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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2008

A un ao de las elecciones presidenciales: etapa de definiciones

Alexis Meza Snchez
Arena Pblica


Falta poco menos de un ao para las prximas elecciones presidenciales, y el panorama se ve an difuso. Un reciente estudio de la UDP seala que los chilenos han reforzado su visin estatista, en atencin al apoyo que prestan a la creacin de una AFP estatal, a la administracin del Estado del sistema de transporte pblico y a la regulacin estatal en educacin y salud.

Este giro hacia el Estado (que en realidad no es nuevo), nos sirve de contexto para analizar el panorama electoral de cara a las prximas elecciones presidenciales y la necesidad de establecer una nueva agenda progresista, democrtica y popular.

Todo parece indicar que la derecha marchar unida tras la figura de Sebastin Piera. Este ltimo ya cuenta con el respaldo de los coroneles de la UDI, lo que le permiti destrabar uno de los focos de tensin permanente en dicho sector en los ltimos aos. Esto es la conflictiva relacin entre la cpula UDI (que es la que decide en nombre del partido) y el empresario. No obstante ello, el largo anhelo presidencial de Piera, debe, para sostenerse durante un ao (una eternidad en poltica), entregar al gremialismo sucesivas pruebas de blancura, a objeto de no dilapidar este apoyo. Eso no es fcil considerando la personalidad impulsiva del candidato y la energa que tendr que desplegar la UDI para no ser absorbida en su ideario como fuerza poltica por el pierismo. Sern capaces en la derecha chilena de trabajar mancomunadamente tras la candidatura de Piera dejando atrs rencillas, desconfianzas y traiciones? Ergo, la carrera presidencial no est corrida, por lo que incidir en ella an est dentro del campo de posibilidades.

Por su parte la Concertacin cierra un 2008 lleno de nubarrones. Ha visto desgajarse por la derecha y por la izquierda su fuerza parlamentaria; el gobierno solo se sostiene en el carisma, tica y empata de la presidenta, pero eso no irradia al conjunto del gobierno y adems an no se vislumbra una candidatura que se posicione con fuerza ante Piera. Pese al empeo de Frei, las ganas de Jos Antonio Gmez, el foco de atencin est puesto hace meses en la indefinicin de Insulza y en la confusa postura del PPD, acentuada tras la bajada de Lagos. El fantasma de entregarle la banda presidencial a la derecha crece y el necesario giro al progresismo, an no se instala con fuerza ni menos conviccin, en la coalicin de gobierno. Solo aislados esbozos de renovacin programtica, que no se sustentan en una coalicin slida que le d credibilidad y la voluntad de terminar con la exclusin, a la cual tantas veces se ha apelado, pero que a la hora de materializarse se acta con soberana mezquindad, configuran una suerte de guio a la izquierda a objeto de capitalizar en una eventual segunda vuelta, el apoyo de ese sector para una candidatura concertacionista. Lo que est claro es que sin el apoyo de las fuerzas de izquierda, la Concertacin no retiene La Moneda. Ser capaz la Concertacin de renovar su agenda programtica en pro de la promocin de los derechos sociales, transformacin del modelo y profundizacin de la democracia?, Cmo pretende atraer a las fuerzas del progresismo tras una quinta candidatura oficialista?

Los precandidatos del progresismo (Navarro, Teillier, Hirsch y Arrate), parecen avanzar sigilosamente en la construccin de acuerdos, que permitan desplegar una candidatura nica y un programa poltico de transformaciones estructurales de la sociedad chilena. El desafo es maysculo, considerando que algunos de ellos han declarado que no estn por levantar una candidatura testimonial, sino que pretenden irrumpir como una fuerza poltica decisiva que altere el mapa electoral. Para ello deben definir si estn dispuestos a sostenerse como fuerza poltica en el tiempo, en pro de construir una nueva mayora progresista y democrtica o en aras de capitalizar un nuevo acuerdo tctico con la Concertacin optan por apoyarla en segunda vuelta. Optar la izquierda por dar un salto estratgico de reposicionamiento de las banderas democrticas populares, reeditando las largas zancadas que diera a mediados del S. XX el allendismo?

Lo que est en juego en esta eleccin es gravitante. Por un lado, un eventual triunfo de Piera significa una profundizacin del modelo neoliberal y la concentracin grosera del poder econmico y el poder poltico. Esto es abiertamente contradictorio con el deseo ciudadano de contar con una mayor proteccin social de parte del Estado. Si bien gente de izquierda, en anteriores oportunidades, ha votado por la Concertacin en aras de parar a la derecha, esto hoy no parece suficiente. Por ende levantar una agenda progresista, democrtica y popular y dotarla de fuerzas polticas y movilizacin ciudadana capaces de promoverla y defenderla es una tarea histrica.

 

Alexis Meza Snchez -Vicerrector Acadmico Universidad ARCIS



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