cuyo prrafo I.10:

"reafirma al derecho al desarrollo, segn se proclama en la Declaracin sobre el Derecho al Desarrollo de 1986, como derecho universal e inalienable y como parte integrante de los derechos humanos fundamentales".

Los obstculos

E l contexto histrico actual se caracteriza por la denominada mundializacin o globalizacin, predominantemente comercial y financiera, y sin olvidar su imprescindible componente militar. Dicho fenmeno est provocando que la desigualdad econmica y social aumente por doquier, incluso en los pases ms ricos, y sus principales perdedores son los individuos y grupos ms vulnerables y desfavorecidos, tal y como se refleja en los informes sobre desarrollo humano del PNUD, entre otros. Asimismo, d icha globalizacin o mundializacin conlleva una gran ofensiva para extender por todos los rincones del planeta y en todos los mbitos de la actividad humana los valores e intereses de los grupos y fuerzas hegemnicos que dominan la produccin y el mercado capitalistas en una versin ultraliberal (el denominado neoliberalismo 14 ). Dichos grupos y fuerzas estn constituidos por los Estados ms ricos e industrializados, encabezados por Estados Unidos de Amrica (EE.UU.) y su aparato militar, las instituciones financieras y comerciales internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organizacin Mundial del Comercio, principalmente), todos ellos bajo la tutela de las empresas y bancos transnacionales 15.

Como consecuencia de ello, est agravndose cada vez ms el i ntercambio comercial injusto y desequilibrado entre los Estados, los bancos y las empresas transnacionales de los pases ricos del centro (triada: EE.UU., UE, Japn), por una parte, y los pases pobres de la periferia o tercer mundo, por la otra, facilitado por la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) y sus normas de libre comercio, junto a su tribunal para la resolucin de conflictos. La enorme presin ejercida en orden a la apertura total de los mercados de los pases pobres a los productos exportados por los ricos acarrea el hundimiento de sus mercados al no poder competir en igualdad de condiciones con las empresas transnacionales y sus productos,subvencionados por los Estados ms ricos, quienes en un solemne ejercicio de hipocresa continan exigiendo (forzando) a los pases pobres que no sean proteccionistas mientras ellos no dudan en mantener mltiples barreras proteccionistas a los productos exportados por los pases pobres (Poltica Agrcola Comn en la Unin Europea y normas anlogas en EE.UU. y Japn).

Asimismo, para los pases del Tercer Mundo, la globalizacin o mundializacin neoliberal implica una nueva forma de colonialismo: el reembolso de la deuda externa. Dicha deuda tiene su origen en los prstamos de las instituciones financieras internacionales y de los bancos privados transnacionales para financiar supuestos proyectos de desarrollo. Para garantizar el reembolso de la deuda contrada, ms los intereses, dichos bancos e instituciones financieras exigen por medio de las instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), la estricta aplicacin de rgidas polticas econmicas denominadas de ajuste estructural, posteriormente rebautizadas con el engaoso nombre de estrategias de lucha contra la pobreza, en los pases pobres fuertemente endeudados y con escasos recursos financieros. Y, en efecto, dichas polticas de ajuste plantean como objetivo principal el efectuar los pagos correspondientes al reembolso de la deuda externa, la cual en numerosos casos es deuda odiosa e ilegtima, e incluso formalmente nula 16.

El pago del servicio de la deuda externa (capital + intereses) permite que la transferencia de capitales sea, hoy en da, predominantemente desde el Sur o Periferia, cada vez ms pobre y endeudado, hacia el Norte o Centro, rico e industrializado, y no al revs, como debera suceder si se quiere hacer realidad el desarrollo en el Tercer Mundo. Se calcula que entre 1980 y 2006 la cantidad transferida desde los pases en desarrollo a los pases desarrollados en concepto del servicio de la deuda externa se eleva a 7.673,7 miles de millones de dlares, lo que no ha impedido que el saldo de dicha deuda haya aumentado de 617,8 miles de millones de dlares en 1980 a 3.150,6 miles de millones en 2006, segn el Fondo Monetario Internacional, y se estima un aumento hasta 3.350 miles de millones en 2007 17 . Particularmente sangrante es el caso de frica, donde el grado de empobrecimiento alcanza sus mayores cotas, pues en el mismo perodo (1980 2006) dicho continente export capitales por valor de 675,3 miles de millones de dlares en concepto de reembolso del servicio de la deuda. De este modo, el reembolso de la deuda externa por parte del Tercer Mundo se convierte en un instrumento para perpetuar su dominacin econmica y poltica, junto al ya mencionado intercambio comercial desequilibrado e injusto 18 .

