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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2008

Bernard Madoff, el estafador de Wall Street, da un poderoso golpe de mano a favor de la justicia social

James Petras
Rebelin

Traducido por Manuel Talens


Nunca cremos que nos hara esto, era uno de los nuestros.
Un miembro del Palm Beach Country Club

Una introduccin a la superestafa

Bernard Bernie Madoff, corredor de bolsa de Wall Street, antiguo presidente del NASDAQ y venerado inversionista, ha confesado su autora en el mayor fraude de la historia, un chanchullo de 50 mil millones de dlares. Bernie era conocido por su generosa filantropa, especialmente a favor de las causas sionistas, judas e israeles. Este personaje, que durante los aos sesenta haba sido socorrista playero, inici su andadura en las finanzas reuniendo ahorros de colegas, amigos y familiares en el entorno de los judos ms ricos de los suburbios de Long Island, Palm Beach, Florida y Manhattan, bajo la promesa de un rendimiento moderado, continuo y seguro de entre el 10 % y el 12 %. Madoff cubra cualquier posible retirada de fondos segn el denominado mtodo de Ponzi o estafa piramidal, es decir, echando mano del dinero de nuevos inversores, quienes literalmente le suplicaban que los desplumase. Lleg a gestionar en persona un mnimo de 17 mil millones de dlares. Durante casi cuatro dcadas se cre una clientela que inclua a algunos de los bancos y compaas inversoras ms importantes de Escocia, Espaa, Inglaterra y Francia, as como los principales fondos de inversin libre de Usamrica. Se hizo con casi todos los fondos de activos netos de prsperos clientes privados, que obtena a travs de corredores de bolsa pagados a comisin. Su clientela inclua a muchos multimillonarios de Suiza, Israel y otros pases, as como los fondos de activos netos ms importantes de Usamrica (RMF Division of the Man Group and the Tremont). Muchos de los riqusimos estafados haban prcticamente "forzado" a Madoff a tomar su dinero, ya que ste impona rigurosas condiciones a los clientes potenciales: insista en que viniesen recomendados por miembros de su clientela, que depositasen cantidades sustanciales y que le garantizasen su solvencia. La mayora se consideraban afortunados cuando sus fondos pasaban a las arcas del respetado estafador de Wall Street. El mensaje de Madoff era siempre el mismo: su fondo de inversin estaba cerrado... pero como venan recomendados por gente del mismo entorno (miembros del consejo de administracin de organizaciones benficas judas, recaudadores de fondos para Israel, country clubs de alta clase, etc.) o eran amigos de un amigo, de un colega o un cliente, aceptara el dinero.

Madoff estableci consejos consultivos con miembros distinguidos, contribuy enormemente a museos, hospitales y selectas organizaciones culturales. Era un miembro prominente de exclusivos country clubs de Palm Beach y Long Island. Su reputacin se vio realzada por los resultados de sus fondos, que jams declararon prdida alguna, lo cual es un argumento fundamental para atraer a inversionistas millonarios. Comparta con su acaudalada clientela de judos y gentiles un estilo de vida aristocrtico, con una mezcla de filantropa cultural y discreta especulacin financiera. Engatusaba a sus colegas con una suave pero autoritaria apariencia de maestra, recubierta de un barniz de colegialidad entre ricachones, de una profunda implicacin con el sionismo y de amistades de toda la vida.

El megafondo de Bernie comparta muchas caractersticas con los recientes chanchullos financieros: un rendimiento elevado y constante, inigualado por cualquier otro corredor de bolsa; ausencia de supervisin por parte de terceros; una compaa de contabilidad en la sombra fsicamente incapaz de auditar sus multimillonarias operaciones financieras; un control personal de las operaciones de corredura de bolsa comerciante y una confusin absoluta en lo relativo a sus inversiones. Los ricos y famosos, los inversionistas ms sofisticados, los consultantes de elevado salario, los mster en administracin financiera de Harvard y todo el ejrcito de reguladores de la US Security and Exchange Commission (SEC) pasaban por alto las similitudes de Madoff con otros defraudadores, y ello porque estaban totalmente implicados en la cultura corrupta del agarra el dinero y vete pitando y del si sacas tajada no hagas preguntas. La reputacin de suprema sabidura que aureola a un supuestamente prspero judo de Wall Street aliment el autoengao y los estereotipos de gentiles multimillonarios.

