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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2004

Ocano Austral, "Sostenibilidad, compromiso tico"

Marcos Sommer
Ecoportal.net


La Sostenibiliad es un compromiso tico relacionada con el modo de vida y es un conjunto de pautas fundamentales y de procedimientos sobre la gestin de nuestras actividades en la bisfera. An queda mucho camino hasta lograr que la explotacin de los recursos pesqueros sea sostenible y respetuosa con el medio ambiente como se propugna en muchos acuerdos internacionales y regionales.

El Ocano Austral fue identificado y bautizado por el capitn Janes Cook en la dcada de 1760 y su descubrimiento precedi al de la Antrtida. Este ocano abarca alrededor del 15 por ciento de la superficie ocanica mundial y tiene un rea de 28 millones de kilmetros cuadrados. Comprende tres ocanos principales: el Pacfico, el Atlntico y el Indico.

El Ocano Austral es generalmente una regin de baja productividad biolgica. Sin embargo, las concentraciones de alta productividad se relacionan con la presencia de hielo marino que rodea la Antrtida durante gran parte del ao. Adems la riqueza y diversidad de la fauna bentnica (animales que viven en el fondo ocenico) es comparable a la de regiones tropicales, con un nmero de formas longevas y de crecimiento lento presentes en el Ocano Austral. Los principales recursos naturales vivos son ballenas, focas, aves, peces, krill y calamares. La utilizacin de estos recursos se remonta a dos siglos atrs y se ha caracterizado por una progresiva sobreexplotacin.

Cuando el capitn Cook cruzo el Crculo Atlntico y descubri Georgia del Sur entre 1772 y 1775, anuncio la presencia de abundantes colonias de focas en sus playas. Su descubrimiento marca el inicio de la explotacin de especies marinas en el Ocano Austral y los primeros registros de caza de focas datan de 1786. Posteriormente, se desarrollo una importante industria pesquera comercial en las islas subantrticas y se inici la caza de ballenas francas (Eubalaena australis). El resultado de esta explotacin fue la reduccin de la poblacin de focas y ballenas a niveles muy bajos en pocas dcadas.

La explotacin continu en el siglo XIX cuando los cazadores descubrieron grandes poblaciones de focas en la islas Shetland del Sur en 1819/20. Alrededor de 1825, la mayora de las poblaciones de focas antrticas y subantrticas se encontraban prcticamente en extincin. En el siglo XIX tambin se cazaron elefantes marinos meridionales (Miroung leonina), ballenas francas y algunos pinginos subantrticos.

En el siglo XX, empez la caza de ballenas de las siete especies y subespecies de ballenas con barbas (rocuales) y de cachalotes (Physeter macrocephalus). La pesca de peces y krill empez a finales de la dcada de 1960. Sin embargo, la expansin de la pesca de krill amenaz el ecosistema marino y esta pesca fue la primera que caracteriz la naturaleza de futuras explotaciones de especies marinas.

La explotacin de peces de aleta se remonta a los inicios de la caza de ballenas basadas en tierra firme en Georgia del Sur. La explotacin ms importante empez en 1969, cuando las operaciones pesqueras soviticas y del bloque oriental se expandieron y fueron a la captura de la trama jaspeada que vive en el fondo marino (Notohenia rossi) y del draco rayado que habita aguas ms profundas (Champsocephalus gunari) en el Atlntico Sur, concretamente alrededor de Georgia del Sur y las islas Kerguelen. Dos aos despus de 1969, la trama jaspeada prcticamente se haba agotado en Georgia del Sur y a finales de 1980 esta especie desapareci del Ocano Austral.

Se calcula que la reduccin de la cantidad de peces refleja principalmente impactos de la explotacin a gran escala y, de las 270 especies conocidas en el Ocano Austral 12 especies estn siendo o han sido objeto de explotacin comercial. A finales de la dcada de 1970, muchas poblaciones de peces fueron sobreexplotadas y fue imposible continuar su captura. Al igual que otros ecosistemas mundiales, el Ocano Austral es frgil y vulnerable a la explotacin humana.

Hoy en da, las zonas pesqueras ms importante del Ocano Austral se sitan en el Arco de Escocia, en las islas Crozet y Kerguelen. Actualmente se pescan dos especies principales: la merluza negra (Dissostichus eleginoides) y el draco rayado (Champsocephalus gunari). Debido a la gran demanda de la merluza negra, se ha desarrollado la pesca ilegal, no declarada y no regulada (INDNR) de est especie.

