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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2008

Un planeta de metrpolis

Ramn Fernndez Durn
Diagonal


Los seres humanos han tardado ms de 150.000 aos en ser 1.000 millones (se alcanz esta cifra en torno al ao 1830), y poco menos de 200 aos en aadir 5.000 millones ms. El grueso de este crecimiento demogrfico se ha concentrado en la segunda mitad del siglo pasado: la poblacin mundial prcticamente se cuadriplic, pasando de 1.600 a 6.200 millones de habitantes. Este crecimiento no hubiera sido posible sin la explotacin de los combustibles fsiles. Ms en concreto sin el petrleo, que fundamentalmente ha contribuido a incrementar la capacidad de carga sobre el territorio, garantizando el abastecimiento y el funcionamiento de un mundo en proceso acelerado de urbanizacin.

Porque, paralelamente, la urbanizacin del planeta se ha disparado en estos ltimos 100 aos, pasando de un 15% en 1900, unos 250 millones de personas, a cerca del 50% en 2000, esto es, ms de 3.000 millones de personas. Mientras que la poblacin total se multiplicaba slo por cuatro en 100 aos, la poblacin urbana se multiplicaba ms de 12 veces en el mismo periodo. Y este ritmo se aceler sensiblemente en los ltimos 50 aos del siglo, al tiempo que el oro negro se converta en el rgimen energtico dominante a escala global. No en vano tres cuartas partes del petrleo global se consumen en las reas urbanas, especialmente en las metrpolis de los espacios centrales (occidentales).

Si consideramos la poblacin de las principales ciudades del mundo, o mejor dicho las metrpolis, el crecimiento fue an mucho ms intenso. En 1900 haba unas diez metrpolis en el planeta que sobrepasaban el milln de habitantes, la prctica totalidad de ella en los pases centrales. En 2000 haba ya unas 400 metrpolis que superaban el milln de habitantes, y de ellas cerca de 70 megaciudades, o regiones metropolitanas, que excedan los diez millones de habitantes. Y en la actualidad hay ya casi 500 metrpolis millonarias. De stas, unas son ciudades globales centrales, otras son megaciudades miseria perifricas, y otras, en los grandes Estados emergentes combinaran una mezcla de ambos extremos. Unas cinco de estas grandes conurbaciones se sitan por encima de los 20 millones de habitantes: Mxico DF, Sao Paulo, Sel, Tokio y Nueva York. Mxico DF, l solito, tiene un volumen de poblacin (unos 24 millones) similar a toda la poblacin urbana que exista en el mundo al inicio de la Revolucin Industrial.

Las dinmicas urbanizadoras han ido adoptando un carcter cada vez ms disperso o en mancha de aceite, generando la llamada ciudad difusa o ciudad estallada, provocando un impacto territorial sin parangn en la historia de la humanidad.

El Sur se urbaniza

En su expansin y propagacin, la forma metrpoli se manifest en la primera mitad del siglo XX especialmente en los pases centrales, y muy en concreto en Occidente. En 1900, las principales metrpolis, eran Londres y Pars, seguidas de cerca por Nueva York. La ciudad vertical, que implicaba un intenso consumo elctrico, se ira extendiendo por los espacios centrales. En la segunda mitad del siglo, en cambio, la forma metrpoli va a proliferar principalmente en el Sur y especialmente en los Estados perifricos emergentes. Destaca el caso de China, donde desde hace algo ms de dos dcadas se est dando el mayor proceso de migracin de masas y de urbanizacin que el mundo haya conocido jams, con centenares de millones de personas migrando en pocos aos desde el interior del pas hacia las metrpolis de su fachada del Pacfico.

Todo ello ha hecho que en la actualidad el grueso del crecimiento urbano-metropolitano desde el punto de vista demogrfico se d en el Sur, y fundamentalmente en torno al Pacfico y al ndico, en el Este y Sudeste de Asia. Sin embargo, aunque las principales metrpolis centrales no ocupen ya muchas de ellas los primeros lugares del ranking en cuanto a poblacin, se siguen manteniendo en cabeza (todava) en cuanto a importancia econmica y sobre todo financiera. No son comparables las grandes metrpolis del centro y las megaciudades perifricas, pues en estas ltimas, ms de la mitad de su poblacin en muchos casos vive hacinada en situaciones de absoluta miseria, en tejidos urbanos enormemente degradados y sin ningn tipo de servicios. Ms de 1.000 millones de personas, de los ms de 3.000 millones que habitan en reas urbanas en el mundo, viven en esos gigantescos tejidos de infravivienda, habiendo sido expulsadas la gran mayora de ellas hacia las megaciudades perifricas por la modernizacin forzada del mundo rural. En algunos casos, como en Colombia, manu militari.

Hay otras importantes diferencias entre los territorios del centro y de la periferia del nuevo capitalismo global. En los espacios centrales en torno a las cuatro quintas partes de su poblacin habita en reas urbanas, teniendo una muy baja poblacin empleada agraria (menos del 3% en EE UU, algo superior al 5% en la UE, y algo similar acontece en Japn). La agricultura que se da en estos espacios centrales es casi en su totalidad una agricultura sin campesinos, altamente industrializada, y fuertemente dependiente del petrleo, que utiliza una mano de obra inmigrante. En los espacios perifricos sin embargo la situacin es enormemente diversa. As, tenemos desde Estados agroexportadores como Argentina o Brasil con porcentajes de poblacin urbana parecidos a los espacios centrales, en torno a un 80% del total, con gran presencia del agrobusiness; a grandes Estados como India y China que a pesar de su fortsimo crecimiento urbano todava ms de la mitad de su poblacin habita en el mundo rural tradicional. Si bien este mundo est siendo fuertemente desarticulado y se ve cada vez ms afectado por la agricultura industrializada. Y finalmente, existen an espacios perifricos en Asia, frica y en menor medida Amrica Latina, donde una amplia mayora habita todava en los mundos campesinos e indgenas que sobreviven. ste es el mapeo a brocha gorda de los procesos de urbanizacin en el mundo.

Ahora bien, estos procesos no se producen de forma natural, sino que son impulsados desde las estructuras de poder, estn activados por la lgica del mercado que los promueve, estn condicionados por las dinmicas territoriales y poblacionales histricas previas sobre las que operan, y son tributarios de un enorme consumo de energa fsil, que es la que los hace factibles.

Por ello, el inicio del fin de la era de los combustibles fsiles pondr fin a la expansin urbana a escala mundial. El declive energtico impactar con especial fuerza en las metrpolis y sobre el transporte motorizado y la agricultura industrializada. Las metrpolis pasarn de ser los puntos fuertes del territorio a convertirse en sus enclaves ms frgiles e ingobernables. Es por ello por lo que muy seguramente veremos a medio y largo plazo una regresin hacia un mundo menos urbanizado, menos industrializado y menos globalizado, as como ms ruralizado y ms localizado.

El texto completo se puede consultar en: www.ecologistasenaccion.org



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