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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2008

Todos los caminos llevan afuera de Afganistn
Las verdaderas intenciones geopolticas de EE.UU. en Asia Central

M K Bhadrakumar
Asia Times

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La medida del xito de la nueva estrategia afgana del presidente electo Barack Obama, ser directamente proporcional a su capacidad de desvincular la guerra de su agenda geopoltica heredada del gobierno de George W Bush.

Es obvio que la cooperacin de Rusia y de Irn no es menos crtica para el xito de la guerra que lo que EE.UU. arranca concienzudamente de los generales paquistanes. Apenas cabe duda de que Obama estar en una posicin incluso ms fuerte para negociar frente a los duros generales en Rawalpindi si Mosc y Tehern comparten su estrategia afgana.

Pero por otro lado, Mosc e Irn esperarn que Obama se muestre dispuesto a deshacerse de la estrategia de contencin de EE.UU. en su contra. Las seales no son buenas. No slo por el aspecto del equipo de seguridad nacional de Obama y por la prolongacin de Robert Gates como Secretario de Defensa.

Al contrario, en las semanas postreras del gobierno de Bush, EE.UU. presiona fuertemente por una mayor presencia militar en el patio trasero ruso (y chino) en Asia Central sobre la base de que las exigencias de un esfuerzo blico reforzado en Afganistn necesitan precisamente una semejante presencia militar expandida de EE.UU.

De nuevo, la insistencia del gobierno de Bush en introducir a Arabia Saud al problema afgano con el capcioso argumento de que un socio wahab ser til para amansar a los talibanes no convence a Irn. El Supremo Lder de Irn, Ali Jamenei, subray intencionalmente el mircoles la necesidad de mantenerse vigilante frente a las conspiraciones de la arrogancia mundial para crear desunin entre sunes y chies.

Proximidad ruso-iran

Parece casi inevitable que Mosc y Tehern anen sus esfuerzos. Muy probablemente, ya han comenzado a hacerlo. Los pases centroasiticos y China e India tambin observarn cuidadosamente la dinmica de esta sombra lucha por el poder. Son partes interesadas en la medida en que pueden tener que sufrir los daos colaterales de este gran juego en Afganistn. La guerra contra el terror de EE.UU. en Afganistn ya ha desestabilizado a Pakistn. Los despojos tambin amenazan con caer en India.

Sin duda alguna, el ataque terrorista en Mumbai del pasado mes no puede ser visto en aislamiento de la militancia irradiada por la guerra afgana. Mientras el Grupo de Trabajo Ruso-Indio de alto nivel sobre terrorismo se reuna en Delhi el martes y mircoles, otro alto diplomtico relacionado con el problema afgano lleg a la capital india para consultas el Ministro de Exteriores Adjunto iran, Mohammad Mahdi Akhounjadeh.

Hablando el martes en Mosc, el jefe del Estado Mayor General de las fuerzas armadas rusas, general

Nikolai Makarov, casi descorri el velo sobre la geopoltica de la guerra afgana para hacer saber al mundo que el gobierno de Bush se estaba echando una ltima cana al aire en el gran juego en Asia Central. Makarov no puede haber hablado sin aprobacin del Kremlin. Mosc parece estar sealando su frustracin al campo de Obama. Makarov revel que Mosc tiene informacin de que EE.UU. presiona para obtener nuevas bases militares en Kazajstn y Uzbekistn.

Por coincidencia o no, una oleada de informes ha comenzado a aparecer en el sentido de que Rusia est a punto de transferir el sistema de defensa de misiles S-300 a Irn. S-300 es uno de los sistemas ms avanzados de tierra-aire, capaz de interceptar 100 misiles balsticos o aviones al mismo tiempo, a alturas bajas y altas dentro de un alcance de ms de 150 kilmetros. Como lo describiera el antiguo asesor del Pentgono, Dan Gourse: Si Tehern obtuviera el S-300, cambiara las reglas del juego militar para afrontar a Irn. Es un sistema que amedrenta a toda fuerza area occidental.

Es difcil decir exactamente lo que sucede, pero Rusia e Irn parecen estarse preparando para una reaccin contraria en caso de que un gobierno de Obama siga adelante con la actual poltica de aislarlos y excluirlos de sus cercanos en el extranjero.

