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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2008

Revolucin Cubana: 50 aos
Nosotros, los yumas

Joseba Macas
Zazpika-Rebelin


Entonces, completando el corolario local, aparecimos nosotros-as. Es cierto que ya desde 1959 haba pasado por el Archipilago un crisol de razas y compromisos, pero nosotros-as, cuestiones de los nuevos tiempos, ramos distintos-as. Hasta en la denominacin. Muy pronto el imaginario insular pas a definir como yuma, por extensin, a todo extranjero supuesto poseedor de moneda dura, argonauta llegado de Occidente y convertido, por mor de las circunstancias, en un gran billete fula-verde con brazos y piernas que deambulaba entre calles, cayos y hoteles llenando los parques de colorido (supuesto) y contradicciones (reales).

Nosotros-as, los yumas, aprendimos pronto que la conga y los mojitos se suben a la cabeza (y no siempre por este orden), que los atardeceres en el trpico son otra cosa, que la prisa es un trmino sin conjugacin posible en determinadas latitudes o que todava existen lugares en el mundo donde una mirada o una palabra tienen ms valor real que los dividendos y fluctuaciones de toda la banca internacional. Pero tambin aprendimos, prueba emprica y contrastada, que la necesidad genera heridas en el alma, que no son lo mismo los turs que los ladas, que los fulas abren puertas y cierran conciencias o que la burocracia puede llegar a ser un mal tan perverso y extendido como el virus de la gripe en frente fro.

Nosotros-as, los yumas, hemos descubierto aqu familiares perdidos en el lbum de la historia, lugares comunes, surrealismos propios y genuinos, el sabor de la picaresca hecha cotidianidad, el valor asere de la amistad, el difcil equilibrio entre lo pico y el relajo, la tranquilidad de los paseos nocturnos sin sobresaltos o el sentido exacto del tiempo mientras esperamos, es un ejemplo, que aparezca un panataxi solicitado por telfono. Aqu hemos compartido hasta el amanecer hablando de la pelota que no entendemos, de la nueva Amrica Latina que emerge pese a quien pese, de la vieja Europa que perece digan lo que digan, del ltimo presentador que se qued o de los cambios que se intuyen en una Isla siempre en trnsito y sorpresiva. Cosas del querer, en definitiva, que ocurren en este pequeo punto del mapa terrestre que sigue siendo centro neurlgico de encuentros y sensualidades a flor de piel mientras busca, sigue buscando, su particular e intransferible modo de ser y de pensar.

Es por eso, precisamente por eso, que entre terminales, aduanas, bitcoras y sorpresas nunca previsibles, miles y miles de yumas en trnsito hemos conocido esta Isla, sus luces, sombras, brillos y apagones en las ltimas dcadas. Y ahora que evocamos este homenaje 50 contra viento y marea reflexionando sobre la curiosa condicin de extranjeros en una tierra hermana, nos entra as como un vrtigo vasco-criollo, una sensacin extraa de compartir vivencias mirndonos a los ojos y quin sabe, una miscelnea de ternuras y complicidades que contribuya mutuamente a la socializacin de futuros por desgranar. Aprendiendo y compartiendo. En fin (el mar), en eso estamos. Relajados-as. Y cooperando.


 

 



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