Portada :: Europa :: Revuelta en Grecia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2008

Cuatro momentos revelan la profundidad de la crisis, de la rabia acumulada
La revuelta en Grecia, obra de los jvenes que vieron asesinado su horizonte

Eugenia Apostolou
La Jornada

Fuerzas polticas y grupos pequeos se esmeran en manipular el enojo para conseguir militantes


Todava es una imagen. Una imagen que empieza a pintarse desde el sbado en la noche, cuando por toda Grecia corri la noticia del asesinato de Alexis Grigoropoulos. Una imagen que sigue tomado forma con el paso del tiempo. La imagen, segn se dibuje, puede llegar a captar el fondo, aunque no siempre podamos verlo, pues no tenemos an la capacidad de capturar lo que hay detrs de los colores superficiales que llegan a nuestros ojos.

An es muy pronto para valorar lo que sucedi y sigue pasando en Grecia. Cada quien puede explicarlo desde lo obvio y decir cosas triviales, como que la explosin naci de la crisis econmica, de la falta de horizontes en los jvenes, de la represin, de la impunidad. Y por supuesto de ah surgi, pero la manera en que todos estos elementos se expresaron en Grecia son nicos. Se trata de un prembulo, de una anticipacin de lo que va a suceder en otros pases de Europa.

En La cmara lcida, Roland Barthes dice que en cada imagen hay un punto donde se concentra, segn la interpretacin de cada uno, toda la fuerza y la tensin de la imagen, de la foto: el punctum. En la imagen que se pinta desde hace seis das en Grecia hay cuatro momentos punctum que muestran la profundidad invisible de esta rabia pendiente, que de repente estall.

Primer momento: domingo tarde-noche. Desde Internet y telfonos celulares se trama un invisible tejido de comunicacin entre miles y miles de estudiantes de secundaria en toda Grecia. Nadie se da cuenta. El hecho es que el lunes en la madrugada las secundarias estn cerradas. Sin asambleas, sin cualquier centro organizativo, sin la intervencin de organizacin poltica alguna, los jvenes estn autorganizados en las calles. Bloquean calles y carreteras, y enfocan toda la rabia que les provoca el asesinato de Alexis contra las sedes policiacas. No queda casi ni una comisara que no est bloqueada por los alumnos, lo mismo en ciudades pequeas, pequesimas, que en barrios de Atenas y de Salnica, que no han conocido a lo largo de su existencia manifestacin alguna o algo parecido. Y amanece con hijos e hijas fuera de las sedes policiales quemando patrullas o tirando naranjas, piedras, huevos y pinturas a los edificios de las fuerzas del orden. Son jvenes de 13, 15 o 16 aos que enfocan su rabia hacia ese objetivo.

Segundo momento: martes en la noche. Los noticiarios de la televisin ya no saben qu decir primero y qu despus. Todos los centros de las ciudades de Grecia son devorados por las llamas. Una informacin sobresale: en un suburbio de Atenas, donde viven gitanos, 600 de ellos ocuparon el cuartel policial, le prendieron fuego e hirieron con escopetas a dos gendarmes.

Tercer momento: martes en la noche. En 23 crceles del pas todos los presos se niegan a cenar, en apoyo y solidaridad a la revuelta.

Cuarto momento: despus de las palabras provocadoras del abogado que defiende al polica asesino, diciendo que Alexis muri a causa de una bala perdida, los estudiantes de secundaria vuelven a cerrar las escuelas. Cercan 25comisaras de Atenas y 20 ms del interior. Cortan el trnsito de 20 avenidas. Ocupan 190 secundarias en Grecia. En la mayora de las universidades no hay clases. En unas 20 ciudades los bancos y las tiendas de lujo son devoradas por el fuego.

Cuatro momentos punctum que muestran la profundidad de la rabia acumulada, que aguardaba su momento, que va ms all del asesinato de Alexis, de las llamas que iluminaron Grecia y que la hicieron visible en los ltimos das. Pura rabia. Rabia justa.

Muchos equiparan lo sucedido con los hechos de Los ngeles y Pars. La comparacin no es adecuada. No son los reprimidos de siempre quienes expresaron su rabia prendiendo fuego a los centros de las ciudades. No. Son nuestros hijas e hijos. Son aquellos que vieron en el asesinato de Alexis sus horizontes ultimados. En pleno incendio, al calor de las llamas, tambin encontr su lugar la rabia de los marginados. El asesinato de Alexis fue la mecha que encendi esa rabia. Y la rabia camin en las calles de Grecia y lo arrastr todo. La rabia es, adems de todo, ciega.

El fuego se extendi en el pasto seco de una clase poltica absolutamente gris. Antes del estallido, los escndalos por corrupcin ocupaban la primera fila del espectculo poltico nacional. La oposicin era prcticamente inexistente. El color del paisaje era de turbia negritud. Ahora, la izquierda pisa en dos barcos y se tambalea. Algunos grupsculos, organizaciones de izquierda radical y anarquistas ven la oportunidad de crecer. Los fascistas salen a las calles a defender la propiedad. Y todos, absolutamente todos, se esfuerzan por manipular la rabia y conseguir militantes.

La imagen se hace turbia, pero quedan los cuatro momentos punctum. En ellos est la esperanza.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter