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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2008

Una frontera en estado de sitio
El entrenamiento militar y armas de EE.UU. aumentan la violencia de la guerra de la droga

Peter Gorman
Fort Worth Weekly/Narco News

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El sol brilla sobre las bajas colinas ondulantes cubiertas de pasto corto de Texas y salpicadas de ganado a los largo del extremo sur de I-35, la carretera que va de Duluth, Minn., a la frontera Texas-Mxico en Laredo. Poco interrumpe la buclica escena durante kilmetros en cualquier direccin, excepto las torres elctricas atadas como si fueran gigantes extraterrestres en marcha forzada por los vastos llanos. Las ciudades son poco ms que paradas para gasolina que aparecen y desaparecen al borde de la autopista. Al otro lado del Ro Grande, el paisaje parece ser ms de lo mismo.

Una manera de cruzar la frontera es por una pasarela sobre el ro. En la primavera pasada, un cartel colgado al lado mexicano del puente result ser un letrero de reclutamiento para los Zetas, un crtel asesino de la droga que se haba apoderado recientemente de gran parte de Nuevo Laredo.

Al final de la I-35, Laredo y Nuevo Laredo se enfrentan a travs de ese ro poco fondo. Es una frontera internacional famosa por lo porosa que, considerando la cultura compartida por la gente a los dos lados, siempre ha parecido seriamente transparente.

Y, sin embargo, pocos pases podran ser ms diferentes que EE.UU. y Mxico en estos das. La naturaleza crtica de esa diferencia se impone en cuanto un viajante hacia el sur pone un pi y ms vale que tenga cuidado ms all de las formalidades fronterizas. En Nuevo Laredo, los muros de muchas casas y edificios del gobierno estn salpicados de agujeros de balas. Frente a algunos edificios hay altos muros de hormign, de 10 centmetros de grosor, como proteccin contra granadas y armas de asalto. Nuevo Laredo no ha tenido un jefe de polica en dos aos. El ltimo se fue por temor por su vida despus de ocupar el puesto slo durante tres meses. El anterior fue muerto a tiros a plena luz del da despus de estar siete horas en su cargo.

Ro arriba, en Jurez, al otro lado de El Paso, unas 1.200 personas han sido asesinadas en este ao, y el total podra llegar a 1.500. La brutalidad de muchos de estos asesinatos es impactante. Los titulares en la prensa anuncian decapitaciones, gente quemada viva o torturada hasta la muerte, asesinatos masivos. A comienzos de noviembre, un cuerpo decapitado fue colgado de un viaducto sobre la calle principal de la ciudad.

La historia es la misma, con variantes, a todo lo largo de la frontera entre EE.UU. y Mxico, mientras diversos crteles mexicanos de la droga se combaten entre ellos y contra el gobierno: Ya no es la guerra de la droga que ha tenido lugar con interrupciones durante dcadas a lo largo de esta frontera, donde sin duda siempre hubo violencia, pero en la que era ms probable que los titulares hablaran del tamao de los embarques de droga confiscados o del ltimo agente local de aduana o de la patrulla fronteriza sorprendido en asociacin con los contrabandistas. Tampoco se limita ahora la participacin estadounidense simple (y profundamente) con el suministro del mercado para drogas que posibilita todo el mundo del narcotrfico, o a la corrupcin en pequea escala del ocasional polica fronterizo.

Entrevistas con agentes en numerosas agencias de mantenimiento del orden federales y locales, residentes de la frontera, y periodistas de la guerra de la droga pintan un cuadro de una guerra que va ms all de cualquier cosa que se haya visto aqu antes: una epidemia de asesinatos y de violencia sdica que es librada con armas estadounidenses y ayudada por dlares del gobierno de EE.UU., dirigida por fuerzas entrenadas por militares estadounidenses. El nivel del poder de los crteles mexicanos de la droga est completamente fuera de control, y nada de lo que hacen los gobiernos de EE.UU. y Mxico parece dar resultados para disminuirlo.

En lugar de hacerlo, el dinero generado por la venta de drogas en EE.UU. es tan vasto que la corrupcin en las fuerzas policiales mexicanas locales, los militares mexicanos, e incluso el gobierno ha llegado al punto de saturacin y muchas veces es ms lucrativo ser corrupto, por no decir saludable, que seguir siendo honesto. Las bandas de la droga reclutan y matan ahora gente al lado estadounidense de la frontera, y los asesinatos y la corrupcin aumentan en ciudades de El Paso a Brownsville. A menos que algo cambie rpidamente, parecera que las cosas van a empeorar considerablemente antes de que mejoren. El lado mexicano de la frontera ya se ha convertido en un show de horrores que a muchos estadounidenses les ser difcil comprender, no importa cuntas pelculas sobre el tema hayan visto. La transformacin de Mxico en una narcocracia es casi total, y no hay ninguna institucin que est libre de su influencia, incluyendo la embajada de EE.UU. en Ciudad de Mxico.

Miles de mexicanos han pagado caro para que les coloquen chips bajo la piel, a fin de ser ubicados si los secuestran. Ms mexicanos que nunca llegan a hospitales del lado estadounidense para ser tratados por heridas a bala porque existen menos probabilidades en EE.UU. de que sus atacantes los sigan a una sala de hospital para terminar su tarea. Y cantidades rcord de mexicanos huyen a Canad para pedir asilo poltico.

El poder de fuego de los crteles es tan amedrentador como su inclemencia. De dnde sacan sus armas? De Texas y otros Estados fronterizos, donde los lobbies de las armas han asegurado que las leyes sean laxas. Texas es considerado el proveedor nmero uno de armas para los crteles.

Pero su artillera va ms all de cualquier cosa que se encuentre en una armera local. Los crteles tienen M16, granadas de mano, lanzadores de granadas es decir, armas militares de EE.UU., camiones llenos.

Muchas de las unidades ms asesinas de los ejrcitos de la droga saben perfectamente cmo utilizar esas armas porque lo aprendieron de militares de EE.UU. en la suposicin de que iban a luchar contra los crteles. Ahora combaten para los crteles o los controlan. Lo que es ms, corporaciones estadounidenses se estn metiendo en el asunto, trabajando bajo contrato para los gobiernos de Mxico y EE.UU. con el fin de entrenar a soldados especializados, incluyendo tcnicas de tortura, y para actuar como agentes privados de seguridad a ambos lados de la frontera, una perspectiva que es tan escalofriante como los propios seores de la droga.

Un reciente informe del gobierno dijo que un crtel mexicano ha amenazado con represalias, enfurecido por incursiones en EE.UU. orientadas contra su gente. El crtel llama a las pandillas estadounidenses, asociadas con l en negocios comunes, a que enfrenten a las agencias de mantenimiento del orden de EE.UU. Un jefe de crtel ha supuestamente ordenado refuerzos a Reynosa, dijo el informe, armados con rifles de asalto, chalecos a prueba de balas, y granadas y que ocupen pisos francos en el rea de McAllen.

Lo que es ms, el letrero en el puente era slo un ejemplo de la nueva prctica del crtel de buscar descaradamente soldados de a pie mediante publicidad. En Reynosa y Nuevo Laredo, sus volantes fueron recientemente pegados por todas partes.

La pancarta sobre el puente remedaba las palabras del antiguo afiche de reclutamiento militar de EE.UU., y se diriga especficamente a miembros de las fuerzas armadas: El grupo de operaciones Zetas te quiere a ti, soldado o ex-soldado, deca. Te ofrecemos un buen salario, comida, y atencin para tu familia. No sufras ms hambre y abuso. Mencionaba un nmero de telfono celular que llamar para alistarse.

En Nuevo Laredo, las cosas estn mucho ms tranquilas que hace dos aos, cuando estallaban tiroteos casi a diario. Pero incluso ahora, el ingreso a Mxico por Laredo es intimidante porque la ciudad sigue tensa por el recuerdo de esas batallas. Los negocios estn protegidos con tablas, las clnicas mdicas y dentales internacionales que solan atender a texanos tienen letreros de arriendo en sus puertas, y no es un sitio seguro para ir paseando. La relativa paz no es el resultado de alguna victoria del mantenimiento del orden sobre los narcotraficantes, lejos de ah. Los crteles en guerra simplemente han llegado a una distensin.

El presidente mexicano Felipe Caldern lleg al poder en 2006 prometiendo que eliminara la plaga de la droga y la violencia resultante. El gobierno de George W. Bush entreg cientos de millones de dlares para ayudar en esa cruzada. Pero todo lo que ha pasado desde la toma de posesin del cargo por Caldern, a pesar de sus esfuerzos, es que la violencia y la corrupcin han aumentado. No es slo que el nmero de vctimas mortales ha aumentado; robos, extorsiones, y secuestros tambin se multiplican.

El penltimo jefe de polica de Nuevo Laredo fue asesinado porque prometi tomar medidas enrgicas contra la violencia de la droga, que cost 170 vidas slo en 2005 en esa ciudad, para no mencionar docenas de secuestros o los asesinatos realizados al lado estadounidense.

Es una zona de guerra, dijo en aquel entonces a ABC News el Alguacil de Web County, Rick Flores. Tenemos blindaje corporal de nivel tres, ellos tienen nivel cuatro. Tenemos telfonos celulares, ellos tienen telfonos satelitales que no podemos pinchar Nos sobrepasan en potencia de fuego.

