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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2008

El fin del neoliberalismo y el futuro de la democracia: por una poltica econmica alternativa para la izquierda en Europa

Michael R. Krtke
Sin Permiso

Intervencin de Michael Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, en el Seminario sobre Democracia y Capitalismo financiero organizado conjuntamente por SINPERMISO y por la Fundacin Pere Ardiaca, que tuvo lugar en Barcelona el pasado 13 de Diciembre.


Neoliberalismo y democracia

El neoliberalismo est a la defensiva, incluso en retirada, pero no est todava derrotado. Huelga decir que los mercados no se autorregulan en modo alguno, ni tampoco resultan especialmente brillantes. En el momento de la crisis ─una crisis de legitimacin─ uno no debera olvidar que el neoliberalismo es una estrategia y una ideologa poltica o llegada al poder por la fuerza o puesta por obra mediante la fuerza. La hegemona vino despus.

En lo fundamental, el ncleo del mensaje poltico del neoliberalismo era suficientemente claro: ha llegado el fin de la poltica y debemos estar encantados de ello. A partir de ahora, debemos fiarlo todo al omnipotente mercado. Los polticos deben obedecer a los mercados, o cuando menos, respetarlos y temerlos, porque "los mercados" estn listos y dispuestos a penalizar a quienquiera que ose resistirse a ellos. A partir de ahora, los polticos deben ser lo suficientemente prudentes como para ejecutar la voluntad de los mercados y obedecer las "leyes de la economa", supuestamente universales y "frreas". Ni siquiera polticos de izquierda vacilaron en declarar su impotencia ante "las fuerzas del mercado", las fuerzas del mercado mundial, y particularmente, de los mercados financieros internacionales: "no pueden concebir gobernar contra los mercados financieros".

Amplias minoras, a veces mayoras, en los pases democrticos permanecieron tenazmente opuestas a muchas de las recetas del neoliberalismo. No les gustaba la privatizacin del sector pblico ni el desmantelamiento del Estado del bienestar. Ciertamente, no aprobaban la desregulacin del mercado de trabajo ni las cada vez ms precarias condiciones de trabajo y el estancamiento o cada de los salarios reales. El neoliberalismo, sin embargo, obtuvo apoyo de masas mediante dos mecanismos. El primero fue el difundido mito de las diversas catstrofes, inminentes o a largo plazo. El paro masivo como consecuencia inevitable de la competicin internacional intensificada por parte de pases de salarios bajos, la sobrecarga y ruina de los contribuyentes por un cada vez ms grvido Estado del bienestar, la atroz carga de deuda pblica, insostenible a largo plazo, el envejecimiento de la sociedad, que supondra una nueva forma de lucha de clases entre generaciones, el final del Estado nacional y la impotencia del Estado frente a las omnipotentes y omnipresentes fuerzas del mercado mundial. El segundo ha sido la mezcla del ncleo del mensaje con una mirada de prejuicios simplistas y derechistas sobre el mundo social, como el racismo, la discriminacin por razones de edad y el sexismo, de los que se ha abusado sin vacilar. No el trabajador como tal, sino la persona de color y el trabajador inmigrante musulmn se convirti en la personificacin del diablo, lo que vena seguido de una nueva versin del peligro chino o asitico.

El neoliberalismo ha cambiado los modelos de gobierno de clase en las democracias occidentales. Lo que otrora fuera el gobierno de caballeros ilustrados y, posteriormente, el gobierno de calificados profesionales tecncratas durante la breve poca de supremaca socialdemcrata (al menos en Europa), se ha transformado de nuevo en el gobierno de "comunidades financieras" y dems "comunidades de negocios" apoyadas por un ejrcito de intelectuales pertrechados de msters en administracin de empresas y doctorados en economa. No estaba a cargo de "los mercados", sino de los propietarios-administradores de los mayores bancos y fondos de inversin, correduras y mercados financieros (actualmente sociedades annimas, ya no clubes de meros caballeros). Los seores y los grandes de Wall Street, de la City de Londres, del distrito financiero de Tokio y de otros enclaves financieros han tomado las riendas. Las elites empresariales tradicionales y la clase poltica se han subordinado acrticamente de grado a los prodigios de las "nuevas finanzas".