El hombre est haciendo en el mar ahora, lo que hicieron sus antepasados hace 10.000 o 20.000 aos cuando cazaron los mamuts hasta su extincin. Las pesqueras capturan los peces ms grandes y ms longevos y cuando ya no quedan ms, van por los siguientes en tamao?, estamos induciendo una transicin de un ecosistema marino dominado por peces grandes a una sopa de organismos pequeos.

La situacin actual del bacalao de profundidad o merluza negra (Dissostichus eleginoides), que es una especie protegida por la Convencin para la Conservacin de los Recursos Vivos Marino de la Antrtica (CCRVMA), y sus perspectivas comerciales a escala mundial han despertado un gran inters en las instituciones internacionales y en el pblico informado en general, como consecuencia de la tendencia al incremento del esfuerzo pesquero y al decrecimiento de sus poblaciones. Esto sucede en un contexto de escasa informacin disponible y de vacos en el conocimiento de su biologa, volmenes de captura y circuitos comerciales.

La merluza negra tiene varios nombres comunes, tales como: "rbalo de profundidad", "bacalao de profundidad", "mero chileno del sur", "bacalao austral", "chilean sea bass", "rbalo austral", "austromerluza negra", "patagonian tothfish", "lgine australe", "patagonsky klykach", tiene una amplia distribucin en el hemisferio sur entre las islas y bancos, que incluye los ocanos Atlntico, Pacfico e Indico, y el norte de la Convergencia Antrtica. La especie presenta una distribucin diferencial por tamao en funcin de la profundidad. Los stocks en el rea correspondiente al Atlntico Suroccidental y Pacfico Suroriental presentan bajas densidades naturales.

Este pescado es una especie longeva y de crecimiento lento. De cuerpo fusiforme, ms bien alargado, es uno de los mayores de la aguas subantrticas (conjuntamente con la "merluza antrtica" Dissostichus mawsoni). Es de color gris marrn con manchas ms oscuras. La primera madurez sexual ocurre entre los 6 y 9 aos de edad, cuando alcanza una longitud entre 90 y 100 cm. Se considera que la merluza negra vive 40 aos como mnimo, aunque otros expertos sugieren que puede vivir de 70 a 80 aos. La talla mxima registrada en el Ocano Atlntico ha sido de 215 cm. Con respecto a la alimentacin es carnvoro, mixta y presenta adems hbitos canbales. La especie es demersal bentnica, pero tambin suele ser pelgica en determinados periodos (durante los primeros estadios de vida). Habita entre los 70 y 1.500 metros de profundidad, alcanzando hasta los 2.500 metros en los caones submarinos. La temperatura de las aguas es superior a 2 grados centgrados y carece de anticongelante, aunque dispone de otras tcnicas de adaptacin para conseguir una flotacin neutra, como por ejemplo huesos altamente mineralizados y abundantes lpidos en la carne. La biologa reproductiva del bacalao de profundidad presenta un patrn caracterstico que consiste en una prolongada gametognesis, un desove anual y de corta duracin en el invierno, poca fecundidad y huevos vitelados relativamente grandes. Los huevos y larvas de la merluza negra son pelgicos, nadan libremente y flotan cerca de la superficie del mar alrededor de los 500 metros. Cuando los huevos se han incubado despus de unos tres meses, las larvas se alimentan de krill y se convierten gradualmente en peces.

Se conoce muy poco la historia, la estructura de la edad de la poblacin y otras medidas necesarias para la gestin sostenible de la merluza negra en base a certeza cientfica. Por ejemplo, los crculos de crecimiento de los otolitos son difciles de especificar cuando los miembros de la especie son jvenes.

Los cardmenes de merluza negra son usualmente depredados por cachalotes, orcas y otros mamferos de nado profundo. Los estudios sobre biomasa han indicado que la especie presenta relativamente bajas densidades naturales. Estos factores hacen que la especie sea especialmente susceptible a la sobrepesca.

La pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR) de la merluza negra comenz a mediados de los 85 con la explotacin comercial y a mediados de 1997 ya se haban extrado 3,2 millones de toneladas de este preciado recurso, ponindolo en peligro y obligando a la (Comisin para la Conservacin de Recursos Vivientes Marinos del Antrtico (CCRVMA) a dictar medidas que protegieran el recurso de la depredacin y de la pesca ilegal.

Hoy se est pescando mas de 100.000 toneladas al ao, y de continuar con este ritmo los stocks de esta especie podr alcanzar niveles tan bajos que impidan su recuperacin. Se cree que las capturas ilegales en el ocano Austral generan ingresos anuales por ms de 500 millones de dlares australianos, que benefician a los capitales, generalmente de origen espaol y asitico, que se esconden detrs de una compleja trama de intermediarios. Segn la CCRMVA-2002 en la temporada 1996/97, se calcul que la capturas de pesca ilegal y no regulada superaron a las de la pesca regulada en un factor de cinco o ms.

La merluza negra es altamente cotizada en restaurantes y cadenas de alimentacin en Estados Unidos, Asa y la Unin Europea, donde alcanza altos precios gracias a la calidad de su carne blanca y sus cualidades culinarias, por lo tanto sus capturas son rentables aun con bajos rendimientos de captura. En los principales mercados, se han pagado precios de 10 dlares americanos el kilogramo por el pescado descabezado, destripado y descolado, y se vende al detalle a ms de 35 dlares el kilogramo.

La baja fecundidad de la merluza negra, su largo perodo de vida, su tarda madurez sexual y su preferencia por hbitats terrestres cercanos, se combinan para que esta especie sea vulnerable a la sobrepesca. Hasta fines de la dcada de 1980, la pesca de la merluza negra se llevaba a cabo mediante redes de arrastre de fondo. Estas redes capturaban indiscriminadamente especies no comerciales o accidentales. El arrastre tambin ocasionaba un impacto medio ambiental al raer y surcar el fondo marino, causando el levantamiento de los sedimentos y la destruccin del bentos.

Hoy da la pesquera de merluza negra emplea tres tipos de artes de palangre, esta es una tcnica eficaz, no es ampliamente selectiva y supone una de las mayores amenazas para las aves marinas y las especies marinas no comerciales. Cada anzuelo del palangre supone un riesgo de captura accidental y se calcula que cada ao se coloca un total de entre uno y 60 millones de anzuelos en los palangres. Se estima que las capturas incidentales de aves marinas ocasionadas por la pesca ilegal en el rea de la CCRMVA se sita entre 278.400 y 700.200 aves.

Fundamentalmente varias especies de albatros que se encuentran en peligro de extincin y petreles, mueren enganchados en las artes de pesca (palangres de profundidad) utilizados por las pesqueras. Los barcos que pescan ilegalmente en aguas internacionales no toman ninguna medida de prevencin para mitigar la mortalidad de aves y la interaccin con mamferos, como por ejemplo la utilizacin de la lnea espanta pjaros, el vertido de desechos por la borda contraria a la de izado, etc, lo que genera mayor probabilidades de mortalidad de aves e interacciones con mamferos marinos.

La crisis que sufren las pesqueras tradicionales en muchas regiones del mundo y el buen precio de Dissostichus eleginoides, han llevado a que los buques se dirijan a la pesca de esta especie, aumentando sensiblemente el esfuerzo pesquero sobre la misma. En el Atlntico Suroccidental, los congeladores arrastreros capturan fundamentalmente juveniles de bacalao de profundidad, con los impactos negativos sobre sus poblaciones.

La pesca de la merluza negra se caracteriza por su incertidumbre. El estado de est especie no se puede determinar con precisin. Adems, las cifras comerciales no son concluyentes puesto que la cantidad de capturas ilegales, no declaradas y no reguladas (INDNR) son difciles de verificar.

Las inversiones en flotas (capital stuffing) son marcadas, lo que se traduce en un exceso del esfuerzo pesquero. El rpido crecimiento y expansin geogrfica de la flota dirigida al bacalao de profundidad en los ltimos diez aos, estimulado por el elevado precio de sus productos en los mercados internacionales, no ha sido acompaado por un crecimiento similar de su conocimiento que permita un ordenamiento dentro de un contexto de uso responsable y sostenible.

Las zonas grises que presenta la regulacin internacional de la pesca han permitido la proliferacin de ciertas actividades pesqueras que por su impacto negativo en la gestin y conservacin de los recursos marinos vivos reclaman, cada vez ms la atencin de la Comunidad internacional y exigen la adopcin de mecanismos jurdicos que facilite su control y erradicacin. Estas prcticas de pesca, que no cumplen con las medidas de conservacin y ordenacin aplicables en alta mar y en las aguas jurisdiccionales de los Estados ribereos, llevados a cabo normalmente por buques con pabelln de conveniencia o matriculados en registros abiertos, son uno de los principales peligros a los que, actualmente se enfrenta la pesca mundial puesto que inciden directa y negativamente en la propia supervivencia y sostenibilidad de los recursos marinos vivos.

