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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2008

Discurso en el acto de apoyo al incipiente Partido de la Izquierda en Francia celebrado la semana pasada en Pars
El futuro de la izquierda en Europa: hay que salir del dilema y acabar con la fatal tradicin de los compromisos nauseabundos!

Oskar Lafontaine
Sin Permiso


Seoras, seores, queridos camaradas!

Es un placer para m haber venido a Pars para dirigirles unas palabras, en el momento en que os disponis a reconstruir en Francia un nuevo partido de izquierdas que merecer verdaderamente este nombre. En Alemania, venimos de realizar este paso con gran xito. Y es fruto de esta experiencia que he venido aqu a animarles a tomar el mismo camino. S muy bien que la constelacin de partidos polticos alemanes no es comparable a la situacin francesa. Pero hoy, las sociedades francesas y alemanas no difieren de forma fundamental la una con la otra. Los problemas econmicos, polticos y sociales que se planteaban en nuestros dos pases son ampliamente idnticos. No veo por lo tanto razn mayor para que un nuevo partido de izquierda no tenga las mismas oportunidades de xito en Francia que en Alemania.

Ahora que Die Linke existe desde hace un ao y medio, los sondeos serios le dan un 12 o 13% a nivel nacional. Tengo que reconocerles que estoy sorprendido yo mismo de este xito, a pesar de que estas cifras no reflejan la verdadera amplitud de nuestra influencia poltica. Por s slo, el hecho de que estemos aqu, el hecho de que exista en Alemania un partido con un perfil poltico y reivindicaciones sociales claramente de izquierda, este slo hecho ha cambiado la orientacin de la poltica alemana. Y no soy solo yo quien lo afirma. Casi todos los peridicos alemanes, sean de izquierdas o de derechas, que se alegren o que lo deploren, opinan lo mismo. La mayora de ellos estn de acuerdo en escribir que somos nosotros, la "LINKE", que encarnamos el proyecto poltico ms exitoso de las ltimas dcadas, que somos nosotros quien en el fondo definimos cada vez ms la agenda poltica de Alemania, que somos nosotros que obligamos al resto de partidos a reaccionar. Si reaccionan, si se hacen suyas algunas de nuestras reivindicaciones, es por miedo al electorado. Y si el neoliberalismo, tan virulento desde 1990, est desapareciendo en Alemania, es debido en gran medida a nuestra presencia parlamentaria.

Queridos camaradas, es evidente que la construccin de un nuevo partido de izquierdas no hubiera podido tener xito si las condiciones exteriores, es decir, la situacin poltica y social de Alemania, no hubiera sido favorable a este proyecto. Es por lo tanto esta la primera razn de nuestro xito. Mientras todos los partidos polticos del oeste de Alemania se disputaban el "centro" y preconizaban una poltica econmica neoliberal, la mayora de la poblacin alemana deploraba la falta de equilibro social resultante de esta poltica. El vaco en la izquierda del espectro poltico peda tan solo ser rellenado. No hay nada ms eficaz que una idea que encuentra su poca.

La segunda razn de nuestro xito es sin duda la unin de las fuerzas y las organizaciones polticas que se definen a si mismas a partir de una posicin crtica hacia el capitalismo.

La tercera razn, que es quiz la ms fcil de conseguir, ya que tan solo depende de nosotros mismos, aunque no por ello es la menos importante, es dar al nuevo partido un perfil claro, diferenciable con relacin a la uniformidad de los dems. No perder la posibilidad de concretar este punto ms adelante, pero quisiera abordarlo desde una perspectiva histrica. Es til a veces recular un paso para tener una mejor perspectiva del conjunto.

