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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2009

El timo del trabajador-capitalista
El colapso de Wall Street y la sociedad de la propiedad

Pam Martens
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El 24 de febrero de 2005, puse las noticias vespertinas para ver al presidente Bush que terminaba su tour europeo en Eslovaquia, rodeado de nios que agitaban banderitas estadounidenses. Tuve la sensacin de un escaparate de Macys para las fiestas, diseado por Karl Rove. Record una noticia reciente sobre Eslovaquia. Slo dos meses antes de la visita del presidente, Eslovaquia inici un plan para desviar nueve por ciento de los salarios de los trabajadores hacia cuentas de inversin privada repletas de acciones y bonos corporativos como alternativa al programa de seguridad social a cargo del gobierno.

Era similar a un plan que el presidente Bush haba pregonado bajo la bandera de la sociedad de la propiedad. Afortunadamente, fue una de las raras ocasiones en las que el presidente fue rechazado por el Congreso.

Actualmente en EE.UU., con las masivas prdidas de bonos y acciones corporativas y con ms de 2 billones de dlares del contribuyente repartidos por la Reserva Federal para reforzar a firmas de Wall Street en diferentes fases de insolvencia, por fin comprendemos el verdadero significado de la sociedad de la propiedad: los ejecutivos de Wall Street se escapan con las as llamadas ganancias; la gente de a pie es duea de las prdidas; la prxima generacin es duea de la deuda del rescate. En comparacin con este timo el del artista de Ponzi, Bernie Madoff, parece miserable.

El plan en Eslovaquia fue modelado siguiendo el programa establecido en Chile en 1980, y despus en 28 otros pases. Segn estudios actuariales de los planes en Chile y Mxico, fue una operacin de despojo de activos que permiti que firmas de Wall Street despojaran hasta entre 20 y 25 por ciento de los salarios de los trabajadores en honorarios de administracin del dinero.

El plan chileno fue la idea genial de Jos Piera, quien sirvi como Ministro del Trabajo bajo la brutal dictadura militar del general Augusto Pinochet. Piera emergi posteriormente como el flautista de Hameln global del reemplazo de los sistemas de seguridad social gubernamentales por cuentas privadas y pregon su mantra de reforma previsional por todo el globo.

En testimonio ante el Senado de EE.UU. el 26 de junio de 1997, Piera explic cmo cuentas privadas mudan a los trabajadores al lado corporativo de la mesa: Un trabajador chileno tpico no es indiferente ante la conducta del mercado burstil o de las tasas de inters. Intuitivamente, sabe que su seguridad en la vejez depende del bienestar de las compaas que representan la espina dorsal de la economa. En el libro de Piera: El Cascabel al Gato, dice que toda la poblacin trabajadora puede convertirse en accionistas capitalistas.

Segn el sitio en la Red de Piera: www.pensionreform.org, (que no est registrado a su nombre sino al del Cato Institute, un think tank de libre mercado), Piera se person en la casa en Austin de George W. Bush, entonces gobernador de Texas, y present su visin.

Tuve la posibilidad de observar personalmente esa dinmica del trabajador-capitalista en accin en agosto de 1994. Yo trabajaba en la empresa de corretaje de Wall Street, Smith Barney (que haba sido adquirida por la gran compaa de seguros Travelers) y me convocaron a una reunin de empleados con el gerente de la filial y un vicepresidente en visita de la central corporativa. Nos presentaron un nuevo plan de prestaciones que difera a un futuro distante todo lo que podramos recibir hipotticamente en compensacin diferida invertida en acciones de la compaa y aumentaba dramticamente nuestros gastos actuales.

La sala estaba que echaba humo, pero uno de mis colegas expres su opinin. Dijo que ya que estbamos recibiendo acciones diferidas de la compaa madre negociable en bolsa (Travelers), y la reduccin de los gastos de la compaa impulsara los beneficios y aumentara el precio de las acciones, tendra que merecer nuestro apoyo. La reunin se calm de inmediato. Haban gustado la refrescante gaseosa del capitalismo accionista. (Travelers termin por fusionar con Citicorp para convertirse en Citigroup, y en 2008 necesit una proteccin de cientos de miles de millones de dlares del contribuyente para impedir el colapso de la compaa.)

