Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2008

Las negociaciones sobre el clima de Poznan: tocando el arpa mientras el planeta arde

Oscar Reyes
www.tni.org


La Conferencia sobre el Clima de la ONU celebrada en la ciudad polaca de Poznan no ha logrado ningn avance hacia un acuerdo mundial sobre el clima; indicio no slo de un mal momento en el calendario, sino tambin de un sistema que falla por la base y no tiene en cuenta los principios de la justicia ambiental.

11.000 delegados (incluidos 1.500 cabilderos de grandes empresas), 13.000 toneladas de dixido de carbono consumido y dos semanas desperdiciadas: la Conferencia sobre el Clima de la ONU celebrada en la ciudad polaca de Poznan slo ha logrado un tibio avance en el camino hacia el nuevo tratado mundial sobre el clima cuya firma se prev para dentro de un ao en Copenhagen. Har falta por lo menos un motn para que se avance algo en este proceso tan extraordinariamente lento bromeaba Henry Derwent, director ejecutivo de la Asociacin Internacional de Comercio de Emisiones (IETA), en un acto paralelo organizado con motivo de la conferencia. Si las cosas siguen yendo a este ritmo, Derwent debera de tener cuidado con sus deseos.

En Poznan no se ha resuelto ninguno de los principales problemas sobre la mesa ya sean los objetivos vinculantes sobre emisiones globales o los lmites del mercado de emisiones y el debate ms urgente cmo dejar los combustibles fsiles bajo tierra brill por su ausencia. El nico resultado realmente concreto de las negociaciones de Poznan fue la puesta en marcha del Fondo para la adaptacin de la ONU, un mecanismo concebido para ayudar a los pases ms pobres a abordar los graves efectos del cambio climtico que ya estn experimentando. Pero es difcil presentar este fracaso como si fuera un xito. Si tenemos en cuenta las cifras de miles de millones que se estn barajando en estos das con los rescates financieros, la cantidad inicial del Fondo, fijada en 80 millones de dlares anuales, parece una broma, del mismo modo que los modestos clculos de la ONU, que estima en entre 28 y 67 mil millones de dlares anuales los fondos necesarios para adaptacin desde ahora hasta el ao 2030.

La etiqueta ms optimista que se puede colgar a la conferencia de Poznan es que tuvo lugar en un mal momento. Mientras los delegados all reunidos se dedicaban a dar vueltas y vueltas sin llegar a ningn sitio, el presidente francs, Nicolas Sarkozy, an a la cabeza de la presidencia de la UE, se dedicaba a acumular millas en su misin por aprobar una poltica europea sobre el clima totalmente diluida. Los Estados Unidos enviaron a Poznan una delegacin sin ningn poder y con el mandato de no acordar nada.
Otros pases industrializados siguieron la misma lnea. Canad dej sentir alto y claro sus excusas afirmando esperar a que acten los Estados Unidos, China, India y Brasil, pero no abri la boca sobre sus prisas para explotar las arenas bituminosas de Alberta, muy posiblemente la fuente de energa ms destructiva para con el medio ambiente de todo el planeta. Japn, mientras tanto, se encarg de dar el toque de humor: cuando su principal delegado explic el compromiso de su pas con la innovacin tecnolgica, aludi tambin a su propio compromiso personal de reducir el nmero de duchas que toma los fines de semana de ocho a tres.

Sin embargo, hay motivos ms profundos que el calendario para explicar el fracaso de Poznan. El actual patrn de comportamiento, en que cada pas o bloque espera a que el resto revele sus cartas, no puede perdurar de forma indefinida, pero es poco probable que cambie la tendencia a tratar las negociaciones sobre el clima como si fueran negociaciones comerciales. Adems, sigue habiendo una serie de problemas de base que difcilmente se tratarn en Copenhagen.

Uno de los escollos ms evidentes es intrnseco al proceso de negociacin de la ONU en s, ya que el sesgo intergubernamental enfrenta a un pas o bloque en contra de otro, y cada uno defiende una concepcin de inters nacional que refleja los intereses de clase de sus elites en lugar de las necesidades del conjunto de la poblacin. En Poznan, esto signific que los pueblos indgenas y las comunidades forestales se quedaron fuera de las discusiones sobre deforestacin y se les sigue denegando el estatus de partes en la negociacin mientras los negociadores debatan cmo mercantilizar sus tierras en forma de carbono forestal.

