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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2008

El fin del Consenso de Washington

Michael Hudson y Jeffrey Sommers
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La catstrofe financiera de Wall Street marca el fin de una era. Lo que ha terminado es la credibilidad del Consenso de Washington la apertura de los mercados a los inversionistas y programas de austeridad de restriccin monetaria (altos tipos de inters y recortes de los crditos) para curar dficits de balanzas de pagos, dficits presupuestarios interiores e inflacin de precios. En el aspecto negativo, este modelo no ha producido la prosperidad que promete. Los aumentos de tasas de inters y el desmantelamiento de aranceles protectores y subsidios empeoran en lugar de ayudar a los balances comerciales y de pagos, agravan en lugar de reducir los dficits presupuestarios internos, y aumentan los precios. El motivo? Los intereses constituyen un coste de la realizacin de negocios mientras que la dependencia del comercio exterior y la depreciacin de la moneda aumentan los precios de las importaciones.

Pero an ms impactante es el lado positivo de lo que es factible como alternativa al Consenso de Washington. El rescate de 700.000 millones de dlares de los prstamos incobrables de Wall Street por el Tesoro de EE.UU. el 3 de octubre, muestra que EE.UU. no tiene la menor intencin de aplicar ese modelo a su propia economa. La austeridad y la responsabilidad fiscal valen para otros pases. EE.UU. acta implacablemente en su propio inters econmico en cualquier momento dado. Gasta libremente ms de lo que gana, inundando la economa global con lo que ahora ha aumentado a 4 billones de dlares de deuda del gobierno de EE.UU. a bancos centrales extranjeros.

Ese monto es impagable, considerando el crnico dficit comercial de EE.UU. y sus gastos militares en el extranjero. Pero plantea un problema interesante: Por qu no pueden hacer lo mismo otros pases? Es la asimetra poltica actual algo natural, o es slo voluntaria y el resultado de ignorancia (incitada, sin duda, por un intensivo programa de propaganda ideolgica globalista)? Necesita India, por ejemplo, privatizar sus bancos de propiedad estatal, como se haba planificado anteriormente o tiene razn al echar marcha atrs? De un modo ms especfico: han tenido xito los programas neoliberales impuestos a la antigua Unin Sovitica en la americanizacin de sus economas y en el aumento de la capacidad de produccin y de los niveles de vida prometidos? O fue todo un sueo o, por cierto, una pesadilla?

Los tres pases blticos, por ejemplo Letonia, Estonia y Lituania, han sido elogiados en la prensa occidental como grandes historias de xito. El Banco Mundial los clasifica entre los pases ms amistosos para los negocias, y sus precios de propiedades inmobiliarias han aumentado vertiginosamente, alimentados por hipotecas en monedas extranjeras de los bancos escandinavos vecinos. Su industria ha sido desmantelada, su agricultura est en ruinas, su poblacin masculina bajo la edad de 35 aos est emigrando. Pero los precios de los bienes races agregaron al activo neto en sus balances nacionales durante casi una dcada. Ha llegado una nueva hora de la verdad? Slo porque el sistema econmico sovitico culmin en una cleptocracia burocrtica, ha sido realmente tanto mejor el modelo neoliberal? Y lo ms importante de todo fue en algn momento una alternativa mejor?

Contamos con que las economas post-soviticas seguirn el camino de Islandia, al entrar en deudas con el extranjero sin medios visibles de pagarlas con exportaciones (la misma situacin en la que se encuentra EE.UU.), o incluso ms ventas de activos. Las remesas de emigrantes se estn convirtiendo en un soporte principal de su balanza de pagos, reflejando su contraccin econmica a manos de los reformadores neoliberales y de la dependencia internacional de libre mercado que promueve el Consenso de Washington. De modo que, exactamente como esta crisis ha llevado al gobierno de EE.UU. a cambiar de velocidad, es hora de que otros pases traten de ajustarse ms al carcter de economas mixtas?

Despus de todo, ha sido el camino emprendido por toda economa exitosa en la historia. Los mercados de sector privado total (en la prctica, mercados dirigidos por los bancos y los gerentes monetarios) han demostrado que son tan destructivos, antieconmicos y corruptos y, por cierto, centralmente planificados como los de gobiernos totalmente estatistas desde la Rusia de Stalin a la Alemania de Hitler. Est a punto de volver a oscilar el pndulo poltico hacia un mejor equilibrio pblico-privado?