La crisis

Desde el verano de 2007, el mundo capitalista se encuentra en estado de confusin. La crisis financiera internacional, provocada por la llamada crisis de las subprime, una crisis en un segmento relativamente pequeo del mercado hipotecario estadounidense, se ha expandido rpidamente a lo largo y ancho de todo el mundo. Despus de series de crisis financieras locales y regionales sin precedentes en la historia del capitalismo, estamos viviendo la primera verdadera crisis financiera mundial, que afecta a todos los mercados financieros del mundo, a todos los pases capitalistas al mismo tiempo. Por primera vez desde 1973, todos los pases capitalistas del mundo se encaminan simultneamente a una profunda depresin. Brasil, Rusia, la India, China y el resto del mundo estn a punto de seguirlos.

La gran crisis en que ya estamos muestra los rasgos de una crisis sistmica, si no del capitalismo como totalidad, s ciertamente del tipo de capitalismo establecido y extendido durante la era neoliberal. El reverenciado "modelo" de capitalismo estadounidense, el "modelo" de Wall Street y del gran banco de inversiones, el "modelo" del orden mundial capitalista bajo la frula de las grandes finanzas internacionales, gobernado por los mercados financieros internacionales y sus principales actores, los grandes inversores y especuladores y los inversores y especuladores institucionales, se ha desplomado. El modelo de booms prolongados, flotando y creciendo sobre una serie de burbujas especulativas, tanto a escala nacional como global, ha llegado a sus lmites. El sistema mundial capitalista como lo conocamos y como ha sido configurado bajo la hegemona del neoliberalismo tan slo puede prolongarse si se inflan nuevas burbujas especulativas. Huelga decir que eso es una broma, pero una broma sangrienta. A falta de nueva oleada de especulacin internacional, a falta de una nueva burbuja, el sistema mundial capitalista, lo mismo el capitalismo estadounidense que el europeo, no podr sobrevivir sin una transformacin a largo plazo. Por todos los indicadores histricos, ste sera el momento del reformismo, del estilo europeo socialdemcrata o de otras fuerzas polticas reformistas dispuestas y firmemente resueltas a intentar una "revolucin desde arriba" y de iniciar una nueva serie de "revoluciones pasivas" que prendan en las masas trabajadoras y de clase media en los pases de capitalismo avanzado. Sin embargo, lo cierto es que, en la presente encrucijada histrica, carecen de la menor idea de qu hacer: la socialdemocracia europea est profundamente dividida, y se ha comprometido concienzudamente con el sostenimiento del proyecto neoliberal.

Durante toda la crisis, los gobiernos y los bancos centrales han desempeado sus papeles tradicionales, en gran medida en desacuerdo con los puntos de vista y recetas neoliberales imperantes. Gobiernos de todas las denominaciones no han dejado a las fuerzas del mercado hacer su trabajo de purgar al mundo capitalista de la carga de los dbiles, ineficientes o perdedores. En todas las crisis financieras anteriores, el gobierno estadounidense ha rescatado a los bancos y fondos de pensiones y dems instituciones financieras estadounidenses. Ha evitado a toda costa la quiebra de las principales instituciones financieras, y lo ha hecho a costa de los contribuyentes. Actualmente, la amenaza inminente de implosin de todo el sistema monetario internacional y del sistema financiero mundial es convenientemente utilizada como excusa para rescates de magnitudes sin precedentes. El peligro parece bastante real como para justificar incluso las mayores operaciones nacionalizadoras desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Es verdad: el capitalismo ha sobrevivido a crisis precedentes, incluso a la gran crisis de los aos treinta. Pero qu significa eso? Acaso convenga recordar que en Alemania la gran crisis slo fue superada mediante el derrocamiento de la democracia, la imposicin del rgimen nazi y el cambio hacia una poltica econmica nacional de "keynesianismo militar" (la deuda financiaba el gasto militar) en una escala cada vez mayor. En los EEUU, a pesar de los esfuerzos del New Deal, slo se super la crisis cuando los EEUU entraron en la guerra, en 1940-41, y gracias a una economa de guerra a gran escala. No deberamos olvidar que las economas de las grandes potencias, la estadounidense en primer lugar, son economas de guerra permanente dispuestas y con voluntad de trasladar los atroces costes econmicos de las guerras a diversas partes del resto del mundo capitalista.

Despus de la gran crisis de los aos treinta, el liberalismo permaneci muerto y enterrado durante largo tiempo. Los idelogos y propagandistas del neoliberalismo han trabajado duro y han esperado durante dcadas ─hasta las turbulencias de los aos setenta─ para volver con renovados bros. La infraestructura necesaria para un esfuerzo sostenido en la "guerra de las ideas" permanece an intacta y ser utilizada contra todas y cada una de las crticas y formas de oposicin a la fe amenazada.

Para lidiar con la crisis de legitimacin del rgimen actual se ha abierto la bsqueda de culpables y vas de salida. De quin es la culpa el desastre? No del capitalismo como sistema mundial, sino de capitalistas concretos. No del sistema bancario, sino de banqueros concretos. No de los mercados financieros, sino de especuladores concretos. No estn mal ni deben condenarse los hedge funds, sino gestores concretos de hedge funds que slo se han pasado un poco. Se ha pagado demasiado a los gestores, las bonificaciones eran un poco demasiado generosas. Las agencias de crdito han contaminado tanto como otras agencias reguladoras. Esto es lo que podemos esperar: se sacrificarn chivos expiatorios por millares, pero las "elites" gobernantes se negarn a aceptar responsabilidad ninguna, y desde luego no admitirn la menor culpa ante el desastre que han creado.

Y, lo que es ms: ahora no nos enfrentamos a una crisis, sino a una mirada de crisis interrelacionadas. No slo a una crisis de los mercados financieros internacionales y del sector bancario, sino tambin a una crisis mundial de sobreproduccin que ha alcanzado ya a las principales industrias de exportacin de alta tecnologa de la economa capitalista mundial y arrastrar al resto durante los prximos meses. Estamos en medio de una crisis ecolgica mundial con un perodo que cada vez se estrecha ms rpidamente (espacios de cada vez menos aos) en que debemos emprender acciones decisivas a gran escala. Nos enfrentamos a una crisis mundial de alimentos estrechamente relacionada con el actual modelo de produccin agrcola mundial y de comercio, que ha convertido a algunos de los pases ms pobres del tercer mundo en importadores de alimentos y ha puesto a una ingente y creciente proporcin de la poblacin rural y campesina a merced de un puado de enormes complejos agroindustriales del norte y merced de unas cuantas mercados de mercancas a futuros, tambin sitos en el norte. Nos enfrentamos a una serie de conflictos militares irresueltos e insertos en otra guerra mundial, la "guerra contra el terrorismo" emprendida por el poder imperialista dirigente de nuestros das. Que ese poder est en declive no sirve realmente de mucho consuelo. Y por ltimo, pero no menos importante, la era del neoliberalismo nos ha legado una duradera crisis de la democracia tal y como la conocamos. Gracias a la poltica neoliberal aplicada por gobiernos electos una y otra vez, y bien a menudo, sin la aquiescencia de la mayora del electorado, la democracia poltica ha sido profundamente desacreditada. Basta mencionar un hecho cuidadosamente soslayado por la ciencia poltica oficial: el mayor y ms rpidamente creciente partido en todas las democracias parlamentarias occidentales es el partido de los "no votantes". Entre los votantes, la confianza general en los asuntos de la poltica oficial es permanentemente baja.

La crisis financiera como tal tiene un significado especfico: las posibilidades de crear nuevas burbujas no son ilimitadas; la estrategia de superar los problemas intrnsecos del capitalismo mundial industrial por medios especulativos se ha agotado. Aunque presenciemos la desaparicin de un modelo y de una ideologa, no estamos an en un colapso financiero real, por la bsica razn de que estamos, en el mejor de los casos, en mitad de la crisis. La mayora de bancos ve encogerse sus beneficios; no los ve desaparecer. Slo unos pocos bancos, bien es verdad que muy grandes, sufren prdidas reales (del orden de miles de millones de dlares). Los bancos estn reduciendo el volumen de sus actividades comerciales (menos participaciones, bonos y valores). Ha sido en calidad de comerciantes en los mercados financieros que los grandes bancos han obtenido sus beneficios durante la ltima dcada. Ahora estn retrados. La concentracin en el sector bancario y financiero sigue a un ritmo sin precedentes, apoyada y acelerada por las acciones estatales de rescate. El vuelo de los capitales se est siendo reorientando de la propiedad inmobiliaria a las materias primas, petrleo, gas y productos agrcolas y, ms recientemente, a la deuda pblica. En trminos econmico-mundiales, el capital se retirado de los pases del tercer mundo y regresa a los EEUU (por eso el dlar, a pesar de su debilidad intrnseca como moneda de la economa ms deficitaria del mundo, est subiendo y mejorando en los ltimos meses).

El retorno de la poltica: el neoliberalismo y su(s) futuro(s)

Las dimensioines alcanzadas por las repetidas oleadas de la crisis financiera mundial han hecho reaccionar a los gobiernos ─al principio, con renuencia; luego, en un plazo vertiginosamente corto, con energumnico activismo ad hoc─ ante los apuros de las grandes finanzas. Los mercados financieros han fracasado, algunos de ellos se han hundido o estn pique de hacerlo, de manera que la poltica ha vuelto, o eso parece. Las comunidades empresariales, tal y como se las denomina, aun las ms poderosas comunidades financieras del mundo como Wall Street o la City de Londres, han recurrido inmediatamente a sus amigos y aliados en Washington, Londres, Tokio y dondequiera en busca de ayuda. El rescate de los bancos, al menos el de aquellos bancos e instituciones financieras cruciales para el sistema financiero (no lo son, claro es, los 8500 registrados oficialmente en los EEUU o los 8000 registrados oficialmente en Europa), se ha convertido en asunto rutinario para los gobiernos de los principales pases capitalistas del mundo. Durante algunos meses, los gobiernos se han agarrado a sus dogmas de fe y se han negado a intervenir y a recapitalizar bancos, excepto en casos muy contados. Ahora parecen haber aceptado su papel de "ltimo recurso" y se han dedicado a rescatar bancos concretos y compaas aseguradoras en series de intentos ad hoc de "resolver" la crisis. La cada de Lehman Brothers fue la excepcin, no la regla. Como norma, los gobiernos rescataron bancos en cada y otras empresas financieras, ya subvencionando fusiones y adquisiciones, acelerando el proceso de concentracin y centralizacin del capital financiero tambaleante, ya nacionalizndolos de una u otra forma.

En el momento presente, ninguna de las recetas neoliberales presentadas como panacea para cada uno de los achaques de la economa mundial capitalista funciona. Antes bien, ahora es obvio que las polticas neoliberales han permitido la economa de burbuja y han agravado seriamente los apuros en que nos encontramos. El neoliberalismo carece de respuestas a la crisis, y los devotos de esa fe milagrera han perdido el tiempo y nos lo han hecho perder a nosotros negando la crisis o proclamando a bombo y platillo, una y otra vez, su inmediato final. Como el dogma neoliberal est desacreditado, sus adversarios y crticos gozan de una gran oportunidad para reivindicar el espacio pblico, para revivir y revigorizar el debate pblico en poltica econmica, fiscal y social. No obstante, es improbable que el neoliberalismo desaparezca de la noche a la maana. La ideologa neoliberal est demasiado bien afianzada como para que se desvanezca en el aire. Durante la era del neoliberalismo, las sociedades capitalistas han cambiado profundamente. Millones de personas deben empleo, oportunidades y salud al advenimiento del neoliberalismo. Millones de personas han sido educadas en ese credo; centenares de millones han pasado la mayor parte de su vida adolescente y adulta sirviendo bajo los ritos de la fe neoliberal, y muchas han prosperado con ella.