La revista Aviation Week cit recientemente a funcionarios de EE.UU. que afirmaban que Mosc est utilizando a Belarus como un conducto para vender sistemas de misiles SA-20 a Irn. Los iranes tienen un contrato para el SA-20, dijo uno de los funcionarios estadounidenses. Enfrentamos un inmenso conjunto de desafos en el futuro que nunca hemos tenido [antes]. Hemos sido adormecidos por un falso sentido de seguridad porque nuestras operaciones durante los ltimos 20 aos incluyeron el dominio areo total y hemos podido operar libremente en todos los terrenos.

El funcionario estadounidense dijo que el despliegue de SA-20 alrededor de instalaciones nucleares iranes constituira una amenaza directa para la flota israel de F15I y F-16I avanzados, pero no furtivos. El peridico Ha'aretz inform el martes que el jefe de actividad poltico-militar en el Ministerio de Defensa israel, general Amos Gilad, viaja a Mosc con una diligencia para que Rusia no transfiera los S-300 a Irn.

Evidentemente, Mosc mantiene un aire de ambigedad constructiva en cuanto a lo que sucede en realidad. El Ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, coment en octubre que Mosc no vendera los S-300 a pases en regiones voltiles.

Pero, el mircoles, la agencia noticiosa rusa Novosti, cit a fuentes annimas en el Kremlin diciendo que Mosc est actualmente implementando un contrato para entregas sistemas S-300. De nuevo, el mircoles, el jefe adjunto del Servicio Federal de Cooperacin Militar-Tcnica de Rusia, Alexander Fomin, defendi pblicamente la cooperacin militar ruso-iran por tener una influencia positiva en la estabilidad en la regin. Fomin coment especficamente que sistemas como el S-300 benefician a toda la regin al impedir nuevos conflictos militares.

El empuje de EE.UU. hacia el patio trasero ruso en el Cucaso y Asia Central tendr ciertamente influencia sobre el tango ruso-iran respecto a S-300. Mosc y Tehern se mantendrn alerta ante la posibilidad de que a pesar del punto muerto en que se encuentran en la guerra afgana y las crecientes dificultades que enfrentan las fuerzas de la OTAN, los partidarios de la guerra fra en Washington continen su gran juego en el Hindu Kush.

La poltica de las rutas de trnsito

Esto se hace manifiesto si consideramos la saga de las rutas de suministro a Afganistn de EE.UU. Los recientes eventos han mostrado que los combatientes son capaces de presionar a la OTAN interrumpiendo las rutas de suministro a Afganistn a travs del puerto de Karachi. Lgicamente, EE.UU. debera buscar rutas alternativas de suministro.

Aparte de la ruta de Karachi, hay tres rutas alternativas para suministrar a las tropas en Afganistn: una, va el puerto de Shanghai directo a travs de China a Tayikistn y a Afganistn; la segunda, por las rutas por tierra Rusia-Kazajstn-Uzbekistn/Turkmenistn hasta la frontera afgana en el Amu Daria; la tercera, la ms corta y ms prctica a travs de Irn.

Rusia tiene vnculos por carretera y ferrocarril con la frontera afgana. China, por otra parte, tiene actualmente slo una conexin ferroviaria con Asia Central la lnea de Urumqi en la Provincia Autnoma Xinjiang que termina en la frontera kazaja. Pero China trabaja actualmente en dos lazos adicionales uno desde Korgas en la frontera kazaja a Almaty y la segunda de Kashi a Kirguizistn. Estos dos lazos conectan China con la red ferroviaria centroasitica de la era sovitica que lleva a la ciudad portuaria uzbeca del sur de Tennez en el Amu Daria, que es una puerta tradicional hacia Afganistn.

Pero sorprendentemente, Washington se niega a considerar ninguna de estas rutas alternativas. Es comprensible que Irn sea un rea prohibida (a pesar de que, en la invasin de Afganistn en 2001 el gobierno de Bush solicit y obtuvo apoyo logstico de Irn). Pero EE.UU. tambin se muestra cauteloso ante la posibilidad de involucrar a Rusia y China en el esfuerzo blico. Teme que maana esos pases podran exigir la participacin en las decisiones sobre la estrategia de la guerra, que ha sido hasta ahora terreno exclusivo de EE.UU. Luego, hay otras implicaciones.