El cuadro idealizado de Washington de cmo operan los libres mercados (como si algo semejante hubiera existido alguna vez) prometa que pases afuera de EE.UU. se enriqueceran ms rpido, acercndose a niveles de vida al estilo de ese pas si permitan que inversionistas globales compraran sus industrias clave y su infraestructura bsica. Durante medio siglo, este modelo neoliberal ha sido, en el mejor de los casos, un ejercicio hipcrita en poltica deficiente y, en el peor, de engao para convencer a otras economas para que impusieran polticas financieras y tributarias autodestructivas, posibilitando que inversores de EE.UU. se abatieran y compraran sus recursos clave a precios de remate. (Y que la economa de EE.UU. pagara esos flujos hacia el exterior mediante ms y ms pagars del Tesoro de EE.UU., produciendo un rendimiento bajo o incluso negativo cuando eran denominados en monedas duras.)

En la prctica el sistema global neoliberal nunca ha sido abierto. EE.UU. nunca se impuso el tipo de terapia de choque que el Secretario del Tesoro del presidente Clinton (y ahora asesor de Obama) Robert Rubin promovi en Rusia y en el resto del antiguo bloque sovitico, desde los pases blticos en el noroeste a Asia Central en el sudeste. Al contrario! A pesar de que la propia balanza comercial y de pagos de EE.UU. asciende, que los precios al consumidor aumentan y que los mercados financieros y de propiedades se derrumban, no hay llamados por parte de su elite del poder para que se permita que el sistema se auto-corrija. El Tesoro subvenciona los mercados financieros de EE.UU. para salvar a su clase financiera (menos algunos chivos expiatorios) y para apoyar los precios de los activos. Las tasas de inters son reducidas para volver a inflar los precios de los activos, no para estabilizar el dlar o reducir la inflacin de precios en el interior.

Las implicaciones polticas van mucho ms all del propio EE.UU. Si EE.UU. puede crear tanto crdito tan rpida y libremente y si Europa puede seguir su ejemplo, como lo ha hecho en los ltimos das: por qu no lo van a hacer todos los pases? Por qu no se pueden enriquecer siguiendo el camino que realmente tom EE.UU., en lugar de hacer slo lo que sus diplomticos econmicos les dicen que hagan usando una dulce retrica interesada? La propia experiencia de EE.UU. provee el mejor motivo segn el cual el libre mercado, dirigido por instituciones financieras que adjudican crdito, es un mito, un mapa falso de la realidad como sustituto para caoneras a fin de obligar a otros pases a abrir los mercados de sus activos a inversores de EE.UU. y sus mercados alimentarios a los agricultores de EE.UU.

Al contrario, el modelo financiero y comercial promovido por los oligarcas de EE.UU. y sus aliados es un doble rasero. El caso ms tristemente clebre fue cuando estall la crisis financiera asitica de 1997, el FMI exigi que los gobiernos extranjeros vendieran sus bancos y sus industrias a precios de liquidacin por incendio a extranjeros. Las firmas de capital buitre de EE.UU. fueron especialmente rapaces al apoderarse de activos asiticos y otros globales. Pero el rescate financiero de EE.UU. est en fuerte contraste con lo que las instituciones del Consenso de Washington impusieron a otros pases. No existe la menor intencin de permitir que inversionistas extranjeros compren parte de las principales joyas de EE.UU., excepto a precios exorbitantes. Y en cuanto a la industria, EE.UU. ha violado una vez ms las reglas del comercio internacional al ofrecer dinero especial de rescate y subsidios a sus propios Tres Grandes fabricantes automotrices de EE.UU. (General Motors, Ford y Chrysler) pero no a los fabricantes automotrices de propiedad extranjeras en EE.UU. Al favorecer as a su propia industria nacional y tomar medidas punitivas para afectar las inversiones de propiedad extranjera, EE.UU. suministra una vez ms una leccin objetiva en poltica econmica nacionalista.

Ms importante an es que el rescate de EE.UU. suministra un modelo que es muy preferible al Consenso- de-Washington-para-la-exportacin. Muestra que los pases no necesitan pedir crditos a bancos extranjeros. El gobierno podra haber creado su propio dinero y sistema crediticio en lugar de dejar que acreedores extranjeros acumulen cobros por intereses que ahora representan un drenaje permanente y aparentemente irreversible de la balanza de pagos. EE.UU. ha mostrado que cualquier pas puede monetizar su propio crdito, por lo menos el crdito interior. Una gran parte del problema para las economas del Tercer Mundo y post soviticas es que nunca experimentaron el exitoso modelo de capitalismo administrativo que ocurri antes del modelo neoliberal, propugnado desde los aos ochenta por Washington.