Al principio de mi carrera poltica, hace unos cuarenta aos, las posiciones de los partidos polticos de izquierdas en Europa eran an relativamente claros y sus misiones bien definidas. No haba an esta uniformidad centrista que los grandes partidos muestran hoy en da. Incluso en Alemania, donde el SPD, en Bad-Godesberg, decidi aceptar el capitalismo, la izquierda y la derecha eran claramente diferenciables para los electores. El SPD haba renunciado al marxismo, es cierto, pero haba conservado a pesar de ello la idea de reformar el capitalismo, de buscar la famosa "tercera va" entre el comunismo y el capitalismo. Lamentablemente, ese ideal reformador fue enterrado bajo los escombros del muro de Berln.

En Francia, las posiciones de los partidos de izquierda eran an ms claras, no solo del lado comunista, si no tambin del socialista. Por causa de su apoyo a la guerra colonial en Algeria, la SFIO haba perdido a finales de los 60 toda legitimidad como partido de izquierdas. En 1971, en el Congreso dEpinay, un nuevo partido socialista se forma bajo la direccin de Franois Mitterrand. El programa de este nuevo partido socialista francs difiere considerablemente del que los socialdemcratas alemanes haban elegido haca una dcada: es anticapitalista, es crtico con la OTAN y es favorable a las alianzas con el partido comunista: todo aquello que no contiene el programa del SPD. Por lo tanto, en la Internacional Socialista, el debate enfrent a pinay contra Godesberg. Soy alemn, pero no les escondo que mis simpatas estaban del lado de pinay.

Comparto por lo tanto, queridos camaradas, sus decepciones, ya que a pesar de este programa tericamente anticapitalista, la poltica llevada a cabo por el gobierno Mitterrand no fue de ningn modo ms anticapitalista que la del gobierno socialdemcrata en Alemania. Ya sea en Inglaterra, Alemania, Espaa, Francia o en cualquier lado, la brecha entre la teora y la prctica poltica es sintomtica para la historia del socialismo del oeste de Europa. Casi siempre y casi en todas partes, los dirigentes de los partidos socialistas han soltado sus principios cual lastre, a menudo contra la voluntad de la masa de militantes, a cambio de una cartera de gobierno.

Y aqu est el gran dilema de los partidos socialistas: el haber formulado, por as decirlo, los principios de oposicin de pinay y los principios de gobierno de Godesberg. La historia de los partidos socialistas de Europa occidental en el poder es una larga lista de compromisos podridos. Queridos camaradas, hay que salir del dilema y romper con esta tradicin fatal del compromiso podrido! Para un partido de izquierdas, los principios del gobierno deben siempre ser los mismos que los principios de oposicin. Si no, desaparecer ms rpido de lo que ha llegado.

Fijaros en Italia, fijaros en Espaa. La leccin que la izquierda puede aprender es que las ltimas elecciones en estos dos pases no puede ser ms clara: la Izquierda Unida marginada, la Rifondazione Comunista eliminada. Estos dos partidos han tenido que pagar tan cara su participacin en el gobierno porque se fundamentaba en el compromiso podrido! Es muy absurdo, efectivamente, dejar un partido por motivo de su lnea poltica, de construir un nuevo partido, y despus formar una coalicin de gobierno con el partido que acaba de abandonar los fundamentos de su poltica, motivo por lo cual se le abandon. Los electores no aprecian nada este tipo de bromas, y no estn equivocados.

Queridos amigos, si la izquierda pierde su credibilidad, pierde su razn de ser. Es por ello que mi partido, la "LINKE", ha tomado medidas para corregir esta tendencia fatal de los dirigentes hacia el compromiso poltico del que he hablado. Las decisiones sobre los grandes principios de nuestro programa deben ser tomadas por el conjunto de los militantes del partido y no solo por una asamblea de delegados.

Es decir, no aceptaremos las donaciones que sobrepasen una determinada cantidad, una cantidad relativamente baja. Y creedme, no es la actitud del que rechaza algo porque igualmente no lo va a obtener. Es simplemente que no queremos ser corrompidos. La corrupcin poltica es una desgracia de nuestra poca. Y lo que llamamos donacin no es a menudo ms que una manera legal de corromper. La victoria electoral de Barak Obama es una buena noticia, puesto que la poltica del presidente Bush y de su partido era insoportable. Pero visto las enormes sumas que el capital americano ha invertido en la campaa electoral del nuevo presidente, soy muy escptico en relacin a su futuro como reformador. El capital no da nunca sin pedir.