 

La gran estafa

Bernard MadoffEl fondo de inversin de Madoff slo operaba con una clientela limitada de multimillonarios que mantenan en l su dinero a largo plazo; las ocasionales retiradas de fondos eran de poco monto y fcilmente cubiertas por medio de peticiones de ms inversin a nuevos inversionistas deseosos de acceder al fondo de Madoff. Los grandes inversionistas a largo plazo mantenan sus capitales para dejarlos en herencia a sus herederos o para su jubilacin. Los ricos abogados, dentistas, cirujanos, profesores distinguidos de las mejores universidades y otros que en algn momento hubiesen necesitado retirar algo de sus fondos para una boda ocasional de altos vuelos o para la ceremonia de madurez adolescente juda (bar mitzvah) de alguno de sus hijos con invitados famosos podan hacerlo, porque Madoff no tena problemas a la hora de recaudar ms fondos entre los ricos propietarios de fbricas de confeccin de ropa, cuyos asalariados cobran jornales de miseria, de peligrosos empacadores de carne y de siniestros seores barriobajeros. Madoff no era ningn Robin Hood, sus contribuciones a organizaciones filantrpicas y benficas le facilitaban el acceso a los ricachones que formaban parte de los consejos de administracin de las instituciones receptoras y probaban que l era uno de ellos, una especie de compaero ntimo de la misma clase elitista. La sorpresa, el pavor y los ataques cardacos que han seguido a la confesin de Madoff de que su negocio era una estafa piramidal han provocado tanta rabia por el dinero perdido y el descalabro de la clase pudiente como por la vergenza de saber que los mayores y ms perspicaces estafadores mundiales de Wall Street haban sido estafados por uno de los suyos. No solamente han sufrido grandes prdidas, sino que la imagen que tenan de s mismos como ricos que lo eran por su inteligencia y su linaje superior ha quedado totalmente destrozada: de pronto se han visto abocados al mismo destino de los pendejos a quienes ellos estafaron, explotaron y desposeyeron en su ascensin a la cima. No hay nada peor para el ego que un respetable estafador sea estafado por otro estafador todava mayor. Por eso, muchos de los que ms han perdido se niegan a dar sus nombres o a poner cifras a las cantidades evaporadas y tratan de recuperarlas con la ayuda de sus abogados.

 

El lado positivo de la megaestafa de Madoff (la mano involuntaria de la justicia)

Incluso si es comprensible que los superricos y acaudalados, que han perdido buena parte de su jubilacin y de sus fondos de inversiones sean unnimes en su condena y en sus lamentaciones por el abuso de confianza de que han sido vctimas, y que los editoriales de todos los peridicos y semanarios de mayor prestigio se hayan unido al coro de crticos moralistas, las acciones de Madoff merecen muchas alabanzas, incluso si tales alabanzas no van dirigidas a su conducta fraudulenta. Vale la pena enumerar los resultados positivos involuntarios de la estafa de Madoff:

En primer lugar, la desaparicin de ms de 50 mil millones de dlares disminuir enormemente la financiacin sionista usamericana de los asentamientos coloniales israeles en los Territorios Ocupados, disminuir los fondos que el lobby sionista AIPAC destinaba a comprar votos de congresistas y a la financiacin de campaas de propaganda a favor de un ataque preventivo militar de Usamrica contra Irn. La mayora de los inversionistas tendrn que disminuir o eliminar su compra de bonos del tesoro israel, que subvencionan el presupuesto militar del Estado judo.

En segundo lugar, la estafa ha desacreditado todava un poco ms los altamente especulativos fondos de inversin libre, que ya se tambaleaban a causa de retiradas masivas de dinero para enjugar grandes prdidas. Los fondos de Madoff estaban entre los ms respetados y seguan atrayendo a nuevos inversionistas, pero las ltimas revelaciones podran acelerar su desaparicin. Sus promotores tendrn por fin que dedicarse a un trabajo honrado y productivo.

En tercer lugar, el fraude a gran escala y a largo plazo de Madoff no fue detectado por la Securities and Exchange Commission (SEC), y ello a pesar de al menos dos comisiones de investigacin. Eso hace que la credibilidad de la SEC est por los suelos. Su enorme fallo demuestra la incapacidad de las agencias reguladoras capitalistas para detectar grandes fraudes. Este fracaso plantea la cuestin de si habr alternativas a la inversin en Wall Street que protejan mejor los ahorros y los fondos de pensin.

En cuarto lugar, la larga asociacin de Madoff con el NASDAQ, del que fue director mientras robaba miles de millones de sus clientes, sugiere que los miembros y los lderes de esta Bolsa de Valores son incapaces de reconocer a un sinvergenza y estn dispuestos a pasar por alto el comportamiento criminal de uno de los suyos. En otras palabras, el pblico inversionista ya no podr nunca considerar que ocupar un cargo de dirigente del NASDAQ es un signo de probidad. A partir de Madoff habr que buscar un colchn de matrimonio de gran tamao para guardar con seguridad los restos de los ahorros familiares.

En quinto lugar, sealar que los asesores de inversiones de los mayores bancos europeos, asiticos y usamericanos que gestionaban miles de millones de fondos, actuaron sin la menor diligencia en el caso de las operaciones de Madoff. Aparte de las enormes prdidas bancarias, decenas de miles de superricos influyentes y acaudalados han perdido toda su fortuna. El resultado es una prdida absoluta de confianza en los bancos ms importantes y en los instrumentos financieros, as como un descrdito general de la pericia de los expertos. Esto debilita el dominio financiero del comportamiento inversionista y propicia la desaparicin de un importante sector de la parsita clase rentista, que se enriquece sin producir bien alguno ni proporcionar servicios necesarios.

En sexto lugar, como la mayora del dinero robado por Madoff proviene de las clases altas de todo el mundo, su comportamiento ha reducido las desigualdades: se trata del mayor nivelador que ha existido jams desde que se introdujo la imposicin progresiva. Al arruinar a multimillonarios y llevarlos a la bancarrota, Madoff ha disminuido su capacidad de utilizar su fortuna para influenciar a los polticos en su favor, lo cual aumenta las posibilidades de influencia poltica de los sectores econmicos menos agraciados de la sociedad de clases... e involuntariamente refuerza la democracia frente a los oligarcas financieros.

En sptimo lugar, al estafar a amigos de toda la vida, a inversionistas del mismo grupo tnico y religioso, a miembros de country club estrechamente seleccionados por su origen tnico e incluso a miembros de su familia, Madoff ha demostrado que el capital financiero no respeta ninguna de las devociones de la vida diaria: grandes y pequeos, sagrados y profanos, todos estn subordinados a las reglas del capital.

En octavo lugar, entre los muchos inversionistas arruinados de Nueva York y New England hay un cierto nmero de seores barriobajeros (magnates de la construccin inmobiliaria), propietarios de fbricas de confeccin de ropa (fabricantes de ropa de diseo y juguetes) y otros que apenas pagaban el salario mnimo a las mujeres e inmigrantes que trabajaban para ellos, que solan expulsar de sus hogares a arrendatarios pobres y haban esquilmado las pensiones de sus empleados antes de trasladar sus empresas a China. En otras palabras, la estafa de Madoff ha sido una especie de venganza divina laica por delitos pasados y presentes contra la clase trabajadora y los pobres. Ni que decir tiene que este involuntario Robin Hood no redistribua entre sus empleados el dinero que afanaba, ms bien reinverta una parte en obras de beneficencia que incrementaban su imagen filantrpica y en recompensar a algunos de sus inversionistas iniciales para mantener en pie su fraude piramidal.

El noveno lugar, Madoff ha asestado un severo golpe a los antisemitas que proclaman que existe una estrecha conspiracin juda para defraudar a los gentiles: ese bulo ha desaparecido para siempre. Entre las principales vctimas de Bernard Madoff estn sus amigos y colegas judos ms ntimos, gente que comparti con l mesa y mantel en banquetes de Pascua juda y que frecuentaba los mismos templos de altos vuelos en Long Island y Palm Beach.

Bernie era muy selectivo a la hora de aceptar clientes, pero se basaba en su riqueza, no en su origen nacional, raza, religin o preferencia sexual. Era muy ecumnico y un firme abogado de la globalizacin. No hay nada etnocntrico en Madoff: le ha robado mil millones de dlares al banco anglo-chino HSBC y varios miles de millones a la sucursal holandesa del banco belga Fortes. Mil cuatrocientos millones eran del Royal Bank of Scotland, del banco francs BNP Paribas, del espaol Banco de Santander, del japons Nomura, por no mencionar los fondos de inversin libre en Londres y Usamrica, que han admitido su participacin en Bernard Madoff Investment Securities. De hecho, Bernie era el emblema del estafador moderno, polticamente correcto, multicultural e internacional. La facilidad con la cual los superricos de Europa le aflojaban sus fortunas ha provocado el siguiente comentario de un consultante financiero de Madrid: Robar a los espaoles ms ricos era tan fcil como matar focas con un palo (Financial Times, 18 de diciembre de 2008 p. 16).

En dcimo lugar, la estafa de Madoff dar lugar a una mayor autocrtica y a una actitud menos confiada hacia quienes se presenten como expertos financieros. Entre los judos que hagan la autocrtica, a partir de ahora ya no confiarn en corredores de bolsa slo por el hecho de que apoyan ciegamente a Israel y son generosos contribuyentes de los fondos sionistas. Eso ha dejado de ser una garanta adecuada de comportamiento tico, equivalente a un certificado de buena conducta. De hecho, los corredores de bolsa que son propagandistas excesivamente ardorosos de Israel y que prometen rendimientos siempre altos a sus afiliados sionistas podran levantar sospechas a partir de ahora: la pretensin de que lo que es bueno para Israel... puede muy bien ocultar un nuevo fraude.

En undcimo y ltimo lugar, la desaparicin del imperio de Madoff y de sus acaudaladas vctimas judas liberales afectar negativamente las contribuciones a las 52 organizaciones judas usamericanas ms importantes, a numerosas fundaciones de Boston, Los ngeles, Nueva York y otros lugares, as como al ala militarista Clinton/Schumer del Partido Demcrata (Madoff los financi a ambos, as como a otros congresistas defensores incondicionales de Israel). Puede que esto permita un mayor debate en el Congreso sobre la poltica en Oriente Prximo sin los habituales ataques vociferantes.


Bernard Madoff, por Franois Delabruyre

Conclusin

La estafa y el comportamiento fraudulento de Madoff no se deben a ningn problema tico personal. Son el producto de un imperativo del sistema y de la cultura econmica en que se mueven las instancias ms elevadas de nuestra estructura clasista. La economa de las acciones, de los fondos de inversin libre y de todos los sofisticados instrumentos financieros es en su totalidad un sistema piramidal que no se basa en producir y vender bienes y servicios. Se trata ms bien de apuestas financieras al crecimiento futuro de un papel, una accin, que slo representa la promesa de que futuros compradores permitan la distribucin de dividendos.

El fracaso de la SEC es totalmente predecible y sistmico: los reguladores han sido seleccionados por los regulados, estn en deuda con ellos y aplazan sus veredictos, sus auditoras y cualquier reclamacin. Estn estructurados para no ver las seales y evitar una regulacin excesiva de sus superiores financieros. Madoff funcionaba en un medio como el de Wall Street, que permite cualquier cosa, donde la impunidad de los megarrescates financieros y las megaestafas es la norma. Como estafador individual, lo nico que ha hecho es estafar a algunos de los mayores estafadores institucionales que le hacan la competencia en Wall Street. Todo este sistema de recompensas y prestigio est controlado por los ms hbiles a la hora de hacer malabarismos en los libros de cuentas, de difuminar los rastros de las operaciones y de desplumar a las vctimas voluntarias que llaman a sus puertas pidiendo que las desplumen. Un hombre de bien, eso es Madoff!

En cuestin de das, un solo individuo, Bernard Madoff, le ha asestado un golpe mucho mayor al capital financiero global, a Wall Street y al lobby sionista usamericano del Israel en primer lugar que toda la izquierda de Usamrica y Europa juntas durante los ltimos cincuenta aos. Ha logrado reducir ms las enormes desigualdades econmicas en Nueva York que todos los gobernadores y alcaldes demcratas y republicanos, blancos, negros, cristianos y judos, reformistas y ortodoxos durante los ltimos dos siglos

Algunos tericos derechistas de la conspiracin estn diciendo que Bernie es un agente secreto islmico-palestino (de Hams) enviado para socavar deliberadamente los cimientos financieros del Estado judo de Israel y de sus patrocinadores y fundaciones ms generosos, acaudalados y poderosos. Otros dicen que es un marxista an no salido del armario, cuyas estafas estaban cuidadosamente diseadas para desacreditar a Wall Street y canalizar miles de millones haca organizaciones radicales clandestinas. Al fin y al cabo, sabe alguien dnde estn los miles de millones desaparecidos? Contrariamente a los expertos de la izquierda, a los blogueros y manifestantes, cuyas fervorosas y pblicas actividades no afectaban en absoluto a los ricos y poderosos, Madoff ha asestado sus golpes donde ms les duele: en sus megacuentas bancarias, en su confianza en el sistema capitalista, en su autoestima y, s, tambin en su pobrecito corazn, que ahora est al borde del infarto.

Quiere esto decir que nosotros, en la izquierda, deberamos crear un Comit de Defensa de Bernie Madoff y exigir un rescate parecido al del secretario del tesoro Henry Paulsen, que acaba de salvar a sus amigotes del Citibank? Deberamos pedir rescates iguales para estafadores iguales? Deberamos propiciar su partida (o su derecho al retorno) a Israel para evitar que lo juzguen? Ha causado tantas vctimas judas que le sera difcil retirarse en Israel.

No hay razn alguna para hacer barricadas por Bernard Madoff. Basta con que reconozcamos que ha prestado un servicio histrico involuntario a la justicia popular al quebrantar algunos de los pilares financieros de un injusto sistema de clases.

 

Post scriptum

Se debe a pura y simple admiracin o ser a causa de vnculos ocultos con Madoff que Michael Mukasey, el actual fiscal general, se haya abstenido de la investigacin? Otros de igual importancia e influencia estn seguramente vinculados al caso Madoff, no slo las vctimas. Nos estamos enfrentando a un caso muy serio de razones de Estado Nadie puede creer que una sola persona pueda por s sola hacer una estafa de este calibre y duracin. Y tampoco ningn investigador serio se cree que 50 mil millones de dlares hayan podido simplemente desaparecer o ser transferidos a cuentas bancarias personales.

 

Ttulo original: Bernard Madoff: Wall Street Swindler Strikes Powerful Blows for Social Justice

URL de esta traduccin en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=6649&lg=es 

El socilogo marxista usamericano James Petras ha publicado ms de sesenta libros de economa poltica y, en el terreno de la ficcin, cuatro colecciones de cuentos. Es colaborador permanente de Rebelin.

Manuel Talens pertenece a los colectivos de Cubadebate, Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.



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