Portada :: Cuba :: 50 aos de Revolucin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2008

Revolucin Cubana: 50 aos
Nuevos tiempos, nuevos valores

Joseba Macas
Zazpika/Rebelin


 Detrs de la crnica de la historia que evocamos estos das, se esconde la pica de la cotidianidad, de los nuevos valores, de un proceso que apuesta abiertamente por la igualdad social, la justicia o la solidaridad humana. Detrs de estos cincuenta aos de sobresaltos y esperanzas casi siempre postergadas, se esconden las crnicas de millones de hombres y mujeres que a lo largo de este intenso perodo de sus vidas se han sentido protagonistas de su propia existencia, que han gozado de momentos de ilusin colectiva o particular y que han sufrido paralelamente desencantos, desalientos y altibajos emocionales por el desarrollo de un modelo propio e intransferible. Una Revolucin tambin es eso: un fenmeno intenso de la naturaleza social que no deja indiferente a nadie. Pura dialctica en transformacin permanente. Y en estas siempre ajetreadas dcadas de lucha, compromiso y contradicciones a flor de piel, los ciudadanos-as cubanos-as han aprendido muchas lecciones y formas de conducta que, en su pluralidad, explican mejor que cualquier manual la sociedad cubana de este 2009, cincuenta aos despus del histrico e inolvidable recibimiento de los barbudos en las calles de La Habana.

Tiempo de Sueos.

Si Hemingway hubiera estado all seguro que habra dicho que la capital era una fiesta. Porque lo era. En la madrugada del 1 de enero miles de personas se lanzaron a destruir parqumetros, mquinas traganquel, los casinos de los hoteles Plaza, Deauville, Sevilla Una reaccin natural y espontnea ante las apuestas del infierno que acababan con los nfimos sueldos populares. El propietario de Tropicana, al observar el casino de su paraso bajo las estrellas, expres con manifiesto humor criollo: Aqu, dando al pblico pan pero sin mantequilla. La mantequilla, claro est, no era otra cosa que el juego, abolido en una de las primeras medidas revolucionarias. Das inolvidables para los cubanos-as que lo vivieron y que lo cuentan cndida y dialcticamente a todos los visitantes de la Isla. Luego vendra la reduccin del precio del telfono y los alquileres de las viviendas, la confiscacin de los bienes robados al pueblo, la Reforma Agraria, las nacionalizaciones de los grandes trust norteamericanos El sueo existe y es real en la tierra. Las grandes mansiones de barrios capitalinos como el de Miramar, abandonadas por sus dueos en viaje sin retorno hacia Miami, se convierten en escuelas, centros de investigacin, museos populares Tiempo de movilizaciones, de despedidas de los jvenes alfabetizadores al campo, de aquella infamia llamada patria potestad difundida por los sectores catlicos ms reaccionarios y que causara miles de separaciones familiares, de educacin para todos (negros, blancos, verdes y azules) con refuerzo alimenticio, de trabajo voluntario para limpiar la cuadra, ayudar al vecino a terminar su casa, de horas extra en el trabajo entregadas al sueo colectivo Y tiempo de marchas y manifestaciones, dcadas oyendo a Fidel hablando en la Plaza enamorando a la concurrencia (P lo que sea, Fidel, p lo que sea), de defensa de la Revolucin ante el anuncio de ataques enemigos y atentados, de organizacin democrtica directa en los barrios, en las calles, de escuelas de campo combinando el trabajo manual y el intelectual para la formacin ntegra de las personas Es difcil entender entonces que en Cuba el paso de los ciclones o huracanes no cause apenas vctimas mortales, frente a los trgicos datos de su entorno regional, y que el Gobierno destine tantos recursos a la proteccin de la vida humana? Por qu la sociedad cubana sigue siendo tan solidaria y abierta todava hoy, an incluso habiendo vivido situaciones tan extremas como aquella sovietizacin de la burocracia y de la cotidianidad o un Perodo Especial que dej herida su alma y posibilit la reaparicin de fenmenos aparentemente superados como la mercantilizacin de las relaciones o el individualismo?

La respuesta, ms all de las patologas sociales y de los riesgos de perder buena parte de los valores adquiridos colectivamente desde 1959, sigue estando en la intensa historia cotidiana de estas cinco dcadas en las que, pese a los flujos y reflujos de la marea, se ha ido construyendo un modelo de relaciones sociales distinto y esencialmente humano.

Cuba Libre.

Los millones de cubanos-as que han vivido en su pas en estos cincuenta aos han conocido la idea del hombre nuevo soada y practicada por el Ch, han mostrado qu es la ternura de los pueblos abrazando la causa de Vietnam o la lucha por la liberacin en distintas geografas de Amrica y Africa, han vibrado con los xitos internacionales de su diplomacia o su deporte, han llegado en un altsimo porcentaje a cursar estudios superiores situando en la actualidad a Cuba entre los pases con mayor nmero proporcional de licenciados universitarios, han disfrutado de un sanidad gratuita que atiende y protege su evolucin biolgica desde el da de su nacimiento Y tambin han abierto sus puertas a estudiantes y refugiados polticos provenientes de distintas geografas, han creado escuelas internacionales para formar mdicos y tcnicos del Tercer Mundo, han recibido y lo siguen haciendo a los nios ucranianos afectados por la tragedia de Chernobil, han curado la falta de visin de centenares de miles de latinoamericanos sin recursos desplazados de forma gratuita a la Isla gracias a la dulcemente denominada Operacin Milagro, han acudido a ayudar a pueblos sometidos al rigor de la naturaleza o han visto con orgullo cmo su Gobierno ofreca su apoyo tcnico y humano a Estados Unidos ante situaciones como la vivida en el 11-S o tras las inundaciones de Nueva Orleans, respondidas siempre con el rechazo de la prepotencia Y ahora, actualmente, cincuenta aos despus, la Revolucin sigue exportando solidaridad a manos llenas pese a sus dificultades internas: miles de mdicos y profesionales de la salud cubanos trabajan en pases de Amrica Latina, Asia y frica entre poblaciones que, en muchos casos, no han visto nunca un doctor y menos an han tenido la oportunidad de acceder a una consulta Es extrao entonces que este pequeo pas insular, con poco ms de once millones de habitantes y ubicado a doce millas de las costas estadounidenses, cuente con tantos apoyos y carios nada disimulados en todo el mundo? El triunfo de la Revolucin signific un antes y un despus en la historia de Amrica Latina. En todo el continente se abri la puerta de la esperanza al observar cmo era posible comenzar a construir un modelo social diferente sin explotadores ni explotados. Sin Cuba nada sera igual continan pensando hoy millones de trabajadores y campesinos desde el ro Grande hasta el Cabo de Hornos. Y el nuevo mapa poltico del continente de la esperanza, como lo llamara Salvador Allende, sigue llenando de puntitos rojos su orografa. En el Malecn habanero, a estas horas y pese a quien pese, se dibuja una enorme sonrisa colectiva.



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