La otra cara de la misma moneda es que la influencia de las grandes empresas en las negociaciones crece con cada ao que pasa. La mayor organizacin no gubernamental en la reunin de Poznan fue la IETA, mientras que en torno a la mitad del espacio en que tuvo lugar la conferencia eran tierras privatizadas (vase http://climatecrashers.blogspot.com/). As, las organizaciones que defienden el inters pblico se estn viendo asfixiadas, mientras que a las grandes compaas se las agasaja con el Da de la empresa, que les ofrece un acceso privilegiado a negociadores, altos funcionarios y ministros.

Sin embargo, el quid de la cuestin no slo est en quin negocia o quin tiene acceso a quin o qu, sino en cmo estn enmarcadas las discusiones. En lugar de ver el cambio climtico como una cuestin transversal, las negociaciones se dividen en oscuros subcomits de subcomits, que despus subdividen sus discusiones en una sopa de acrnimos de tecnicismos y juegos de palabras. Para aquellas personas que deseen seguir el proceso (vase http://unfccc.int/), actualmente las principales negociaciones son las que se estn desplegando en el Grupo de Trabajo Especial sobre la cooperacin a largo plazo en el marco de la Convencin (GTECLP), que habla sobre una visin compartida y un objetivo a largo plazo; en otras palabras: qu objetivos se necesitan para reducir las emisiones en todo el mundo, quin se ver constreido por ellas y qu estructuras se establecern para garantizar que se alcancen. Sin embargo, invariablemente, cuanto ms te acercas a un proceso de toma de decisiones de este tipo, ms se repliega ste: algunas negociaciones tienen lugar en reuniones de grupos de contacto prcticamente cerradas, aunque donde de verdad se decide el juego es en los pasillos y no en las salas de negociacin.

La complejidad de estas negociaciones no se puede explicar basndose exclusivamente en evidencias cientficas, ya que no slo las soluciones ofrecidas, sino incluso los escenarios discutidos en la conferencia sobre el clima, no se ajustan a las dimensiones del problema climtico. Aunque cada vez hay ms pruebas de que 350 partes por milln (ppm) de dixido de carbono en la atmsfera representa un nivel seguro en que estabilizar el clima, los escenarios que se estn debatiendo tienden a partir de las 450 ppm (y an as suelen suavizar lo impredecible de los bucles que se retroalimentan y los puntos de no retorno en un esfuerzo por crear grficos que los responsables de formular polticas puedan digerir).

An as, los grficos optimistas que pretenden trazar un camino para abordar el cambio climtico no dan mucho de s. Mientras los escenarios para reducir emisiones muestran curvas que van drsticamente a la baja, el patrn de emisiones existentes apunta en la direccin opuesta. El Informe Mundial sobre Energa 2008 de la Agencia Internacional de Energa, por ejemplo, apunta a una creciente demanda de energa del 1,6 por ciento de media anual entre 2006 y 2030; lo cual representara un aumento del 45 por ciento. Las emisiones derivadas de la agricultura y el transporte estn aumentando an ms rpidamente. Se trata de problemas estructurales relacionados con cmo producimos energa y alimentos mundialmente, y que estn atrapadosentre otros factores por un modelo de continuas inversiones en infraestructuras energticas basadas en carburantes fsiles, un sistema alimentario que depende de una agricultura industrializada y a gran escala, y un modelo de mercado libre que exacerba la brecha entre el lugar en que los productos se producen y se consumen. Sin embargo, en lugar de estudiar cmo abordar estos importantes motores de la crisis medioambiental, el rgimen climtico de la ONU se contenta con seguir con los negocios de siempre, traduciendo la crisis climtica en un problema de fracaso del mercado que despus espera que resuelva ese mismo mercado.

El Protocolo de Kyoto, acordado en 1998 como el principal instrumento internacional para intentar solucionar el cambio climtico, es un buen ejemplo. Una de sus piezas clave es un sistema de comercio de emisiones, un programa multimillonario cuya premisa bsica es que quienes contaminan puedan pagar a otro que se encargue de limpiar sus estropicios para no tener que hacerlo ellos mismos. La premisa dice tambin que la mano invisible del mercado actuar como gua hacia las rebajas de emisiones ms baratas. Pero este tipo de eficiencia econmica no suele ser lo mejor para el clima. En esencia, un mercado de este tipo crea una abstraccin de las fuente de emisiones que van desde minas a fbricas para convertirlas en una mercanca llamada carbono o dixido de carbono. En este proceso, las reducciones de fuentes industriales se transforman en algo equivalente a actividades como la plantacin de rboles (sumideros, segn la jerga oficial), lo cual representa un sinsentido cientfico que ha derivado, entre otras cosas, en que el debate internacional se enmarque fundamentalmente en trminos financieros. El precio de esta mercanca queda despus fijado por el propio mercado, pero ste se ve impulsado por la especulacin, y no por los principios ms bsicos de la ecologa. Lo que nos queda, por tanto, es un rgimen climtico que est construido en torno al mismo sistema fallido que ha conducido al reciente derrumbe financiero.

Los problemas con el comercio de emisiones en general se ven despus agravados por el mecanismo concreto de compensaciones que conforma los cimientos del mayor sistema de mercado de emisiones de la ONU, el Mecanismo para un desarrollo limpio (MDL). Este instrumento se present en un primer momento como una forma de impulsar inversiones sostenibles en pases que no tenan objetivos de emisiones vinculantes. Sin embargo, en la prctica, se ha convertido en un juego de suma cero para contar dudosos proyectos de reduccin de emisiones en el Sur Global como si esa reduccin se produjera en el Norte. Echando mano de varios trucos de prestidigitacin, las inversiones en grandes represas en China, en plantas de carbn y fbricas de hierro bruto en la India, y en refineras de palma aceitera en Indonesia se tratan como si redujeran las mismas emisiones que en Europa, Canad o Japn. El supuesto de que ese gasto es adicional y, por tanto, cuenta como una reduccin, ha quedado expuesto como totalmente falso en numerosas ocasiones. Segn un informe reciente de la organizacin International Rivers, el 76 por ciento de los proyectos que se han acogido al MDL ya se haban terminado en el momento en que recibieron el visto bueno para sumarse al mecanismo.

El MDL tambin es un autntico desastre desde el punto de vista social. Vendido en un principio como un medio para transferir efectivo al desarrollo, bsicamente se ha limitado a externalizar la tarea de reducir las emisiones; las transferencias se destinan adems casi exclusivamente a grandes empresas y no a las comunidades afectadas. Por citar slo un ejemplo, la represa de Allain Duhangan, en el Himalaya indio, fue aprobada en el registro del MDL en mayo de 2007, a pesar del hecho de que la Oficina del Asesor de Cumplimiento del Banco Mundial haba verificado que el promotor del proyecto no haba garantizado bastante agua para riego y consumo humano a las aldeas afectadas. El proyecto tambin fue detenido temporalmente y multado por descaradas violaciones de la ley india de proteccin de bosques debido a la tala ilegal de rboles, el vertido de residuos y la construccin de carreteras. (Para consultar ms casos, vase www.carbontradewatch.org).

Todo esto nos lleva, en ltima instancia, al fracaso ms estrepitoso del actual rgimen climtico internacional: su falta de justicia. El cambio climtico no es un problema provocado por la humanidad en general. El cambio climtico es un problema impulsado por la sobreexplotacin de recursos a manos de una parte de la humanidad durante ms de 250 aos, cuando los pases del Norte (y, ms tarde, el antiguo bloque sovitico) industrializaron sus economas basndose en los bajos precios de la energa. La justicia ambiental implica que estos mismos pases deberan asumir la responsabilidad de solucionar el problema. La propia Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico (CMNUCC) alude a responsabilidades comunes pero diferenciadas, pero a no ser que esta afirmacin se tome seriamente, puede que no se alcance ningn acuerdo en Copenhagen; o an peor: puede que se logre un mal acuerdo que exacerbe la brecha climtica en lugar de salvarla.

English


En breve se publicar una versin ampliada de este artculo en www.carbontradewatch.org.

Traduccin de Beatriz Martnez Ruiz
http://www.tni.org/detail_page.phtml?act_id=19034


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter