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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2008

El secuestro de la realidad

Manuel Fernndez-Cuesta
Pblico


Bajo la realidad, o eso que llaman realidad, se esconde un entramado de intereses empresariales y militares, farmacuticos y sociolgicos, ideas contrapuestas que fingen contradiccin, think tanks, pelculas, novelas, estadsticas, autoayuda, ndices burstiles, gastronoma, arte, televisin e Internet, arquitectura y mentiras con aroma de verdad. La maquinaria de produccin de verosimilitud el atraco al imaginario, en palabras de Christian Salmon- no se detiene y avanza hacia la nada hoy es la crisis financiera y la refundacin del capitalismo, maana ser una nueva guerra preventiva, cargada de estilizados cadveres que suean mientras son arrastrados por la corriente o la moda, que estn vivos.

La ausencia de sentido, la carencia de experiencias reales individuales y colectivas (por ejemplo, la lucha por la igualdad social frente a la injusticia), hace de este primer mundo el espacio del consumo directo, tras el placer instantneo y la permanente interaccin con los objetos un lugar indefinido, extrao a nuestros sentidos, donde nada es lo que parece y la identidad consciente cargada de signos reconocibles por todos ha sucumbido ante la diversidad de mil experiencias ajenas impuestas desde la potencia de la medioesfera.

Abrumados por el peso de los disfraces y las personalidades mltiples algunas cercanas a la psicopata aparecen los restos mortales de la realidad, esa forma de vida ancestral que desapareci hacia la segunda mitad de la dcada de los noventa, cuando el turbocapitalismo aceler para siempre nuestro modo de ser y de estar en el mundo. Este proceso, iniciado aos atrs con los mandatos de Reagan y Thatcher, termin con el modelo fordista-taylorista (peligroso debido a la fuerza de la cohesionada izquierda sindical) y desarticul el discurso crtico, articulador de la conciencia de clase.
Esta ruptura de los enunciados emancipadores propici la entrada en accin de dispositivos de destruccin masiva troyanos en un ordenador que afectaron, en primer lugar, a las relaciones de produccin (con las desregularizaciones y las deslocalizaciones) y, en segundo lugar, a las relaciones entre los seres. De relaciones de intercambio se ha pasado a relaciones de simulacin, suplantacin, ficcin: relaciones de consumo (incluso emocional) en un universo incierto; de la Historia colectiva a las historias. Se habla de sociedad lquida (un concepto literario desarrollado por Z. Bauman) y la expresin sirve para explicar las fluctuaciones (olas en la incertidumbre) de esta ruptura social. Sin embargo, esta apelacin a lo lquido no permite analizar cmo el smil lo ficticio ha suplantado a la realidad sin que ste pasaje definitivo la quiebra de nuestra propia simbologa e imaginacin haya sido traumtico para la ciudadana.

La aceleracin de los aos noventa el beneficio empresarial inmediato produjo, amn de desarreglos econmicos que afectaron a la vida, la proliferacin de universos paralelos, narraciones, intertextualidades y toda una serie de fenmenos de individuacin (la blogosfera sera el campo de batalla de este ejrcito mutante) que, entre otras cosas, han imposibilitado, por el incesante ruido y el desorden de la informacin, la existencia de la poltica, de la poltica de la colectividad. Actividad que brotaba de la verdad y se interesaba por la transformacin social (en su uso aristotlico), la reflexin sobre el espacio pblico ha dejado paso a la poltica de los polticos o poltica de los expertos, una rueda donde los mensajes circulan codificados y slo pueden ser descifrados por receptores autorizados, al tiempo que el ciudadano, despojado cada vez ms de su condicin adquirida en 1789, navega entre el espectculo y las apelaciones al sentido comn (Freud y Bourdieu analizaron, entre otros, la desconfianza que supone esta peticin de principio), infantilizando la percepcin de s mismo y del entorno.

Frente a esta ausencia de lo poltico, frente a la primaca de una arrogante subjetividad que se presenta como relato real de vida y experiencia gracias a la accin de la maquinaria-storytelling, pocos son los recursos posibles. La indefensin y el miedo parecen ser al menos en el primer mundo las dos cualidades principales de la nueva condicin humana. La indefensin supone parlisis social, imposibilidad de concebir el discurso colectivo; el miedo, arma clsica del poder, actuara ahora como blsamo ante el ocaso de nuestras pequeas historias cotidianas, ante nuestro modo artificial de ser. Desde esta perspectiva, la crisis financiera entendida como crisis sistmica sera un relato creado (impuesto) sobre cimientos reales (la carencia de liquidez bancaria), la narracin necesaria para remodelar, con los reajustes laborales pertinentes, la opinin pblica. Humanizar el mercado y regularizar la actividad mercantil seran sus recin creados axiomas.

El combate por la contra-narracin, por la narracin portadora de experiencia, requiere instrumentos. El discurso colectivo no impuesto por la mercadotecnia se organiza sobre palabras y hechos. Palabras y hechos que transmiten otra forma de mirar y descodificar lo ficticio sin recurrir a la impostura o al cinismo. Estos das se alzan dos libros: La cena de los notables de Constantino Brtolo (Perifrica) y Storytelling (Pennsula) de Christian Salmon. Ambos proporcionan elementos para leer e interpretar, abren grietas en el simulacro y alteran el escenario desde experiencias verosmiles. Las contra-narraciones nica forma de oposicin a lo ficticio son, como demuestran estos dos trabajos polticos, todava posibles.

Manuel Fernndez-Cuesta es Director-editor de Ediciones Pennsula (Grup 62)



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