Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2008

La mimada de la economa real
Para autos siempre hay dinero

Pablo Ramos
APM

La automotriz ha sido siempre una de las industrias ms protegidas por los Estados. Y una de las primeras en recibir ayuda ante la crisis financiera. Historia de subsidios, subsidios y ms subsidios.


Mucho se ha y hemos dicho sobre la primaca del sector financiero sobre el productivo o economa real. Y todos los anlisis sobre la actual crisis econmica coinciden en culpar de la actual crisis econmica mundial al sector bancario y burstil. Ergo, todos los megarescates que los pases desarrollados han instrumentado tienen por finalidad salvar los intereses de este sector.

Pero muy lejos estamos de crear una falsa antinomia sector financiero/sector productivo; muy por el contrario, ambos se encuentran muy entrelazados, sobre todo en el mundo de las altas finanzas.

Los megarescates son para el sector financiero, pero el sector productivo ha recibido histricamente auxilios por parte de los Estados. Estas ayudas se canalizan bsicamente en forma de subsidios. Y dentro del sector industrial, una rama mimada es la industria automotriz. El motivo concreto de por qu todos los pases quieren tener una industria automotriz fuerte no es fcil de develar: poder de lobby, industria estratgica, debilidad por los coches, etc. Lo cierto es que el mundo derrocha millones en promocionar esta industria.

Citemos por ejemplo a Brasil. Antes de la dcada de los 90, la mayor economa de Sudamrica no tena una industria automotriz muy especializada, y, adems, dirigida al mercado interno. Desde entonces, ha iniciado un proceso sostenido de inversiones en el sector, que ha convertido a la nacin vecina en el pas que ms marcas tiene en radicadas en su territorio. Se trata de once firmas que producen en ese pas. Ms que Japn (primer productor mundial), Estados Unidos (segundo) y Alemania (tercero).

Esta fiebre de inversiones se dio gracias a distintos factores. El demogrfico es uno de ellos; 190 millones de consumidores se tornan muy tentadores. La pertenencia al Mercado Comn del Sur (Mercosur), junto a Argentina, Uruguay y Paraguay tambin suma. Y la expansin de la clase media no debe olvidarse. Pero todo esto quizs no se hubiese logrado de no haber una poltica manifiesta de radicacin de empresas automotrices en el pas.

Esta poltica se basaba en subsidios, subsidios y ms subsidios. Los mismos iban desde desgravaciones impositivas hasta el pago de los salarios de los trabajadores empleados. El propio presidente de Brasil, Lula da Silva, fue un obrero automotriz en San Pablo.

Algunas empresas se beneficiaron con ayudas estatales de hasta 600 millones de dlares. Tanto el gobierno federal como los estados competan para atraer industrias y ofrecan todas las alternativas posibles.

Brasil es un ejemplo, pero podramos mencionar tambin en este sentido a Corea del Sur, Gran Bretaa, India, Espaa, China, Argentina y la lista contina. La lluvia de subsidios y ayudas estatales llega a tal punto que este sector casi no realiza inversiones sin algn tipo de apoyo gubernamental.

La industria automotriz es el ms claro ejemplo de la produccin en serie; absorbe trabajadores calificados y en general, bien remunerados; y requiere de una importante red de proveedores. Como contrapartida, a veces las plantas se convierten en el lugar de ensamblado de diversas partes llegadas de distintos destinos, por lo que en lugar de fbrica debiera llamrsela maquila.

Cuando desde sectores progresistas se critica el actual librecomercio mundial, la industria automotriz es un claro ejemplo: gran parte del comercio mundial son transacciones dentro de las empresas automovilsticas.

Por ejemplo, gran parte del comercio entre Argentina y Brasil es de autos y autopartes. De este lado de la frontera, dos importantes marcas producen cajas de cambio, mientras que en el pas vecino se ensamblan los autos. As, desde el punto de vista comercial, se exportan bienes industriales intermedios y se importan bienes finales, pero realmente se trat de un comercio intra empresas.

El mundo entr en recesin, y tras los primeros paquetes de ayuda al sector financiero, ahora los contribuyentes van a salir al rescate del sector automotor. As ya se anunci en Estados Unidos, en algunas naciones de la Unin Europea (UE), en Brasil y Argentina.

Segn publica el periodista Daniel Muchnik en el diario Clarn, En la Argentina las ventas descendieron un 20 por ciento, el mayor golpe hacia abajo en cinco aos; en Brasil la contraccin de las ventas lleg al 25 por ciento; en Suecia un 36 por ciento; en Estados Unidos del 35 por ciento, y en Espaa cerca del 50 por ciento.

En Washington, el Senado rechaz la propuesta del presidente George W. Bush de otorgar prstamos por 14.000 millones de dlares a General Motors, Ford y Chrysler, los tres iconos automotrices de aquel pas. Para la presidenta de la Cmara Baja, la demcrata Nancy Pelosi, "la nica opcin viable ahora" para la Casa Blanca es ofrecer los fondos a las automotrices a travs del programa de rescate financiero del Departamento del Tesoro.

Brasilia anunci hace das un plan de ayuda a sus automotrices por 4.000 millones de dlares, y que incluyen a los vehculos producidos en Argentina. En concordancia, la presidenta argentina, Cristina Fernndez, notific una poltica equivalente por un monto ms modesto: algo ms de 200 millones de dlares para financiar la compra de modelos nuevos de entre 11.000 y 16.000 dlares.

Las automotrices recibieron millones durante los perodos de vacas gordas, y ahora que los vacunos adelgazaron, piden rescates. Los que pregonaban la no intervencin estatal, ahora la ruegan para salvar este sector industrial. Y los de ideologa industrialista tambin exigen socorro por parte de las sociedades. El gran poder de lobby, la demagogia gubernamental y la presin social estn de su lado.

Cuando se rescata al sector financiero, lo que se hace es garantizar el inters de los accionistas e inversores. Y si se rescata al sector automotriz, tambin los que se salvan son los accionistas e inversores. Se trata de empresas privadas cuya razn es la obtencin de ganancias, ni ms ni menos.

Quienes pregonan una economa sin intervencin estatal no se dan cuenta que la intromisin es inherente al sistema productivo. Rara paradoja la situacin actual: un discurso en contra del intervencionismo estatal en un mundo atravesado de subsidios. En la produccin de recursos naturales, la industria y el sector terciario, las subvenciones estn a la orden del da. Y en este sentido, ms auxilio van a obtener quienes mayor capacidad de presin tengan.

Y en esta lnea, y como debe ser, el sector que pic en punta es el de los autos.

[email protected]


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter