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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2009

Cuatro jvenes cubanos opinan sobre la Revolucin cubana
La Revolucin cubana a sus 50 aos: retos del socialismo

Rebelin


Ariel Dacal

Julio Antonio Fernndez

Julio Csar Guanche

Diosnara Ortega

Creemos que la historia vivida en Cuba nos ha legado advertencias revolucionarias al presente.

Por ello, podemos entender el precio, las dificultades, los retrocesos y las ampliaciones de la libertad como un ideal concreto; la fuerza y la fragilidad de las utopas; la precariedad de la fe, cuando es indiscutida y su estril soberbia; el carcter insaciable de la libertad: cuando se vive reclama cada vez ms libertad.

Entendemos que la revolucin es la ampliacin de cada libertad conquistada.

Convencidos de que la promesa del socialismo consiste en que la libertad nacional, social y personal son contenidos de una nica libertad, y que es una moralidad de la libertad, de la justicia y de la dignidad humanas, en lo que sigue respondemos, los cuatro firmantes, las mismas dos preguntas.

A pesar de no haber vivido el triunfo revolucionario de 1959, la herencia de lo que signific aquel proceso revolucionario, nos llega a los jvenes no solo a travs de la memoria histrica, sino tambin mediante la materializacin de sus realizaciones.

Para ti cules fueron las realizaciones de esta revolucin y de su proyecto socialista?

Diosnara Ortega:

Desde el punto de vista del anlisis histrico de las contradicciones y luchas que el proyecto de transicin socialista ha vivido, ms bien de una parte de ellas, selecciono el que para m fue uno de los logros fundamentales de la revolucin de la revolucin, no del socialismo que potenci la base del proyecto de transicin socialista: el poder del pueblo. La unidad social que generaron las circunstancias de los primeros aos de la revolucin, y el poder con que cont en parte esa unidad, fue una ganancia para la construccin de un proyecto participativo, inclusivo, de justicia social, que pretendiese alcanzar la soberana nacional al tiempo que la individual.

Es muy difcil hablar del socialismo cubano, en todo caso tendramos que hablar del proyecto de transicin socialista, el cual no ha sido evolutivo, como no lo es el socialismo ni ningn modo de produccin social. Los saltos y retrocesos de este proyecto han estado influidos tanto por las condiciones del medio externo en el que se intenta producir este modo social de existencia, como por sus luchas internas. La transicin es eso: un perodo de luchas intensas que se produce dentro y en contra de un modo de ser y hacer; en el cual el mvil de todas las relaciones sociales es el capital, el valor de cambio.

Cmo luchar contra la cultura del utilitarismo, contra la naturalizacin del consumo capitalista, contra las creencias de la supervivencia, de la superioridad? La Revolucin cubana ha intensificado estas luchas en su intento de transicin, sobre todo desde sus polticas. Esto ha sido un paso de avance, pero sobre todo a nivel institucional. Qu pasa con la cultura de esas instituciones, qu pasa con la cultura de las personas que constituyen esas instituciones: desde la familia hasta el Estado?

Ariel Dacal:

Este tipo de interrogantes es cada vez ms frecuente. Es lgico por dos razones, de una parte, porque 50 aos es tiempo suficiente para reconstruir un pasado, evaluarlo, repasarlo, mxime cuando el proceso refiere a uno de los ms importantes intentos emancipadores de la historia reciente. De otra parte, porque la Revolucin cubana necesita repensar sus formas socialistas, lo que responde al agotamiento de algunas zonas del socialismo cubano y al carcter de permanente superacin de si misma que debe tener toda revolucin.

Al pensar la revolucin socialista cubana en trminos de aportes hay que destacar, como primer asunto, la osada de plantearse la construccin del socialismo en las condiciones y entorno de Cuba como pas; y vinculado a ello, su capacidad de demostrar que es posible intentar un ordenamiento social con explcito carcter anticapitalista frente a las puertas del epicentro capitalista mundial y enfrentando su arrogancia manifiesta en todo momento contra tal intento. Esto ha sido posible porque el socialismo cubano se enraiz en la dignificacin de los oprimidos, los excluidos, los vilipendiados, porque los despert a la conciencia pblica colectiva y obr un colosal cambio social que cubre desde la instruccin y la educacin del pueblo, la inclusin de sectores preteridos como las mujeres y los negros, la atencin de las condiciones de salud de millones de personas, determinadas nociones de participacin social, hasta la internacionalizacin del nombre de Cuba, con sustancial reconocimiento moral, pues asumi la libertad de los oprimidos de otras partes del mundo como condicin de su propia libertad.

Julio Csar Guanche:

En 1959, la Revolucin cubana trajo al mundo un bello ejemplar de socialismo utpico.

Los cubanos se enfrentaron a las leyes de bronce de la cultura poltica del momento: sin azcar no hay pas; aqu se puede hacer una revolucin sin el ejrcito o con el ejrcito pero nunca contra el ejrcito, la poltica es la segunda zafra del pas, nada se puede hacer en Cuba sin el reconocimiento de los Estados Unidos, entre otras muchas ideas firmantes del status quo: la economa monoproductora, la corrupcin de la poltica a manos de las armas y del peso cubano y la subordinacin nacional a los Estados Unidos.

El triunfo revolucionario venci esas distopas y distribuy entre millones de seres el capital de la vida: pan y dignidad. La Revolucin tradujo la poltica al habla popular: la de sujetos crecidos en cantidad y cualidades a la vida. Materializ antiguas utopas: la historia como un fruto dilecto de la voluntad, la abolicin forzada del mercado, la bsqueda de acabar con las jerarquas sociales, la emergencia a lo pblico de las clases antes aprisionadas por la dictadura del hombre y del dinero. En ello, produjo otro universo: el de una ciudadana universal con expectativas de ejercer en efecto la poltica como control soberano del curso de la propia vida.

El proyecto de 1959 realiz en la tierra cubana gran parte del enorme ideal de Rousseau: ciudadana universal, soberana popular y justicia social. Cincuenta aos despus redescubre que una revolucin no es una meta en s misma, que todo lo conquistado ha de ser reconquistado, que renovarse es la nica manera de continuar.

Julio Antonio Fernndez:

El socialismo cubano ha sido original, aunque haya tenido y siga sufriendo los males del dogmatismo sovitico, aunque haya tenido momentos de cercana a las formas polticas e ideolgicas asiticas, especialmente chinas. Ha sido original porque naci como hijo privilegiado de un proceso revolucionario nacional y popular, que transform en el mismo fervor de las primeras luces de la Revolucin triunfante, las reformas democrticas propias del nacionalismo de corte social acumuladas durante toda la Repblica Neocolonial, en postulados del socialismo marxista.

Pero en esa bsqueda hered tambin el marxismo-leninismo sovitico, por s mismo problemtico porque contena, en el momento de su mayor influencia institucional en Cuba, los grmenes malignos del totalitarismo, el dogmatismo, el manualismo, el oportunismo y el burocratismo.

El Socialismo cubano aport, sin embargo, una manera autntica de relacionarse con el Tercer Mundo y sus gestas anticolonialistas e
independentistas, no alineada a los dictados europeos socialistas.

El Socialismo de Cuba se ha desarrollado en el contexto del Tercer Mundo, demostrando las potencialidades de los pueblos humildes para la lucha por la libertad. A la misma vez se ha tenido que sobreponer ante los lastres del sentido comn burgus, que ha campeado en Cuba por ms de un siglo y que se obstina en permanecer entre nosotros, con su fresca cara globalizada.

Nuestro Socialismo ha luchado contra la pobreza, contra el capitalismo, contra el imperialismo y sus peores modales guerra y terrorismo, contra el inmovilismo de la burocracia estatal, contra la incultura poltica, contra el oportunismo de los supuestos extremistas, contra la mnima oposicin interna y la gran oposicin externa, contra los fantasmas de la plaza sitiada, que no nos permiten creer en nuestras fuerzas para ser ms libres.

Hemos aportado la belleza de un pueblo entero, de mujeres y hombres hechos a sangre y fuego, a bloqueo y milicia, a escasez de cosas y abundancia de prudencia y fe en la justicia ganada.

Qu necesita el proyecto revolucionario cubano para ser ms socialista?

Ariel Dacal:

Al hablar del socialismo como asunto de presente y futuro es necesario pensar las formas socialistas en Cuba, y hacerlo de manera pblica, no solo en clave de inventario de problemas sino en clave propositiva. Tenemos que discutir pblicamente qu entendemos por socialismo y cmo lograr que este sea ms efectivo en la bsqueda de una alternativa anticapitalista, lo que significa toda la justicia social posible. El acumulado de instruccin, cultura, capacidad tcnica, sentidos y conocimientos sobre la poltica creado en el pueblo est subutilizado y en algunos casos desperdiciado. Para revertir esa situacin se hace necesario cambiar cualitativamente las formas de la participacin de la gente en la gestin y control de su vida cotidiana, individual y pblica, laboral y comunitaria. Eso llevara a discutir las formas concretas para lograr una mayor socializacin de los procesos polticos y econmicos (participar en la definicin del problema/necesidad, en la elaboracin de la solucin, en su evaluacin y en su control).

Es necesario mayor compromiso popular y este solo ser viable desde una incidencia directa de las personas en la vida pblica. Esto no ser por obra divina ni por decreto, es necesario ensayar otras formas socialistas para la produccin y la poltica: cooperativas, autogestin y cogestin, descentralizacin de los poderes locales con capacidad real para incidir en la vida de la comunidad. El debate en clave socialista implica, de modo imprescindible, analizar las modificaciones de manera integral e integradora, la poltica y la economa de conjunto. Los debates hoy tienen que ser polticos y no administrativos, de reflexin colectiva y no de consignas incrustadas a la realidad. Solo con la prctica concreta de relaciones socialistas de produccin (material y espiritual) ser viable la recreacin de valores socialistas en Cuba.

Julio Antonio Fernndez:

Necesitamos que el ejemplo del Che se haga presente. Necesitamos coherencia ideolgica en nuestros dirigentes, en nuestras instituciones, en nuestras leyes y discursos cotidianos.

El Socialismo es ms que una barricada de combatientes firmes, debe ser la bsqueda de la felicidad en justicia, sin capitalismo, sin discriminacin, sin pobreza, sin guerra, sin desigualdad. Necesitamos cada da ms democracia, mas poltica hecha por el pueblo y para el pueblo. Necesitamos radicalizar la Repblica, la soberana popular, los mecanismos populares de realizacin y control de la poltica.

El Socialismo cubano debe evitar caer en las garras de terciopelo del reformismo, debe alejarse de los susurros que le dicen que basta con hacer dos o tres cambios de tipo liberal para contentar al pueblo. El Socialismo se debe rehacer en Revolucin y la Revolucin no puede ser una piedra inmvil e incorregible. Conservar el Socialismo es la nica forma de conservar la Revolucin, esta no se mantendr en un capitalismo subdesarrollado como el que algunos esperan para Cuba.

La independencia es imprescindible, si esta es la de decidir soberanamente las mejores vas de salvar el Socialismo que nos har ms libres y ms felices. La soberana es indispensable, si la ejercemos como pueblo para darnos las formas polticas y jurdicas ms revolucionarias, ms socialistas, ms liberadoras.

Diosnara Ortega:

Lo que al principio menciono como el gran logro de la revolucin en la coyuntura de sus primeros aos para la transicin socialista, es hoy, a mi entender, su gran debilidad: el poder del pueblo. La participacin dentro del proyecto de transicin socialista cubano debe ser una participacin con poder real y colectiva, no solo individual. Nuestro proyecto tendr que saber mantener los logros alcanzados en trminos de polticas, pero deber transformar los modos en que se construyen y usan esas polticas. Tambin habr que romper con los modelos verticalistas desde los cuales ninguna participacin socialista es posible. Es necesario salir de la trampa de la representatividad cuando esta, por la va de la selectividad tiende a impedir mecanismos de participacin y de poder directo de la ciudadana.