Vayamos pues al perfil programtico que un partido de izquierdas debe tener en mi opinin. He dicho antes que mis simpatas, hace cuarenta aos, estaban del lado de pinay y no de Godesberg. Pues bien, lo estn an. Lo son quizs ms que nunca. El espritu anticapitalista que ha animado a la izquierda francesa en los aos 70 an se impone. Es cierto que una opinin pblica manipulada al servicio del capital nos sugiere a travs de todos los medios que la globalizacin debera haber cambiado completamente las cosas, que el anticapitalismo est completamente superado por la historia. Pero si analizamos el proceso econmico y social que se desarrolla bajo nuestros ojos objetivos, nos damos cuenta que la globalizacin no ha disipado sino agravado los problemas sociales y las turbulencias econmicas causadas por el capitalismo. Si comparis los escritos de Karl Marx a propsito de la concentracin de capital, del imperialismo o de la internacionalizacin del capital financiero con las tonteras neoliberales propagadas hoy en da, constataris que este autor del siglo XIX es mucho ms actual y iluminador que los idelogos del neoliberalismo en boga.

Queridos amigos, ms que nunca el anticapitalismo est de moda, ya que el imperialismo, al principio del siglo XXI, es an real. Y la OTAN est instrumentalizada a su servicio. Antes concebida como una alianza de la defensa, la OTAN se ha convertido hoy en da en una alianza de intervencin bajo la direccin de los Estados Unidos. Pero la izquierda no puede preconizar una poltica exterior que tenga como objetivo la conquista militar de los recursos y los mercados. No aceptamos el imperialismo beligerante de la OTAN, que interviene en todo el mundo violando el derecho internacional. Estamos a favor de un sistema de seguridad colectivo donde los socios se defiendan entre ellos cuando sean atacados, pero se abstienen de toda violencia que no est conforme al derecho internacional.

En Alemania, la cuestin de las intervenciones militares (ya fuera en Kosovo o en Afghanistan) es una lnea de demarcacin clara entre mi partido (DIE LINKE) y todos los dems partidos, incluido el SPD. Somos intransigentes con ello y nuestra participacin en un gobierno favorable a las intervenciones militares de la OTAN es inconcebible. LA cuestin de la guerra o de la paz ha sido de hecho desde siempre una razn de escisin en el seno del socialismo alemn. Ya en 1916, bajo el impulso de Rosa Luxemburgo y del Karl Liebknecht, la guerra dividi a la socialdemocracia alemana en dos partes. Y no fue solo en Alemania que la izquierda estuvo lcida. Os recuerdo las palabras de Jean Jaurs, que dijo que "el capitalismo lleva consigo la guerra igual que las nubes la tormenta". Camaradas, si queremos un mundo en paz, hay que civilizar el capitalismo.

Contra la ideologa de la privatizacin preconizada por los portavoces del neoliberalismo, mantenemos la idea de una economa pblica bajo control democrtico. Preconizamos una economa mixta donde las empresas privadas, mayoritarias, costeen a las empresas nacionalizadas. Sobretodo las empresas que traduzcan necesidades fundamentales para la existencia de la sociedad; el sector energtico, por ejemplo, o incluso el sector bancario en la medida en que son indispensables para el funcionamiento de toda economa, deben ser nacionalizados.

Volveremos a poner a la orden del da la cuestin de la autogestin obrera o de la participacin de los empleados en el capital de su empresa, cuestin que parece hoy olvidada.

