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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2008

Cuba, 50 Aos de Revolucin. Entrevista al cantautor cubano Polito Ibez
La Revolucin Cubana ha sido muy protectora con la vida de la gente contribuyendo a un gran desarrollo del ser humano, pero tambin a su acomodamiento

M.L. Gonzlez
Rebelin


Cuando lleg a Canarias, a mediados de diciembre, haba cogido cuatro aviones y cambiado dos veces de continente. La voz se le haba resentido por la presin y el cambio de temperatura, pero el nimo, salvo por el sueo, estaba intacto. Polito Ibez se abre en este encuentro a pensar en Cuba, a repasar lo que ha significado la Revolucin para la cultura y el arte cubanos; tambin a revivir sus charlas con los amigos que un da se fueron pero que siguen haciendo obras revolucionarias.

Repite varias veces la palabra polmica, pero tambin habla de respeto, de confianza y, con especial profundidad del arte y del ser humano.

Qu resumen podra hacer de lo que han supuesto para el movimiento artstico cubano estos 50 aos de Revolucin?

Tengo que empezar diciendo que en Cuba, definitivamente, hay un antes y un despus de las Palabras de Fidel Castro a los Intelectuales, en 1961. El proceso que se dio, tras esas palabras de Fidel, fue muy complejo, se generaron muchas contradicciones; hubo muchos escpticos, pero tambin gente que confi y que estuvieron detrs de la creacin de instituciones importantes, como la UNEAC o el Ministerio de Cultura, que se empezaron a plantear qu camino deba construirse para el arte profesional en Cuba.

Yo, personalmente, creo que ese proceso tuvo ms de constructivo, de creativo, de estar ms cerca de la polmica por parte de los artistas cubanos que lo que se haba dado hasta entonces, quizs porque faltaba un liderazgo de ideas, de concepciones y todo lo que se haca era al azar y siempre llevaba el apellido del pasado. Se dan movimientos en Cuba, como la Nueva Trova, en la cancin, pero tambin otros en terrenos como la literatura o las artes plsticas, que no se definieron tanto en lo verbal, pero que s operaron en el quehacer de los artistas. Surgen, en este plano, grandes creadores de la generacin de Nancy Morejn o Reina Mara Rodrguez, en el campo de la Literatura. En las Artes Plsticas, Roberto Fabelo, Carpintero, Tamayo o Segundo Planes, que no vive en Cuba y que me da pie a decir que hay que reconocer que existen artistas que no estn en Cuba, pero que siguen realizando una obra revolucionaria.

A este primer momento se uni luego una etapa muy crtica, no slo de Cuba, sino del mundo, que fue el desmantelamiento del bloque socialista europeo, hecho que dej a Cuba aislada y todos los aspectos de la esfera social se quedan, aunque le pongamos comillas a la expresin, un poco a la deriva. En este momento, se dio un fenmeno que afect a mi generacin, a los que tenamos entonces entre 19 y 25 aos, que es una edad en la que se es especialmente sensible y en la que, en cualquier manifestacin artstica, est muy presente la rebelda.

En esa etapa, hay una nueva renovacin del movimiento de las artes plsticas y surge la Novsima Trova como relevo de la Nueva, como herederos que fuimos de Pablo Milans, Silvio Rodrguez, Vicente Feli, Sara Gonzlez o Noel Nicola. Sucede entonces que, casi de forma obligada por los acontecimientos, todos los artistas jvenes que estbamos en esa edad tan sensible de ser polmica, de ser valiente, nos convertimos en crticos de la situacin histrica que se estaba viviendo porque es obvio que cuando se hunde el campo socialista en Europa, la Revolucin Cubana tira un manto de proteccin sobre sus entidades pblicas, culturales e ideolgicas y se queda a la expectativa de lo que puede pasar en el mundo y qu va a ocurrir dentro de la isla.

Ese manto sigui a unas nuevas palabras de Fidel al pueblo cubano en las que propona que la gente reflexionara sobre la realidad que estbamos viviendo en ese tiempo y que dijera lo que pensaba. Sobre esa filosofa naci la obra de Polito Ibez, que, a finales de los ochenta y principios de los noventa, argumentaba que haba que revisar lo que habamos sido y, sobre todo, comentar lo que para m fue asumido como una desilusin, como el derrumbe total ante mis ojos de lo que haba sido mi forma de vida hasta entonces.

Esta misma sensacin fue experimentada por muchos artistas de las ms diversas ramas del arte, cuya actitud ante lo que suceda entonces no los hizo irse de Cuba, sino que siguieron all, demostrando que lo que realmente primaba en todos nosotros era el inters por la cultura cubana, el inters porque se hablara de lo que pasaba en la nacin y proponer ideas, tal como haba dicho Fidel.

Tambin hay que decir que aquella propuesta inicial fue matizada por la presin de otros idelogos del Gobierno y del Partido, que no tenan la misma visin de Fidel, y tom ciertos caminos torcidos.