La intervencin estatal jams despareci durante la era neoliberal; slo cambi de forma. Las intervenciones estatales se orientaban a reforzar las "leyes del mercado" y someter al "mercado" los sectores de la economa nacional e internacional que an no estaban completamente subordinados a su funesta lgica: el aumento de la capacidad de dominacin de algunos actores de mercado sobre otros; la extensin de la dominacin de los "mercados" al ncleo mismo de la economa pblica no mercantil; la abolicin de todas las restricciones que pudieran suponer una carga para los propietarios de capital y los actores de mercados financieros, mientras se reforzaba la "disciplina de mercado" estricta sobre todo el mundo, convirtiendo a los consumidores en deudores, a los trabajadores asalariados en nfimos "empresarios" y directores de su propia fuerza de trabajo. Tal fue la base de las intervenciones estatales durante toda la era neoliberal. As, es la direccin, el tipo de "intervencin" y las formas que adopta lo que cuenta, no la frecuencia o el mbito de las acciones estatales como tales.

Las recientes series de intervenciones, mal planteadas y peor coordinadas, no han modificado efectivamente los patrones tradicionales del gobierno de clase. An se mantiene la solidaridad dentro de un clase de "hermanos" ms bien enemigos, pero que resulta la va menos costosa para el capital financiero y el capital en general, porque permite que sea la masa de contribuyentes la que cargue finalmente con la factura. Los bancos centrales, en particular, han actuado conforme a un falso diagnstico de pocas pretritas, segn el cual la crisis era de "liquidez" y no de "solvencia". En ms de una docena de series de acciones internacionales coordinadas y conjuntas, han asumido el papel de prestamistas sustitutivos para los bancos, reemplazando el segmento de prstamo interbancario por una suerte de crdito pblico. Esas operaciones han sido ms arriesgadas y costosas en la medida en que los bancos centrales, con la Reserva Federal estadounidense a la cabeza, han empezado a aceptar toda suerte de segundos tipos, incluso valores especulativos, derivativos y compartidos, como garantas para sus prstamos. Aunque varios grandes bancos y dems instituciones financieras han sido ahora nacionalizados, se trata de nacionalizaciones con muchas reservas y que permanecen asediadas por la ideologa neoliberal dominante: como series de medidas de emergencia temporal que transfieren malos prstamos, prdidas y responsabilidad al Estado, pero no la plena propiedad. Propiedad pblica sin control pblico, la peor forma posible de nacionalizacin. En la mayora de los casos, los gobiernos interventores se han comprometido a reprivatizar los bancos rescatados tan rpidamente como sea posible, convirtiendo la ayuda financiera en un regalo de la mayora de la poblacin a los bancos.

Ninguna de las intervenciones se ha concebido como reforma radical orientada a un cambio sistmico. El paradigma sistmico de la era neoliberal no ha sido an superado, por ejemplo restringiendo el control del poder de banqueros, agentes de bolsa y dems agencias de capital financiero. Aunque polticos estadounidenses, britnicos, franceses y de otros pases capitalistas han nacionalizado bancos y compaas de seguros, no tienen planes o ideas para construir una banca y un sector crediticio pblicos, ni pueden imaginar la nacionalizacin de los mercados de acciones y de las bolsas de mercancas a trmino para ponerlos bajo pleno control pblico (potencialmente democrtico). Lo que pasa a primer plano es el viejo "socialismo de Estado", la socializacin de las prdidas y de los riesgos, a costa de quienes no los han causado o no los han causado en primer lugar. En todo caso, los polticos han intentado evitar tomar cualquier responsabilidad a largo plazo con los mercados financieros, con el sistema de moneda y crdito como ncleo del sistema mundial capitalista. Su objetivo sigue siendo volver al statu quo ante, restaurar el poder y la gloria del capital financiero como lo conocamos. Decenas, centenares de bancos, de fondos de inversin y de aseguradoras pueden quebrar, y lo harn, pero el sistema de "mercados financieros libres" ser restaurado.

