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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2008

El reto de la izquierda frente a la crisis financiera

Juan Torres Lpez
Paralelo 36


Cuando la crisis financiera se ha extendido ya por todo el planeta (comenzando a afectar incluso a las periferias que se supona que lograran eludir sus efectos) no hay ya posibilidad de disimular su origen inmediato: la permisividad de la administracin Bush y de la Reserva Federal que facilit que los bancos hipotecarios norteamericanos generasen millones de ttulos muy arriesgados y que los distribuyeran disimuladamente por todo el sistema financiero mundial.

La gestacin y el desarrollo de la crisis

Una de las prcticas financieras ms extendidas y tpicas de nuestra poca consiste en "titularizar" los activos, es decir, en convertirlos en otros productos derivados de los anteriores para conseguir liquidez y rentabilidad de lo que solo sera puro papel si se dejase quieto.

Siguiendo esa prctica, docenas de bancos de inversin adquirieron los ttulos hipotecarios que salan de la banca estadounidense, primero, con altas dosis de solvencia pero, poco a poco, convertidos en "basura", cuando estaban suscritos por individuos sin suficiente capacidad financiera como para hacer frente a las obligaciones que conllevaban si su situacin laboral o financiera empeoraba.

Cuando estas hipotecas, llamadas basura o subprime en la jerga financiera se quedaron en el aire porque sus titulares dejaron de pagar, perdieron su valor, y as, los bancos que las haban emitido, primero, y luego quienes las haban ido adquiriendo sucesivamente en las operaciones de titularizacin tuvieron que ir registrando en sus balances las inevitables prdidas patrimoniales correspondientes.

Grandes bancos empezaron a quebrar o a mostrar prdidas muy elevadas y estall entonces una crisis hipotecaria en Estados Unidos.

Pero esta crisis inicialmente localizada estaba condenada a ser algo ms que una simple crisis hipotecaria en aquel pas porque las hipotecas basura o, como los llamaron luego, los "productos txicos", circulaban por todo el mundo y, para colmo, lo hacan en "paquetes" en donde haba hipotecas buenas y otras malas que la Reserva Federal haba autorizado justamente para disimular el riesgo y, as, hacer ms fcil su circulacin.

Los bancos y entidades financieras de todas clases que haban comprado todo ese tipo de paquetes y ttulos comenzaron a registrar una descapitalizacin galopante: lo que antes haban contabilizado como activos rentables de alto valor, pasaban a ser papeles sin valor alguno (por eso, una de las reivindicaciones que ahora hacen estos inversores es que los activos de esta naturaleza no se contabilicen por el valor de mercado, una propuesta verdaderamente paradjica y sorprendente porque hasta ahora todo el mundo haba dicho que si el mercado sirve para algo es para fijar el precio de las cosas). Y cuando se descapitalizaban, disminua lgicamente su capacidad para ofrecer liquidez a los dems.

Y adems o al mismo tiempo, cuando los bancos internacionales empezaron a ser conscientes de que tal riesgo estaba extendido entre las inmensa mayora de las entidades bancarias, comenzaron a desconfiar una de otras a cerrar el grifo de los prstamos que constantemente se dan entre ellos para disponer de liquidez creciente y as seguir prestando y creando ms y ms dinero que es lo que les proporciona rentabilidad y poder (hay que recordar que los bancos tienen la capacidad de crear dinero bancario: cuando una persona deposita los 100 euros que supongamos que hay en la economa en un banco y ste presta 80 a otra, ya no hay 100 euros en la economa euros sino 180).

As fue cmo la inicial crisis hipotecaria USA en una crisis financiera global que tampoco poda quedarse en solo en eso.

En cuanto los mercados financieros comenzaron a dar muestras de perturbacin y de falta de liquidez se produjeron como consecuencia dos fenmenos inevitables: por un lado, la desviacin de los fondos especulativos desde los mercados financieros e inmobiliarios en crisis a otros en donde tambin hay tendencias ms o menos constantes al alza de precios, el del petrleo y los alimentarios. As se produjo la terrible subida de precios que afect a la economa real encareciendo toda la actividad que utiliza esta fuente energtica y a los productos alimentarios de la poblacin ms pobre del planeta.