Para enfrentar esta situacin, la organizacin responsable para las pesqueras en las mares del sur, la Comisin para la Conservacin de Recursos Vivientes Marinos del Antrtico (CCAMLR) desarroll un esquema proactivo para la conservacin de la merluza negra y el manejo sostenible de sus pesqueras. Las medidas que se implementaron bajo este rgimen incluyen la total pesca permisible y un esquema de documentar la pesca para monitorear su comercializacin.

La CCAMLR creo el Sistema de Documentacin de Captura (SDC) del Dissostichus spp. Que tena como propsito lo siguiente:

Controlar el comercio internacional del bacalao.
Identificar la procedencia de las importaciones o exportaciones de este recurso.
Determinar si la captura del bacalao se ha realizado de conformidad con las medidas de conservacin de la CCAMLR.
Recopilar datos para la evaluacin cientfica de la poblacin del bacalao.

 

Este documento particular debe acompaar cada exportacin de bacalao, cualquiera sea su presentacin y solo debe ser otorgado por los estados miembros de la CCAMLR a las embarcaciones autorizadas que practiquen su pesquera dentro del ordenamiento pesquero que cada pas miembro de la convencin ha impuesto a la pesquera del recurso en funcin con las normas de CCAMLR. Si este documento no acompaa la exportacin, las aduanas de cada pas importador pueden decomisar la carga y disponer de ella, para permitir de esta manera su conservacin y que la pesquera sea responsable.

El problema surge con las pesqueras Piratas que se dedican a la pesca ilegal, no reglamentada y no reportada, que no cumplen con las reglas del CCAMLR. El colapso de esta especie en Sudfrica se llevo a cabo en 3 aos por la pesca pirata. Lo mismo podra ocurrir en aguas australianas. Hay diferentes parmetros (Captura por Unidad de Esfuerzo, biomasa, rendimiento de los buques) que indica un declive de la abundancia de bacalao de profundidad en partes importantes de su rea de distribucin, tanto en el Atlntico Suroccidental como en el Pacfico Suroriental. Dadas sus caractersticas biolgicas y su hbitat, la especie alcanza fcilmente una situacin de vulnerabilidad frente al esfuerzo pesquero, sobre todo si la pesca legal se le une la ilegal, no declarada y no reglamentada.

Se debe admitir que la pesca ilegal produce:

Socava los esfuerzos de conservacin y ordenacin pesquera en todos los tipos de pesca y acta en particular, en detrimento de las medidas de ordenacin y conservacin pesquera de las Organizaciones Regionales de Pesca.
Perjudican gravemente al sector pesquero cuyas actividades se desarrollan bajo el marco jurdico y econmico de una administracin responsable preocupada por un desarrollo sostenible y equilibrado entre la seguridad alimentaria y la proteccin del medio ambiente.
Originan, por ello, situaciones de competencia desleal en los mercados internacionales, al coexistir en stos quines tienen que soportar unos costes de explotacin mayores por sujetarse a las normas de conservacin y gestin, y aquellos otros, que no los deben aguantar puesto que actan al margen de stas normas; y
Poner en riesgo la seguridad martima al producir en un marco no regulado, donde no se ofrecen garantas laborales ni de seguridad a los tripulantes a bordo de buques pesqueros que eluden las normas mnimas laborales y de seguridad de la vida humana en el mar.

 

De acuerdo con la evaluacin del Consejo Internacional para la Exploracin del Mar (CIEM), las cantidades de peces demersales maduros en el mar han disminuido considerablemente en muchos casos durante los ltimos veinticinco aos. Por trmino medio eran un 90 por ciento mayores a principios de la dcada de los setenta que a finales de los noventa. El descenso general de los desembarques es de una magnitud similar. Algunas poblaciones, como las de bacalao, han experimentado una reduccin an ms drstica de los peces maduros.

De forma general, tiende a aumentar la proporcin de las poblaciones de peces que se captura cada ao (incremento de la tasa de mortalidad por pesca), lo cual se ha traducido en la reduccin de las cantidades de peces maduros. En los ltimos aos, la cantidad de peces maduros de muchas poblaciones se ha mantenido por debajo de los niveles mnimos necesarios para que las probabilidades de sostenibilidad sean elevadas (niveles cautelares de biomasa de las poblaciones) o muy prxima a tales niveles; histricamente, sin embargo, tendan a estar por encima. De igual modo, muchas poblaciones han estado sometidas a unas tasas de mortalidad por pesca superiores a los niveles cautelares, si bien histricamente esas tasas eran inferiores a los citados niveles.

