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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2008

Una nueva fase se presenta en Cachemira

Txente Rekondo
Rebelin


El pasado verano, los enfrentamientos en torno a unos terrenos dieron lugar a la ruptura del gobierno local en Jammu&Kashmir (un alianza del Partido Democrtico del Pueblo (PDP) y el Congreso indio), as como a la aparicin de un movimiento de protesta que ha marcado el inicio de una nueva fase en la lucha por la autodeterminacin en Cachemira.

En este contexto se han celebrado las elecciones a la asamblea local de Jammu&Kashmir, de donde saldr el gobierno local para los prximos seis aos. Pero ms all de la dinmica electoral teledirigida por India, cabe resaltar el reordenamiento que se ha producido dentro de la lucha independentista cachemir. Si la decisin del JKLF de tomar las armas contra el gobierno indio en los aos ochenta supuso un impulso determinante para la lucha cachemir, unos aos ms tarde, y sobre todo gracias a maniobras orquestadas desde Pakistn (con el apoyo de EEUU), hizo su aparicin en escena el movimiento jihadista, como pieza para debilitar el auge de un movimiento laico y progresista como el JKLF. Esos aos, supuso la internacionalizacin de la lucha con la participacin de grupos locales jihadistas y la presencia de combatientes de otros pases, haciendo de Jammu&Kashmir uno de los focos de la actividad armada jihadista en el mundo.

Sin embargo, las protestas populares de este verano han retomado el carcter netamente local y ha optado por las vas de la desobediencia civil. Esos meses la poblacin cachemir ha lanzado un mensaje claro tanto a India como a Pakistn, independencia y libertad para Cachemira. Algunos analistas han visto cierta similitud en la nueva fase cachemir con la intifada palestina. Una protesta pacfica en su naturaleza, sin una direccin muy marcada y con la participacin de amplios sectores de la sociedad que han ido asumiendo un cierto papel dirigente, forzando al mismo tiempo a que los lderes independentistas tradicionales se posicionen en torno a esas movilizaciones.

La estrategia india se ha caracterizado por la represin y la bsqueda de fuerzas colaboracionistas locales. En ese sentido hay que entender toda la maquinaria desarrollada en Jammu&Kashmir, donde el papel de los gobernadores es el de promover y velar por los intereses indios en la zona, al tiempo que Cachemira es tratada como una colonia, y donde las tropas militares y policiales actan con total impunidad (torturas, secuestros, guerra sucia, muertes extrajudiciales), y todo ello cuenta adems con la inestimable colaboracin de fuerzas polticas locales sumisas al mandato india y prestas a disputarse las migajas de poder que Delhi les concede.

Los diferentes gobiernos de India han promovido una divisin de facto de la parte de Cachemira que ellos ocupan. As, la regin del Valle de Kashmir es mayoritariamente musulmana, mientras que en Jammu, hay zonas musulmanas pero en otras el peso mayoritario recae en las comunidades hindes. Finalmente, la regin de Ladakh, disidida en dos distritos, Kargil y Leh, uno musulmn y el otro budista. Y los resultados electorales han seguido la tnica de esa particin, y los partidos musulmanes han vencido en los distritos de mayora musulmana y lo propio han hecho los hindes en los que la poblacin dominante es de su mismo origen.

La campaa ha estado caracterizada por el llamamiento al boicot de las fuerzas independentistas, los esfuerzos indios por dar una imagen de normalidad y finalmente por la participacin de partidos locales dispuestos a seguir beneficindose de la situacin de Cachemira en su propio inters. En este sentido el escenario electoral se ha caracterizado por seguir un guin muy al uso en pases como Turqua o en otros no tan lejanos. La militarizacin ha sido una de las caractersticas, con la polica disolviendo cualquier manifestacin pacfica solicitando el boicot, y de hecho, en algunos lugares, el nmero de policas y militares superaba el de civiles, demostrando claramente que ms que ante un proceso electoral estbamos ante una operacin militar.