La estrategia de contencin hacia Rusia y China no puede ser sustentada si existe una dependencia crtica de esos pases para los esfuerzos blicos de EE.UU. en Afganistn. De nuevo, su participacin congelar efectivamente todo plan de expansin de la OTAN hacia Asia Central para no hablar del radio de accin para el establecimiento de nuevas bases militares de EE.UU. en la regin. Con todo, al involucrar a Rusia y China en las rutas de aprovisionamiento para las tropas de EE.UU. en Afganistn, EE.UU. se vera obligado a archivar toda su estrategia de Gran Asia Central, que apunta a hacer retroceder la influencia rusa y china en la regin.

Por lo tanto, qu hace EE.UU.? Se ha decidido por un enfoque a tres bandas. Primero, EE.UU. motivar a los recalcitrantes generales paquistanes para que no creen problemas para convoyes de la OTAN que pasan por Pakistn. Por lo tanto, el senador estadounidense John Kerry, que visit India camino a Pakistn la semana pasada en una misin de mediacin, prometi, entre otras cosas, que EE.UU. actuar urgentemente ante el pedido de los mximos jefazos militares de Pakistn para que se actualice su flota de F-16 capaz de portar armas nuclear5es, aparte de acelerar un nuevo paquete multimillonario de ayuda para Pakistn.

Segundo, EE.UU. ha comenzado a trabajar en una ruta de aprovisionamiento enteramente nueva hacia Afganistn que evita Tehern, Mosc y Beijing y que, lo que es ms importante, no slo encaja con sino incluye la perspectiva de aumentar e incluso fortalecer la estrategia de contencin de EE.UU. hacia Rusia e Irn.

El empuje caucsico de EE.UU.

Por lo tanto, EE.UU. ha comenzado a desarrollar una ruta terrestre completamente nueva, que no existe actualmente, a travs del sur del Cucaso hacia Afganistn. EE.UU. desarrolla la idea de embarcar carga para Afganistn a travs del Mar Negro hacia el puerto de Poti en Georgia y luego despacharla por los territorios de Georgia, Azerbaiyn, Kazajstn y Uzbekistn. Un ramal de ferrocarril podra ir tambin de Georgia a travs de Azerbaiyn a la frontera turkmena-afgana.

El proyecto, si se materializa, ser un golpe geopoltico el mayor que Washington pueda haber lanzado alguna vez en Asia Central y el Cucaso post-soviticos. Con un solo golpe, EE.UU. se asegurara la cooperacin militar a nivel bilateral con Azerbaiyn, Kazajstn, Uzbekistn y Turkmenistn.

Adems, EE.UU. atraer efectivamente a esos pases a acercarse a los programas de cooperacin con la OTAN. Georgia, en particular, obtiene un estatus privilegiado como el pas de trnsito crucial, que contrarrestar la actual oposicin europea a su introduccin como pas miembro de la OTAN. Adems, EE.UU. habr dado un golpe virtual a la Organizacin del Tratado de Seguridad (CSTO) dirigido por Rusia y a la Organizacin de Cooperacin de Shanghai (SCO). EE.UU. no slo habr tenido xito al impedir a la CSTO y a la SCO metan sus narices en el caldero afgano, tambin habr hecho que esas organizaciones sean relativamente irrelevantes para la seguridad regional si Kazajstn y Uzbekistn, los dos protagonistas cruciales en Asia Central, simplemente se salen del mbito de esas organizaciones y tratan directamente con EE.UU. y la OTAN.

Tercero, el peridico ruso Kommersant inform el 12 de diciembre que EE.UU. tambin est estableciendo al mismo tiempo su presencia en Almaty. Dijo: Las conversaciones que funcionarios del gobierno de EE.UU. mantienen en Asia Central confirman el punto de vista de que existe un nuevo proyecto. La semana pasada, el parlamento de Kazajstn ratific memorandos de apoyo para la Operacin Libertad Duradera en Afganistn. Permitirn a EE.UU. el uso de la seccin militar del aeropuerto de Almaty para aterrizajes de emergencia de aviones militares.