Luchamos contra una poltica de la deconstruccin social que da prioridad a los intereses de los inversores y que se re de la injusticia social creciente, de la pobreza de muchos nios, de los salarios bajos, del despido en los servicios pblicos, de la destruccin de los ecosistemas. Luchamos contra una poltica que sacrifique en favor de los rendimientos del capital financiero lo que queda de una opinin pblica deliberativa. No aceptamos la privatizacin de los sistemas de proteccin social, ni la privatizacin de los servicios de transporte pblicos. No aceptamos tampoco la privatizacin del sector de la energa y an menos la privatizacin del sector pblico de la educacin y de la cultura. Nuestra poltica fiscal quiere devolver al estado los medios para cumplir con sus funciones clsicas.

Hoy, las fuerzas motrices del capitalismo no son los empresarios, si no los inversores financieros. Es el capital financiero el que gobierna el mundo y el que instaura globalmente una economa de casino. La crisis de los mercados financieros era pues previsible, esperada por los expertos. Y a pesar de ello los gobiernos no han hecho nada para impedir esta crisis. En los Estados Unidos y en Gran Bretaa, las lites polticas han juzgado til la especulacin desenfrenada. Y el continente europeo se ha inclinado ante dicho juicio. Incluso durante los perodos en los que la mayora de gobiernos europeos estaban formados por partidos afiliados a la Internacional Socialista, ninguna medida fue tomada. La prdida de una visin crtica frente al capitalismo ha hecho fracasar lamentablemente en toda regla la poltica oportunista de los partidos socialistas y socialdemcratas. Si haca falta una prueba de dicho fracaso, la crisis actual de los mercados financieros nos la da.

Y si haca falta una prueba de que nosotros, la izquierda crtica, no somos regresivos, que no pescamos los remedios a los males de hoy en el pasado, como nos lo reprochan constantemente los liberales y los conservadores, si haca falta una prueba, pues esta crisis nos la brinda tambin. Desde el principio de los aos 90 y la posterior globalizacin, la izquierda, incluido yo mismo, no para de reclamar la reglamentacin de los mercados financieros globales. Pero la opinin pblica neoliberal se ha redo de nuestras opiniones supuestamente regresivas. Que la lgica de la globalizacin no era compatible con una reglamentacin fue lo que se no dijo. Tambin que sobretodo no se deba poner travas al libre comercio y al libre flujo transnacional de capitales; que toda reglamentacin era una solucin pasada de moda, regresiva. Y ahora, que hacen los neoliberales en Amrica del Norte y en Inglaterra, que hacen los conservadores en Alemania y Francia? Pues bien, pretenden reglamentar. Los que nos han acusado de regresin poltica cuando pedamos la nacionalizacin de algunos sectores bancarios para evitar la crisis, que hacen ahora? Pues bien, hacen ver que nacionalizan los bancos en nombre del futuro.

Ahora, se socializa las prdidas y se hace pagar a los grupos ms vulnerables de la sociedad por la fallida del sistema. Ahora, se organizan pomposas cumbres internacionales para reglamentar los mercados financieros. Pero no somos unos inocentes: todo ello es palabrera. Cerrarn el casino? Ni lo pensis! Cambiarn simplemente de forma radical las reglas de juego en el interior del casino? Claro que no! Lo que harn, es elaborar con gran fracaso verbal un nuevo cdigo de comportamiento para croupiers. Nada va a cambiar realmente.

Su queris cambios, camaradas, hay que reconstruir la izquierda, en Alemania, en Francia, en todas partes por Europa. La experiencia alemana nos ensea que una izquierda europea reorganizada y fuerte puede hacer cambiar las cosas obligando a los dems partidos a reaccionar. Construyamos juntos esta nueva izquierda, una izquierda que rechace los compromisos nauseabundos! Para reafirmar una vez ms la importancia de esta mxima, acabar con una imagen que tomo prestada al poeta ruso Mayakovski: cantemos juntos nuestra cancin, pero evitemos pisarle la garganta.

Oskar Lafontaine es el portavoz parlamentario de La Izquierda en el Bundestag.


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