Asimismo, debemos aludir un hecho que est afectando en pleno ncleo del dominio de las fuerzas y grupos hegemnicos: las crisis financieras que padecen los grandes bancos transnacionales de los pases ricos, debido en gran medida a su actividad predominantemente especulativa, facilitada por uno de los emblemas de la actual globalizacin o mundializacin neoliberal, es decir, la libertad de circulacin de capitales. En efecto, el actual proceso de globalizacin se centra en el mundo financiero a gran escala, cuyos principales protagonistas son los bancos y empresas transnacionales, quienes se han convertido asimismo en grandes especuladores. De este modo, el desmesurado incremento de capital en circulacin no se corresponde en absoluto con la economa real o productiva.

En lo que se refiere al Tercer Mundo, este fenmeno favorece todo tipo de capitales especulativos dispuestos a abandonar los pases de alto riesgo (es decir, los ms pobres) con la misma rapidez que entraron, es decir, a la mnima seal de alarma, hundiendo an ms en la miseria a los ms pobres de dichos pases. Esto sucedi en el decenio de los noventa en los pases entonces denominados tigres asiticos (Tailandia, Indonesia, Taiwn, Corea, etc.), elogiados desde la metrpoli como modelo de crecimiento econmico y prueba del xito de las recetas neoliberales. Dicha crisis se simultane con otras similares en Amrica Latina (Mxico, Brasil, Argentina) y en pases como Rusia, ante la pasividad e impotencia de las instituciones financieras internacionales (FMI, BM). Crisis peridicas y repetitivas que se suceden cclicamente, y que son consustanciales al sistema econmico dominante. Ahora le toca el turno a la metrpoli. Por su propia naturaleza, el capital privado financiarizado se inclina por la mayor rentabilidad en el menor plazo y por la garanta de que las ganancias as obtenidas sean repatriadas a sus lugares de origen en vez de reinvertirse all donde se obtuvieron dichas ganancias.

A esto se aade que el importe de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), en trminos de porcentaje del Producto Nacional Bruto (PNB) de los Estados de los pases ms ricos e industrializados, contina estando muy por debajo de la cifra del 0,7% a la que se vienen comprometiendo desde hace ya tres dcadas. Recientes datos muestran un descenso de dicha ayuda en un 5% en 2006, situndose en el 0,3% para el conjunto de los pases donantes. Adems, en esta cuanta se incluyen anulaciones parciales de deuda que consisten fundamentalmente en operaciones meramente contables y que tienen como destinatarios a pases como Nigeria o Irak, es decir, que obedecen ms bien a intereses geoestratgicos de los pases donantes. As, por ejemplo, se calcula que en torno al 30% de la AOD europea consiste en este tipo de ayuda fraudulenta, dado que en la AOD slo deberan incluirse las cantidades donadas en funcin de las necesidades reales de las poblaciones de los pases receptores de dicha ayuda y no en funcin de los intereses de los gobiernos de los pases donantes o de sus empresas transnacionales 19.

Las alternativas

En primer lugar, hay que destacar la prioridad de disponer de servicios sociales bsicos para todos, principalmente para los ms pobres, lo cual constituye un elemento esencial en cualquier estrategia de lucha contra la pobreza. Estos servicios sociales deben comprender, por ejemplo, la alimentacin suficiente, la atencin sanitaria, la educacin bsica, la salud de la reproduccin y la planificacin familiar, el abastecimiento de agua potable y el saneamiento en viviendas adecuadas, entre otros. Para ello se requiere, en general, la elaboracin y aplicacin de medidas a escala nacional e internacional para, por un lado, movilizar los recursos tcnicos, econmicos y humanos necesarios en pro del modelo de desarrollo humano y sostenible y, por el otro, la proteccin y promocin de los derechos e intereses de los individuos y grupos ms vulnerables y desfavorecidos.