El modelo administrativo de capitalismo, que predomin durante el perodo posterior a la Segunda Guerra Mundial hasta los aos ochenta (con antecedentes en el mercantilismo britnico del Siglo XVIII, y el proteccionismo estadounidense del Siglo XIX), produjo un gran crecimiento. Planificadores de la posguerra, como John Maynard Keynes en Inglaterra y Harry Dexter White en EE.UU., privilegiaron la produccin por sobre las finanzas. Como dijo sarcsticamente Winston Churchill: Las naciones hacen tpicamente lo correcto [pausa], despus de agotar todas las dems opciones. Pero cost dos guerras mundiales, entremezcladas con una depresin econmica provocada por deudas en exceso de la capacidad de pago, para dar el empujn final requerido para promover la manufactura sobre las finanzas y terminar por hacer lo correcto.

Las finanzas fueron subordinadas al desarrollo industrial y al pleno empleo. Cuando esta filosofa econmica lleg a su clmax a comienzos de los aos sesenta, el sector financiero representaba slo un 2% de los beneficios corporativos de EE.UU. Actualmente es un 40%! Los gastos incidentales sobre la deuda de EE.UU., que crece exponencialmente, desvan ingresos de la compra de bienes y servicios para pagar a acreedores, quienes utilizan el dinero sobre todo para volver a prestar a prestatarios para hacer subir los precios de propiedades inmobiliarias y acciones. La inversin tangible de capital es financiada casi enteramente con beneficios corporativos retenidos y estos tambin son desviados para pagar intereses sobre crecientes deudas industriales. El resultado es deuda-deflacin una contraccin del poder adquisitivo a medida que el supervit econmico es financializado, una palabra nueva agregada slo recientemente al vocabulario econmico mundial.

Desde los aos ochenta, el sistema tributario de EE.UU. ha fomentado la bsqueda de rentas [rent-seeking] y la especulacin con crdito para no dejar pasar la oportunidad de la inflacin del precio de activos. Esta estrategia aument los balances mientras los precios de los activos aumentaban ms rpido que las deudas (es decir, hasta el ao pasado). Pero no aument la capacidad industrial. Y mientras tanto, las reducciones de impuestos hicieron que la deuda nacional aumentara vertiginosamente, llevando al vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, a comentar: Reagan demostr que los dficits no importan.

En el frente internacional, mientras mayor el dficit comercial y de pagos de EE.UU., ms dlares eran invertidos en el extranjero. Los bancos centrales extranjeros los reciclaban de vuelta a la economa de EE.UU. en la forma de bonos del Tesoro y, cuando las tasas de inters cayeron casi a cero, en paquetes de hipotecas titularizadas. El actual Secretario del Tesoro, Henry Paulson, garantiz a inversionistas chinos y otros del extranjero que el gobierno respaldara a Fannie Mae y a Freddie Mac como agencias privatizadas de empaquetamiento de hipotecas, garantizando un suministro de hipotecas de 5,2 billones de dlares. Esto equivala en tamao a la deuda pblica de EE.UU. en manos privadas.

Mientras tanto, el Tesoro cerr tratos especiales con los saudes para reciclar sus ingresos del petrleo en inversiones en Citibank y otras instituciones financieras de EE.UU. inversiones en las que han perdido muchas decenas de miles de millones de dlares. Para colmo, el hecho de que el petrleo del mundo fuera cotizado en dlares mantuvo ms fuerte a la moneda de EE.UU. de lo que justificaban los fundamentos econmicos subyacentes. La economa de EE.UU. pagaba sus importaciones con deuda gubernamental que nunca tuvo la intencin de pagar, incluso cuando poda hacerlo (lo que hoy en da no puede hacer al nivel de 4 billones de dlares, mencionado anteriormente). La economa estadounidense, por lo tanto, ha tenido un aumento de su dficit comercial y de los precios de sus activos segn leyes econmicas que ninguna otra nacin puede emular, lo que corona con la capacidad de hacer libremente deudas internacionales ilimitadas.

El capitalismo administrativo moviliz el creciente patrimonio neto corporativo y el valor de las acciones para crecer en la economa real. Pero desde los aos ochenta, una nueva clase de administradores financieros ha comprometido activos como colateral para nuevos prstamos para readquirir acciones corporativos e incluso para pagar dividendos. Esto ha hecho subir los precios de las acciones corporativas y, con ellas, el valor de las opciones en acciones que los administradores corporativos se otorgan a s mismos. Pero no ha estimulado una formacin tangible de capital.

Una burbuja de los bienes races en todos los pases ha sido alimentada por la creciente deuda hipotecaria. Para comprar una nueva casa, los compradores deben contraer una deuda para toda una vida. Esto ha hecho que muchos empleados teman declararse en huelga o incluso presionar por mejores condiciones de trabajo, porque basta un cheque para que pierdan su casa, o la embarguen. Mientras tanto, las compaas han subcontratado y reducido su fuerza laboral, eliminado prestaciones, impuesto horas de trabajo ms largas, e introducido ms mujeres y nios a la fuerza laboral.

