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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2008

El imperio en los tiempos de Obama

Jos Mara Prez Gay
La Jornada


Parte I

Nadie discute en serio que el capitalismo mundial por muy policntrico que est estructurado, prefiere ciertos lugares, pases y poblaciones, escribe Peter Sloterdijk. Es indudable que Estados Unidos de Amrica se cuenta no slo entre sus zonas favoritas, sino que constituye el corazn de su dominio universal. El pas del mundo moderno que ha constituido ms que ningn otro un gran espacio de riqueza y prosperidad el mayor representante de los progresos de la ciencia y la tcnica en nuestros das. Se trata tambin de la nacin que recibi y sigue recibiendo las grandes migraciones en su territorio.

El mundo del capitalismo occidental abarca, demogrficamente, apenas un tercio de la humanidad actual muy pronto llegaremos a ser 7 mil millones y, en lo geogrfico, nicamente un dcimo de las superficies continentales. Estas son las verdaderas dimensiones espaciales del imperio estadunidense de nuestros das.

La mayora de los habitantes de Estados Unidos de ascendencia europea tena no hace mucho tiempo la conviccin de sentirse no slo los misioneros de un sistema econmico, sino tambin los portadores de un entusiasmo cuyo nombre irresistible se conoce como el american dream, el sueo americano. La mejor interpretacin de ese sueo que tambin se llama American Creed la hizo en su tiempo el escritor Israel Zangwill (1864-1926), autor de la metfora del melting pot, como ha sealado Arthur Schlesinger Jr. en The disuniting of America. Reflections on multicultural society, New York 1998.

A diferencia de las numerosas letargocracias en el resto del mundo, en Estados Unidos cualquier persona que quiera hacer algo nuevo puede hacer algo nuevo, nos dice Sloterdijk. Aunque debemos decir tambin que la zona de novedades tiene ya sus dueos corporativos. De acuerdo con los derechos constitucionales de sus ciudadanos, desde un principio est presente la expectativa de hallar nuevos espacios que permitiesen su ocupacin y transformacin. Quiz esta expectativa se llame el derecho a Occidente en un sentido no slo geogrfico, ya que Occidente es el smbolo del derecho de pernada sobre la Tierra, de las conquistas en territorios desconocidos. Hace unos 150 aos los territorios desconocidos se llamaban Texas, Oklahoma o California y, en los tiempos de Barack Obama, se llaman Irak o la investigacin gentica, la nanotecnologa, la colonizacin de Marte o la vida artificial.

La historia inicial del imperio tiene en los nativos americanos sus primeras vctimas, los primeros iraques de su historia. La propuesta de John Cadwell Calhoun se convirti en un dogma de la poltica nacional: el traslado de todos los nativos al oeste de Mississippi a los territorios convertidos en reservaciones, una suerte de campos de concentracin permanentes. Los iroqueses, cheroques, wampaaoags, delawares, tuscaroras, narragansetts, yamases, senecas, sioux, hurones, apaches, susquehannas, todas estas etnias desaparecieron exterminadas por la furia de los pioneros o vivieron acosadas por las enfermedades en los ghettos llamados reservaciones federales.

A partir de 1840, las tierras al oeste de Mississippi fueron confiscadas por traficantes, aventureros, mineros, seores de la guerra, militares, granjeros y magnates ferroviarios, que lograron persuadir a las autoridades, o lograron asociarse con ellas, y legalizaron su empresa de despojo. Theodore Roosevelt (1858-1919) escribi: La justicia se encontraba en el grupo de los pioneros, porque ste gran continente no habra existido slo como un gran coto de caza de esculidos salvajes.

Personajes de la historia estadunidense tan eminentes como John Wintroph, John Adams, Lewis Cass y John Caldwell Calhoun afirmaron que una raza primitiva y nmada deba permitir el paso a una civilizacin cristiana y agricultora. Sus justificaciones las encontraron en innumerables citas bblicas que, segn ellos, demostraban que el pueblo blanco tena el derecho de pernada sobre la tierra, porque proceda de acuerdo con las intenciones de Diostodopoderoso. El Destino Manifiesto: Si Dios con nosotros, quin contra nosotros?

De acuerdo con las investigaciones del antroplogo Henry F. Dobyns (Estimating Aboriginal Indian Population. An Appraisal of Techniques with a New Hemisphere Estimate , Current Anthropology, 7. New York, 1966, antes de que los europeos llegaran a Norteamrica los nativos americanos sumaban ms de 90 millones de habitantes. La conclusin final de Dobyns: antes de los colonos europeos, el Nuevo Mundo estaba poblado por unos 90 millones de seres humanos. Una cantidad igual o parecida a la del Viejo Mundo. Si los clculos de Dobyns son razonables y han sido cuidadosamente revisados por demgrafos muy calificados hablamos de uno de los exterminios ms impresionantes de la historia moderna.

Cuando los nativo-americanos tuvieron contacto con granjeros, cazadores, militares, pescadores, exploradores y colonos europeos, comenz la oleada de virulentas epidemias en los siglos XVI, XVII y XVIII. La viruela, el tifus, la peste bubnica, la gripe, el sarampin, el paludismo, la fiebre amarilla, diezmaron a millones de seres humanos a lo largo de tres siglos como sucedi, al parecer, aunque en menores proporciones, durante la conquista de Mxico. Por ejemplo, la viruela fue sin duda lo peor, porque en ocasiones volva con ms fuerza la segunda y aun la tercera vez. Al brotar de nuevo la epidemia de viruela desaparecieron poblaciones enteras. No fue fcil determinar las densidades de poblacin de los nativos norteamericanos. Las controversias en tomo a las poblaciones prehistricas significaron un dolor de cabeza para los demgrafos; pero, como dije, Dobyns demostr que la poblacin de nativos en Estados Unidos en los tiempos de la conquista alcanzaba 90 millones de habitantes. Desde entonces data ese expansionismo manaco cuyo origen no es sino la conviccin de ser un pueblo elegido, que ejerce sus derechos despticos a lo largo y ancho del mundo.

Parte II

Segn Noam Chomsky, la conquista del mundo por el Occidente se prolonga sin interrupcin desde el siglo XV. La globalizacin de nuestros das no es sino una forma diferente de la misma conquista. Se puede decir de igual modo que la misin imperial de Estados Unidos no es sino la persistencia de la misin imperial britnica. Sus piedras angulares han sido la economa de mercado, la democracia y los derechos humanos, que van cobrando prioridad de acuerdo con los distintos desafos regionales. El gobierno de Jimmy Carter resucit la poltica de los derechos humanos, la exhum del atad de las iniciativas obsoletas y la convirti en el centro de las ms importantes controversias internacionales. Ante el triunfalismo de la poltica de Ronald Reagan, la presencia de Carter ha sido injustamente olvidada. Sin embargo, la doctrina del destino manifiesto conocera una prolongacin universal inimaginable para George Washington, John Adams y Thomas Jefferson, los padres fundadores de Estados Unidos de Amrica.

El Manifiesto Comunista, obra maestra escrita por los seores Karl Marx y Friedrich Engels el ao de 1848 es el testimonio ms conciso y escalofriante de un proceso cuyos enormes estragos padecemos en los primeros ocho aos del siglo XXI en la forma de una gran recesin mundial. De los cuatro captulos del Manifiesto es el primero y slo el primero el que justifica el gran eco del conjunto de la obra, ha escrito el poeta Hans Magnus Enzensberger. Los autores no slo prevn el futuro describiendo movimientos seculares como la urbanizacin y el incremento de la mano de obra femenina, sino que tambin analizan el mecanismo de crisis inherente a la economa capitalista con una exactitud sin comparacin con los ms recientes gurs de la globalizacin.

Dan cuenta del vertiginoso ritmo del cambio al que todas las sociedades modernas estn sujetas, y otra vez prevn con precisin que roza la clarividencia ms inslita las consecuencias del infinito progreso de las comunicaciones. Tambin anticipan la destruccin de la industria bsica meridional, una catstrofe que ha sacudido a muchas regiones en el mundo y de la que an no hemos visto el final. Por ltimo, ponen al descubierto las implicaciones polticas de una economa totalmente globalizada: la inevitable prdida del control por parte de los gobiernos nacionales cuyo papel se ve reducido al de consejo de administracin de los negocios comunes de la clase social dominante: la burguesa representada hoy por las grandes multinacionales.

Un hecho notable: Estados Unidos vivi una cruenta guerra civil sin cambiar su forma de gobierno. Nunca derogaron su Constitucin, no suspendieron las elecciones ni, mucho menos, dieron un golpe de Estado. A pesar del caos blico y la descomposicin social, preservaron el mismo sistema de gobierno establecido al fundar la nacin, demostraron que vala la pena conservar el sistema econmico y, sobre todo, que la idea de la democracia no haba fracasado. Este era el significado del discurso de Gettysburg y del grito de guerra del Norte: la unin de los estados.

Desde la perspectiva de su diseo sico-poltico, Estados Unidos no ha sido sino el pas del escapismo verdaderamente existente. Hogar de evadidos de todo tipo escribe Sloterdijk, alberga ante todo seres humanos que, frente a la falta de esperanza en sus patrias anteriores, se han trasladado a un amplio espacio de segundas oportunidades. Nufragos y fracasados que pudieron salvarse de las mareas de la historia universal. Sobra, pero no sobra mencionar a los 20 millones de mexicanos que en las ltimas dcadas han pasado la frontera y se han establecido en toda la nacin estadunidense.

El pas de inmigrantes promotor de remesas para los pases de origen de sus emigrados ofrece un amplio margen de accin a los que han preferido la hegemona del espritu acometedor al mundo enclaustrado de las inhibiciones provincianas. Si pudisemos articular en una sola frase todo el resplandor y la paradoja de Estados Unidos, diramos que permitieron a las fuerzas de la historia retirarse de la historia, vale decir: las fuerzas evadidas de la historia que ahora se preparan y redescubren para ellas mismas la historia.

A finales del siglo XX se public un verdadero alud de diagnsticos sobre el fin de la poca imperial. Despus de la desaparicin de la Unin Sovitica, un sinnmero de economistas y tericos de la poltica afirmaron que estbamos al principio de una nueva poca, de un nuevo orden mundial, confiaban en la capacidad transformadora de la ONU y en los designios del Banco Mundial. Michael Ignatieff, el historiador canadiense, hablaba entonces de una nueva forma de dominio imperial para una poca posimperial, que defina por la necesidad de luchar en favor de los derechos humanos y la democracia, as como tambin por la produccin y la seguridad del mercado libre.

Por el contrario, el imperio de Estados Unidos se distingue por haber renunciado a los estados satlites en el sentido clsico y, en su lugar, ejercer una influencia global por medio de instituciones como la OTAN, las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El rasgo distintivo del imperio estadunidense radica en la tarea de consolidar gracias al poder poltico el mercado mundial, cuya constante expansin le va arrebatando al resto del mundo cada vez ms la poca soberana. Estados Unidos en la tradicin del imperialismo clsico ha dividido el planeta en cinco comandos militares regionales que protegen sus intereses.

Los comandantes regionales que pueden compararse con los procnsules romanos son responsables para Amrica Latina, Europa, Medio Oriente, Ocano Pacfico y Norteamrica. Tienen ms de 350 mil soldados fuera de su pas distribuidos en 700 bases militares en 150 pases sin contar Irak ni Afganistn, listos para entrar en accin cada vez que sea necesario. Chalmers Johnson, el escritor estadunidense, ha descrito la historia de la Amrica imperial como una historia de las bases militares en territorios extranjeros.

En Edad oscura americana: la fase final del imperio (Sexto Piso, 2006), Morris Berman recuerda el editorial de The Nation en la antesala de las elecciones de 2004, donde se enumera una lista de los peligros que representaba el gobierno de George W. Bush: la rescritura secreta de la ley, la eliminacin de los controles o contrapesos aplicados a la figura del presidente, la suspensin de los derechos humanos fundamentales, la aprobacin explcita de la tortura y el rechazo de cualquier rendicin de cuentas. No son estos los principales rasgos que esperaramos ver magnificados si se produjera un colapso total de la Constitucin de Estados Unidos? Por ese entonces, nadie habra imaginado las dimensiones catastrficas de la crisis econmica y social que los aguardaba en el ao 2008.

Parte III y ltima

En el Diccionario de la esclavitud afroamericana (1997), Randall M. Miller y John David Smith sealan que durante los dos siglos y medio que transcurrieron entre la primera llegada de una veintena de negros africanos a Virginia, el ao de 1619, y los ltimos caonazos de la guerra de Secesin, en 1865 la esclavitud ocup un lugar imprescindible y central en la sociedad y la economa de Estados Unidos. A finales del siglo XVII, la falta de mano de obra se volvi un problema tan grave, que los britnicos, gracias a su armada, duea del Atlntico, organizaron un comercio de negros a gran escala con la Royal African Company. Una de las consecuencias fatales de la prohibicin de la trata de esclavos en 1808 fue el desarrollo espectacular del comercio de esclavos en las regiones del sur de Estados Unidos.

Los demgrafos calculan que entre 1790 y 1860 dos millones de esclavos negros fueron deportados del norte hacia el sudoeste de Estados Unidos: Kentucky y Tennessee, luego Georgia y Mississippi, Alabama, Lousiana y Texas. Unas veces los esclavos seguan a sus amos, otras eran trasladados de una plantacin a la otra por mercaderes que los ofrecan al mejor postor. Una riqusima tradicin oral ha rescatado la memoria de los esclavos negros poblada de recuerdos atroces, las largas marchas por inmensos territorios encadenados de pies y manos, rumbo a los mercados de esclavos de Nueva Orlens o de Montgomery, en Alabama.

En la novela Beloved, Toni Morrison, premio Nobel de Literatura 1993, narra la historia de una esclava negra, Sethe, que asesin a su hija, Beloved, para salvarla de la esclavitud. Los hechos suceden hacia el ao de 1873. No fue un ataque de locura lo que volvi a Sethe homicida, sino el terror y tambin el dolor ante el hombre blanco que se acercaba cargado de cadenas para someter a su hija. Durante muchos aos el fantasma de Beloved ocupaba la casa de Sethe y el dolor se convirti en la nica medida del universo. El crimen como nica arma contra el dolor ajeno; el amor como nica justificacin ante el crimen y, por paradjico que suene, la muerte como salvacin ante una vida destinada a la esclavitud. As describi Toni Morrison la trama de su novela Beloved, uno de los testimonios ms estremecedores en la historia del racismo y la esclavitud estadunidenses.

Unos 400 aos despus de la primera aparicin de los africanos en Virginia, Estados Unidos tiene en Barack Hussein Obama al primer presidente afroestadunidense de su historia y, al mismo tiempo, se hunde en la crisis econmica y social ms profunda desde que inventaron la nacin. Sin duda, la retrica imbatible de Obama procede de los predicadores negros, que fundaron la lengua de la libertad predicada por los esclavos negros.

Despus de tantos siglos de esclavitud, de racismo implacable y discriminacin de la etnia afroestadunidense, qu sucedi en Estados Unidos para llevar a cabo un cambio tan radical y elegir por mayora a Barack Obama presidente de Estados Unidos? El hijo de un negro nacido en Kenia y madre estadunidense de raza blanca, educado en Yakarta su padrastro naci de Indonesia, egresado de la Universidad de Columbia y, al igual que su esposa Michelle Obama, de la prestigiada Facultad de Leyes de la Universidad de Harvard, tiene ahora las riendas de la nacin en sus manos.

El presidente Obama no slo deber hacerle frente a la mayor crisis econmica en la historia de su pas, como dije antes, sino tambin a una herencia de destruccin y muerte que le han legado los ocho aos de gobierno de George W. Bush, uno de los peores mandatarios en la historia de Estados Unidos. En Edad oscura americana, Morris Berman afirma: el dao del 11 de septiembre no es nada comparado con el dao que nosotros mismos nos infligimos y nos seguimos infligiendo como resultado de nuestra reaccin ante tal acontecimiento. De una forma extraa, Donald Rumsfeld, Perle Abrams, Bush, Cheney, Wolfowitz, Rice y Feith y los de su especie son compaeros de armas de Bin Laden.

Ser exagerado afirmar que Obama enfrenta la crisis econmica ms severa del capitalismo estadunidense? El economista Joseph Stiglitz comparaba este pnico financiero con la cada del Muro de Berln. Los buques insignia de Estados Unidos como el Citigroup, la General Motors o la Ford Motor Company se encuentran al borde del naufragio. La tasa de desempleo de Estados Unidos subi a su nivel ms alto desde 1964: las empresas han reducido miles de lugares de trabajo, lo que crea un preludio sombro para la administracin de Obama.

Antes de que anunciaran la intervencin estatal, el valor de las acciones de Citigroup cayeron 3.77 dlares en Nueva York, dndole a la compaa un valor de mercado de 21 mil millones. El valor de mercado de las acciones de Citigroup en diciembre de 2006 haba sido de 247 mil millones. Dos das antes de la intervencin estatal en el Citigroup, Vikram Pandit, el nuevo presidente ejecutivo, haba anunciado el despido de 72 mil trabajadores. Sin embargo, nada impidi el colapso del Citigroup. De nuevo Karl Marx: Nos encontramos en el centro decisivo Marx lo llamaba dialctica de la sobreproduccin especulativa y el infraconsumo financiero?

Alguien habra imaginado hace cuatro aos la quiebra del Lehman Brothers, el cuarto banco de Estados Unidos? El banco de inversin no tena compradores y anunci su bancarrota. Sus acciones se cotizaban en mercados futuros a slo 75 centavos. La quiebra representa el final de un consorcio cuyos 158 aos de existencia lo haban convertido en un smbolo supremo del sistema econmico estadunidense. Lehman Brothers sobrevivi a dos guerras mundiales, pero no pudo superar la crisis de crdito en el mundo perfecto de la globalizacin.

Insistir Obama en trasladar la guerra de Irak a Afganistn? Sera un error fatal. Robert Fisk propona (La Jornada, 16/11/08) repartir un milln de ejemplares de la Convencin de Ginebra en idioma pashtu a los talibanes y seguidores, as como a los combatientes de la OTAN, quienes ganarn la guerra en Afganistn, segn cree absurdamente Barack Obama.

As como Gabriel Garca Mrquez dice que existen seres con el privilegio sobrenatural de volver a los sitios de sus afectos y repetir los mismos actos de sus mejores recuerdos en los das anteriores a su muerte, a m me gustara que existiera un presidente afroestadunidense de Estados Unidos con el privilegio de comenzar su poltica exterior como si nunca hubiese existido otra, una suerte de cancelacin del pasado al inicio de su mandato dejando a un lado los intereses del poderossimo complejo militar industrial y suprimiera las guerras de destruccin del imperio, que tanta desdicha, miseria y muerte han llevado a tantos pueblos.



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