Otro de sus retos permanentes es el llevar a cabo, como parte de la transicin, una consiente resistencia a la colonizacin cultural. El proyecto cubano ha tenido que luchar al menos contra dos tipos de colonizacin: la del capitalismo y la del socialismo llamado real. Esta lucha contra la colonizacin necesita del ejercicio de un pensamiento crtico colectivo. Para propiciar este tipo de pensamiento sin el cual no es posible romper con la cultura del capital tendremos que reformular el tipo de poder que construimos en todas nuestras relaciones sociales: el poder establecido entre los hijos y los padres, el poder entre el maestro y los alumnos, el poder entre el Estado y el pueblo, por solo mencionar tres ejemplos.

Nuestro proyecto de transicin ha sido osado, pero debe serlo todava ms. Su osada debe mezclarse con la confianza, con la belleza del otro que tendr que ser nuestra. Saber sumar, saber amar, saber compartir, saber dialogar, saber abandonar: todo esto ha aprendido nuestra transicin socialista y todo esto tendr que seguir aprendiendo.

Julio Csar Guanche:

En 2009, los herederos de Rousseau defendemos un socialismo renovado. Imaginamos tambin un bello ejemplar de socialismo utpico, nacido de las voces de nuestros mayores y de sus historias de vida, y de nuestras propias voces y biografas.

Para ello redescubrimos las palabras, las liberamos del claustro que les forj su historia. Redescubrimos que socialismo significa socializar los medios de producir la vida yquecomunismo es sinnimo de poder definir el significado de la vida.

As como queremos que el verbo se haga carne, queremos que la ideologa se haga prctica. Entonces, comprendemos: redescubrimos que es necesario entender aquello que queremos abolir.

Porque queremos abolir el capitalismo, entendemos cmo su sistema se reproduce con el rgimen del trabajo asalariado pues mantiene la lgica del capital; cmo la organizacin del sistema productivo es asimismo una forma de organizacin poltica; cmo la realidad de la explotacin no es la distribucin desigual de los bienes, si no la imposibilidad de decidir, por parte de quienes la producen, tanto de las condiciones de la produccin como del destino de ella.

Porque queremos el socialismo queremos redescubrirlo en la organizacin de la produccin, en el trabajo libre y asociado social, cooperativo y autogestionado; en la forma en que los logros sociales deben estar encajados en los logros polticos: que ms salud y educacin sean a su vez ms participacin popular y ms libertad individual; que la progresiva abolicin de la explotacin sea la eliminacin de la pobreza, pero tambin de la enajenacin, como quera el Che Guevara.

Porque queremos el comunismo lo reencontramos como el proyecto ms desmesurado de afirmacin de la libertad humana jams concebido: como la utopa de la autonoma personal y colectiva, como el proyecto de la emancipacin de la servidumbre de la poltica hecha por otros y del trabajo regido por otros.

Pero tambin viceversa: porque queremos inventar y afirmar la forma en que queremos vivir es que defendemos el socialismo y el comunismo para Cuba. Porque somos diferentes, porque la diversidad es nuestro patrimonio, porque no queremos mentir, porque queremos comer y pensar, porque queremos vivir segn nuestros ideales, porque defendemos el radicalismo de nuestra individualidad, y sabemos que ella se hace plena solo en lo social, porque queremos vivir con los otros, por todo ello, defendemos el socialismo y el comunismo.

Julio Antonio Mella deca que entre el hombre y la naturaleza se interpone el capitalismo. Queremos evitar al mediador y reunir al socialismo la civilizacin, con la naturaleza; queremos el comunismo como la socializacin de la utopa, no como el rgimen que la distribuye, sino como el espacio donde se inventa y se practica en comunidad.

Contra las leyes de bronce de la historia y del presente, reafirmamos el socialismo de la utopa, pues tenemos pasin idntica por el goce de la belleza y por el gozo de la justicia como los que hicieron la utopa de 1959.



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