Por otro, cuando se cerr el grifo de la financiacin se produjo una progresiva parlisis de la actividad econmica productiva que, como es bien sabido, puede aguantar muy poco tiempo sin financiacin.

Finalmente, pues, la crisis hipotecaria local se haba convertido en una crisis real y global.

Lo que la crisis pone al descubierto

La crisis que estamos viviendo no es exactamente nueva. Se han dado otras en aos anteriores originadas tambin por burbujas que disparaban la especulacin hasta que reventaban llevndose por delante primero a bancos e inversores y luego y con ms fuerza a la actividad econmica y al empleo.

Pero lo que en esta ocasin resulta distintivo es su intensidad, por el volumen de capitales afectados, y su amplitud, porque es verdaderamente global. Y es la combinacin de esas dos caracterstica lo que le da una magnitud y virulencia extraordinarias. Se trata, por decirlo de una forma grfica, de un cambio de calidad provocado por un incremento extraordinario de la cantidad.

Y va a ser una crisis de tanta magnitud y peligrosidad que va a ser seguramente irremediable que el propio capital busque alternativas radicales al actual orden financiero internacional. Alternativas que, como sealar inmediatamente, no tienen por qu ser positivas desde el punto de vista de mejorar el bienestar global y las condiciones de vida la mayora de la poblacin mundial.

Eso es as porque aunque traten de disimularlo, la actual crisis ha puesto sobre la mesa fallos que afectan a mecanismos bsicos de los que depende el funcionamiento actual de las finanzas internacionales. Los principales son los siguientes:

a) La libertad de movimientos de capital, un principio que se da como inexcusable a pesar de que no hay fundamento cientfico alguno que lo justifique y que, como estamos comprobando, ms bien provoca un desorden generalizado porque est principalmente al servicio de las operaciones especulativas que resultan letales para el no solo para la economa productiva sino para el equilibrio financiero.

b) El funcionamiento desregulado de los mercados financieros (o regulado solo para permitir todo a los especuladores) que no solo se ha comprobado completamente ineficaz para aliviar el riesgo, como se deca, sino que se ha mostrado como su principal fuente.

c) El fracaso histrico de los bancos centrales independientes que no solo no han sabido prever ni resolver la crisis sino que se puede decir que han sido sus concausantes, como por ejemplo y principalmente en Estados Unidos.

d) La desnaturalizacin de la actividad bancaria que ha convertido a los bancos en suministradores de fondos a los mercados especulativos en lugar de consolidarlos como financiadores de la actividad productiva.

e) El irremediable recurso al Estado cuando se producen desequilibrios de envergadura.

f) El coste tan grande que finalmente acaba por suponer el mantenimiento de privilegios para los poderosos en forma de parasos fiscales, secreto bancario, opacidad en las relaciones financieras, etc.

En definitiva, todo esos aspectos responden a las transformaciones estructurales e institucionales que se han ido dando en los ltimos decenios para hacer que la hipertrofia de los flujos financieros derivase en mayores ganancias para el capital. Y el problema que refleja la crisis es que si la tendencia a la financierizacin de la economa se deja llegar al extremo, como ha ocurrido, es el propio capital el que se encuentra en peligro.

Por eso, y a diferencia de lo ocurrido en otros momentos y crisis anteriores, ahora van a tratar de ponerle freno. Seguramente, incluso llevando a cabo reformas que hasta ahora ms bien estaban en la agenda de movimientos alternativos. De ah que el propio Obama llevara en su programa la eliminacin de los parasos fiscales o que Sarkozy hable nada ms y nada menos que de la refundacin del capitalismo. Como tampoco me extraara que incluso recurran a algn tipo de tasa internacional que de alguna manera desincentive los movimientos especulativos.

La cuestin, sin embargo, estriba en que no se trata solo de eso porque incluso an llegando lo ms lejos posible que pudieran llegar en ese campo, se est dejando de lado una cuestin fundamental, que es la que constituye el origen mediato de la crisis y la que debera ser el eje sobre el que la izquierda mantuviese una autntica alternativa poltica.

Explicar la cuestin con un poco de detalle.

