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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2008

Una atrocidad sin lmites
EEUU busca convertir Somalia en una tierra sin ley

Chris Floyd
Global Research

Traducido por Mariola y Jess Mara Garca Pedrajas


No contentos con destruir el nico vestigio de estabilidad que Somalia haba conocido en casi las dos ltimas dcadas, proporcionando armamento, apoyando y participando en un brutal cambio de rgimen con la invasin por parte de Etiopa, la Administracin Bush quiere ahora convertir esta devastada tierra en una tierra sin ley internacional, una Fallujah gigante donde cualquier nacin poderosa del mundo pueda lanzar incursiones armadas en suelo somal, causando los estragos de los daos colaterales habituales, en la bsqueda de piratas o de aquellos arbitrariamente designados como piratas.

El Rgimen de Bush est redactando un borrador de resolucin del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que dar carta blanca a la comunidad internacional para dar caza a los supuestos piratas en tierras de Somalia, informa The Guardian:

Un borrador de resolucin que permitira a los estados combatir la piratera tomando cualquier medida necesaria en tierra de Somalia, incluyendo su espacio areo ha sido entregado a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se requerir el consentimiento previo para estos asaltos de un dbil y fragmentado gobierno de Somalia

Como citamos recientemente aqu, el gobierno somal es una coalicin en rpido colapso de seores de la guerra pagados por la CIA y de colaboradores etopes que controlan slo algunos barrios de las ciudades sobre el total del pas. Es inconcebible pensar que esta entidad cercana a la ficcin quisiera o pudiera oponerse a la peticin de una nacin poderosa de enviar tropas a Somalia con la noble misin de tomar medidas drsticas contra los piratas. Y qu ocurre cuando las fuerzas invasoras inevitablemente chocan con los otros grupos armados en esta guerra de todos contra todos, de mltiples cabezas como una hidra, que est teniendo lugar en el pas? Pues que los invasores tendrn que tomar severas medidas de proteccin, por supuesto.

La historia continua haciendo notar que la ubicacin de las guaridas de los piratas son bien conocidas:

Junto a la costa del noreste de Somalia, pueblos y ciudades como Eyl, Haradheere y Hobyo proporcionan refugio y apoyo logstico a las bandas piratas que mantienen, al menos, 14 naves.

Y no es, ciertamente, sorprendente que los patrocinadores occidentales del gobierno somal sepan donde se encuentran los piratas: ellos mismos les proporcionaron mucha ayuda durante su surgimiento, como citamos aqu hace tan solo unas semanas:

Por una vez, [The Times] da cuenta de algo que casi nunca se menciona en cualquier historia sobre Somalia, ni en los muy escasos artculos sobre el conflicto en s mismo, ni en las mucho ms numerosas historias sobre piratera y sus efectos en la navegacin comercial (un asunto de ms importancia que las vidas de 10.000 seres humanos inocentes, por supuesto): el hecho de que los principales patrocinadores y financiadores de las bandas de piratas estn vinculados con el gobierno pro-occidental del pas.

El peridico conservador britnico da a continuacin una explicacin precisa de cmo estas facciones que apoyan a los piratas llegaron al poder hechos que son casi universalmente ignorados por los medios liberales de Estados Unidos. (Por no mencionar a la blogosfera progresista; de hecho, puedes encontrar ms referencias a la guerra de Somalia en la prensa corporativa que entre nuestros disidentes de Internet.):

Aos de violencia, abandono y polticas errneas han convertido a Somalia en unos de los pases ms peligrosos y han creado un caldo de cultivo para la aparicin de piratas que atacan una de las rutas mercantes ms concurridas.

Hoy en da el rea noreste del pas, incluyendo Puntland, ha sido esculpida por seores de la guerra que se financian a s mismos con el negocio de la droga y de las armas. Este el tambin el corazn de los piratas, cuyos principales patrocinadores estn ligados al gobierno apoyado por occidente. Islamistas radicales controlan la mayor parte del sur, incluyendo el puerto clave de Kismaayo y el rea fronteriza permeable con Kenia, un aliado occidental acrrimo.

Esto ha dado lugar a una pesadilla occidental, que se supone haba sido destruida por la invasin etiope de Somalia apoyada por Estados Unidos hace dos aos para apoyar a un gobierno ttere creado por la comunidad internacional. Esa alianza extendi el espectro de radicales extremos a devotos musulmanes moderados. Los ltimos tenan el poder.

Todos menos al parecer los planificadores del pentgono saban que Somalia nunca se haba mostrado un territorio frtil para un radicalismo islmico al estilo saud. Sin embargo, el bombardeo indiscriminado de reas civiles por parte de Etiopia, el enemigo histrico de Somalia, con un nmero enorme de vctimas, acab con eso. Los islamistas fueron expulsados, los moderados se marcharon al exilio y los duros tomaron el control del sur con un apoyo popular que superaba con creces a nada que hubieran imaginado.

Un gobierno ttere, instalado por una invasin extranjera, inmerso en el crimen y la corrupcin, alienando y radicalizando a la poblacin: aqu vemos la quintaesencia de la Guerra contra el Terror, replicada fielmente en Irak, Afganistn, y Somalia y pronto, quizs, en Pakistn.

Y ahora el rgimen de Bush diciendo adis en una Gtterdmmerung de sangre y furia dirigida contra el mundo (y el pueblo de Estados Unidos) quiere intensificar el caos el Somalia, dejando abierta a ms invasiones, ataques de precisin, operaciones de escuadrones de la muerte, y otras atrocidades, esta vez procedentes no solo de Washington y sus delegados en su Guerra contra el Terror, sino de todas direcciones. Esta es la respuesta del estado militarista de Estados Unidos a cualquier problema, tales como piratera o terrorismo: el ataque de una fuerza militar masiva por tierra, mar y aire; destruccin enorme, colapso social y sufrimiento humando desatado e inconmensurable.

Esta es la realidad de la tan alabada continuidad en los asuntos de seguridad nacional que el nombramiento de Barack Obama promete. Esto es lo que continuar.

Artculo Original

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=11375

 

Jesus Maria y Mariola Garcia Pedrajas son colaboradores de Rebelin. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores y la fuente.

 

 

 



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