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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2008

Greenspan, Rubin, y el Grupo de Davos
El neoliberalismo y la moralidad de la ganancia neta

Edward S. Herman
Znet

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Desde la era Reagan me ha impresionado la regularidad con la que economistas liberales y los tendientes hacia la izquierda que conoca, que se iban a trabajar en la industria y en las finanzas, terminaban pronto por favorecer los negocios, oponerse a los sindicatos, y adoptar polticas derechistas. Pienso que lo que los afectaba no era slo el impacto de su asociacin con empresarios, sino el que la rentabilidad de las empresas lleg a ser una necesidad central para su propio rendimiento. Como economistas empresariales, aumentos de salarios deban parecer malos ya que afectaban a esa rentabilidad y amenazaban con generar inflacin y con ello el crecimiento de los negocios (y de los precios de las acciones). Duras reglas ecolgicas tambin dificultaran la rentabilidad: su relajacin mediante la ley o un control amistoso (o inexistente) de su cumplimiento, la mejorara. Por ello era fcil deslizarse hacia lo que podramos llamar la moralidad de la ganancia neta, con posiciones sobre temas clave dictadas por sus posibles efectos sobre la ganancia neta pero, claro est, racionalizadas por una ideologa que haca que todo esto pareciera benvolo a largo plazo y que hiciera que estos moralistas de la ganancia neta se convirtieran en buenos samaritanos mientras cobraban sus gordos salarios y bonificaciones y la vasta mayora esperaba que gotearan hacia abajo. (Sobre la fraudulencia de esta ideologa, vea David Harvey: A Brief History of Neoliberalism, y Ha-Joon Chang, Bad Samaritans.)

Con el continuo aumento del poder econmico y poltico de los negocios durante los ltimos 30 aos y la decadencia paralela del sindicalismo organizado, la ideologa neoliberal (el mercado puede lograrlo todo) se ha establecido an ms firmemente en el pensamiento y la prctica de los crculos gobernantes. La novelista

Ayn Rand, famosa sobre todo como autora de Atlas Shrugged, fue una propugnadora extrema de la ideologa individualista, de libre empresa, y antigubernamental, y no es por coincidencia que uno de los admiradores de su culto y de sus asociados, Alan Greenspan, se haya convertido en un miembro destacado de la elite poltica en los aos ochenta, hasta 2006.

El sistema superlativamente moral de Greenspan

Greenspan contribuy tres captulos al libro de Rand de 1966 Capitalism: The Unknown Ideal, todos los cuales reflejaban su ideologa de ella y de Greenspan de ultra laissez-faire. En uno, Greenspan critica severamente la ley y el derecho antimonopolio como no slo dainos, sino tambin con el propsito oculto de daar a los miembros productivos y eficientes de nuestra sociedad. En otro, afirma que toda regulacin gubernamental representa fuerza y fraude como medios de proteccin del consumidor, mientras la busca de beneficios es el protector insuperable del consumidor. Argumenta que el propio sistema de mercado es un sistema superlativamente moral que los estatistas de la asistencia social quieren mejorar mediante el derecho preventivo, burcratas fisgones, y el acoso crnico del miedo.

Greenspan contribuy al funcionamiento de este sistema superlativamente moral a micro-nivel en 1985, al escribir a las autoridades de ahorros y prstamos a favor de Charles Keating, jefe de Lincoln Savings and Loan. En esa carta instaba a las autoridades a eximir a Keating de restricciones sobre prstamos arriesgados, en vista de su carcter excepcional y del buen estado de su operacin, sin un riesgo previsible para la Federal Savings and Loan Insurance Corporation. [FSLIC]" Greenspan era consultor pagado de Lincoln, que quebr en 1989 con enormes costes para la FSLIC y el contribuyente estadounidense. Keating termin en la crcel. Es el mismo Charles Keating con quien John McCain tuvo una estrecha relacin y por cuya cuenta McCain tambin hizo un cierto cabildeo. Ni Greenspan ni McCain sufrieron un dao significativo por esa relacin y, a pesar de su ideologa extremista, Greenspan se convirti en una poderosa personalidad en la economa poltica de EE.UU., dirigiendo durante muchos aos la Reserva Federal (1987-2006) pasando por dos grandes burbujas que no hizo nada por limitar.

Una importante manifestacin de la visin del mundo de Greenspan puede ser vista en su testimonio ante el Congreso del 22 de julio de 1997, donde explic que la inflacin no aumentaba a pesar de la baja de la tasa de desempleo debido a un sentido acentuado de la inseguridad en el puesto de trabajo, que describi en otro sitio como un reflejo del trabajador traumatizado, til para mantener bajos los salarios. No sugiri que la inseguridad en el puesto de trabajo y la traumatizacin de los trabajadores involucraba algn acoso por temor o que tena alguna implicacin negativa para el bienestar.

En realidad, el punto de vista de Greenspan a este respecto no era muy diferente del de numerosos economistas de la tendencia dominante, que tardaron en reconocer la mayor inseguridad en el puesto de trabajo como un factor crucial en la alteracin de la relacin entre desempleo e inflacin, y que no se preocuparon cuando la reconocieron. La economista Janet Yellen, co-autora con Alan Blinder de un libro sobre los aos noventa intitulado The Fabulous Decade, dijo al Comit de Mercado Abierto de la Reserva Federal en 1996 que mientras el mercado laboral est limitado, la inseguridad del puesto de trabajo est viva y bien. Las aspiraciones reales de salarios parecen modestas, y el poder de negociacin de los trabajadores es sorprendentemente bajo (citado en Contours of Descent de Robert Pollin). Robert Pollin seala que Yellen y Blinder no dejaron que esto interfiriera con su conclusin de que los aos noventa fueron fabulosos. Aparentemente esos economistas, como Clinton, no sienten dolor realmente mientras slo sean los trabajadores los que sufren.

De hecho, todos representan una vuelta a los mercantilistas de las Siglos XVII y XVIII quienes, segn el historiador Edgar S. Furniss, argumentaron que altos salarios seran destructivos para el bienestar nacional porque reduciran el poder competitivo de Inglaterra al aumentar los costes de produccin. La doctrina prevaleciente sostena que los salarios deban ser mantenidos al nivel del coste de la subsistencia fsica. De ah la aparente anomala de la posicin del pen: mientras su importancia social terica era grande, su compensacin econmica real era miserablemente pequea [Bajo el mercantilismo] la clase dominante intentaba cargar el peso sobre los hombros de los grupos cuyo poder poltico era demasiado endeble como para poder defenderlos contra la explotacin y hallaba la justificacin para sus polticas en el pretexto de la necesidad nacional. (Furniss, Position of the Laborer in a System of Nationalism, 1920). Tiene esa visin antigua de cmo distribuir las cargas alguna posible aplicacin a los rescates que estn siendo instituidos actualmente para encarar la actual crisis financiera?

Volviendo a la moralidad de Greenspan, es obvio tanto en sus contribuciones a Ayn Rand como en sus escritos y pronunciamientos pblicos de los ltimos 20 aos que ve al capitalismo libre de ataduras como un sistema superlativamente moral no gracias a la benevolencia de la gente de negocios sino porque las operaciones de mercado en funcin del inters propio de los negocios proteger a los consumidores las empresas no tomarn riesgos indebidos porque eventualmente daaran su propio bienestar. La regulacin es por lo tanto innecesaria y positivamente daina por su arbitrariedad y la torpeza burocrtica. Greenspan luch larga y enrgicamente por la desregulacin generalizada, y contra la regulacin de derivados cuando crecan rpidamente en los aos noventa argumentando, incluso en 2004, que innovaciones como los derivados haban contribuido a una nueva estabilidad en el sistema financiero. No slo los protagonistas financieros se han hecho menos vulnerables a los choques de factores de riesgo subyacentes, sino el sistema financiero en su conjunto tambin se ha hecho ms fuerte. Un malentendido semejante de la realidad por un hombre con gran experiencia y acceso a los recursos de investigacin de la Reserva Federal slo puede ser visto como resultado de la burbuja intelectual-ideolgica en la que actuaba.