Para hacer frente a la crisis financiera se necesita efectivamente afrontar la lgica financiera que se encuentra hoy da degenerada y para ello hace falta actuar inexcusablemente y con medidas concretas de las que no puedo ocuparme ahora en los siguientes frentes:

a) En la actividad bancaria, poniendo fin al proceso de desnaturalizacin que he mencionado arriba, garantizando que los recursos del ahorro privado o pblico se canalicen efectivamente hacia la actividad productiva.

b) Regulando con disciplina las actividades financieras, creando nuevos instrumentos fiscales, estableciendo desincentivos, restringiendo la libre circulacin, prohibiendo productos financieros "de casino", entre otras medidas.

c) Restringiendo la independencia de los bancos centrales, sometiendo el gobierno de la poltica monetaria al del conjunto de la actividad econmica.

d) Estableciendo un nuevo orden monetario internacional para evitar los problemas que ocasiona el mantenimiento como moneda de referencia de una moneda, como el dlar, hoy da sin respaldo autntico y en un proceso de creacin descontrolado.

El reto de la izquierda

Ahora bien, el problema est, como avanzaba antes, que ni siquiera todo ello ser suficiente porque detrs de todos los factores inmediatos que han desencadenado la crisis hay otro mediato que no se est abordando.

Me refiero a que la deriva hacia la financierizacin que produce y ha producido los problemas que estamos viviendo se origina por un debilitamiento progresivo del sector real de las economa como consecuencia del incremento de la explotacin del trabajo que se traduce en la desigualdad creciente, en la disminucin de los salarios reales y en el gasto pblico insuficiente. Todo lo cual provoca una constante cada en la tasa de rentabilidad que lleva a los capitales hacia el universo financiero.

El corolario de todo esto es que para hacer frente de verdad a la crisis no basta solamente, ni siquiera, con realizar los cambios que he mencionado en el mbito financiero (que son, en cualquier caso imprescindibles) sino que adems hay que revertir la pauta tan desigual de reparto que hoy da predomina.

Y es precisamente por ello que la tarea principal que deberan abordar hoy da los gobiernos si realmente quieren tener xito a la hora de combatir la crisis es aumentar el gasto, olvidarse de las restricciones presupuestarias y del temor al dficit impuesto por los poderosos que no buscan sino cualquier argumento que les evite contribuir al desarrollo social.

En mi opinin, este debera ser el reto de la izquierda mundial en estos momentos: hacer que la crisis no se cierre con otra vuelta de tuerca neoliberal sino con un nuevo estado de cosas que de reinvierta la pauta de distribucin de los ltimos decenios.

No ser fcil porque, como he expresado en otros artculos una parte de la izquierda est muda y otra silenciada, de modo que en todo este maremagnum de confusin y temor, los ciudadanos solo pueden alternativas al pensamiento neoliberal dominante si van a las periferias, si recurren a los medios y movimientos alternativos que hoy da no tienen ni suficiente fuerza ni siquiera la mnima convergencia que les hiciera ms fuertes.

Por eso hay que hacer un esfuerzo muy grande para divulgar, para educar y difundir explicaciones y alternativas, pues sin ellas ser imposible disponer de las palancas de contrapoder que puedan impedir que las respuestas triunfantes frente a la crisis sean las que convienen a los poderosos de siempre.

Como no quisiera terminar este artculo sin mencionar expresamente lo que est ocurriendo entre nosotros, en Andaluca, en el paralelo 36, me parece que lo oportuno es subrayar que estas ltimas reflexiones son especialmente pertinentes en nuestra tierra.

Andaluca va a soportar de un modo especialmente doloroso esta crisis porque adems de sus efectos generales va a padecer otros derivados de su dependencia del ladrillo, de la fragilidad de su sistema productivo y del fiasco que han supuesto las cajas de ahorro como motores del desarrollo sostenible y equilibrado. Por eso, aqu sera mucho ms necesario que en otros territorios que el gobierno levara a cabo con urgencia un impulso potente y decidido, sin temor a los cantos de sirena de quienes le hacen creer que el peligro es el dficit presupuestario, cuando la amenaza verdadera y cada vez ms real es la renuncia al impulso pblico de la voda econmica.

Si algo nos ha enseado de verdad la crisis es eso.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de Sevilla. Su web personal www.juantorreslopez.com



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