En este sentido, y e n orden a establecer unas relaciones comerciales ms justas y equilibradas entre pases ricos y pobres, deben potenciarse propuestas como el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Amricas) frente a la OMC o sus sucedneos a escala regional o continental, como el ALCA (Asociacin para el Libre Cambio de las Amricas), que promueven EE.UU. y sus empresas transnacionales. En efecto, el ALBA est mucho ms enfocado en satisfacer necesidades sociales y en cumplir los objetivos que se marcan en la DDD. Para ello se prev destinar buena parte de los beneficios que se obtienen de la explotacin de recursos naturales, como el petrleo u otros que abundan en la zona, as como de su incipiente desarrollo industrial.

En lo que se refiere a la deuda externa, seran necesarias medidas encaminadas a abolir o anular y no slo aliviar o aligerar la deuda externa de los pases menos desarrollados. En este sentido, deberan llevarse a cabo, por ejemplo, auditoras para determinar el origen de dicha deuda, pues en gran parte es de naturaleza odiosa e ilegtima por ser fruto de decisiones y actos ilcitos y fraudulentos cometidos por gobernantes corruptos y altos cargos de instituciones internacionales, as como de empresas y bancos transnacionales, para su exclusivo beneficio 20 . Asimismo, debera anteponerse la satisfaccin de las necesidades bsicas o fundamentales de la poblacin al reembolso de la deuda externa a la hora de asignar los recursos presupuestarios e incluso, si procede, alegar el estado de necesidad o de fuerza mayor, debido a la escasez de dichos recursos, a fin de suspender el reembolso de la citada deuda.

Una alternativa sumamente interesante consiste en la creacin de un Banco del Sur para los pases del Tercer Mundo, de modo que stos puedan colocar sus reservas de divisas en dicho Banco y no en bonos del Tesoro de EE.UU. Asimismo, dicho banco debe proteger a estos pases contra los ataques especulativos por parte de capitales procedentes de los pases ricos y ayudarles en sus problemas de liquidez, es decir, una especie de FMI del Sur. En este sentido, el Banco del Sur tambin tendra como objetivos, por ejemplo, romper la dependencia y subordinacin de los pases perifricos respecto del mercado financiero internacional y canalizar las inversiones, el ahorro interno y en general todos sus recursos en funcin de su propio desarrollo y de las necesidades reales de su poblacin, en particular de los ms vulnerables. Se tratara obviamente de un banco pblico alternativo al Banco Mundial y al FMI y estara financiado principalmente por aportaciones de los Estados miembros, a las que podran aadirse ingresos fiscales obtenidos mediante impuestos internacionales. Los destinatarios de los crditos y donaciones del Banco del Sur deben ser prioritariamente instituciones o empresas pblicas prestatarias de servicios pblicos y, en todo caso, debe evitarse que dicho Banco se utilice para administrar o reembolsar el servicio de la deuda externa.

Asimismo, es necesario reformar a fondo instituciones internacionales como el FMI, el BM y la OMC, o reemplazarlas por otras ms democrticas. Por otro lado, debe establecerse un marco jurdico internacional de obligado cumplimiento que regule la actividad de las empresas y bancos transnacionales, y no un mero cdigo de buenas prcticas fijado y supervisado por ellos mismos. Tambin deben establecerse sistemas de tributacin internacional, es decir, normas y obligaciones plenamente jurdicas, y no meramente donaciones, para financiar programas de desarrollo. En particular, dichos sistemas tributarios internacionales deben ser plenamente aplicables en los denominados parasos fiscales 21 .

Una vez ms, procede reiterar el compromiso de los pases ricos de destinar el 0,7% de su PNB a AOD para estimular el desarrollo de los pases pobres y de ste dedicar al menos el 0,15% (20% del 0,7%) para los pases ms pobres (Pases Menos Avanzados), concretamente para programas y proyectos de desarrollo encaminados a lograr el acceso universal a servicios pblicos que permitan la satisfaccin de las necesidades bsicas y a combatir los peores efectos de la pobreza. .

Otra alternativa relevante se refiere al desarme: si se llevaran a cabo polticas para hacerlo efectivo, ello permitira canalizar hacia polticas de desarrollo una enorme cantidad de recursos 22 . De hecho, en 2006 los gastos en armamento superaron en 11,6 veces la cantidad destinada a AOD. Tales recursos, facilitaran enormemente llevar a cabo medidas especficas para combatir enfermedades que se cobran un elevado nmero de vidas humanas (SIDA, malaria, por ejemplo) y para reducir los efectos desmesurados de los desastres y catstrofes naturales en dichos pases.

Asimismo, hay que mencionar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), acordados en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York en septiembre del ao 2000. En dichos objetivos los lderes mundiales (participaron en total 189 Estados) fijaron una serie de metas a lograr en plazos definidos y cuyo progreso hacia su realizacin fuera mensurable. Dichas metas y objetivos consisten bsicamente en la lucha contra la pobreza, el hambre, las enfermedades endmicas, el analfabetismo, el deterioro del medio ambiente y la discriminacin contra la mujer. Entre los objetivos citados figura el reducir a la mitad el nmero de personas que subsisten con menos de un dlar diario para el ao 2015. En la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo en el ao 2002, se insisti particularmente en las metas encaminadas a reducir el nmero de personas que carecen de acceso al agua potable y de saneamiento e higiene bsicos, entre otros. Sin embargo, son mltiples las voces que manifiestan abiertamente su pesimismo al respecto, en la medida en que no se estn llevando a cabo profundas reformas en el proceso de globalizacin o mundializacin econmica imperante, que no hace sino ahondar ms y ms la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres no slo a escala mundial, sino tambin en el interior de cada pas, incluidos los ms ricos e industrializados.

Conclusin

As pues, en un mundo como el actual, resulta pertinente reivindicar el derecho al desarrollo para todos, especialmente para los ms vulnerables y desfavorecidos, y contra la pobreza; a un medio ambiente sano y a preservarlo ante el deterioro grave y progresivo del conjunto de los ecosistemas planetarios; a la existencia de un patrimonio comn de la humanidad que, asimismo, debe preservarse y del que debemos beneficiarnos todos, en contra de su privatizacin; a la asistencia humanitaria ante situaciones de extrema gravedad (desastres naturales, conflictos blicos u otros), y a la paz y a la seguridad, contra la guerra y contra la violacin de los derechos humanos. Estos derechos suelen denominarse derechos de tercera generacin o derechos de solidaridad porque mediante ellos se pone de relieve la necesaria cooperacin y solidaridad que debe existir entre todos los seres humanos a la hora de hacer respetar, proteger y promover aquellos valores y aspiraciones que se consideran comunes a todos (universales), conforme al espritu y a la letra de la Declaracin sobre el Derecho al Desarrollo, la Declaracin Universal de los Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, se requiere la contribucin de todos los individuos y de todos los pueblos en un esfuerzo coordinado, conscientes de la existencia de una responsabilidad comn y solidaria, as como el espritu de cooperacin necesario para hacer realidad estos derechos, aunque ello parezca cada vez ms difcil en el contexto de un modelo de mundializacin o globalizacin que, en general, prima y fomenta ms bien lo contrario, es decir, la competitividad, la confrontacin, el egosmo, la unilateralidad y, en definitiva, la guerra de todos contra todos.

Notas

Este artculo figura en la Revista Espaola de Desarrollo y Cooperacin, nm. 23, invierno de 2008, Madrid, que versa sobre derechos humanos y desarrollo.

Nicols Angulo Snchez es Doctor en Derecho y autor de El derecho humano al desarrollo frente a la mundializacin del mercado, Iepala, Madrid 2005 (Resea en Revista Futuros, nm. 13, 2006, vol. 4 ( http://www.revistafuturos.info/resenas/resenas13/derecho_desarrollo.htm ).