Por ello, EE.UU. estar haciendo un esfuerzo determinado por incapacitar a la diplomacia rusa respecto a Afganistn. Es interesante, que el mismo tiempo EE.UU. haya permitido a la OTAN que negocie con Rusia sobre condiciones para rutas de trnsito, que Mosc tendr dificultades para rehusar. La semana pasada, el enviado de la OTAN para Asia Central, Robert Simmons, visit Mosc. Si Mosc haba calculado que su ayuda a la ruta de suministro de la OTAN la capacitara para obtener influencia sobre otros temas de las relaciones Rusia-Occidente o respecto a Afganistn, eso no tendr lugar ya que EE.UU. no aceptara una dependencia de Rusia como tal y no sentira la necesidad de reciprocar.

Es obvio que Washington ha pensado de modo inteligente. Est consiguiendo lo mejor de ambos mundos la OTAN obtiene ayuda de Rusia y al mismo tiempo EE.UU. penetra a travs de la CSTO y menoscaba los intereses rusos en el Cucaso y en Asia Central.

Lo que ms afecta los intereses rusos es que si se materializa la ruta caucsica, EE.UU. habr consolidado a largo plazo su presencia militar en el sur del Cucaso. Desde el conflicto en el Cucaso en agosto, EE.UU. ha mantenido una continua presencia naval en el Mar Negro, con visitas regulares a los puertos en Georgia. Parece que EE.UU. planifica tambin una presencia terrestre cuidadosamente calibrada en Georgia. Las conversaciones para un Acuerdo de Seguridad y Militar entre EE.UU. y Georgia estn en sus ltimas etapas. El Vicesecretario Adjunto de Estado de EE.UU., Matt Bryza, visit Tiflis el martes para consultas al respecto.

Existen informes de que Washington est completando un documento que incluye la ayuda a Georgia para cumplir con los criterios para la participacin como miembro en la OTAN y que promueve la cooperacin en la seguridad y la asociacin estratgica. Como lo resumiera un experto estadounidense: La opcin del Sur del Cucaso es ms costosa pero incomparablemente ms segura. Tambin es inmune a la manipulacin poltica rusa un mayor flujo de suministros por tierra y aire presupondra una discreta presencia militar y logstica de EE.UU. en el terreno. Tambin requerira un control fiable del espacio areo georgiano y azerbaijani.

Otra dramtica consecuencia es que la ruta por tierra propuesta que cubre Georgia, Azerbaiyn, Kazajstn y Turkmenistn tambin puede ser convertida fcilmente en un corredor energtico y convertirse en un corredor para petrleo y gas caspios dejando a un lado a Rusia. Un tal corredor ha sido un sueo apreciado desde hace mucho tiempo por Washington. Adems, los pases europeos sentirn el imperativo de aprobar la demanda de EE.UU. de que los pases de trnsito del corredor energtico obtengan de una u otra manera la proteccin de la OTAN. Eso, por su parte, conduce a la expansin de la OTAN hacia el Cucaso y Asia Central.

Es seguro que la renovada amenaza talibn en Afganistn y la escalada de los combates estn suministrando un fantstico teln de fondo. Por primera vez, EE.UU. establecera una presencia militar en el Cucaso y aparece la clara posibilidad de un corredor energtico caspio conducente al mercado europeo. Tanto Rusia como Irn se sentirn directamente amenazados por la presencia militar de EE.UU. virtualmente en sus regiones fronterizas, y los dos se sentiran aventajados por Washington en las apuestas por la energa del Caspio.

Esas maniobras por las rutas de suministro sacan a la luz toda la gama de la lucha geopoltica librada implacablemente en el Hindu Bush, que en su mayor parte est oculta a la opinin mundial que sigue concentrada en la suerte de al-Qaeda y los talibanes. El hecho es que, siete aos despus de la invasin de Afganistn en 2001, a EE.UU. le ha ido especialmente bien en trminos geopolticos, incluso si la guerra como tal ha andado bastante mal tanto para los afganos y los paquistanes como para los soldados europeos que sirven en Afganistn.

Los triunfos estn en manos estadounidenses

EE.UU. ha logrado establecer su presencia militar a largo plazo en Afganistn. Irnicamente, con el deterioro de la guerra, se est creando ahora una justificacin para establecer nuevas bases militares de EE.UU. en Asia Central. Aunque la estrecha cooperacin de EE.UU. con los militares paquistanes sigue intacta, la busca de nuevas rutas de aprovisionamiento se convierte en el teln de fondo perfecto para la expansin de su influencia en los patios traseros rusos y chinos (e iranes) en Asia Central.

La velada amenaza de reabrir el archivo de Cachemira, que evidentemente apunta a mantener a India acorralada, tambin sirve un propsito til. Explcitamente, EE.UU. enfrenta un verdadero desafo geopoltico en Afganistn si se conforma una coalicin de potencias regionales que piensen como Rusia, China, Irn e India, y esas potencias comienzan seriamente a intercambiar notas sobre cul ha sido el motivo de la guerra afgana hasta ahora y hacia dnde se orienta, y cules son los objetivos de la estrategia de EE.UU. Hasta ahora, EE.UU. ha tenido xito en el retardo de ese proceso, separando individualmente a esos poderes regionales. Por cierto, Washington ha sido el beneficiario neto de las contradicciones en las relaciones mutuas de esas potencias regionales.

En general, EE.UU. tiene varios triunfos, considerando las contradicciones en las relaciones chino-indias, las relaciones chino-rusas, la situacin respecto a Irn, las relaciones entre India y Pakistn y entre Irn y Pakistn y, por supuesto, entre Rusia y Pakistn. El desafo diplomtico nmero uno para EE.UU. en esta coyuntura ser prevenir y dispersar toda especie de incipiente coordinacin que pueda tener lugar entre las potencias regionales que rodean Afganistn en la naturaleza de un proceso de paz iniciado en la regin. EE.UU. ha hecho todo lo posible por asegurar que no se materialice la propuesta de la SCO para que se realice una conferencia internacional sobre Afganistn.

Pero, como lo demuestran las consultas ruso-indias e iranes-indias de esta semana en Delhi, las potencias regionales pueden estar despertando lentamente y comprendiendo mejor la geoestrategia de EE.UU. en Afganistn. Puede que no est lejos el momento en que comiencen a sentir que la guerra contra el terror provee una rbrica conveniente bajo la cual EE.UU. se asegura cada vez ms un sitio permanente en las tierras altas del Hindu Kush y de la Pamirs, las estepas centroasiticas y el Cucaso que forman el centro estratgico que domina Rusia, China, India e Irn.

La pregunta del milln de dlares es la sinceridad de Obama. Si quiere autnticamente terminar con el derramamiento de sangre y los sufrimientos en Afganistn, afrontar efectiva y perdurablemente el terrorismo, as como estabilizar Afganistn y asegurar el Sur de Asia como regin estable, tiene que tomar una decisin definitiva. Todo lo que tiene que hacer es sentir disgusto ante el dao colateral que el gran juego causa a la condicin humana, y buscar un arreglo afgano inclusivo en trminos de los imperativos de la seguridad y la estabilidad regionales.

Una ruptura semejante ser consistente con lo que afirma que es su sentido de los valores. La decisin existencial es si romper con el pasado por principio.

Sin duda, Obama enfrenta una decisin difcil, ya que es un extrao por antonomasia en Washington y chocar con los intereses creados del establishment de la seguridad de EE.UU., el complejo militar-industrial, el Gran Petrleo y el cuerpo influyendo de partidarios de la guerra fra que quieren seguir adelante. La guerra en el Hindu Kush entra a una fase decisiva para el proyecto del Nuevo Siglo Estadounidense.

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El embajador M K Bhadrakumar fue diplomtico de carrera en el Foreign Service indio. Sus misiones incluyeron a la Unin Sovitica, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistn, Pakistn, Uzbekistn, Kuwait y Turqua.

(Copyright 2008 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/JL20Df01.html



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