Portada :: Cuba :: 50 aos de Revolucin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2009

Salud a la revolucin cubana por los prximos 50 aos de combate!

Nstor Kohan
Rebelin


Por qu reflexionar, celebrar, saludar y escribir sobre los cincuenta aos de la revolucin cubana? Se trata acaso de un cumpleaos?

Sinceramente las efemrides no son lo que a nosotros ms nos interesa ni lo que ms nos simpatiza. En la batalla de las ideas y en la lucha por la hegemona lo que define es el contenido poltico, no el calendario. Ya tuvimos oportunidad de lidiar, tragar amargo y hacernos bastante mala sangre con el cumpleaos light y descafeinado del Che en junio de 2008, cuando algunos oportunistas y acomodaticios que siempre van nadando con la onda del momento aprovecharon para llevarle flores y rendirle tramposo homenaje como una manera de cerciorarse de que se trataba de un cadver, prestigioso y con mucho marketing, pero cadver al fin de cuentas. Un muerto servido y condimentado al gusto del buen nostlgico. Como si eso no alcanzara, congelado en el bronce de una estatua que, faltaba ms, no poda llevar fusil... no vaya a suceder que a nuevos jvenes se les ocurriera continuar con su ejemplo insurgente en el siglo XXI!

No se trata entonces de festejarle el cumpleaos a nadie, ni a los hroes individuales ni tampoco a un proceso social colectivo, entraablemente querido y admirado, como es la revolucin cubana. Si as fuese, cincuenta aos representaran la madurez, el sentar cabeza, el inicio de la vejez y el ocaso (en este caso el comienzo del declive de un proceso de cambio).

Acaso eso estamos conmemorando? De ningn modo! No lo permitiremos!

La revolucin cubana que nos enamor y a la que seguimos queriendo intensamente con la cabeza y el corazn no es la del realismo, la geopoltica ni la madura razn de estado.

Como lo hemos expresado durante aos en la prctica poltica cotidiana y en las filas de varios colectivos militantes defensores de la revolucin cubana, en la formacin poltica del movimiento de Ctedras Che Guevara de Amrica Latina, en libros, artculos y ensayos, para nosotros la sola mencin de Cuba, de la revolucin socialista y de Fidel, significan algo bien preciso y determinado. Cuando nos hablan de ellos nos vienen a la mente dos procesos inseparables y entrelazados: rebelin y revolucin. Ninguna de las dos, creemos, pueden ser recluidas en el polvoriento bal de los recuerdos ni en el triste museo de homenajes a un pasado glorioso

La revolucin cubana es hoy debe serlo sinnimo de resistencia al imperialismo y persistencia en el intento por defender las conquistas culturales y los derechos sociales de la transicin al socialismo, junto con la indisoluble unidad de liberacin nacional y perspectiva anticapitalista.

La vitalidad de la revolucin cubana tiene que ver con el futuro, no con la nostalgia complaciente y los suspiros traicioneros de aquellos buenos viejos tiempos que se han ido y ya no volvern.

El ejemplo de la revolucin cubana, prisma de las esperanzas ms ambiciosas, los deseos ms indomesticables y las rebeldas ms osadas, es el de la recreacin permanente de los proyectos de cambios radicales. Nada ms lejos de ese horizonte que la burocracia, la corrupcin, el enriquecimiento, la diferenciacin de clases y el mercado, como alert Fidel en su clebre discurso pronunciado en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005.

La dignidad de la revolucin cubana, la de su pueblo y la de su direccin poltica histrica, se ha ganado con justicia en la confrontacin con el imperio ms poderoso de la tierra.

Esa es la Cuba que admiramos, respetamos, queremos y defendemos. Lo hicimos, lo hacemos y lo seguiremos haciendo.

No una revolucin jubilada, cansada y exhausta, atada a la razn de Estado y a los compromisos con diversos gobiernos burgueses de la regin (como fue el triste e indecoroso final de la Unin Sovitica).