3 La DUDH slo reconoce derechos individuales debido a que los Estados occidentales capitalistas impusieron su manera de entender los derechos humanos, es decir, segn la doctrina liberal individualista, entre otras razones porque buena parte de dichos Estados mantenan entonces sometidos bajo rgimen colonial multitud de pueblos y territorios, que ms tarde constituiran el Tercer Mundo al descolonizarse y donde tales derechos humanos ni se reconocan ni se respetaban a las poblaciones autctonas.

4 Vase KUNANAYAKAM, Tamara: Pour un nouvel ordre internacional, en Quel dveloppement ? Quelle coopration internationale ? , CETIM (Centre Europe-Tiers Monde), Ginebra 2007, p. 14.

5 Vase M'BAYE, Kba: Le droit au dveloppement comme un droit de l'homme, leccin inaugural de la tercera sesin de enseanza del Instituto Internacional de los Derechos Humanos, Estrasburgo, julio de 1972, publicado en Revue des droits de l'homme, A. Pdone, Paris 1972, p. 528).

6 Vase ONU: Droits pour tous ou loi du plus fort?, CETIM, Ginebra, 2005, captulo 8, pgs. 197-231.

7 Resolucin 1514 (XV), 14 de diciembre de 1960, de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

8 Resolucin 1710 (XVI), 19 Diciembre 1961, de la Asamblea General de las Naciones Unidas

9 No ha lugar en este artculo para una enumeracin exhaustiva de todos los textos relacionados con este tema, por lo que me remito a mi libro El derecho humano al desarrollo frente a la mundializacin del mercado, op. cit., pgs. 19-51.

10 Resolucin 3201(S-VI), y su Programa de Accin, 3202(S-VI), 1 de mayo de 1974 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

11 Resolucin 3281 (XXIX), 12 de diciembre de 1974, de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

12 Resolucin 3362 (S-VII), 16 de septiembre de 1975, de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

13 Para una enumeracin resumida de stas y sus conclusiones, vase del autor: El Desarrollo como Derecho Humanoen Entelequia. Revista Interdisciplinar, nm. 6, Primavera 2008, pgs. 291-300 (http://www.eumed.net/entelequia/pdf/2008/e06a12.pdf).

14 Vase HARVEY, David: Breve historia del neoliberalismo, Akal, Madrid 2007.

15 Vase ZIEGLER, Jean: Los nuevos amos del mundo , Destino, Barcelona 2003.

16 Vase RUIZ DIAZ BALBUENA, Hugo: Deuda odiosa o deuda nula, en (http://www.cadtm.org/), as como Le Droit internacional, instrument de lutte?, CADTM y Syllepse, Paris 2005.

17 Vase el comunicado del CETIM (Centro Europa Tercer Mundo) con motivo del cuarto perodo de sesiones, 2007, del Consejo de Derechos Humanos, titulado La deuda externa de los pases en desarrollo (http://www.cetim.ch/es/interventions_details.php?iid=276).

18 Vase Raisons et draisons de la dette. Le point de vue du Sud en Alternatives Sud , Vol. IX (2002), nm. 23, Centre Tricontinental (Louvain-La-Neuve, Belgique) y L'Harmattan (Paris).

19 Vase comunicado de prensa emitido en Paris (Dpche AFP), el 3 de abril de 2007, por parte de varias agrupaciones de ONGs (http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=2558).

20 Vase Investiguemos la deuda! Manual para realizar auditoras de la deuda del Tercer Mundo, AAJ, ATTAC (Uruguay), CADTM, CETIM, COTMEC, Auditoria Cidada da Divida (Brasil), Emas Internacional, EURODAD, Jubileo Sur, South Centre, edit. CETIM y CADTM, Ginebra y Lieja 2006.

21 Los parasos fiscales permiten a los ms ricos eludir el pago de tributos, privando as a los Estados de los recursos que requieren los servicios pblicos para atender las necesidades bsicas de los ms pobres, y adems facilitan la fuga de capitales, en muchos casos conseguidos de manera ilcita.

22 Vase del autor Paz, seguridad, desarme, desarrollo y derechos humanos, en Textos de Economa, Paz y Seguridad, Vol 1, N 3, (http://www.eumed.net/rev/tepys/03/nas.htm).



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