El capitalismo est nuevamente en cuestin, de manera que ser defendido a toda costa. Podemos esperar un repliegue gradual del neoliberalismo. El capitalismo y el Estado fuerte han sido siempre estrechos aliados. Apurados, los idelogos neoliberales han abandonado rpidamente el mito del "Estado impotente" que han difundido propagandsticamente durante ms de dos dcadas, trabajando activamente por socavar los poderes estatales y por reducir, de paso, el Estado (de bienestar). Pero el Estado fuerte slo es el mejor amigo del capital en la medida en que est bajo control firme del capital. No un estado democrtico, al menos no en todas las circunstancias, aun si la democracia poltica ha sido socavada, mutilada y restringida de formas diversas durante la era neoliberal. Un Estado fuerte, un sector pblico amplio, un mbito pblico vivo sigue resultndoles amedrentante, una amenaza potencial, mientras la base de las instituciones democrticas y la constitucin democrtica sigan intactas. De aqu que la poltica neoliberal haya intentado modificar con tanto denuedo, y por doquiera, las constituciones democrticas ─bajo la consigna de un "nuevo constitucionalismo"─, buscando incrustar los dogmas neoliberales en las constituciones y convertirlos en normas incuestionables de la vida poltica. Por ahora, y a la vista de la derrota del proyecto de constitucin europea, se dira que esa opcin se les ha cerrado. Pero todava hay muchas posibilidades abiertas para la defensa del capitalismo como el mejor sistema econmico posible.

Una primera, segn se ha visto ya, pasa por sostener que las crisis vienen y van, y que sta pasar como las anteriores. Despus de la crisis, el mundo seguir siendo capitalista, pero mejor que nunca. Porque las elites aprendern las lecciones de la crisis y del capitalismo reformado al mismo tiempo, o eso prometen. Sin embargo, la experiencia histrica de diversas crisis y depresiones nos dice que tales crisis pueden durar muchos aos, aun dcadas. Japn qued paralizado durante ms de diez aos por la gran crisis de su sistema bancario. Como las montaas de malos prstamos son ahora incomparablemente ms altas que las de los bancos japoneses durante el boom inmobiliario de finales de los ochenta, es muy probable que sobrevenga un largo perodo de estancamiento en el sector bancario internacional.

Una segunda es que la regulacin de los mercados parece inevitable. Los reguladores han fracasado, algunas regulaciones eran deficientes. De ah el clamor general en favor de ms y nueva regulacin, incluso de "transparencia" del mercado, cosa que slo existen en los manuales de economa neoclsica. El neoliberalismo, huelga decirlo, jams se ha opuesto a la regulacin. Slo a aquella que pueda perturbar el gobierno desembridado del capital y afectar a la libre movilidad de capital a travs de las fronteras. La protesta en favor de nuevas regulaciones se acompaa ahora de chillonas advertencias contra la "sobrerregulacin". Regular de nuevo los mercados despus de varias dcadas de "desregulacin" es una espinosa tarea que debera dejarse en las seguras manos de expertos, cuidadosamente escogidos. Algunos hombres prudentes, preferiblemente economistas, regularn los mercados, crearn "transparencia" y el mundo de los mercados cumplir su funcin mejor que nunca.

Una tercera, y acaso la ms efectiva, en la medida en que, bajo la inspiracin de los titulares de prensa, se ha abierto la caza de culpables concretos a quienes cargar con la responsabilidad de la crisis, es que no ha sido el capitalismo, ni siquiera "el capitalismo financiero" ni el neoliberalismo, lo que ha provocado el embrollo; lo que ocurre es que algunos capitalistas, algunos ejecutivos, algunos banqueros y algunos hombres de negocios se han pasado de la raya. Ellos deberan ser condenados y castigados, no el capitalismo como sistema, ni siquiera la poltica neoliberal.