Cmo sintetizar entonces medio siglo de revolucin? Quizs con pocas pero entraables palabras: dignidad, hereja, originalidad, audacia, osada, autoestima popular, tozudez, patriotismo, internacionalismo, tica, cultura y subjetividad comunista.

Qu signific histricamente la revolucin cubana?

A nuestro entender, la recomposicin del espritu de ofensiva de los aos radicales de la dcada del 20, opacados por la sombra gris y mediocre de hegemona stalinista y populista durante casi treinta aos.

Recuperar hoy ese mismo espritu de ofensiva, ochenta aos ms tarde que Maritegui, Mella y Farabundo Mart y cincuenta aos despus de aquel heroico ingreso del Ejrcito Rebelde en La Habana, es la gran tarea de una nueva generacin continental. Tarea que slo podr concretarse en aguda e impiadosa disputa contra los viejos y los nuevos reformismos. Los mismos reformismos que en su momento insultaron a Maritegui y condenaron el asalto al cuartel Moncada en nombre de la supuesta falta de condiciones para la lucha. Un leitmotiv que reaparece peridicamente... dcada tras dcada...

Espritu de ofensiva, bien, pero ofensiva contra qu y contra quin? Contra el capitalismo, contra el imperialismo, y contra las corrientes ideolgicas que los legitiman (principalmente el posmodernismo, pero tambin el posestructuralismo y el posmarxismo). Sin embargo no slo contra ellos. Tambin contra quienes apuntan con lenguaje seductor, edulcorado y engaoso a revertir los logros de la revolucin cubana restaurando paulatinamente los trillados mecanismos mercantiles y en definitiva el capitalismo.

S, de eso se trata, de recuperar la ofensiva tras la internacin en terapia intensiva durante un cuarto de siglo para los proyectos revolucionarios!

Y en ese camino, vertiginoso y arriesgado pero apasionante, aprender de la revolucin cubana y de su liderazgo histrico. O acaso Fidel y el movimiento 26 de julio, junto con todo el pueblo cubano, hicieron la revolucin siguiendo los consejos de alguien? Respetaron acaso el Ejrcito rebelde y todos los jvenes que lo integraron y acompaaron la geopoltica de otros estados? El primero de enero de 1959 se privilegi, quizs, las necesidades diplomticas de pases amigos?

No! Definitivamente, no. Fidel sigui su propio camino. Por eso triunf. De eso se trata, de adoptar y aplicar su mtodo de anlisis y actuacin de aquel entonces. Hoy necesitamos independencia mental. No ceirnos a los consejos de nadie. No diagramar nuestra agenda poltica y nuestra estrategia de confrontacin a largo plazo atando nuestras luchas a los compromisos coyunturales de ningn ministerio de relaciones exteriores, incluyendo los de los estados amigos y hermanos. Igual que hizo Fidel para poder triunfar. La revolucin cubana ha sido y es una excelente maestra. Esperamos haber aprendido la leccin que nos ense.

Recuperar entonces y reactualizar el internacionalismo militante, el latinoamericanismo apasionado y la independencia mental.

No dejarnos atrapar por los espantapjaros del macartismo ni por los cantos de sirena de ese reformismo putrefacto y recalentado, que sigue oliendo tan mal a pesar de que nos lo quieren presentar con envolventes perfumes.

La significacin de la revolucin cubana tuvo y tiene entonces alcance mundial.

Cmo entender la radicalidad del movimiento afrodescendiente en Estados Unidos obviando la relacin de las panteras negras con la revolucin cubana? Puede tal vez desconocerse la influencia de Fidel y el Che sobre los jvenes rebeldes del 68 europeo? Y la solidaridad con Vietnam? Quin puede borronear la presencia solidaria de la revolucin cubana en la liberacin de Angola y el fin del apartheid sudafricano? Y la insurgencia latinoamericana? Cmo comprender la teora de la dependencia, la pedagoga del oprimido, la nueva novela y el nuevo cine latinoamericano o la teologa de la liberacin sin el terremoto de 1959?