Como consecuencia de ello, s hubo artistas que se cansaron y se marcharon, pero que siguen haciendo, como deca antes, una obra revolucionaria desde fuera del pas.

A modo de sntesis, cabe aadir que los dos momentos de los que hemos hablado en

torno a la evolucin del movimiento artstico cubano en estos 50 aos de Revolucin han ido avanzando hasta llegar a nuestros das y enfrentar el mundo de hoy; un mundo en el que, por centrarme en el caso de Amrica Latina, siguen faltando las revoluciones sociales y donde la izquierda, al borrarse las dictaduras, se ha acomodado al consumo, y est ms cerca de comprarse un coche que de emocionarse por los problemas de los dems.

En ese entorno se est moviendo tambin la Revolucin Cubana con los intelectuales, que ya no son los jvenes de 20, sino que, con ms de 40, tienen otras necesidades, y tambin otra tranquilidad ideolgica, porque comprenden que la realidad actual supera cualquier contradiccin, cualquier propsito de estar en una constante polmica, porque, por s misma, la realidad de ese mundo en el que nos desarrollamos satura de agresividad la vida cotidiana del ser humano y eso ha hecho que las manifestaciones artsticas en Cuba hayan llegado a estos 50 aos de Revolucin no siendo moderadas, pero s teniendo menos fuerza.

No hay una contradiccin entonces entre ese entorno de violencia y agresividad hacia los seres humanos y el reflejo que afirmas que ello tiene en el arte cubano?

Debera de ser de otra forma, pero no puedo forzar las cosas para que ocurran tal como cabra esperar. Lo cierto es que la realidad ha sido tan brutal que ha superado la capacidad de los creadores para criticarla.

En Cuba, entre los autores que pertenecen a m generacin, el sentido de la polmica ha cambiado y esto no es algo que tericamente pueda explicar de manera profunda; no sabra especificar la razn ni identificar el factor ideolgico que ha influido, pero s puedo constatar el hecho desde la experiencia.

Y esto que digo lo hago partiendo de lo que pasa en Cuba, donde existe un inters del mundo de la cultura por la poltica, pero donde no hay relevo generacional para la crtica y la polmica, donde los raperos, por ejemplo, llegan a describir los problemas de su realidad, pero no a sentir dolor por ellos, ni a comprometerse con ellos.

Ya no digo nada de lo que ocurre en otro lugares del mundo, donde, salvo honrosas excepciones, slo se hacen cosas intrascendentes

En su opinin, podra tener que ver en esa diferente manera de enfrentar la realidad de los msicos y artistas jvenes cubanos, el hecho de que no hayan tenido que conquistar logros ni derechos, sino que les tocara el papel slo de asumir unos y ejercer los otros?

Creo que, indudablemente, el imaginario cultural de Cuba no es el mismo que el de los 60, los 80 o siquiera el de los finales de los 90. La esttica de un joven cubano hoy refleja mucho eso, refleja cunto ha cambiado el fondo de ese individuo que hoy debera ser el artista que hiciera una propuesta nueva, pero que, por el contrario, se siente satisfecho con describir las cosas y no se plantea aspirar a transformarlas.

No cabe duda de que la Revolucin Cubana ha sido muy protectora con la vida de la gente y eso ha contribuido al desarrollo del ser humano, pero tambin a su acomodamiento. El punto est en que yo no creo que eso sea un defecto de las familias, que no han inculcado a sus hijos los valores profundos de nuestra tica y nuestra historia, y tampoco creo que haya sido nuestro sistema el que haya fallado al no constatar o no reorientar este fenmeno, creo que es una consecuencia de la naturaleza humana, de las inercias que se producen en los pueblos, de la falta de reflexin que siempre he observado en todos los pases y en todos los momentos histricos.

Al pueblo cubano le toc ser la vanguardia latinoamericana en la construccin del socialismo y empezar por hacer la Revolucin. Esta idea, a veces pienso que demasiado hermosa, ha producido un distanciamiento o un acomodo; no s bien.

Por supuesto, todo lo que estoy diciendo aqu son cosas susceptibles de tener otros puntos de vista y, por eso, le sugerira al lector que no vea en las mas ideas terminadas, porque son cuestiones que requieren un ejercicio de reflexin y profundizacin que quizs llevara ms tiempo del que nunca llegu a tener para desarrollarlas.

Hblenos de esos artistas que no viven en Cuba y a los que antes mencion; hblenos de esa obra revolucionaria que usted defini que seguan haciendo desde fuera del pas?

Bueno, lo cierto es que se da una dualidad en ellos. No resulta difcil imaginar que algunos o muchos de esos artistas se expresen de forma poco favorable hacia el funcionario que les coart sus creaciones o que intent, quizs, imponerles un determinado criterio artstico; pero tampoco es difcil comprobar que, en la materializacin de sus obras, esos artistas son profundamente cercanos al arte que los pueblos y la Humanidad necesitan para poder crecer como sociedad colectiva y universal.

En este punto, debo apuntar que de todas las cosas que pudiera decir en esta conversacin, sta es la ms sensible al error de mi parte, porque cuando yo hablo con Tamayo o Segundo Planes, incluso en Estados Unidos, ellos, a pesar de vivir en ese pas, se sienten realizados con sus obras como si el punto de partida fuera Cuba, como si las hubieran hecho en Cuba.

Es algo muy difcil de explicar porque est ms en lo que ellos me explican y me transmiten con sus creaciones que en lo que yo pueda teorizar.

S afirmo que lo ms importante del artista, independientemente de que se le identifique con la Revolucin cubana, la sandinista, la venezolana o la guatemalteca (si hubiera triunfado) es que su obra trascienda su tiempo y que le proponga a las generaciones futuras un goce esttico que lleve aparejado la necesidad de reconocer al ser humano como la mayor de las prioridades, como el centro de todas las cosas, el objeto ltimo de todas de las luchas.

Pues bien, esas obras no se hacen desde la Revolucin cubana o desde el capitalismo feroz, ni siquiera desde las engaosas socialdemocracias, se hacen desde el pas o desde la ciudad que los artistas tenemos dentro.

Por eso es que digo que esos artistas, aunque vivan en los Estados Unidos, son artistas tremendamente revolucionarios, porque sus propuestas son inmensamente humanistas y estn hechas con la intencin de contribuir al crecimiento espiritual de la gente. En definitiva, opino que sus creaciones siguen llevando a Cuba en ellas.

Cmo es la relacin de esos artistas que se fueron con los que se quedaron en Cuba?

Es particular en cada uno de nosotros.. En mi caso, mis amigos artistas emigrados siempre han sido muy respetuosos con mi decisin de quedarme en Cuba; simplemente no hablamos de ese tema. Cuando estamos juntos hablamos de los materiales que usamos en nuestras obras, de la tecnologa que hemos incorporado a nuestro trabajo, de cmo y dnde viven nuestros hijos; tambin de la habitacin que compartimos en la residencia del Instituto Superior de Arte... No se habla de la ideologa que nos mantiene en un lado o en otro porque tal parece que no pas nada.

Aqu me parece importante resaltar el hecho de que hubo dos momentos; al principio de la dcada de los 90, la ida de algunos artistas de Cuba s constituy un reclamo para la prensa de los pases capitalistas; hoy, no ocurre eso, tampoco en Cuba. En este sentido, los que estn al frente de la Cultura en Cuba estn cada vez ms conscientes de que el que no quiere estar en el pas puede marcharse si as lo quiere.

Por otro lado, los enemigos de la Revolucin ya no pueden ocultar que cuando logran que un artista abandone Cuba, lo que les aseguran son dos o tres meses de escndalo en la prensa y de ganancias para los magnates que se ocupan en ello. Luego, el artista se queda hurfano, solo y olvidado en un mundo que no es el suyo.

Si intentamos dibujar el camino por el que debe transcurrir el futuro de la cultura y el arte en Cuba es imposible que no se eche una mirada al ltimo Congreso de la Unin de Escritores a Artistas Cubanos (UNEAC), cul es su anlisis de este Congreso y cmo cree que influirn sus discusiones en el movimiento artstico y cultural de Cuba?

Bueno, volvemos a entrar en un tema difcil. En primer lugar me gustara expresar mi absoluta admiracin y respeto por el actual presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, cuya obra literaria valoro y estimo mucho. Digo esto porque no me gustara que la reflexin que har sobre este Congreso recaiga sobre l como responsabilidad suya.

Entrando, pues, en materia, mi opinin es que ese Congreso tuvo un defecto que fue el de estar cerca de los intelectuales cubanos de mucho prestigio, pero lejos del creador que no se conoce, de ese fondo de la cultura cubana que es el arte primario que hace el poeta o el artista plstico que afrontan su segunda o tercera obra, desde el total anonimato. Creo que esa relacin con el artista joven se trat de una manera fra y distanciada.

Mis palabras no deben traducirse como que este ltimo fue un Congreso de lite porque no lo veo as. Creo que, quizs, los intelectuales llegaron con una cierta fatiga provocada por los problemas de la cotidianidad y que no se predispusieron, salvo en el caso de Eusebio Leal, a hacer las propuestas valientes que yo al menos esperaba.

Llamo la atencin sobre el hecho de que no niego los aspectos de avance que tuvo el Congreso; lo que ocurre es que considero que mi papel est en no pasar por alto los que no lo fueron.

En medio de esta idea que desarrollo, tengo que aadir que la presidencia de la UNEAC en manos de Miguel Barnet es algo muy positivo para la cultura cubana. Conozco su compromiso y confo en que trabajar para que las instituciones culturales de Cuba abran cada vez ms espacios en donde los artistas planteen cuestiones polmicas y se expresen en torno a ellas.



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