Cmo controlar los mercados financieros

Hay buenas rezones para ir mucho ms all de las polticas de rescate de bancos concretos y de cambios de reglas del juego concretas. Como la economa entera se ve afectada, y gravemente daada, como el grueso de la poblacin tiene que arrostrar las prdidas y riesgos que unos pocos individuos ricos han contrado, es legtimo exigir que la autoridad pblica controle los mercados financieros como un todo. El Banco Central Europeo y la Comisin Europea han sido nefastos, siempre a remolque del "modelo" del capitalismo financiero estadounidense. La integracin de los mercados financieros en la UE era considerada nicamente como medio para reducir costes transaccionales. Un cambio radical, un verdadero cambio de rgimen, es posible y necesario, y debera asumir la forma de una transformacin democrtica, una transformacin que, sometida a control democrtico, allanara el camino hacia la democracia econmica.

En primer lugar, a fin de asegurar las funciones bsicas de cualquier sistema monetario y financiero ―como un sistema estable y fiable de pagos, depsitos y movimientos monetarios y crediticios entre los agentes de mercado―, los Estados europeos deben asumir el control en sus respectivos pases de una parte amplia y relevante en el prstamo a bancos, para crear y/o extender un sector fuerte y permanente de bancos pblicos o semipblicos. La nacionalizacin de bancos es slo el primer paso hacia un nuevo sistema financiero. Nacionalizar o, mejor, europeizar los organismos de compensacin es otro paso necesario para poner bajo control pblico el sistema de pagos de la UE.

En segundo lugar, debe crearse un nuevo marco regulativo. Hay una mirada de prcticas temerarias y de todo punto perniciosas que han acelerado y exacerbado las recientes burbujas y cracks. La desintermediacin de prstamos y el mercadeo con los paquetes de prstamos debe prohibirse a los bancos europeos y en los mercados europeos. La concesin de crditos para operaciones de toma de control por apalancamiento, fusiones y adquisiciones e inversiones financieras similares debe ser rigurosamente restringida y autorizada slo bajo supervisin especial. Los hedge funds no deben permitirse por ms tiempo en la UE, y no debe autorizarse a las instituciones financieras europeas a invertir en ellos o a sacarlos fuera del espacio de la UE. Las opciones de acciones e incentivos similares para ejecutivos para especular a corto plazo deben abolirse, restringirse las bonificaciones y vincularse actuaciones reales (p. ej., estabilidad en el empleo). Debe acabarse con los parasos fiscales en la UE y debe prohibirse a las instituciones financieras de la UE mantener relaciones comerciales, directas o indirectas, con ellos.

En tercer lugar, deben reformarse el sistema bancario europeo y los mercados de capital europeos. Por ejemplo, mediante el establecimiento de un registro europeo de crdito, para empezar. Deben restringirse las actividades comerciales de valores y debe prohibirse a los bancos europeos comerciar por cuenta propia. Los mayores yerros del marco bancario Basilea II (efectos procclicos, tasas demasiado bajas de reservas de capital, permisividad en los modelos de riesgo interno) deben corregirse. Los mercados de capital de la UE pueden y deben desacelerarse mediante medidas varias, p. ej., limitacin estricta de los fondos de inversin y de pensiones para los bonos del Estado en la UE, mientras que deben prohibirse las inversiones en hedge funds o en acciones de fondos privados, mercados de derivados, acciones y divisas. El nmero y la complejidad de "productos estructurados" y dems derivados y certificados deben ser sustancialmente restringidos. Slo deben autorizarse en forma estandarizada. Toda transaccin en el mercado no oficial debe prohibirse, y el comercio con divisas, acciones y derivados, slo autorizarse bajo regulacin y supervisin estricta. Debe introducirse un tipo impositivo uniforme sobre las transacciones financieras en todas las operaciones del mercado financiero, suficientemente alto para ralentizar y reducir las acciones especulativas a corto plazo; la recaudacin de tales impuestos debe asignarse directamente al presupuesto de la UE. Las agencias crediticias deben actuar bajo licencia y ser rigurosamente supervisadas o convertidas en agencias pblicas sin nimo de lucro financiadas por aportaciones de todas las instituciones financieras.

Deben aplicarse reformas similares en las instituciones financieras internacionales (como el FMI, el Banco Mundial o el Banco de Pagos Internacionales). Las agencias intermediarias de mbito nacional, europeo e internacional deben ser puestas bajo control pblico y democrtico. A fin de evitar un sistema dominado totalmente por el Estado, debe implicarse en el gobierno de esas instituciones a los actores de los mercados financieros, desde bancos hasta los "consumidores" o clientes.