La nueva economa actual no se basa en nueva tecnologa e inversin de capital, como pregon el ex presidente de la Fed, Alan Greenspan a fines de los aos noventa, sino en una inflacin de los precios que gener ganancias de capital (sobre todo en los precios de bienes races, ya que los terrenos siguen siendo el mayor activo en las economas de EE.UU. y otros pases industriales). El supervit econmico es absorbido por los pagos de servicio de la deuda (y atencin sanitaria a precios ms altos), no por inversin en la produccin o en la reparticin de aumentos de productividad con la fuerza laboral y los profesionales. Los salarios y los estndares de vida estn estancados para la mayor parte de la gente, mientras la economa trata de enriquecerse por el milagro del inters compuesto, mientras las ganancias de capital que emanan del sector financiero proveen un fundamento para nuevos crditos que hacen aumentar los precios de los activos, tanto ms en una mquina de crdito-y-deuda que al parecer est en movimiento perpetuo. Pero el efecto ha sido que el 1% ms rico de la poblacin ha aumentado su parte de la extraccin de intereses, dividendos y ganancias de capital de un 37% hace diez aos a 57% hace cinco aos, a cerca de un 70% en la actualidad. Los ahorros siguen siendo altos, pero slo el 10% ms acaudalado est ahorrando y este dinero es prestado al 90% inferior, de modo que no existe un ahorro neto.

Tambin a escala internacional, la economa global se ha polarizado en lugar de converger. Tal como la independencia lleg a muchos pases del Tercer Mundo slo despus que sus antiguas potencias coloniales europeas haban establecido modelos poco equitativos de posesin de la tierra (latifundios de propiedad de oligarquas interiores) y produccin orientada a la exportacin, la independencia de Rusia de los pases post soviticos ocurri despus que el capitalismo administrativo fue reemplazado por un modelo neoliberal que vea la creacin de riqueza simplemente como el aumento de precios para bienes races, acciones y bonos. Asesores occidentales y ex emigrantes llegaron a esos pases para convencerlos de que jugaran el mismo juego que otros pases excepto que la deuda de bienes races de muchos de esos pases estaba denominada en moneda extranjera, ya que no se haba desarrollado una tradicin bancaria nacional. Esto lleg a ser crecientemente peligroso para economas que no establecieron suficiente capacidad de exportacin a fin de cubrir el precio de importaciones y el creciente volumen de deuda en moneda extranjera adosada a sus bienes inmuebles. Y casi todos los pases post soviticos acumularon un dficit comercial estructural, ya que los modelos de produccin fueron perturbados por el desmembramiento de la URSS.

Las ganancias de bienes races y capital resultantes de la inflacin del precio de activos (no de la formacin de capital industrial) fueron promovidas como el camino a la prosperidad futura en pases cuyos beneficios de la manufactura eran bajos y los salarios estancados. El problema es que esta alquimia no es sostenible. Se pudo mantener una ilusin de xito mientras Washington inundaba el globo con dinero barato. Esto llev a los suecos y a otros europeos a obtener ganancias de capital otorgando prstamos para alimentar a pases vecinos desde Islandia a Letonia, sobre todo a travs de sus mercados inmobiliarios. Para algunos exportadores (sobre todo Rusia), el aumento de los precios de las exportaciones de petrleo y metales se convirti en la base de los flujos de capital hacia los mercados financieros del Tercer Mundo y post-soviticos.

Parte de la contracorriente, por ejemplo, desemboc en los florecientes sectores de la banca offshore y de los bienes races del mundo slo para detenerse abruptamente al reventar la burbuja de la propiedad inmobiliaria.

Bajo estas circunstancias, qu hacer? Primero, los pases afuera de EE.UU. tienen que reconocer lo disfuncional que ha sido la economa mundial neoliberalizada, y decidir qu suposiciones subyacentes al modelo neoliberal deben ser descartadas. Sus polticas tributarias y financieras favorecen a las finanzas por sobre la industria y, por lo tanto, a las maniobras financieras y la inflacin de los precios de activos por sobre la formacin de capital tangible. Sus polticas de austeridad contra los trabajadores y la no imposicin de impuestos a los bienes races, las acciones y los bonos desvan recursos lejos del crecimiento y del aumento de los niveles de vida.

