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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2008

La balanza y el velo: est vendada o no est vendada la justicia?

Rossana Rossanda
Sin Permiso


Representada como una hermosa seora que sostiene en la izquierda una balanza y en la derecha una espada, la Justicia, a veces tiene los ojos abiertos, a veces ocultos por una venda que les impide ver. De aqu parte Adriano Prosperi en su ltimo ensayo, Justicia vendada, publicado por Einaudi, que analiza los tornadizos significados de un concepto central para nuestra sociedad.

Adriano Prosperi es uno de esos magos que toma un fragmento de historia y, movindolo entre sus manos como un cristal, multiplica sus facetas y reflejos. En Justicia vendada, (Einaudi, 2008) la pregunta que espolea su curiosidad parece simple: Por qu la justicia, representada siempre como una mujer hermosa (el cdigo masculino nos ha considerado inferiores pero sin embargo ha envuelto en ropajes femeninos ideas, valores, virtud, artes etc. algo como para ser pensado) a veces est vendada y a veces no? Por regla general, es una hermosa seora que sostiene en la izquierda una balanza y en la derecha una espada, pero sobre sus ojos, puede tener una venda o puede no tenerla. Precisamente ella, que es la que debe discernir entre el entuerto y la razn!

Properi nos adentra en un laberinto, no sin antes ponernos en guardia sobre conclusiones apresuradas, incluidas las de algn que otro gran erudito de la iconologa (Panofski) , que a veces ignora la vastedad del trasfondo cultural y social del que, en un cierto momento, surge un smbolo como figura. Es una verdadera aventura, occidental y moderna, la de la venda puesta sobre los ojos de la Justicia.; y se reflejan en ella conceptos diversos sobre la Justicia misma, que forman parte del debate actual. Es bellsima y vendada la justicia que ha condenado a un inocente, con la que la emprende violentamente Edgar Lee Masters en la Antologa de Spoon River. Pero no siempre la venda ha significado justicia justa. Quien se jacta de vivir completamente en el presente desconoce cunto de nosotros revela el pasado, y qu poco inocente es olvidarlo

Desobediencias fatales

El asunto comienza en el renacimiento. Los griegos tenan una idea de la justicia, asimilable en general a la palabra Dik, y que se diferencia de las nociones asociadas a juzgar, ms o menos asimilables a la palabra Temis. Ninguna de las dos llevaba venda ni espada; por otra parte, no se nos vienen a la mente con facilidad otras justicias, no escritas pero simbolizadas. Los dioses de los griegos no son particularmente justos, no lo era el irascible Zeus, y tampoco Palas Atenea, a la que a menudo se la invita a juzgar , pero que por capricho hace enloquecer a yax, quien se convierte en una furia. Porque en los humanos, ms que de maldad o culpa, se trata siempre de un oscurecimiento de la razn, de un error, amarta En cuanto a Roma, ms que de elaborar figuraciones mticas, se ha ocupado de dar a la coexistencia entre los hombres conceptos, reglas, procedimientos, de los que sabemos todava hoy da, y que reaparecen a lo largo de los siglos en Europa, cada vez que la justicia vuelve a poner los pies en la tierra

En el judasmo y a partir de aquel, en el cristianismo, la justicia implica una trascendencia porque est emparentada con la culpa originaria en el inicio de la humanidad. El primer libro de la Biblia, el Gnesis, narra la desobediencia fatal de Adn y Eva, con la consiguiente prdida del paraso, la muerte y el dolor. La primera espada es la del arcngel que los arroja al este del Edn. Desde entonces, la historia es un tempestuoso dilogo de los imperfectos y en consecuencia injustos hombres con Dios el nico Dios, el nico en el cual est el conocimiento y la justicia-. Justicia, id est Deus titula Prosperi uno de sus captulos

 

Una culpa indeleble

Dios no puede ser ciego, por consiguiente desde hace mucho tiempo el occidente cristiano deja ntegra y vidente esta justicia, virtud cardinal. Y as la representan, bella criatura severa, Giotto y la escuela sienesa de pintura. La venda queda como atributo de la voluble Fortuna, que de virtuoso y divino no tiene, precisamente, nada. Es a comienzos del 1400 cuando aparece una primera justicia vendada, en un contexto secularizado, una especie de aurora de la Reforma, cuando ya corre la necesidad de un cambio de la iglesia. Pero ser a finales de siglo cuando en las ilustraciones de la Nave de los locos de Sebatin Brant (1494) jurista y poeta, un grabado represente a la seora con espada y balanza mientras un loco le anuda una venda sobre los ojos. Es un loco que lleva un sombrero con cascabeles, semejante al fool de Shakespeare que le espeta al rey impunemente en la cara acerbas verdades, algo que a un cortesano normal no le estara permitido; la ambigedad de la locura, sobre la cual sabe mucho Erasmo, asoma la cabeza. Desde aquel momento la nave de los locos fue en su poca un bestseller- la justicia vendada se propagar a travs de cuadros, grabados y estatuas: en particular durante el siglo XVl. Pero cambiando su significado por el camino. En Brant era con toda seguridad negativo; impedir que la Justicia viera era cosa de locos

Pero Lutero est ya all y separar speramente de Dios a la justicia mundana, en coherencia con el pensamiento trgico de Agustn: la culpa es inseparable de los hombres, el pecado original es intrnseco a nosotros, nos salvaremos o nos condenaremos por la gracia, no por las obras. La justicia de los hombres no tiene nada que ver con Dios, es expresin de la autoridad terrenal a la que como lo aprendieron duramente los campesinos de Toms Mnzer- le debemos sumisin. En un mundo indeleblemente marcado por el pecado, los hombres estn ex origine, sujetos a la tentacin y lo mismo todas sus instituciones. Y a menos de cuarenta aos del libro de Brant, en la edicin de la Constitucin penal de Works de 1531, aquella venda pasa a ser positiva: con una venda sobre los ojos la justicia se impide ver a las partes, que recurren a ella, el rico y poderoso que le ofrece una bolsa de oro y el pobre, nada de nada. Tan solo as podr defender a las viudas y a los hurfanos, que se amparan al arrimo de su resplandeciente, pero ciega, imagen.

Es ms, mejor sera que los jueces careciesen tambin de manos con las que agarrar el oro. O, si ellos nos ven, est bien que est vendado el soberano, mxima autoridad en la tierra. Justicias ciegas y locos videntes se abrazan cordialmente. La venda se ha convertido en garanta de imparcialidad. Por eso estn vendadas las justicias nias, que hay sobre las fuentes de las plazas, porque, al igual que el agua, la justicia debe ser un bien comn

Piedad para el culpable y verdugo

Desde entonces han permanecido vendadas hasta nuestros das algunas estatuas que se yerguen solemnemente ante los tribunales. No saber a quin se juzga sera garanta de que la ley es igual para todos. No opina as Rawls, pero est vendada la pequea Justicia que la Corte Suprema de los Estados Unidos tiene a mano y contempla meditabunda. Es el colmo de la secularizacin: no se trata de una gran Justicia que tiene a mano a una pequea Corte, sino, al contrario. Pero la cosa no queda aqu. La venda alberga, por su naturaleza, la ambigedad. Est vendado el Justo por excelencia, el Cristo, cuando es azotado por personajes feroces , que ren sarcsticamente, especialmente en el norte: Gruenewald lo venda, pero algn otro no un desconcertante Cristo de rostro firme, con las manos sobre las rodillas, ha alzado la venda de sobre los ojos hasta la frente y mira a lo lejos (Jorg Breu el Viejo en Augsburgo) . Pero esto tambin ocurre en nuestras menos espantosas , e incluso absurdamente serenas, flagelaciones; Anglico lo venda, Piero della Francesca, en Urbino, no. Tambin en el norte, de repente, tras la flagelacin, ya no hay venda cuando se le pone la corona de espinas. Son dos visiones diversas de la tradicin cristiana, pero tambin de la pintura; entre los nrdicos, a caballo entre el siglo XV y el XVl, excepcin hecha de Durero que tiene la impronta del sur, las imgenes de la Pasin reproducen las facciones trastornadas y los cuerpos desfigurados, conocidos, al cambiar el siglo a penas transcurrido

Y adems, cuando el hijo de Dios est vendado, por qu lo est? Porque se encuentra sometido a la ms ciega impotencia humana?Para que no vea quin lo tortura?O para que los ojos de los torturadores no se encuentren con los suyos? Tambin a los condenados a fusilamiento se les ofreca la venda (los hroes la rechazaban) y los ciegos eran los soldados del pelotn de fusilamiento que deba disparar, ignorante cada uno de ellos sobre si su fusil era de los que estaba cargado tan solo con salva de plvora o no. La venda no evitaba la pena pero la ocultaba un poco. Al ahorcado, el capuchn le es impuesto para no verle el rostro tras el estirn. Es la piedad para el culpable, tambin para el verdugo que es y no es culpable. Misericordia cristiana. Ms catlica que protestante, tambin sta femenina, en especial de la Virgen que intercede por el pecador.

Volvamos una vez ms sobre la mudanza de significados del ver y no ver. Los jueces interrogaban y decidan en secreto, tan solo era pblico el suplicio. En democracia el proceso pasa a ser pblico y se aleja de los ojos de la muchedumbre la pena (la ejecucin puede ser vista, como concesin a la venganza privada, en algunos estados de Estados Unidos). La publicidad del proceso es un fundamento del carcter democrtico en tanto que control popular sobre el poder. Mas desde hace un cierto tiempo en el que la TV intenta hurgar de cerca en el rostro de los jueces y en el de los acusados se convierte en espectculo. Pero convertirse en espectculo significa mostrar la verdad?O banalizarla? O hacer concesiones al voyeurismo, al sadismo? El juez que se sabe enfocado por una cmara habla y decide como si no lo estuviese? Ante la duda, jueces o imputados pueden rechazar el ojo de la TV. Al final del volumen, Prosperi nos muestra una Lady Justicia en tejanos, que empua una metralleta y una daga. Sin la balanza, pero vendada. Ciega y represiva

Metros y medidas

A propsito, la balanza parece ser el instrumento ms antiguo e indiscutible de la justicia. Se encontraba ya junto a la diosa egipcia Maat y pesaba mritos y demritos de los muertos. Pero, qu significa pesar, si no es medir? Y la medida tiene un metro convencional. Pero, cul es la medida con la que se mide a la justicia? La balanza serva para el intercambio de mercancas. La justicia, Qu intercambia? Una violacin vale tanto grano, dicen las primeras tablas de Gortyna; an ahora se paga con la crcel o los dineros. Qu tienen en comn? Nada, contrariamente al feroz ojo por ojo, diente por diente. La balanza de la justicia sobreentiende que existe un equivalente universal entre dolor y culpa, culpa y pena. O cielo. No es la primera vez estoy pensando en los Tribunales de consciencia y en Entregar el alma- que Adriano Prosperi se asoma a estos abismos.

Rossana Rossanda es una escritora y analista poltica italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Joaqun Miras


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