Cmo democratizar la economa

La crisis de la economa europea y mundial requiere algo ms que una mera reforma del mercado financiero. Requiere un cambio en el rgimen macroeconmico entero, un nuevo rgimen de poltica monetaria y fiscal. Las sociedades democrticas tendrn que aprender cmo gobernar la economa en lugar de ser gobernadas por "fuerzas ciegas" y por las cacareadas "leyes" de un sistema econmico. Para gobernar la economa democrticamente, tendrn que instituir la democracia econmica.

La idea de democracia econmica resulta escandalosa, incluso irritante, para las mentes liberales. Lo que est en disputa es el poder, el poder poltico y econmico de los propietarios privados frente a la incapacidad de las masas de clases expropiadas y carentes de toda propiedad (o slo nominalmente propietarias). Pensar lo impensable ―la democratizacin de la economa― requiere superar la divisin radical entre economa y poltica, tan profundamente arraigada en la corriente dominante del pensamiento econmico. El primero es el mbito de la propiedad y la accin racional, el segundo es el mbito del poder. Segn este punto de vista, la democracia es un concepto puramente poltico y debe permanecer confinado al mbito de la poltica. Aunque la metfora de la "democracia de los mercados" sea tan del gusto de los (neo)liberales, slo estn contentos en tanto en cuanto prevalezca el supuesto implcito de que deben gobernar los mercados (esto es, los seores de los mercados) en lugar de la democracia. Para un (neo)liberal, la democracia est bien en la medida en que siga confinada al mbito de la poltica, y el mbito de la "economa", de los mercados y de las empresas, quede bajo el control exclusivo del derecho, esto es, de los actores propietarios.

La democracia econmica consiste en reivindicar tanto un concepto poltico como una estrategia. Inevitablemente, la democracia econmica empieza en el mbito de la fbrica o empresa concreta, pero jams puede detenerse ah. La codeterminacin de los trabajadores, el derecho a intervenir en los asuntos de la empresa a que pertenecen como empleados, es indispensable para una economa democrtica en que los participantes tengan voz. En un rgimen de codeterminacin, la direccin puede y debe ser elegida por todos los miembros de la empresa, incluyendo tanto a los accionistas privados y/o a los propietarios de capital privado cuanto a los empleados. A fin de establecer una democracia econmica que traspase los lmites de la fbrica o empresa, "forneos" como los consumidores y el Estado deben ser incluidos y tener voz. Aun cuando se "democratizaran" todas las empresas, el "mercado" seguira gobernando en tanto la democratizacin no se extendiera hasta los niveles intermedio (las interacciones entre empresas y sectores o grupos empresariales) y macroeconmico (el conjunto de la economa regional o nacional y la interaccin entre esas unidades econmicas mayores y el mbito mundial). Gobernar los mercados es factible y economas de mercado altamente intervenidas pueden ser muy exitosas, como demuestran claramente los ejemplos recientes de los prsperos "estados en vas de desarrollo" en Asia. La democracia econmica en el mbito macroeconmico slo es posible si se crean nuevas instituciones, o si las ya existentes, como los bancos centrales, son concienzudamente reformadas. Como estamos ante la perentoria necesidad de un programa europeo de inversiones a gran escala, no slo para superar la presente crisis, sino tambin para estabilizar y mejorar el empleo y la calidad del trabajo, para combatir la pobreza y la exclusin social, para posibilitar un cambio radical hacia el desarrollo sostenible, la construccin de esas instituciones es tan urgente como inevitable para la realizacin de esfuerzos conjuntos y coordinados a escala europea a largo plazo. La transformacin democrtica de los mercados financieros lleva a la transformacin democrtica de la economa entera, que a su vez conduce, esperemos, a la propia democracia. Un capitalismo reformado y embridado ser harto ms compatible con la democracia poltica, pero que una democracia ampliada que haya aprendido a gobernar los mercados y la macroeconoma pueda seguir soportando al capitalismo, es cosa que est todava por ver.

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2248


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