Yo opt por no participar en el plan de acciones. La letra chica del as llamado Plan de Valorizacin de Capital deca que la firma poda guardarse dos aos de los salarios que yo inverta en el plan si yo era despedida con motivos o si me iba para trabajar por un competidor. Me sonaba a capitalismo de accionista aherrojado en el mejor de los casos y como robo de salarios de los empleados en el peor.

Todo me era demasiado kafkaesco. El sistema privado de justicia de Travelers y despus el de Citigroup, que prohiban el acceso de los empleados a los tribunales de la nacin como condicin previa de empleo (incluyendo afirmaciones de delatores), (Citigroup y la mayor parte de las firmas de Wall Street imponen un sistema llamado arbitraje obligatorio que coloca todas las demandas legales contra las firmas en un foro controlado por la industria que no tiene que ajustarse a la ley, el precedente legal, o emitir una decisin escrita, imposibilitando en la prctica una apelacin a un tribunal.)

El 17 de abril de 2001, unos policas de aspecto dudoso me sacaron rpidamente de la acera pblica frente a la reunin de accionistas de Citigroup en Carnegie Hall en Nueva York y me metieron en la crcel por el tremendo crimen de hacer el intento de entregar pacficamente volantes poniendo de manifiesto el sistema de justicia privada de Citigroup, el Plan de Valorizacin de Capital, y la mirada de abusos contra mujeres, minoras y la sociedad en general.

Los medios noticiosos informaron que poco despus de que mi molesto personaje fuera eliminado de la acera, el gobierno fantasma de Citigroup (consejo de directores) emergi de sus limusinas negras: el antiguo presidente Gerald Ford; el ex Secretario del Tesoro Robert Rubin; el ex director de la CIA John Deutch. Podris imaginar mi reaccin el 25 de noviembre de 2008, cuando el New York Post public una pgina entera de fotos del Consejo de Directores de Citigroup (que inclua a Rubin y Deutch) y toda una primera plana con el ttulo Citi de tontos. La misma edicin tena un editorial que peda la expulsin del Consejo (Hagan saltar a esos banqueros bobotes) o tal vez un remedio ms fuerte (Crtenles las cabezas).

El alboroto en The Post tena que ver con una confabulacin de fin de semana que hizo que la Reserva Federal garantizara ms de 300.000 millones de dlares de dineros pblicos para rescatar a Citigroup por segunda vez en un mes y medio. De esa suma, 20.000 millones de dlares fueron por una mezquina participacin en el capital para los contribuyentes cuando toda la compaa podra haber sido comprada por 20.500 millones de dlares al precio de cierre del viernes anterior, y eso eran 4.500 millones menos de lo que los contribuyentes haban tirado a la compaa en octubre. (No es un buen presagio que el hombre que ayud a concluir ese acuerdo, Tim Geithner, Presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, haya sido seleccionado por el presidente electo Barack Obama para ser el nuevo Secretario del Tesoro de EE.UU.; tampoco es promisorio que Robert Rubin haya estado parado codo a codo con el presidente electo en su primera conferencia de prensa, sealizando que es un asesor clave.)

Los progresistas tienen que concentrarse en todos esos fondos privados de pensiones: IRA (Cuenta de retiro individual), Roth IRA y 401(k) que tienen un denominador homogneo: son primordialmente invertidos en acciones y bonos de compaas multinacionales a las que nosotros en la comunidad progresista nos oponemos frecuentemente por temas relacionados con la degradacin de las condiciones de trabajo, del entorno y de los derechos humanos. Nuestro propio dinero es utilizado contra nuestros objetivos. Financiamos nuestra propia extincin.