Ahora, cuando el sistema financiero ha colapsado y sus dirigentes piden y obtienen un inmenso rescate, qu dice Greenspan? Aparte de admitir su desconcierto, ha declarado que los empresarios fueron demasiado codiciosos y se condujeron deshonestamente. Le consterna la medida en la que nosotros [sic] hemos permitido que hayan disminuido las preocupaciones por la reputacin en los ltimos aos. Pero eso es basura. Lo que supuestamente iba a controlar el riesgo era el logro racional de beneficios, no la conducta honorable. Asimismo, si la conducta real era sistmica, y la codicia puede vencer a la conducta honorable, el modelo de Greenspan ha fracasado segn sus propios parmetros. Pero ms all de eso era estpido, ya que hace tiempo que se sabe que la fuerza de la competencia, la presin (y la obligacin fiduciaria) por hacer beneficios, as como la miopa empresarial regular en mercados alcistas, han producido una y otra vez excesos insostenibles. El modelo moral de Greenspan refleja una ideologa simple y una moralidad de ganancia neta. Tambin forma parte de una perspectiva de guerra de clases en la que, como ya dije, el trabajo (y la mayora) son vistos en la tradicin mercantilista como un coste que hay que contener, no como un grupo muy grande cuyo bienestar tratamos de maximizar. Tambin contribuy a que percibiera mal la realidad econmica y que cometiera un gran y desastroso error de pronstico econmico.

Greenspan, Rubin, Summers, et al

Tanto el New York Times como el Washington Post publicaron enjundiosos artculos sobre la pesada responsabilidad de Greenspan por la actual crisis, en cierto modo si apalearan a un caballo muerto, despus de que ambos peridicos lo trataron con gran deferencia como el Orculo durante muchos aos (Peter Goodman, "The Reckoning: Taking a Closer Look at a Greenspan Legacy," NYT, 9 de octubre de 2008; Anthony Faiola, Ellen Nakashima, y Jill Drew, "What Went Wrong," WP, 15 de octubre de 2008). Los artculos presentan la lucha por y contra la regulacin de derivados en los aos noventa, con

Brooksley E. Born, jefa de la Comisin del Comercio en Futuros sobre Mercancas de EE.UU. (CFTC) como protagonista y herona pro-regulacin, y Greenspan como principal villano.

Pero ambos artculos tambin llaman atencin al apoyo dado a Greenspan en su lucha contra la regulacin con Born por los destacados funcionarios financieros del gobierno de Clinton: Robert Rubin, Larry Summers, y Arthur Levitt, Jr., los dos primeros dirigiendo el Tesoro de EE.UU., y Levitt, la Comisin de Mercados e Inversores de EE.UU. (SEC). Rubin aparece particularmente insincero en estos artculos, afirmando que estuvo a favor de regular derivados en 1998, pero que crea que no era polticamente factible debido a la oposicin de la industria y porque no exista potencial para movilizar a la opinin pblica. El artculo del Times luego parafrasea a un antiguo funcionario de la CFTC diciendo que el clima poltico habra sido diferente si el seor Rubin hubiera pedido regulacin.

Hay que reconocer que Rubin y Summers no se quedan cortos cuando se trata de apoyar el salvataje de potentados inversionistas. En su excelente libro The Global Class War, Jeff Faux presenta el hecho de que el establishment corporativo que domina a ambos partidos polticos de EE.UU. forma parte del Grupo de Davos, que se junta peridicamente en lujosas instalaciones en Davos, Suiza, para celebrar, codearse, y planificar en funcin de los intereses de la elite global de los negocios. El libro se concentra fuertemente en el carcter y la aprobacin de NAFTA y la crisis y rescate mexicanos que vinieron inmediatamente despus. NAFTA fue un proyecto corporativo, al que se opuso fuertemente una gran mayora de votantes del Partido Demcrata y una mayora de los legisladores demcratas. Pero, bajo presin de Robert Rubin, Clinton coloc la aprobacin de esta legislacin por delante de la reforma de la atencin sanitaria, invirti un inmenso esfuerzo poltico en su aprobacin, y al hacerlo prepar la escena para el fracaso de la reforma de la salud y para la debacle poltica del Partido Demcrata en 1994. Por cierto, la comunidad empresarial apreci el servicio de Clinton y en este caso y en otros justific su anterior aprobacin de su candidatura, organizada por el propio Rubin.

Rubin tena un serio conflicto de intereses al impulsar el NAFTA y el rescate subsiguiente de inversionistas en valores mexicanos. Haba sido alto responsable de Goldman Sachs, que hizo sustanciales negocios en Mxico, y tuvo e incluso sigui manteniendo una serie de clientes mexicanos. NAFTA sirvi slo al Grupo de Davos en EE.UU. y a una nfima elite de gente acaudalada en Mxico que dominaba un sistema poltico famoso por lo corrupto. La mayora se opuso en EE.UU., as como mexicanos conscientes y no corruptos; en Mxico, la mayora termin por ser gravemente daada por este instrumento de la guerra de clases global. Su caracterstica central fue otorgar privilegios a inversionistas extranjeros en Mxico, asegurando tambin la eliminacin gradual de aranceles sobre productos agrcolas y con ello el desastre econmico para varios millones de agricultores mexicanos y sus familias. (Una de las mentiras ms notorias de Clinton fue su afirmacin de que NAFTA servira para disminuir la inmigracin mexicana a EE.UU. al estimular la inversin y el desarrollo en Mxico.)

La analoga con la actual crisis y rescate en EE.UU. es ms dramtica si consideramos la crisis mexicana de 1994-1995. Poco despus de la promulgacin de NAFTA en 1994, el gobierno mexicano, que por razones polticas haba tratado de vincular el peso al dlar, sufri una crisis de confianza de inversionistas y una sangra insostenible de sus reservas en divisas extranjeras. Como lo describiera el economista David Felix: en el otoo de 1994: dueos de tesobonos mexicanos comenzaron a canjearlos y a cambiarlos por dlares [este bono era pagable en pesos pero con pesos vinculados al dlar], seguidos tardamente por titulares extranjeros, quienes se quedaron con 29.000 millones de dlares en tesobonos cuando en diciembre de 1994, el Banco Central mexicano, con sus reservas de dlares casi agotadas, dej que la tasa de cambio flotara y contempl impotentemente como se desplomaba. El Tesoro de EE.UU. y el FMI prepararon a toda prisa un fondo de rescate de 51.000 millones de dlares, y exigieron que el gobierno mexicano utilizara ms de la mitad para pagar en dlares los 29.000 millones de tesobonos. Ya que la obligacin contractual del gobierno frente a los titulares de tesobonos era simplemente pagarles ms pesos cuando subiera el precio del dlar en pesos, la obligacin del rescate equivala a una reescritura a posteriori del contrato con titulares de tesobonos para impedir que sufrieran prdidas. ("Why International Capital Mobility Should be Curbed, and How It Could Be Done," ICTFU, diciembre de 2001).