A ello hay que aadir las detenciones de la mayora de dirigentes independentistas (encarcelados o bajo arresto domiciliario) y los toques de queda decretados o ejecutados extraoficialmente. Es evidente que el estado indio ha puesto en marcha toda la maquinaria estatal (trayendo empleados pblicos ante el temor a la huelga de los empleados locales), con sus diferentes agencias trabajando para lograr esa imagen de normalidad. Tambin se han sumado a esa campaa buena parte de los medios de comunicacin, tanto pblicos como locales, que han ocultado cualquier llamamiento al boicot de los independentistas, y se han centrado en dar cobertura a las fuerzas colaboracionistas locales.

Los resultados electorales abren un abanico de interpretaciones. Ms all del reparto de escaos en al asamblea local, la participacin de cerca del sesenta por ciento ha sorprendido a la mayora. Los participantes en las elecciones (con escasas diferencias de fondo) han sabido dar centralidad a los temas diarios que preocupan a la mayora de la poblacin local. Las promesas de empleo para una poblacin joven con pocas expectativas laborales a pesar de su preparacin, el acceso a los servicios bsicos, o como recoga un lema local, Sadak (carreteras), Pani (agua), Bijli (electricidad).

La lectura que desde India se hace es que la democracia ha triunfado nuevamente en Jammu&Kashmir, equiparando malintencionadamente las elecciones a la asamblea local con una especie de referndum de autodeterminacin. Sin embargo, eso no es cierto y muchos se preguntan por qu estos defensores de la democracia se niegan entonces a conceder nuevamente la palabra al pueblo de cachemira para que decidan libremente su futuro?

Y es ante ese supuesto escenario donde afloran los miedos y temores de India. Por un lado, la autodeterminacin, e incluso la independencia, de Cachemira tendra efectos directos sobre otros movimientos independentistas en el noreste e incluso en el avance espectacular del movimiento naxalita, y todo ello pondra contra las cuerdas el actual proyecto indio (heredero del proceso descolonizador impulsado por Gran Bretaa)

Por otra parte, una Cachemira independiente se percibe como un riesgo a la supremaca india en Asia. Un realineamiento regional podra situar a India entre dos nuevos bloques, el musulmn (Pakistn, Afganistn y Cachemira) y el chino (Myanmar, China y Nepal), debilitando la posicin india en la escena internacional.

El movimiento independentista cachemir tambin ha tomado nota de los resultados electorales. Una primera valoracin remarca la necesidad de recuperar e impulsar el movimiento iniciado el pasado verano, conscientes de que las diferentes fases de la lucha por la autodeterminacin y la libertad de Cachemira han atravesado en el pasado altibajos. Presentar la participacin como un sonoro fracaso de las fuerzas independentistas sera un error de bulto. En algunas partes de Jammu&Kashmir la participacin apenas ha llegado al veinte por ciento, y tras la euforia electoral vendrn largos meses donde las promesas de la clase poltica colaboracionista se volvern a incumplir, aumentando el rechazo popular hacia esas estrategias.

La movilizacin popular, la bsqueda de nuevas vas de protestas como la desobediencia civil, e incluso las nuevas formas que algunos jvenes vienen poniendo en marcha desde hace algn tiempo (el uso de las nuevas tecnologas para internacionalizar la causa de Cachemira), son algunos retos que afronta el movimiento independentista cachemir.

La lucha por la libertad no ha cesado en Cachemira. Ya en el pasado, los mongoles, afganos, sikhs o dogras, intentaron conquistarles y dominarles sin lograrlo. Difcilmente podrn indios y pakistanes doblegar las aspiraciones de cachemira en el futuro. Una Azadi (libre) Cachemira, con dos pilares bsicos, libertad y derecho de autodeterminacin, es la nica frmula pausible para lograr la estabilidad y la paz en la regin, y como bien dice un dirigente independentista, la solucin es sencilla, se trata de respetar las aspiraciones del pueblo cachemir.

La llamada comunidad internacional debe respaldar las justas aspiraciones cachemires, e India debe comprender que la poca del bilateralismo (rechazando la participacin de terceros actores) ha fracasado. Si la poblacin de Cachemira no toma parte activa en el proceso de paz difcilmente se podr culminar ste. Y ante los que anticipan un caos y violencia en una futura Cachemira independiente, slo recordarles que durante siglos, las diferentes culturas y religiones han convivido de forma pacfica y armnica, una situacin definida como kashmiriyat y que hasta la ocupacin y disgregacin de cachemira mantuvo su vigencia.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)



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