Igualmente destructivos a largo plazo son el inters compuesto y las ganancias de capital. La economa real puede crecer slo unos pocos puntos porcentuales por ao en el mejor de los casos. Por ello, es matemticamente imposible que el inters compuesto siga constante y que las ganancias de capital crezcan muy por sobre la tasa subyacente de crecimiento econmico. Histricamente, las crisis econmicas anulan esas ganancias cuando van ms all del crecimiento econmico real por un margen demasiado elevado. La moral es que el inters compuesto y las esperanzas de ganancias de capital no pueden garantizar ingresos para sus jubilados o seguir atrayendo capital extranjero. Durante el perodo de una vida, las inversiones financieras pueden no producir ganancias significativas. En el caso de EE.UU., los mercados necesitaron cerca de veinticinco aos, desde 1929 hasta mediados de los aos cincuenta, para recuperar su valor anterior.

El desesperado intento actual de EE.UU. de volver a inflar precios despus del crac no puede curar el problema de las deudas incobrables. Los intentos extranjeros de hacerlo solamente ayudarn a banqueros e inversionistas financieros extranjeros, no a la economa nacional. Los pases tienen que invertir en su economa real, aumentar la productividad y los salarios. Los gobiernos deben castigar la especulacin y las ganancias de capital que slo reflejan la inflacin de los precios de los activos, no un valor real. De otro modo, los poderes productivos de la economa real y los niveles de vida sern deteriorados y, en el modelo neoliberal, cargados de deuda. Las polticas deben alentar a la empresa, no a la especulacin. La inversin busca mercados en crecimiento, que tienden a ser frustrados por objetivos macroeconmicos como la baja inflacin y los presupuestos equilibrados. No argumentamos que se pueda ignorar la inflacin y los dficits, sino que la inflacin y los dficits no son creados por igual en todos los casos. Algunas variantes daan la economa, mientras otras reflejan saludables inversiones en la produccin real. La distincin entre los dos efectos es vital, si las economas han de progresar para lograr la auto-dependencia.

En suma, se puede crear una economa mucho mejor rechazando el modelo financiero de Washington de programas de austeridad, liquidaciones para privatizar y dependencia comercial, financiados con crditos en moneda extranjera. La prosperidad no puede ser lograda creando un clima favorable para el capital extranjero extractivo, o limitando el crdito y equilibrando presupuestos, una dcada tras otra. El propio EE.UU. ha rechazado siempre estas polticas, y los pases extranjeros tambin deben hacerlo si desean seguir las polticas mediante las cuales EE.UU. se enriqueci realmente, no las que los asesores neoliberales de EE.UU. dicen que deben implementar otros pases para complacer a los bancos de EE.UU. y a los inversionistas extranjeros.

Tambin hay que rechazar la poltica tributaria neoliberal contraria a los trabajadores (fuertes impuestos a empleados y empleadores, bajos o cero impuestos a las propiedades inmobiliarias, las finanzas o las ganancias de capital), y polticas antilaborales en el lugar de trabajo, que van desde la falta proteccin de seguridad y de atencin sanitaria a malas condiciones de trabajo. La economa de EE.UU. lleg a ser dominante como resultado de reformas reguladoras de la Era Progresista antes de la Primera Guerra Mundial, reforzadas por las populares reformas del Nuevo Trato que tuvieron lugar en la Gran Depresin. La economa neoliberal fue promovida como un medio para deshacer esas reformas. Al deshacerlas, el Consenso de Washington neg a los pases extranjeros la estrategia de desarrollo que ha tenido ms xito en la creacin de prsperos mercados internos, aumentando la productividad, la formacin de capital y los niveles de vida. El efecto ha sido que se han desacoplado los ahorros de la formacin de capital tangible. Tienen que ser reacoplados, y esto puede ser logrado slo mediante la restauracin del tipo de economa mixta mediante la cual Norteamrica y Europa lograron su crecimiento econmico.

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Michael Hudson es profesor de Economa en la Universidad de Missouri (Kansas City) y principal asesor econmico del representante Dennis Kucinich. Ha asesorado a los gobiernos canadiense, mexicano y letn, as como al Instituto de Naciones Unidas para Entrenamiento e Investigacin (UNITAR). Es autor de numerosos libros, incluyendo: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva edicin: Pluto Press, 2002). Para contactos, visite su sitio en la Red: [email protected].

Jeffrey Sommers es profesor en Raritan Valley College, Nueva Jersey, catedrtico invitado en la Escuela de Economa Estocolmo en Riga, ex becado Fullbright en Letonia, y miembro en el Instituto de Estudios Globales de Boris Kagarlitsky en Mosc. Para contactos: [email protected].


http://www.counterpunch.org/hudson12122008.html



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