Puede sorprender que presenciemos que la participacin en los sindicatos se derrumba? O que hayamos visto un aumento gigantesco en las filas de los sistemas corporativos de arbitraje obligatorio que bloquean tanto el derecho del empleado como del consumidor de obtener reparacin ante un tribunal? Es un misterio por qu el Congreso no realiza investigaciones serias de lo que condujo a esos masivos rescates; por qu no hay movilizaciones y protestas callejeras en gran escala, incluso ante la perspectiva de perder un promedio de entre un 48 y un 54 por ciento de los activos de pensin en un solo ao? Nos puede sorprender que los deshonestos e incompetentes conserven sus puestos y obtengan un rescate de los contribuyentes?

Ms de 31 billones de dlares fueron perdidos globalmente en acciones desde el 1 de enero al 2 de diciembre de 2008, mientras gran parte de este pas anda atontada dando traspis, con miedo de abrir sus informes de 401(k) e IRA, repitiendo el mantra impuesto de Participo a largo plazo.

Hemos llegado a la lnea final en la carrera al fondo y es obvio que hay algunos ganadores: una vez que se comieron a los peces pequeos, los grandes se comieron unos a otros (el timo Ponzi de Madoff y fraudes surtidos de hedge funds contra los ricos). Ahora los peces grandes ya no tienen qu comer salvo en el abrevadero de rescates del gobierno, y transfieren la sociedad de la propiedad de la deuda a nuestros hijos.

Nuestro propio dinero tambin es utilizado contra nosotros en la eleccin de nuestro presidente y de miembros del Congreso. Despus de subvencionar nuestro plan corporativo de atencin sanitaria para aumentar los beneficios corporativos pagndola directamente y de financiar nuestra contribucin a nuestro plan 401(k), que suministra una corriente permanente de capital barato para aumentar los beneficios corporativos, nos queda poco para donar a las campaas polticas. Eso posibilita que Wall Street financie a candidatos de los dos principales partidos. Nuestra alternativa se convierte en el candidato corporativo A o el candidato corporativo B y Wall Street instala a los hombres del dinero en el Tesoro, los reguladores y asesores econmicos del presidente.

Pero la buena noticia es que la codicia y la corrupcin de la maquinaria de Wall Street la cegaron ante su propia frgil existencia. No se dio cuenta para nada de que su supervivencia dependa de la gente a la que estaba saqueando. Al destruir la base de clientes, se destruy ella misma.

El colapso de esa extraa especie de Neandertales financieros en trajes de Armani es tan asombroso como las oportunidades que se abren. Podemos crear un modelo financiero partiendo desde abajo con nuestra propia visin de cmo queremos que sea el futuro; lo que queremos que nuevas compaas lleven al mercado; cmo queremos que los inversionistas sean tratados por sus asesores.

Podemos iniciar firmas boutique para estudiar negocios jvenes, socialmente valiosos, y juntar a los promisorios con patrocinadores financieros para que progresen como compaas viables, negociables en la bolsa. Podemos abrir escuelas para capacitar a hombres, mujeres y minoras para que lleguen a ser consultores financieros informados y tener una oficina de colocacin para ayudarles a comenzar. (Qu nos revela el hecho de que haya una industria de 200 aos de antigedad sin escuelas para capacitar a empleados como asesores financieros sino los contrata segn su talento como vendedores?) Podemos crear firmas regionales independientes en todo el pas para suministrar a los inversionistas el consejo imparcial que ansan de empleados asalariados que no tengan conflictos debidos a su dependencia de comisiones, como es la norma actualmente, sino que reciban bonificaciones por la calidad del rendimiento de las carteras de inversin de sus clientes (impensable hoy en da en las principales firmas de corretaje).

Del caos surge la oportunidad. Existen entre nosotros los que sean suficientemente audaces para aprovecharla?

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Pam Martens ha trabajado en Wall Street durante 21 aos. No tiene ningn tipo de ttulos de ninguna de las compaas mencionadas en este artculo. Escribe sobre asuntos de inters pblico como periodista independiente desde New Hampshire. Puede contactarse en [email protected].

http://www.counterpunch.org/martens12312008.html



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