Desde un punto de vista biolgico, la sostenibilidad de numerosas poblaciones estar amenazada si se mantienen los niveles actuales de explotacin y, por ahora, este riesgo es mximo en el caso de las poblaciones de peces demersales con un elevado valor comercial. Adems es especialmente difcil proteger en la prctica a los juveniles pequeos. La situacin se ha deteriorado de tal modo que los peces de mayor tamao escasean y los beneficios econmicos de la pesca dependen de la captura de peces pequeos, aun cuando estn sometidos a medidas protectoras.

Un anlisis detallado de los datos de capturas recopilado por la FAO revela que a lo largo del tiempo, se ha producido un cambio paulatino en las principales especies capturadas de grandes peces predadores a especies ms pequeas y que se alimentan de plancton. Estas especies son, a su vez, las presas de los grandes peces predadores, como el atn o el pez espada que se sitan en el nivel superior de la red trfica.

Las especies con un nivel trfico intermedio suelen ser de tamao medio y se alimentan de presas menores. Y los peces situados en el extremo inferior de la red trfica se alimentan de plancton, como las algas unicelulares o minsculos crustceos. Cul es el problema? Al aumentar el volumen de capturas de peces con un nivel trfico ms bajo, las especies de los niveles superiores se quedan sin alimento necesario para su reproduccin y el mantenimiento de sus poblaciones.
Debido a la falta de conocimiento sobre las relaciones trficas entre las distintas especies, existe preocupacin de que las dimensiones que est alcanzando la pesca mundial puedan alterar gravemente el equilibrio ecolgico de los mares, logrando a lo largo de millones de aos de evolucin, y que la tendencias a pescar cada vez ms especies situadas en los niveles bajos de la red trfica sea un indicio del posible colapso de otros caladeros futuros.

Traffic asegura que 11 naciones estn involucradas en la pesca ilegal de la merluza negra. Hasta el 2001, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR) estaba dominada aparentemente por compaas pesqueras espaolas que empleaban buques registrados a travs de estados con bandera de convencin.

Chile es el mayor productor del mundo de productos de bacalao de profundidad, con la mayora de la captura extrada de sus aguas nacionales,. Alrededor del 80 por ciento de las capturas de bacalao de profundidad son exportadas al Japn y los Estados Unidos y equivalen a unos 90 millones de dlares por ao.

Uruguay ha incrementado en forma significativa la captura de la especie en los ltimos cinco aos, de 163 toneladas en 1997 a 5.000 toneladas en el 2001. Casi toda esa captura proviene de alta mar en aguas adyacentes a las aguas nacionales uruguayas. De hecho la pesca ilegal contina, ya como lo demostr el barco Viarsa I que se ha hecho de maas para evadir normas, en un primer momento se dudo de la identidad de la embarcacin porque el nombre de la nave haba sido borrado con pintura, pero luego la misma tripulacin del pesquero sac la pintura que cubra la identificacin del barco con lo cul se develo el nmero y puerto de registro.

El Viarsa fue localizado por el patrullero Southern Supporter el jueves 7 de agosto del 2003, dentro de la zona de pesca australiana adyacente a las Islas Heard & McDonald, 4000 km al suroeste del continente australiano y luego de ser instado a informar acerca de sus acciones el pesquero se dio a la fuga.

Esto dio origen a una extensa cacera que se prolongo por ms de 21 das, constituyendo todo un record para las persecuciones de barcos pesqueros ilegales en Australia.

Algunas organizaciones internacionales del medio ambiente, como la Unin Mundial por la Conservacin de la Naturaleza (IUCN), sealan que la pesqueras de bacalao de profundidad pueden sufrir una extincin comercial en cinco aos, si contina el actual ritmo de explotacin. Para otras como el National Environmental Trust (NET) con sede en Estados Unidos, esta trgica situacin podra ocurrir incluso en el plazo de dos aos.

Australia ha sido el pas que ha realizado ms esfuerzos conjuntos, entre el Estado, industria y organizaciones de medio ambiente, para detener la pesca ilegal, adems de establecer acuerdos de cooperacin con pases como Francia y Sudfrica para perseguir a las flotas ilegales. Adems present el ao pasado (12 Conferencia de las Partes de C.I.T.E.S., Santiago-Chile) la propuesta de incluir al bacalao de profundidad en los listados de especies (Apndice II, Prop.12.39) cuyo comercio esta obligatoriamente regulado por la Convencin sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES), esto habra funcionado si se hubiera aprobado como un poderoso mecanismo para defender la pesca y el comercio ilegal. Con esta posicin, en la prctica, las flotas ilegales recibieron un mensaje que pueden continuar con su pillaje en el ocano austral. Durante los patrullajes realizados en el 2002, Australia apreso y retuvo a ms de 100 naves sorprendidas pescando ilegalmente bacalao de profundidad en sus aguas territoriales.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados por algunos pases y por las declaraciones de buena voluntad de otros, todava existen algunos que, no obstante ser partes plenas del sistema de CCRVMA, llevan a cabo acciones que dan soporte a las operaciones de pesca ilegal. A modo de ejemplo, a pesar que el gobierno Sudafricano lleva a cabo estrictos controles de desembarco en sus puertos, Durban todava presta servicios de abastecimiento de tripulaciones, vveres, carnada y combustible, adems de permitir la reparacin de naves con historial de operaciones ilegales. Port Luis en Islas Mauricio continua siendo un lugar de permanente desembarque de capturas ilegales y embarque de tripulaciones. En Sudamrica, los puertos de Punta Arena en Chile y Montevideo en Uruguay, igualmente prestan diversos servicios y abastecen con distintos productos a embarcaciones pesqueras de dudosa reputacin.

En ISOFISH (1999) se menciona que los puertos del Uruguay (Montevideo), ha constituido un eslabn importante en los circuitos de la pesca ilegal en el Atlntico Suroccidental y en el rea 48,3 de la CCRVMA. Uruguay es miembro de la Convencin para la Conservacin de los Recursos Vivos Marinos Antrticos (CCRVMA). Las autoridades uruguayas han aceptado rutinariamente, los desembarques y transbordos en puertos provenientes de "alta mar" o de "aguas internacionales", sin documentacin probatoria de origen.

En cuanto a la pesca, la embarcacin de bandera uruguaya Arvisa I, antes llamada Camouco, tiene un historial notable de actividades piratas. Fue descubierta pescando ilegalmente en aguas francesas subantrticas de las Islas Crozert, (1999). Tambin fue vista en el 01.2002 cerca de la costa antrtica, en aguas adyacentes a territorio, demandado como Australiano Antrtico, con su palangre extendido. Se conoce que poco despus, descarg merluza negra en Maputo (Mozambique) con un Sistema de Documentacin de Captura (CDS) emitido por el Uruguay. El personal de la oficina de Traffic Sudfrica ha recopilado est informacin e incluso ha sido testigo de la presencia de buques de bandera uruguaya desembarcando en puertos africanos. La Dorita fue visto y fotografiado en la misma rea que el Arvisa I. sta contaba con un Sistema de Documentacin de Captura de Dissostichus spp emitido por el Uruguay, y trasbordo 199.460 kilos el 17 de febrero del 2002 en Mombasa (Kenya) a las embarcaciones Ashtol y Caribbean Challenger con destino a Singapur.

En la actualidad existen deficiencias administrativas y de controles que facilitan la actividad de la piratera, estas son:

- Deficiencia en el uso del sistema de seguimientos de barcos por satlite.
- Deficiencia respecto a la participacin de observadores a bordo en la flota dirigida al bacalao de profundidad.
- Deficiencias en las inspecciones de desembarque.
- Transbordos clandestinos en aguas internacionales.
- Pesca no autorizada por parte de los pases en aguas de la CCRVMA.
- Ineficacia en el esquema de la aplicacin de las sanciones.
- Declaracin de bacalao de profundidad bajo el nombre de otra especie.
- Casos de pesca ilegal (furtiva) por buques de otras banderas.
- Irregularidades en relacin con los permisos de pesca.
- Sobre la eficacia de los controles de los CDS, cuya aplicacin ha permitido detectar la existencia de permisos adulterados.
- Subdeclaracin de las capturas.
- Desembarco ilegal de ejemplares juveniles de bacalao de profundidad.

 

Toda actividad pesquera tiene una incidencia en el ecosistema, aunque a menudo se desconoce su gravedad y el tiempo necesario para invertir sus efectos. Cada vez es mayor la preocupacin por la degradacin de los hbitat causada por las actividades pesqueras. La retirada de ejemplares de sus poblaciones naturales tambin pueden tener consecuencias sobre la biodiversidad o sobre el funcionamiento efectivo de los ecosistemas, con independencia de que las retiradas alcancen una dimensin tal que las especies se vean amenazadas de extincin o desaparicin de una determinada zona. Es preciso encontrar un equilibrio aceptable entre los intereses me-dioambientales y pesqueros.

Por un lado, la propia naturaleza de la pesca hace que, para mantener la mortalidad de las especies sin inters comercial dentro de unos lmites tolerables, sea conveniente restringir algunas formas de pesca. Por otro lado, la sostenibilidad del sector pesquero depende del buen funcionamiento del ecosistema y de sus especies. Sin embargo, la sobreexplotacin salvaje a la que las flotas- entre ellas las europeas capitaneadas por la espaola-, estn sometiendo a los stocks pesqueros a una situacin que provocarn la extincin comercial de muchas especies.

Actualmente con las subvenciones en Europa se mantienen en actividad las flotas inaceptablemente desproporcionadas a los recursos de que se dispone. Los peces se extinguen, hay demasiado esfuerzo pesquero para los pocos pescados disponibles, no se puede hablar de medidas para la sostenibilidad en el sector pesquero si no es posible seguir con el actual ritmo de explotacin pesquera.

La sostenibilidad es un compromiso tico relacionado con el modo de vida y es un conjunto de pautas fundamentales y de procedimiento sobre la gestin de nuestras actividades en la biosfera. Se trata de integrar la ecologa, la seguridad econmica, el bienestar social, la participacin y la responsabilidad. Su contexto histrico es bien conocido y deriva de inquietudes locales, regionales, nacionales e internacionales por asuntos como la deforestacin, la desertizacin de mares y ocanos, por la globalizacin, el racionalismo econmico y la distribucin de los recursos, y por la salud, el bienestar y el sentido de comunidad.

En concreto, ciertos principios de sostenibilidad han sido ratificados en convenios internacionales como Agenda 21 (Naciones Unidas, 1992) o en estrategias nacionales para el desarrollo sostenible, como las formalizadas en Australia en el Acuerdo intergubernamental sobre el Medioambiente de 1992. Estos principios son:

(1)Integracin
(2)Participacin Pblica
(3)Equidad Intra E Intergeneracional
(4)Precaucin
(5)Mejora Constante Y
(6)Mantenimiento De La Diversidad (Tanto Diversidad Cultural Como Biolgica O Geolgica).

 

Los principios de sostenibilidad han sido respaldados por un amplio compromiso de dcadas con el modelo de desarrollo sostenible de "triple objetivo". Este modelo es el que analistas, polticos e intereses industriales y comunitarios han adoptado en trminos retricos, pero que han encontrado menos factible para su implementacin en trminos reales.

La conservacin de los recursos marinos puede considerarse segn valores intrnsecos e instrumentales. Estos ecosistemas tienen valor por y para si mismos, independientemente de su importancia social, medioambiental o econmica para las personas. Pero el valor instrumental de los ecosistemas marinos es lo que suele impulsar la prctica de conservacin y los asuntos de gobernabilidad en el caso del Ocano Austral. Evidentemente en trminos instrumentales, es importante asegurar el mantenimiento a largo plazo de los ecosistemas marinos para disfrutar la inspiracin y riqueza. Sus estructuras y funciones deberan mantenerse lo ms cerca posible de su estado imperturbado y no sufrir efectos irreversibles a raz de un uso continuado ni efectos negativos que eviten la adaptacin a presiones naturales.

En trminos instrumentales, la sostenibilidad de los ecosistemas marinos implica emitir juicios acerca de la utilizacin de los recursos marinos y aceptar la nocin de lmite; sin embargo los valores de utilizacin no pueden basarse nicamente en conocimientos tcnicos o ecolgicos y es importante comprender los aspectos de oferta y demanda, produccin y consumo, cmo estos sistemas presionan a individuos y grupos para que acten sin respetar los lmites o poniendo en peligro los ecosistemas.

Las implicaciones biofsicas, socioeconmicas y culturales de la utilizacin de los recursos y habitas del Ocano Austral son importantes porque juntas definen el clima poltico en el que deben operar las estrategias de gestin del ecosistema / sistema humano. Por lo tanto, los procesos y los resultados de sostenibilidad dependen de decisiones de gestin y poltica que son adaptables y responden a la imprevisibilidad de los ecosistemas y las condiciones socioeconmicas. En consecuencia, la sostenibilidad de los ecosistemas marinos trata de consideraciones sociales, culturales y econmicas as como de ecologa, dinmica de poblacin y conservacin.

Los dilemas planteados por la conservacin de la merluza negra y de los recursos del Ocano Austral influyen en cada uno de los principios de sostenibilidad. Como mnimo, en mantenimiento de la especie y de la diversidad de su hbitat, requiere una integracin vertical y horizontal de la poltica, el ejercicio de precaucin y niveles elevados de cultura y conocimientos ecolgicos. Este requisito no es abstracto, sino que afecta materialmente a polticos, burcratas y poder judicial, operaciones pesqueras comerciales e industrias relacionadas, ONG, comunidades pesqueras, cientficos y consumidores. Tambin exige participacin pblica en la toma de decisiones y varios niveles de gobierno y control, y a varias escalas espaciales.

De manera significativa, los ocanos y los mares abiertos pertenecen al dominio pblico. Por consiguiente, el objetivo ser pasar de la idea de propiedad que tienen las comunidades de inters estrechamente circunscritas por la soberana o la asociacin con el comercio, a la propiedad como responsabilidad, es decir, la idea de preocuparse por regiones que son propiedad comn para el beneficio de la humanidad en su totalidad y para el beneficio de la naturaleza y los ecosistemas de los que dependen sus miembros.

La situacin actual de las pesqueras mundiales- el 60 por ciento de las principales poblaciones comerciales supervisadas requieren sistemas mejorados o nuevos de ordenacin- refleja la necesidad de un mecanismo acertado de gestin. El desafo que se presenta a los gobiernos es como ordenar las pesqueras en una forma que permita el aprovechamiento completo y sostenible de los recursos, junto con la eficiencia econmica y una generalizacin de los beneficios sociales.

Los seres humanos deben reorientar la forma en que ven los ecosistemas, de manera que consideremos su sostenibilidad como esencial para la vida. La adopcin de este "enfoque ecosistmico" implica que evaluemos nuestras decisiones sobre el uso de la pesca y los recursos en trminos de cmo afecta ste la capacidad de los ecosistemas para mantener la vida, pero no solamente el bienestar humano sino tambin la salud y el potencial productivo de plantas, animales y sistemas naturales.

Mantener esta capacidad se convierte en nuestra "llave maestra" para el desarrollo nacional y humano, en nuestra esperanza para acabar con la pobreza, en nuestra salvaguardia para la biodiversidad y en nuestro pasaporte hacia un futuro sostenible. Obviamente es difcil saber qu ser sostenible en el ambiente fsico o poltico del futuro. Es por ello que el enfoque ecosistmico hace hincapi en la necesidad de contar con buena informacin cientfica y con polticas e instituciones slidas.

La meta de este enfoque es optimizar la variedad de bienes y servicios que producen los ecosistemas marinos, preservando al mismo tiempo su capacidad para generarlos en el futuro. Deberamos estar plenamente conscientes de que hoy da carecemos tanto del conocimiento cientfico como de la voluntad poltica que se necesitan para enfrentar el reto. Si se han de tomar decisiones slidas relativas al manejo de los ecosistemas marinos en el siglo XXI, es esencial que se produzcan cambios drsticos en la forma en que utilizamos el conocimiento y la experiencia de que disponemos, as como en el tipo de informacin que tendr peso en las decisiones que se tomen sobre el manejo de recursos marinos con el fin de satisfacer las necesidades de informacin detectadas y de impulsar evaluaciones locales y regionales, se requiere una evaluacin verdaderamente global e integrada de los ecosistemas marinos mundiales que vaya mucho ms all de nuestro anlisis piloto.

El arresto del Viarsa I pone de manifiesto una vez ms que las actividades de pillaje, lejos de estar controlados, aumentan y que la falta de mecanismos eficientes de regulacin y control, acta como aliciente para las mismas.

Es probable que de intensificarse las operaciones de pesca ilegal de merluza negra en el ocano Austral, dentro de pocos aos, el comercio de esta especie no sea ms que un recuerdo, al igual que la supervivencia de algunas aves, que pueden llegar a extinguirse en un futuro cercano como consecuencia de estas prcticas ilcitas.

 Marcos Sommer
koteccum - Kiel Alemania



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