En la lucha contra la corrupcin basada en la droga, no ha habido distensin. En los ltimos cinco meses, fueron arrestados por corrupcin 35 agentes de la oficina del procurador general de la Repblica Mexicana. Segn el Procurador General de la Repblica, Eduardo Medina Mora, los crteles pagaban a cada uno entre 150.000 y 450.000 dlares por mes. A fines de octubre, dos altos funcionarios fueron arrestados por suministrar informacin sobre posibles decomisos de droga a un crtel basado en Sinaloa. A cada uno le pagaban 400.000 dlares por mes. Se considera que un agente de Interpol que trabajaba para la DEA en la embajada de EE.UU. en Ciudad de Mxico, atrapado el pasado mes suministrando al mismo crtel informacin confidencial, cobraba 30.000 dlares al mes.

La actual racha de violencia en Mxico, as como la violencia que estall en Nuevo Laredo hace un par de aos, pueden ser rastreadas a la poltica de Caldern de andar tras los dirigentes de los crteles. Crea que los crteles seran destruidos una vez desaparecidos sus jefes. De modo que envi a 32.000 soldados federales a todo el pas con orden de imponer la paz eliminando a los mandamases de los crteles. Docenas fueron capturados o muertos, incluyendo muchos que desde entonces han sido extraditados a EE.UU. para ser procesados. Pero la ofensiva tambin tuvo dos efectos colaterales negativos. Primero: los crteles pudieron corromper a grandes segmentos de esas fuerzas militares enviados en su contra, y segundo: la remocin de los jefes cre un vaco del poder que condujo a la actual violencia entre los que tratan de llegar a ser los nuevos jefes de los crteles.

De muchas maneras, es una repeticin de lo que pas en Colombia a fines de los aos ochenta y comienzos de los noventa, cuando fueron eliminados los jefes de los crteles de Medelln y Cali. La violencia en ese pas escal a niveles brutales. Pero es interesante que el vencedor en esas guerras intestinas no haya sido ninguno de los lugartenientes de los crteles colombianos, sino los jefes de la droga en Mxico, que pasaron de ser intermediarios a dirigir ellos mismos los crteles.

Las campaas no detuvieron entonces la corrupcin, ni siquiera la desaceleraron, y lo mismo vale para los esfuerzos de Caldern hasta ahora. Gran parte de la violencia en Nuevo Laredo fue realizada por policas municipales, incluyendo tiroteos entre ellos y agentes federales. Eventualmente, ms de la mitad de los 700 hombres de la fuerza policial de Nuevo Laredo fueron despedidos por corrupcin. En junio de 2007, Caldern expurg a 284 comandantes de la polica federal de los 31 Estados mexicanos y del Distrito Federal de Ciudad de Mxico. Y todo lo que logr, dijo una fuente de la DEA, fue aumentar el coste de los pagos mensuales para corromper a agentes y procuradores federales.

Agentes de la droga de EE.UU. estiman que, cada da, pasan drogas por 10 millones de dlares por los puentes de Laredo para no mencionar el resto de de los 3.200 kilmetros de frontera entre EE.UU. y Mxico y remontan la I-35. Basta para pagar por mucha corrupcin y muchas armas. Por desgracia para las vctimas, los seores de la droga no tienen que ir lejos a comprarlas.

La frontera entre Texas y Mxico ha sido siempre un paraso de contrabandistas, y con el pasar de las dcadas, el comercio en cualesquiera bienes para los que haya demanda en el momento ha sido en ambas direcciones. En la actualidad, aunque las drogas que viajan hacia el norte ocupan la mayor parte de los titulares, existe un trfico igualmente letal, en armas, que va hacia Mxico, ya que ese pas no tiene una industria de produccin de armas. Segn funcionarios de EE.UU., casi toda la violencia de la guerra de la droga en Mxico es realizada con armas fabricadas en EE.UU. Los principales Estados causantes de la ofensa son Texas, Arizona, y Nuevo Mxico, todos los cuales permiten que casi cualquiera pueda comprar y poseer tantas pistolas, pistolas automticas, rifles y rifles de asalto como quiera, sin tiempo de espera y sin que un registro de la venta vaya ms all de los archivos del comerciante en armas.

En esos Estados, se hace slo un control instantneo de los antecedentes. Segn Stephen Fischer, portavoz del Sistema Nacional Instantneo de Verificacin de Antecedentes Penales [NICS] del FBI, cualquiera que vende un arma en este pas con una excepcin importante y molesta debe notificar al NICS. Se requiere que el comprador llene un formulario, y el comerciante entonces llama a un nmero 800, registra la informacin del comprador, y obtiene un OK o una luz roja. Si es esta ltima dijo Fischer, la informacin ser transferida al FBI, y tomaremos una decisin de si la transaccin puede tener lugar o no.

Un comprador potencial puede ser rechazado por cosas tan simples como no haber obtenido una licencia para conducir nueva despus de una mudanza, o tan seria como estar ilegalmente en este pas o tener antecedentes criminales por una fechora. Pero Fischer seal que el formulario no incluye la cantidad de armas que se est comprando, de modo que tericamente una persona puede comprar 100 o ms de una vez si as lo desea.

Tambin dijo que la informacin sobre compradores que recibieron luz verde es eliminada dentro de 24 horas. Los formularios con luz roja son mantenidos hasta que el FBI determina la causa de la alerta.

Un propietario texano de un arma, ex ingeniero de la NASA que no quiso ser identificado, dijo que ve el problema en un sistema que no marca las compras de mltiples armas. Tal vez debiera haber algn sistema incluso en Texas que pueda cuestionar esa venta, dijo. Quiero decir. cuntos AK-47 necesita una persona para divertirse tirando al blanco?

l mismo tiene una Uzi semiautomtica comprada legalmente en una armera. Pero vas a cualquier feria de armas y no te cuesta mucho encontrar a alguien que te ofrece que tomar tu semiautomtica, y la convertir en un arma perfectamente automtica, dijo.

Las autoridades mexicanas han apelado repetidamente a EE.UU. para que promulgue leyes que detengan o desaceleren el ritmo de las ventas de armas a Mxico, calculadas en 2.000 armas al da. Pero las restricciones de armas son extremadamente impopulares en Texas y otros Estados fronterizos, un camino fcil para que cualquier poltico no sea elegido.

Texas es probablemente el mayor proveedor de armas que llegan a Mxico, dijo Tom Crowley, agente especial de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de EE.UU. [BATF] Es tanto por esa larga frontera que comparten como por la cantidad de comerciantes de armas en ese Estado. La tarea de la BATF es gestionar la investigacin de ventas ilegales de rifles y armas, as como rastrear armas que han sido utilizadas en actividades criminales.

Ahora bien, supongamos que soy miembro de un crtel mexicano o traficante ilegal de armas, y que quiero conseguir algunas armas, dijo Crowley. Consigo un amigo que compre las armas que quiero y que me las entregue en Mxico. Eso se llama una compra con un hombre de paja, y es ilegal, pero se hace. Y hasta que una de esas armas sea recuperada en la escena de un crimen, nadie va a saberlo. Por cierto, ah es cuando entra en juego la BATF: Si el gobierno mexicano nos entrega esa arma y han sido cada vez ms cooperadores podemos rastrearla hasta el fabricante. Nos dir a qu comerciante en armas fue enviada, y ms vale que ese comerciante haya conservado los papeles Y con eso, iremos a buscarte, para preguntar qu diablos hace el arma que compraste en Mxico en manos de alguien en la batalla a tiros de los crteles.

El sistema es defectuoso, admite Crowley, tanto porque la gente borra los nmeros de serie como por la laguna de la feria de armas. La excepcin permite que individuos vendan sus propias armas en una feria de armas, como ser los eventos regulares realizados en grandes coliseos en el rea de Dallas-Fort Worth. No se hace ningn control del NICS, y a menudo no se intercambian nombres. Si posteriormente resulta que el arma ha sido utilizada en un asesinato mltiple en Jurez y puede ser rastreada a su dueo legtimo, puede decir simplemente que la vendi a un extrao en una feria de armas. Y ah termina el caso.

Pero Celerino Castillo, el ex agente de la DEA que denunci los secretos de los negocios de armas por drogas de los Contras respaldados por EE.UU. durante la guerra civil nicaragense a mediados de los aos ochenta, dijo que el problema no se limita a armas vendidas legalmente por individuos y revendidas posteriormente a los crteles. El autor de Powderburns, un informe sobre el escndalo de cocana por armas, Castillo trabaj encubierto para la DEA durante 12 aos, sobre todo en Centro y Sudamrica, incluyendo Mxico.

La mayora de las armas utilizadas por los crteles actualmente son armas militares y explosivos de EE.UU., dijo. Tienen M-16, granadas de mano, lanzagranadas. Incluso en Texas no se pueden comprar. Son armas militares de EE.UU. El ao pasado un camin dieciocho ruedas lleno de M-16 fue detenido cuando iba a Matamoros, una ciudad fronteriza controlada por el Crtel del Golfo. Nuestros militares de EE.UU. o suministran ese armamento a los de Mxico, y elementos corruptos en las fuerzas armadas mexicanas lo venden a los crteles, o alguien en las fuerzas armadas de EE.UU. se lo vende directamente. De una u otra manera, son armas militares de EE.UU. utilizadas en rivalidades muy violentas entre crteles.

Por lo tanto la responsabilidad sigue siendo de EE.UU., sean los militares o los dueos de armeras, dijo Castillo. Sin las armas, habra menos violencia.

No importa si es una versin de corrupcin o la mala poltica la que es responsable de que cantidades masivas de armas militares estadounidenses terminen en manos del crtel, existe poco misterio sobre las formas ms rutinarias de prctica de corrupcin por el dinero de la droga, otra antigua tradicin de la frontera. En octubre, agentes del FBI detuvieron a un alguacil de Texas del Sur y lo acusaron de conspiracin para poseer, con la intencin de distribuir, cocana y marihuana entre varias otras ofensas. El alguacil de Starr County, Reymundo Guerra, se enfrenta a cadena perpetua, sigue los pasos de su predecesor, el alguacil Eugenio Falcn, quien se declar culpable de acusaciones de conspiracin no relacionada con la droga en 1998. Entre muchos otros agentes de mantenimiento del orden que trataban con los crteles, en 2005, el ex alguacil de Cameron County, Conrado Cantu, fue sentenciado a 24 aos de prisin por dirigir una empresa criminal desde su oficina.

La corrupcin llega a las propias lneas de suministro de la droga. En septiembre, 175 personas fueron arrestadas en varios Estados de EE.UU., incluyendo a 22 en el norte de Texas, de las que se pensaba que tenan vnculos con el Crtel del Golfo. Las redadas produjeron 1 milln de dlares en efectivo, 180 kilos de metanfetamina, y 300 kilos de cocana y provocaron la furia de los jefes de la droga.

El Crtel del Golfo no es exactamente sutil en su reclutamiento de militares y otros para sus filas. El Crtel del Golfo ha estado pegando letreros por todo Reynosa y a veces en Nuevo Laredo y otros sitios, pidiendo a soldados y agentes policiales que deserten sus puestos y se sumen a los Zetas. Un letrero colocado recientemente en Tampico llamaba a soldados y ex soldados a que Smense a las filas del Crtel del Golfo. Ofrecemos prestaciones, seguro de vida, una casa para tu familia y nios. Deja de vivir en chabolas y de viajar en autobs. Un nuevo coche o camioneta, t eliges.

En Jurez, la guerra entre crteles contina con toda su fuerza.

Lo que tenemos son facciones del antiguo Crtel Jurez que eran seguidores de Amado Carrillo Fuentes que se disputan con seguidores de Joaqun Guzmn Loera, conocido como El Chapo, jefe del Crtel Sinaloa. Y es un infierno, dijo Diana Washington Valdez, periodista de El Paso Times. En Jurez ha habido algunos de los asesinatos ms horribles a lo largo de la frontera.

Nuestro peridico ya ni siquiera nos permite que crucemos a Jurez a buscar informaciones porque no tienen modo de protegernos. El Ejrcito de EE.UU., aqu en Fort Bliss, ha advertido a sus soldados que se queden fuera de Jurez, dijo Valdez. Segn informaciones noticiosas, una de las cerca de 1.200 personas matadas este ao en Jurez en la guerra intestina de la droga fue un estadounidense residente en Jurez, quien fue asesinado en octubre despus de colocar un letrero pidiendo a los crteles que no abandonaran cadveres delante de su casa.

Hay que comprender que esos sujetos estn atacando clubes nocturnos, quemando clubes tursticos, secuestrando gente, apuntando a camiones blindados para el transporte de dinero, dijo Valdez. Gente que no tiene nada que ver con los crteles es atrapada en el fuego cruzado. Es lo que hace que todo sea tan peligroso Si ests en un club que van a quemar, ah quedaste.

El que puede huir lo hace, dijo. Aqu en El Paso tenemos a mucha gente que viene para quedarse con parientes, pero tambin tenemos mucha gente que simplemente merodea alrededor de la estacin de autobuses sin tener adonde ir, slo para evitar estar en Jurez.

A lo largo del trecho de frontera entre California y Mxico, cantidades similares de vctimas mortales ocurren en Tijuana, donde el Crtel Arellano Flix dirigido por Fernando Snchez Arellano, conocido como El Ingeniero es desafiado por varios otros crteles. En total, ms de 3.500 personas han muerto en violencia relacionada con la droga en Mxico en 2008. Incluidos en esa cifra hay varios periodistas mexicanos que fueron asesinados en represalias por haber escrito sobre las guerras de la droga o actividades de los crteles. El ms reciente fue Armando Rodrguez, reportero policial de El Diario de Jurez, quien recibi numerosos disparos mientras estaba sentado en su coche frente a su casa hace tres semanas. En la actualidad, muchos peridicos, programas de radio, y estaciones de televisin en Mxico no cubren temas relacionados con la droga, por temor a represalias mortales.

La violencia asociada con las guerras de crteles se extiende hacia el norte del Ro Grande de maneras diferentes que en el pasado. En abril de 2007, Gabriel Cardona, de 18 aos, se declar culpable de cinco asesinatos cometidos dentro o cerca de Laredo por orden del entonces lder del Crtel del Golfo, Miguel Trevio Morales. Cardona formaba parte de un grupo de adolescentes que actuaban como asesinos a sueldo del crtel al lado estadounidense de la frontera. Entre los trabajos de Cardona estuvo el secuestro y asesinato de un ex agente de polica de Laredo. Rosario Reta, un asociado de Cardona, fue recientemente condenado por un asesinato separado cometido en Laredo en 2006.

Funcionarios antinarcticos de EE.UU. han sugerido que Cardona y Reta formaban parte de un grupo conocido como los Zetitas, reclutados de pandillas callejeras en Laredo y entrenados por un grupo paramilitar que se llama los Zetas. Tanto Cardona como Reta comenzaron supuestamente a trabajar para el Crtel del Golfo entregando armas de Laredo a Nuevo Laredo, y fueron escogidos subsiguientemente para ser entrenados como asesinos profesionales.

Javier Zambrano, funcionario de informacin pblica del departamento de polica de El Paso, dijo que nada semejante se ha extendido a su ciudad. No ha habido una extensin [de la violencia de Jurez] en absoluto, dijo. Esos individuos en el lado mexicano de la frontera, que cometen esas atrocidades, no tienen incentivos para venir ac y cometer ese tipo de crmenes. Es verdad que algunos asesinatos en El Paso son asociados con la droga, dijo, pero los hemos resuelto, lo que es ms disuasin para gente que se imagina que puede venir aqu y cometerlos sin ser capturados.

Podr ser buenas relaciones pblicas para El Paso, pero tambin es un disparate, dijo un periodista del rea fronteriza quien pidi mantener el anonimato y quien seal que miembros de una banda de El Paso llamada los Aztecas han sido recientemente vistos operando en Jurez como asesinos a sueldo del crtel Jurez. La banda comenz en una prisin de El Paso, con la idea de proteger prisioneros de ascendencia mexicana, pero ha sido sospechada de vnculos con el crtel durante aos, particularmente en conexin con la distribucin de drogas y contrabando de armas. Hace tiempo sospechamos el vnculo entre el crtel y los Aztecas de El Paso, dijo el periodista, pero ahora algunos de ellos son enjuiciados, est en testimonio que es presentado en una corte federal.

En noviembre, nios de El Paso en camino a la escuela encontraron el cuerpo de un hombre atado a las rejas de una ventana, con los pies colgados por sobre el suelo. Llevaba la mscara de un cerdo. Un letrero sobre su cabeza deca: Esto les pasar a todos los Aztecas.

Otra seal de la propagacin dijo el periodista, es la cantidad de gente que ha sido herida a bala en Mxico, pero llevada a EE.UU. para ser tratada: El Hospital Thomason aqu en El Paso ha recibido ms de 30 personas este ao que fueron heridas en Jurez. Les disparan all y son trados aqu, porque si esas personas eran objetivos, las bandas iran a los hospitales [en Mxico] y se aseguraran de que estuvieran muertas.

El rumor es que agentes federales de EE.UU. permiten que mexicanos del crtel sean llevadas a El Paso para ser atendidos porque quieren una posibilidad de entrevistarlos, dijo el periodista. Por otra parte, una serie de personas aqu en El Paso estn preocupadas de que puedan ser seguidas al Hospital Thomason y ser asesinadas.

Dos das despus de que el periodista hablara con Fort Worth Weekly, El Paso Times public un artculo sobre un hombre herido que fue seguido por sus atacantes a un hospital de Jurez, donde terminaron su tarea.

Si los paramilitares en el narcotrfico mexicano reclutan asesinos en las calles estadounidenses, se podra decir que slo estn devolviendo un favor.

Durante los aos ochenta y a comienzos de los noventa, EE.UU. comenz a entrenar Fuerzas Especiales para el gobierno mexicano, llamados los Zetas, para capacitarlos para enfrentar mejor a los emergentes crteles de la droga mexicanos. Antes, a mediados de los setenta, EE.UU. tambin se encarg a entrenar a otro grupo de Fuerzas Especiales, en Guatemala, que entonces estaba en medio de una guerra civil. El grupo se especializ en la guerra de guerrillas y en tcticas de contrainsurgencia.

En ambos casos, el entrenamiento militar estadounidense tuvo efecto contraproducente. Muchas de las unidades especialmente entrenadas desertaron de los ejrcitos mexicano y guatemalteco y fueron a trabajar para los crteles. Luego se convirtieron en ellos.

Muchos Zetas se separaron de los militares mexicanos en los aos noventa, dijo Castillo, el ex agente de la DEA. Los Zetas, dijo, comenzaron a trabajar como agentes del Crtel del Golfo, que controlaba la costa caribea de Mxico y varias ciudades fronterizas en el interior. Los Zetas eran implacables e intrpidos. Eran de las Fuerzas Especiales mejor entrenadas de cualquier parte, dijo Castillo. Bueno, ahora ha

llegado al punto en que controlan bastante a los crteles.

Cuando aparecieron por primera vez historias sobre el trabajo de los Zetas para los crteles, el gobierno mexicano las desminti. Pero en informes recientes, dijo Castillo, funcionarios mexicanos han terminado por admitir que existe un brazo paramilitar en las fuerzas armadas mexicanas, queriendo decir que algunos miembros de las fuerzas armadas son tambin paramilitares activos con los crteles.

Y, dijo, no olvidis los Kaibiles aunque haya probablemente mucha gente en el gobierno de EE.UU. y sus militares que quisieran hacerlo. Los Kaibiles, nombrados por un lder indgena guatemalteco quien combati a los conquistadores, eran la unidad de las Fuerzas Especiales que EE.UU. entren en Guatemala, muchos de cuyos miembros se pasaron a los barones de la droga, por salarios mucho ms elevados.

Los Kaibiles comenzaron a trabajar para los crteles, pero ahora trabajan para los Zetas, y son los responsables por las decapitaciones, dijo Castillo. Es su marca. En un caso, el ao pasado, varias cabezas humanas fueron lanzadas a una pista de baile en Michoacn. En octubre de este ao, cuatro cabezas en una nevera porttil fueron enviadas a la sede de la polica en Jurez.

Los Zetas, dijo Castillo, se han reorganizado ahora con elementos corruptos del ejrcito mexicano, un matrimonio que propaga la infeccin entre los militares, particularmente entre los 32.000 soldados que Caldern envi a nueve Estados mexicanos especficamente para eliminar los crteles. Y as los militares en cierto modo dirigen todo el asunto por all, dijo Castillo. Hay miles de militares por todo el pas, muchos de ellos corruptos, muchos de ellos trabajando tambin como paramilitares. Operan bajo el disfraz de eliminar la droga mientras en realidad estn moviendo [la droga] y eliminando rivales para el narcotrfico.

La estrategia de Caldern de desplegar el ejrcito para tratar de recuperar algo que parezca control de los crteles en esos Estados ha funcionado aproximadamente tan bien como el entrenamiento de las Fuerzas Especiales de EE.UU. En lugar de restaurar el control gubernamental, en muchas reas los militares han causado estragos en la ciudadana, provocando llamados para que Caldern los retire.

Bill Weinberg, periodista galardonado, quien se especializa en Latinoamrica y en temas de la guerra contra la droga, dijo que la situacin es incomprensible para muchos estadounidenses. Hay que entender que los militares y los crteles se superponen, de modo que los militares no son necesariamente peores que los crteles; son los crteles, dijo. Luego estn los policas, quienes en algunos sitios, como Reynosa al otro lado de la frontera de McAllen han sido totalmente asimilados.

La Comisin Nacional de Derechos Humanos de Mxico emiti un informe en julio sobre cuatro casos particularmente graves de recientes abusos militares en diferentes Estados mexicanos, dijo Weinberg. Todos esos casos tenan que ver con torturas de civiles, algunas de ellas muy brutales, [incluyendo] choques elctricos y violaciones En Michoacn, soldados en un bloque de ruta ametrallaron a un coche y mataron a varios nios.

La comisin de derechos humanos llam al secretario de defensa mexicano a castigar a los que violan derechos humanos. Hasta ahora, esas recomendaciones han sido ignoradas, dijo Weinberg, y los abusos siguen ocurriendo.

Grupos de derechos humanos temen que otros equipos de nuevos protagonistas en la guerra contra la droga no mejorarn esa situacin: compaas como Blackwater y DynCorp que tienen su propio equipaje ensangrentado.

Blackwater USA, la firma privada estadounidense de seguridad que ya es acusada por atrocidades en Iraq, negocia con el gobierno de Caldern para entrenar a soldados especializados en el ejrcito mexicano y tambin para actuar como fuerza privada de seguridad.

Pero usted sabe que van a estar en todo por todas partes, machacando un poco a la gente, haciendo un poco trabajo sucio para algunos Es lo que hacen, dijo Castillo.

Compuestos primordialmente de ex miembros de las Fuerzas Especiales de EE.UU., Blackwater, como DynCorp y varias otras compaas privadas, han sido utilizadas ampliamente por el Departamento de Defensa de EE.UU. en Iraq, Afganistn, y en otros sitios, para proveer seguridad y otros servicios. Blackwater fue objeto de intenso escrutinio meditico en septiembre de 2007, cuando varios de sus contratistas abrieron fuego sobre civiles desarmados en Iraq, matando a 17 personas. A pesar de ello, con altos ex funcionarios de la CIA en sus filas, la compaa sigue obteniendo lucrativos contratos federales.

Blackwater tendr pronto una importante presencia en la frontera EE.UU.-Mxico. Un complejo de entrenamiento de 334 hectreas en California a slo 72 kilmetros de Mxico. La compaa ya tiene un contrato con el gobierno de EE.UU. para entrenar a agentes de la Patrulla Fronteriza, y se especula que una vez que estn establecidos, competirn por la obtencin de contratos para operar la seguridad de la frontera, junto a agentes gubernamentales de EE.UU.

El Plan Mxico, o Iniciativa Mrida, recientemente firmado por el presidente Bush, podr fomentar el uso de mercenarios. Promete 400 millones de dlares de ayuda inmediata a Caldern para ayudar a combatir la droga en Mxico, junto con otros 1.100 millones de dlares en los prximos dos aos.

El plan incluye una cantidad no especificada de dinero para contratos con compaas privadas de seguridad de EE.UU. Hace un ao, Army Times inform que el Departamento de Defensa acababa de dar a Blackwater una considerable subvencin que, con el tiempo, podra llegar a 15.000 millones de dlares, para desplegar tcnicas de vigilancia, entrenar a fuerzas de seguridad extranjeras, y proveer apoyo logstico y operativo para iniciativas de la guerra contra la droga.

Eso podra significar que el gobierno de EE.UU. ya est financiando una fuerza mercenaria de ex soldados de las Fuerzas Especiales que operen a ambos lados de la frontera, pero que no es responsable ante nadie en Mxico. Blackwater ya emplea a 1.200 chilenos, ex miembros del ejrcito del antiguo dictador Augusto Pinochet, algunos de los cuales se cree que trabajen en Mxico.

Hay que tener mucho cuidado con soldados mercenarios en una democracia, que es ms frgil de lo que piensa la gente, dijo el representante republicano estadounidense Bob Filner a Salon.com el ao pasado. No se puede desear que anden ejrcitos por ah que se venden al mejor postor.

Por lo menos otra firma de seguridad basada en EE.UU. ya opera en Mxico. En julio, el da despus que Bush firmara el Plan Mxico, dos vdeos diferentes de una sesin de entrenamiento en tortura para policas en la ciudad de Len, Guanajuato, fueron publicados por el peridico local El Heraldo de Len. Las cintas mostraban imgenes grficas de tcnicas de tortura (practicadas sobre voluntarios de la polica), incluyendo imgenes de un voluntario cuya cabeza era forzada dentro de un agujero de ratas y heces, y otro que era arrastrado por sus propios vmitos despus de ser golpeado.

Kristin Bricker, periodista investigativa de NarcoNews.com, desvel subsiguientemente evidencia de que los entrenadores en el vdeo eran de Risks, Incorporated, una compaa privada de seguridad basada en Miami que se especializa en, entre otras cosas, la enseanza de tcnicas de tortura psicolgica.

No cabe duda de que EE.UU. est involucrado en todos los aspectos de la guerra contra la droga en Mxico, dijo Castillo. Y si no le cree al autor y ex agente encubierto de la DEA, qu le parece el embajador saliente de EE.UU. en Mxico? Tony Garza dice ahora que EE.UU. debe aceptar su responsabilidad por el trfico de armas y por suministrar el mercado para drogas mexicanas. The Dallas Morning News inform la semana pasada que Garza dijo en un discurso reciente que Mxico no sera el centro de la actividad de crteles o vivira este nivel de violencia, si EE.UU. no fuera el mayor consumidor de drogas ilegales y el mayor proveedor de armas a los crteles.

Pero Castillo tiene una visin an ms sombra de lo que sustenta la guerra de la droga. Esencialmente, dijo, la economa de Mxico es adicta al dinero de la droga, y nadie, ni siquiera Caldern, cerrara por completo ese grifo, incluso si fuera posible. La opinin de Castillo sobre EE.UU. es similar. La guerra contra la droga es un inmenso estmulo para la economa, a travs de prisiones privadas, la industria de armamentos, y las fuerzas federales desplegadas en su contra.

Caldern no detendra absolutamente el narcotrfico si pudiera, dijo Castillo. La economa de Mxico depende demasiado del dinero de la droga.

En una hermosa tarde de otoo en Nuevo Laredo, el sol destella desde muros color pastel. Las calles estn tranquilas. En una taquera al aire libre, no lejos de un cruce de la frontera, el personal asa carnes y vegetales sobre parrillas, preparndose para una noche atareada.

La duea, Mara (pidi que no mencionramos su apellido), dijo que tiene suerte. Su taquera pas indemne por la violencia de hace uno o dos aos. Pero se preocup cuando miembros de un crtel o del otro iban ocasionalmente a comer, por temor a que su personal y otros clientes fueran atrapados por el fuego cruzado.

No era bueno. Los tiroteos. Los muertos. Madres llorando. Era como tener una guerra en tu propia casa, dijo. Las guerras son ms limpias cuando pasan en alguna otra parte.

Un cliente en una tienda de comestibles cercana tambin estaba contento de que la guerra a tiros se hubiera calmado por el momento en su trecho de frontera.

Es mucho mejor que hayan puesto freno a las batallas a tiros, dijo. Ahora todos pueden volver a ganar dinero con las drogas en lugar de morir por ellas.

http://www.fwweekly.com/content.asp?article=7338



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