En su captulo "Alan, Larry, and Bob Save the Privileged," Faux describe cmo en 1994 Greenspan, Summers, y Rubin contribuyeron a crear un clima de miedo, diciendo al Congreso que todo el mundo est ahora en riesgo. El gobernador George W. Bush de Texas fue elogiado por Rubin por comprender instintivamente lo que estaba en juego y al dar apoyo pblico al rescate. Rubin incluso llam a Gingrich, quien llam a Greenspan, quien llam a Rush Limbaugh para promover el rescate ante los radioescuchas derechistas de su programa radial. En los hechos, las afirmaciones de venta para el rescate eran falsas y la contribucin financiera del FMI para el rescate fue ilegal. Mxico no sufra ninguna crisis de la deuda ya que slo estaba obligado a suministrar pesos, no dlares el pago en dlares fue impuesto al gobierno mexicano por responsables de EE.UU., quienes persuadieron a los medios de EE.UU. de que los pagos en dlares eran requeridos por los contratos de los tesobonos. Responsables de EE.UU. contaron esa mentira y exigieron el pago de Mxico, no slo para ayudar a inversionistas de EE.UU., sino tambin para disuadir a Mxico de recurrir a controles de capital, lo que podra haber hecho de acuerdo con las reglas del FMI, pero que habran sido un ejemplo de violacin de principios neoliberales que eran impuestos al Tercer Mundo por EE.UU. y el FMI. El Artculo 6 de los Artculos de Acuerdo del FMI no slo habra permitido controles mexicanos de capital, tambin prohbe el financiamiento de emergencia del FMI para facilitar la huida de capitales violado en este caso de acuerdo con demandas de EE.UU. y principios (o mejor dicho intereses) neoliberales ms elevados.

Faux seala que el dinero del rescate no fue utilizado para rejuvenecer la economa mexicana. No financi la creacin de puestos de trabajo para los desocupados o para reducir las deudas de pequeos empresarios en bancarrota o ayudar a hospitales y escuelas que estaban repentinamente en quiebra, Fue utilizado para sanar a titulares de tesobonos en Wall Street, que haban comprado originalmente los arriesgados bonos mexicanos porque Salinas les aseguraba un buen rendimiento. En lugar de controles de capital, Rubin y Summers insistieron en recortes presupuestarios y en la reforma del sistema financiero mexicano, que fue seguida por, y result en, la cada econmica ms aguda desde la Gran Depresin. La clase media mexicana fue diezmada por la contraccin forzada y los contribuyentes terminaron por ser obligados a pagar las cuentas por el rescate. Rubin afirm que todo esto se deba a que Mxico haba cometido un serio error poltico. Pero Faux seala que Mxico no lo hizo, sino ms bien Salinas y su sucesor Zedillo, ambos promovidos ante el Congreso de EE.UU. por 'Alan, Larry y Bob' como reformadores honestos, competentes, a quienes haba que apoyar con el NAFTA, incluso si significaba que miles de estadounidenses perdieran sus puestos de trabajo.

Faux tambin seala que como parte del NAFTA, y despus de la forzada contraccin y crisis presupuestaria, la privatizacin de los activos pblicos mexicanos fue acelerada, y oligarcas locales y bancos extranjeros (y clientes de Goldman Sachs) podan pasar a comprar activos a precios de remate. De modo que al todo sali bien para el Grupo de Davos y sus aliados compradores locales, mientras los mexicanos de a pie eran vapuleados. Como dice Faux: El modelo financiero del NAFTA la liberalizacin del comercio y las finanzas conducentes a una burbuja especulativa, un crac subsiguiente, y la proteccin de los inversionistas contra las consecuencias de sus propias acciones fue repetido en diversas formas en los aos noventa a travs de los mercados globales en Tailandia, Brasil, Bolivia, Corea del Sur, Indonesia, Rusia y Argentina.

Eso fue escrito en 2006. Ahora, cuando el modelo financiero del NAFTA ha llegado al propio EE.UU., podemos ver cmo el Grupo de Davos, con Goldman Sachs una vez ms a la cabeza, hace todo lo posible por seguir socializando los riesgos para inversionistas y pasar los costes a los ciudadanos de a pie. Y con

Bob Rubin y Larry Summers a la espera, los demcratas tragando los ltimos rescates, y Wall Street todava financiando generosamente el Partido, podramos tener ms de lo mismo en el nuevo gobierno demcrata.

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Edward S. Herman es autor, economista, columnista poltico, y crtico de los medios.

http://www.zcommunications.org/zmag/viewArticle/19835



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