Portada :: Cuba :: 50 aos de Revolucin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2009

50 aos de Revolucin, y no paramos!

Paco Azanza Telletxiki
Rebelin


Hace unos cuantos aos, en octubre de 1994 para ser ms exacto, mientras caminaba por las calles de Santiago de Cuba avist sobre la pared de un edificio la siguiente inscripcin: 36, y no paramos! La ejecucin de la pintada se haba realizado con trazo preciso y elegante; se refera al 36 aniversario que la Revolucin haba cumplido el primer da de aquel ao en curso as como a la absoluta convencin de que est cumplira muchos ms.

Dado el momento histrico que se viva en la Isla, me sorprendi, primero, el tono desafiante de aquella frase, y, casi de inmediato, me alegr sobremanera que, en tiempos tan complicados para Cuba, un notable optimismo fuera adems la esencia del mensaje.

Recordemos que la URSS y todo el llamado Campo Socialista del Este ya haban desaparecido, y que el perodo especial golpeaba a la poblacin con toda su crudeza. Ms del 85% del intercambio comercial Cuba lo tena con los pases del Consejo de Ayuda Mutua Econmica CAME-, y, por lo tanto, casi de la noche a la maana los cubanos se quedaron sin mercados y sin fuentes donde adquirir suministros. Entre 1991 y 1993 la economa cay a ms del 35%. Con slo un tercio disponible del petrleo requerido para funcionar, la industria se resinti quedando ms del 60% paralizada, reducindose el funcionamiento del transporte en un 75%; tanto afect al suministro elctrico que ms que apagones hoy ya desaparecidos- se puede decir que hubo alumbrones; debido a la eliminacin o el incumplimiento brusco de los convenios se perdi la adquisicin de no pocos alimentos las importaciones decrecieron de 8.500 millones de dlares anuales a 1.500, provocando que la ingesta calrica de la poblacin, hoy ya recuperada, cayera de 3.000 a menos de 2.000-. Desaparecido el Campo Socialista, Cuba tuvo que guapear con un mercado tan hostil y desconocido como el capitalista, teniendo que buscar las materias primas y los medios en ese mismo mercado. Y en esas condiciones tan delicadas fue cuando el imperio norteamericano apret deliberadamente, endureciendo el bloqueo con la ley Torricelli de 1992 ms tarde, en 1996, con la Helms-Burton-, seriamente convencido de que Cuba ya no resistira durante mucho tiempo.

Pero existen infinidad de ejemplos en la historia de Cuba que invitan a ser optimistas, incluso en situaciones tan adversas como las vividas en prcticamente toda la dcada de los noventa. Es muy probable que, adems, el autor de la pintada que nos ocupa escuchara las palabras pronunciadas por Fidel a ese respecto. Desaparecida la URSS, el Comandante expres que si eran capaces de resistir durante los cinco primeros aos, entonces la continuidad de la Revolucin estaba asegurada.

Decir eso a primeros de los noventa fue mucho decir. Obedeciendo ms al deseo que a la realidad, los demcratas occidentales se regocijaron anunciando el fin de la Revolucin cubana, e incluso algunos amigos cambiaron su discurso respecto a ella. Pero Fidel saba que contaba con todo un pueblo -y qu pueblo!-, y el pueblo saba que contaba con todo un lder en el que poder confiar. Fidel nunca perdi credibilidad ante su gente. La relacin entre la Direccin y las masas sigui siendo excelente; y eso en Cuba revolucionaria siempre ha dado muy buenos resultados. Fidel tena autoridad moral para llamar a la resistencia a sus gobernados, y, contra todo pronstico enemigo, el pueblo no slo resisti sino que avanz creciendo despacio, aunque sin pausas, durante todo ese tiempo.

No era la primera vez que Fidel pronosticaba algo que rozaba lo absurdo y luego se cumplan sus previsiones. Tambin en esto existen muchos ejemplos, y este slo es uno de ellos: Cuando el 2 de diciembre de 1956 el Granma desembarc por playa Las Coloradas, la aviacin enemiga recibi con fuego a los 82 expedicionarios que zarparon en Tuxpan, matando y apresando a no pocos de ellos y dispersando al resto del dbil pero ya naciente Ejrcito Rebelde. En esas condiciones tan complicadas, mientras la prensa de buena parte del mundo daba por muerto a Fidel y al intento emancipador que l lideraba, los rebeldes que no haban sido asesinados o apresados, fueron reagrupndose poco a poco. As, el martes 18 de diciembre, el grupo de Fidel hizo contacto con el de Ral. Cuando esto hubo sucedido, luego de estrecharse en un emotivo abrazo, los dos hermanos protagonizaron un dilogo histrico:

-Cuntos fusiles traes? pregunt Fidel a Ral.

-Cinco.

Y dos que tengo yo, siete! Ahora s ganamos la guerra!

Ests palabras bien podan haber sido dictadas por el cerebro de un loco, pero lo cierto es que, poco ms de veinticuatro meses despus, la guerra fue ganada por los Barbudos. Haban pasado cinco aos, cinco meses y cinco das desde el asalto al cuartel Moncada y Carlos Manuel de Cspedes cuando, asomados al balcn del ayuntamiento de Santiago de Cuba, los Rebeldes anunciaron el triunfo revolucionario.

Era el primero de enero de 1959. La Revolucin cumple ahora, pues, cincuenta esplendorosos aos. No se equivoc el autor del rtulo callejero que tanto me llam la atencin en pleno perodo especial, hace ya ms de catorce aos. Tampoco se equivoc Fidel al pedir cinco aos de estoica resistencia; bien que vali la pena. Durante todo ese tiempo Cuba se recuper y creci caminando en solitario manteniendo viva la llama del socialismo, sin la ayuda de nadie. Una buena leccin, sin duda, un buen ejemplo para los movimientos revolucionarios de todo el mundo, especialmente de Amrica Latina, que salieron fortalecidos comprobando que el mundo nuevo que ellos anhelan y persiguen, adems de urgentemente necesario, es muy posible.

Sin la experiencia y resistencia cubana, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua hoy no seran lo mismo y quede claro que no les estoy restando mrito a lo mucho que estn haciendo-. Adems del efecto que supone tener una referencia cercana -en lo geogrfico y en lo ideolgico-, la ayuda que Cuba presta a todos esos procesos emancipadores en materia de educacin, sanidad- es sumamente importante; sobre todo en sus complicados inicios, que, en mayor o menor medida, es la fase en la que estas revoluciones se mueven todava.

Son muchos los beneficios repartidos por el afecto cubano. Somos muchos los que hoy nos alegramos por su existencia y estamos de celebracin. Bajo el colmillo siempre presto de la fiera, la Revolucin Socialista Cubana cumple aos. 50, s, y no paramos!

http://baragua.wordpress.com



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