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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2008

Descubren un nuevo fraude de "proporciones picas", pero no es un caso aislado
Financieros o simplemente estafadores?

Juan Torres Lpez
Rebelin


Acaba de saltar el (hasta ahora) ltimo escndalo financiero. El inversor estadounidense Bernard L. Madoff es uno de los ms admirados gestores de fondos e inversiones financieras, por no decir el que ms. Cientos de multimillonarios y de bancos invertan en sus fondos, dedicados principalmente a movilizar los llamados hedge founds (valores muy arriesgados y precisamente por ello muy rentables). Entre ellos, y en grandes cantidades, el Banco de Santander.

En los ltimos aos, Madoff ha proporcionado ganancias multimillonarias en forma de tipos de inters muy elevados pero ahora se ha sabido que lo haca a base de crear una "pirmide" de las que generalmente se cree que solo engaan a los tontos del pueblo y a pocos ms. Con el dinero de los nuevos inversores pagaba los intereses a los anteriores y ahora todo se ha descubierto.

Nada mejor que esta experiencia (que no va a ser la ltima puesto que hay muchas entidades ms que han venido realizando este tipo de actuaciones, de forma ms o menos sibilina) para mostrar que las grandes finanzas de nuestra poca no son sino una gran estafa, un juego de casino en que todos se hacen trampas entre ellos y que en s misma se basan en una mera trampa. Consisten en mover virtualmente los fondos para cubrir unas operaciones con otras y generar beneficios de forma puramente contable, sin que haya de por medio actividad productiva alguna que genere valor real.

Y en esas operaciones no estn involucrados solamente los viciosos de la especulacin, los multimillonarios aburridos y dedicados solo a ganar dinero. No. Los que invierten en esos fondos, los que dedican los recursos a esas finanzas vacas e intrnsecamente fraudulentas son los grandes bancos (y por supuesto los espaoles, como se acaba de conocer), las grandes compaas multinacionales, los fondos de inversin..., es decir, los llamados inversores "institucionales" que en lugar de estar generando recursos para la actividad productiva, para los empresarios y los consumidores, los dedican a realizar inversiones de casino en favor de ellos mismos o de sus clientes ms privilegiados.

Ahora, una vez ms, se producirn quebrantos patrimoniales en estos bancos, tal y como viene sucediendo en los ltimos meses. Y de nuevo reclamarn el rescate y la ayuda de los poderes pblicos: ellos pierden nuestro dinero en el casino y nosotros ponemos dinero nuestro para que vuelvan a hacer lo mismo y puedan seguir repartindose beneficios.

Nos querrn hacer creer que el caso de Magdoff es aislado pero eso no es as. Su fraude es particular por su inmensa envergadura pero hay ms, ha habido ms, bajo una forma u otra pero siempre con la misma naturaleza bsica. Lo que ahora acaba de descubrirse es la versin extrema del fraude financiero de nuestros das, el engao palpable y elemental. Pero el hecho de que los banqueros ms poderosos del planeta, y los que precisamente por ello tienen los mejores analistas, hayan cado en una elemental pirmide muestra un hecho esencial: no se trata de un accidente sino de la consecuencia de que se ha generalizado la estrategia constantemente orientada a sacar rendimiento de donde sea sin pararse a pensar ni sobre sus consecuencias sobre la economa y la sociedad ni sobre sus riesgos sobre los propios inversores. Bancos gigantescos como el Santander se han dejado lleva por la misma avaricia que arruina a las victimas del "tocomocho". Al final, a Botn le pasa lo mismo que al cateto al que engaaba Tony Leblanc con el timo de la estampita en las pelculas del franquismo: con tal de tener ms dinero se tira a la piscina sin mirar si tiene agua.

La sociedad no puede seguir aceptando una situacin como esta en la que cada dos por tres se destapa un fraude y, sobre todo, en la que ya no es posible disimular por ms tiempo que los bancos se ha ido al garete por irresponsabilidad, mala gestin y avaricia desmedida. Hay que tirar de la manta. Tenemos el derecho a pedir cuentas, a saber lo que han hecho con nuestro dinero los grandes bancos y cul es el volumen de riesgo que han acumulado y dnde. Y no podemos consentir que se siga dando dinero pblico a los bancos para que los bancos, primero lo tengan en depsitos ms rentables y, luego, cuando les venga en gana, nos lo presten a tipo de inters. Es una desfachatez inaceptable y hemos de reclamar decencia a los gobiernos para que pongan orden y aseguren que los efectos de la gestin avariciosa e irresponsable lo paguen quienes la han llevado a cabo, no los contribuyentes.

Juan Torres Lpez. Catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de Sevilla. Su web personal: http://www.juantorreslopez.com



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