Ningn continente qued al margen del huracn sobre el azcar.

Nuestro campo de batalla abarca todo el mundo, insista Fidel cada vez que poda. Nosotros seguimos creyendo en eso. Est mal?

Que la revolucin cubana no abandone ese internacionalismo resulta esencial para su supervivencia. No es la poltica diplomtica del buen vecino la que frenar la voracidad y la agresividad del imperialismo sino la emergencia de nuevas luchas radicales y el fortalecimiento de las que ya existen.

Seamos claros en este sentido y evitemos cualquier posible ambigedad. Nos repugna el lenguaje de los eufemismos y las medias tintas. Slo la verdad es revolucionaria. Hoy ms que nunca hay que apoyar las luchas de la insurgencia en Amrica Latina como la mejor manera de solidarizarnos y defender la revolucin cubana. Para que Cuba no siga peleando solita frente al imperio ms poderoso de la Tierra hacen faltan nuevas resistencias. Y cuando hablamos de insurgencia nos referimos explcitamente a la mexicana y a la colombiana, pero principalmente a sta ltima, bastante ms poderosa y mucho ms radical que aquella otra (no casualmente mucho ms demonizada desde el macartismo yanqui y sus medios de masivos de manipulacin que pretenden asociarla con el narcotrfico o deslegitimarla llamndola terrorista). A no engaarnos, compaeros y compaeras. Cada golpe dado por la insurgencia contra los gringos en Colombia resulta infinitamente ms solidario con la revolucin cubana que mil turistas que pasean bronceados y se toman fotos por las playas de Varadero.

Cuba y su revolucin, tan querida y tan admirada por todos nosotros, no pueden ni deben abandonar a los movimientos sociales latinoamericanos ni darles la espalda a las experiencias polticas ms radicales en aras del entendimiento o la convivencia diplomtica con gobiernos que, supuestamente, no atacan a Cuba.

La mejor solidaridad con la dignidad de esta revolucin caribea que hoy cumple 50 aos y con su heroico pueblo que la ha sostenido cada da y cada minuto frente a la bestia imperial, la solidaridad ms eficaz, la ms digna, la ms justa, la ms realista, consiste en continuar la confrontacin contra el capital, organizarse, prepararse para acelerar las luchas, recuperando el espritu de ofensiva de los aos 20 y los aos 60, combatiendo al imperialismo donde quiera que est.

Seamos realistas. Pisemos firme. No nos mareemos. Necesitamos ubicarnos en nuestra poca. Pues bien. Ya no estamos en el desierto de los aos 90, la situacin latinoamericana ha cambiado. Tenemos que dejar la mentalidad defensiva de aquellos aos tristes y mediocres posteriores a la cada del muro de Berln y la derrota del sandinismo en Nicaragua. La impostergable solidaridad con la revolucin cubana tiene que tener en cuenta ese dato.

En las nuevas luchas que se avecinan en este siglo XXI la bandera gloriosa de la revolucin cubana seguir flameando. En cada barrio, en cada fbrica, en cada hacienda, en cada escuela, en cada selva y en cada montaa en que se levante una nueva generacin insurgente y revolucionaria habr corazones palpitando junto a Cuba.

Estamos seguros que los trabajadores, las campesinas, los estudiantes, las mujeres, los defensores del medio ambiente, las guerrilleras, los combatientes y todos los militantes latinoamericanos por el socialismo seguirn llevando en el corazn la estrella incandescente de la revolucin cubana, junto a la alegra y al ejemplo de su pueblo.

Salud queridos hermanos y hermanas de Cuba!

Nos seguiremos encontrando en la lucha...

Hasta la victoria siempre!

31 de diciembre de 2008

Nstor Kohan es coordinador de la Ctedra Che Guevara del Colectivo AMAUTA de Argentina (http://amauta.lahaine.org) y autor del libro Fidel para principiantes, entre otros.



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