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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2009

Una nueva organizacin poltica: el gran mercado transatlntico

Jean-Claude Paye
Diagonal/Rebelin

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La formacin de un mercado transatlntico no es como el ALENA, el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, Mxico y Canad, una simple creacin de un espacio econmico. No se trata de un objetivo en s mismo, sino de una simple etapa de la construccin de un nuevo bloque poltico transatlntico, de la formacin de una nueva forma de Estado comn a dos continentes. Esta nueva formacin poltica bajo direccin estadounidense tiene el objetivo de imponer nuevas relaciones de propiedad, a saber, poner los datos personales a disposicin de las instituciones pblicas y de las empresas privadas.

Una resolucin de Parlamento Europeo de mayo de 20081 lleva a cabo una legitimacin de un proyecto de creacin de un gran mercado trasatlntico para 2015. Prev tanto la eliminacin de las barreras al comercio, de orden aduanero, tcnico o reglamentario, como la liberacin de los mercados pblicos, de la propiedad intelectual y de las inversiones. El acuerdo prev una armonizacin progresiva de las reglamentaciones y, sobre todo, el reconocimiento mutuo de las reglas en vigor a ambos lados del Atlntico. En los hechos, lo que se va a aplicar es el derecho estadounidense.

Paralelamente a las negociaciones sobre la existencia de un gran mercado se han desarrollado discretas discusiones para crear un espacio comn de control de las poblaciones. Un informe secreto, concebido por expertos de seis Estados miembro, estableci un proyecto de creacin de aqu a 2014 de una zona de cooperacin trasatlntica en materia de libertad, de seguridad y de justicia. Se trata de reorganizar los asuntos exteriores y la justicia de los Estados miembro en relacin a las relaciones exteriores de la Unin Europea, es decir, esencialmente en funcin de las relaciones con Estados Unidos2.

Ms an que la transferencia de los datos personales y la colaboracin de los servicios de polica, proceso que ya se lleva a cabo ampliamente, el reto de la creacin de semejante espacio consiste en la posibilidad, a largo plazo, de entregar a ciudadanos de la Unin Europea a las autoridades estadounidenses. Recordemos que la Euroorden, que resulta de la creacin de un espacio de libertad, de seguridad y de justicia entre los Estados miembro, suprime todas las garantas que ofreca el proceso de extradicin. La Euroorden se basa en el principio de reconocimiento mutuo. Considera como inmediatamente conforme a los principios de un Estado de derecho todas las disposiciones jurdicas del Estado demandante. La instalacin de semejante zona de cooperacin trasatlntica hara que el conjunto del orden de derecho estadounidense fuera reconocido por los 27 [Estados miembro de la UE] y que las demandas estadounidenses de extradicin fueran satisfechas automticamente tras simples controles de procedimiento.

Ahora bien, en Estados Unidos la Military Commissions Act de 20063 permite perseguir o encarcelar indefinidamente a cualquier persona a la que el poder ejecutivo designa como enemigo. Esta ley concierne a cualquier ciudadano de un pas con el que EEUU no est en guerra. Se le persigue como enemigo combatiente ilegal no en base a unos elementos de prueba, sino simplemente porque es nombrado como tal por el poder ejecutivo. Esta ley, de alcance internacional, no ha sido cuestionada por ningn gobierno extranjero.

Mercado trasatlntico y control de las poblaciones

El paralelismo entre la liberalizacin de los intercambios entre los dos continentes y el control estadounidense de las poblaciones europeas ha existido durante los 13 aos que ha durado el proceso de negociacin. As, el 3 de diciembre de 1995 en la cumbre EEUU-UE de Madrid se firmaron tanto la Nueva Agenda Transatlntica, cuyo objetivo era promover un gran mercado transatlntico, como un plan de accin en materia de cooperacin policial y judicial.

Aunque las negociaciones en materia de cooperacin policial fueron continuas, las discusiones que tenan por objetivo crear un gran mercado conocieron un parn. Se abandonarn en 1998. Habr que esperar hasta 2005 para que el proyecto sea reactivado por una declaracin econmica adoptada durante la cumbre EEUU-UE de junio de 2005.

 

Los progresos en la creacin de un mercado trasatlntico se deben a la accin de un instituto euro-estadounidense, el Transatlantic Policy Network. Fundado en 1992, rene a parlamentarios europeos, miembros del Congreso estadounidense y empresas privada, y llama a la creacin de un bloque euro-estadounidense a nivel poltico, econmico y militar. Lo apoyan muchos think tanks como Aspen Institute, European-American Business Council, Council on Foreign Relations, German Marshall Fund o Brookings Institution. Financieramente es alimentado por multinacionales estadounidenses y europeas como Boeing, Ford, Michelin, IBM, Microsoft, Daimler Chrysler, Pechiney, Michelin, Siemens, BASF, Deutsche Bank, Bertelsmann.

Est camino de lograrse un elemento importante de este espacio de libertad, de seguridad y de justicia, la transferencia general de datos personales. Un informe interno escrito conjuntamente por negociadores pertenecientes al ministerio de Justicia y al departamento de Seguridad Interna en la parte estadounidense y por el Coreper, un grupo de representantes permanentes, por parte de la Unin Europea anuncia para 2009 un acuerdo en este sentido para 20094.

Se trata de favorecer la entrega de datos de orden administrativo y judicial, pero tambin relativos a la defensa del territorio. Los negociadores ya se han puesto de acuerdo sobre 12 puntos principales. De hecho, se trata de entregar de forma permanete a las autoridades estadounidenses una serie de informaciones privadas, como el nmero de la tarjeta de crdito, los detalles de las cuentas bancarias, las inversiones realizadas, los itinerarios de viaje o las conexiones a internet, al igual que informaciones relacionadas con la persona como la raza, las opiniones pblicas, las costumbres, la religin ...

Los estadounidenses inscriben sus exigencias en el contexto econmico. Para ellos, este acuerdo se presenta como un importante negocio, porque va a disminuir la totalidad de los costes que le suponen al gobierno estadounidense la obtencin de informaciones de la Unin Europea.

El reto no es poder transmitir estos datos a las autoridades estadounidenses, lo que ya se hace sobradamente, sino poder entregrselos legalmente al sector privado. Se trata de suprimir todo obstculo legal a la difusin de las informaciones y de garantizar los costes ms bajos posibles. Ante todo hay que asegurar la rentabilidad del mercado.

 

Primaca del derecho estadounidense

Los negociadores europeos han abandonado su propia legalidad en lo que concierne a la necesidad de un control independiente y han aceptado los criterios estadounidenses. Considerando que el sistema de control interno del gobierno estadounidense ofrece garantas suficientes, admiten que el poder ejecutivo se vigila l mismo. Han aceptado que los datos concernientes a la raza, la religin, las opiniones polticas, la salud y la vida sexual sean utilizados por un gobierno a condicin de que las leyes internas proporcionen protecciones apropiadas. Cada gobierno podra decidir si acepta o no esta obligacin.

El proceso que lleva a la instalacin de un gran mercado trasatlntico es el inverso del de la construccin de la Unin Europea. El Mercado Comn Europeo es en primer lugar una estructura econmica basada en la liberalizacin de los intercambios de mercancas. El gran mercado trasatlntica se basa en la primaca del derecho estadounidense. Es en primer lugar una construccin poltica, incluso se evoca la creacin de una Asamblea Trasatlntica. El ejercicio de la soberana de las autoridades estadounidenses sobre las poblaciones europeas y la legitimacin de este poder por parte de la Unin Europea son las condiciones del establecimiento de nuevas relaciones de propiedad y de intercambio: transformar los datos personales en mercancas y liberar este gran mercado de toda traba.

Jean-Claude Paye es socilogo, autor de El final del Estado de derecho, Hiru, Hondarribi, 2008.



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