Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Masacre en Gaza
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2009

El Gueto de Gaza y la hipocresa occidental

Tariq Ali
CounterPunch


El asalto al gueto de Gaza, planificado durante seis meses y ejecutado con perfecta sincronizacin fue diseado principalmente para ayudar a los partidos israeles a triunfar en las prximas elecciones de este estado. Los palestinos asesinados son poco ms que un triunfo electoral en la lucha desvergonzada entre la derecha y la extrema derecha en Israel. Washington y sus aliados de la UE, perfectamente conscientes de que Gaza iba a ser asaltada, como lo eran que el Lbano lo sera hace pocos aos, se sentaron y observaron. Washington, como es habitual, culp a los palestinos pro-Hams, con Obama y Bush cantando la misma partitura del grupo de presin proisraelita de EEUU. Los polticos de la UE, saban del sitio, el castigo colectivo infligido a Gaza, los civiles elegidos como objetivo, etc. [vase el ensayo refrescante de la profesora de Harvard, Sara Roy, en el ltimo London Review of Books] estaban convencidos de que los ataques de cohetitos haban provocado a Israel, pero instaron a ambas partes para poner fin a la violencia, con efectos nulos. El dictador apolillado Mubarak en Egipto y los islmicos preferidos de la OTAN en Ankara, ni siquiera se tomaron la molestia de hacer una protesta simblica llamando a sus embajadores de Israel. China y Rusia no convocaron una reunin del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir la crisis.

Como resultado de la apata oficial, un producto de este ltimo ataque ser crispar a las comunidades musulmanas a lo largo del mundo y aumentar las filas de muchas organizaciones que Occidente dice combatir en la guerra contra el terror.

El derramamiento de sangre en Gaza obliga a discutir las ms importantes cuestiones estratgicas para ambas partes, todas ellas relacionadas con la historia reciente. Un hecho que precisa ser reconocido es que no existe la Autoridad Palestina. Nunca la hubo. Los acuerdos de Oslo fueron un desastre absoluto para los palestinos, y se crearon una serie de guetos palestinos desconectados y mustios sujetos a la permanente supervisin de un brutal cancerbero.

La OLP, una vez el depositario de la esperanza palestina, se convirti en poco ms que un suplicante del dinero de la UE. El entusiasmo occidental por la democracia se detiene cuando los que se oponen a sus polticas son elegidos para gobernar. Occidente e Israel lo intentaron todo para asegurar la victoria de Fatah: los votantes palestinos rechazaron los sobornos y ataques concertados de la comunidad internacional en una campaa que vio a los miembros de Hams y a otros opositores rutinariamente detenidos o asaltados por las Fuerzas de Defensa Israeles (IDF, por sus siglas en ingls), sus pancartas confiscadas o destruidas, EEUU y la UE invertir en la campaa de Fatah, y a los congresistas de EEUU vociferar que Hams no debera gobernar. Incluso la programacin de las elecciones estuvo hecha por la determinacin de amaar los resultados. Programadas para el verano de 2005, fueron aplazadas hasta enero de 2006 para dar a Abbas tiempo de distribuir prebendas en Gaza (en palabras de un agente de inteligencia egipcio: la gente dar entonces el apoyo a la Autoridad Palestina contra Hams). El deseo popular de un escobazo despus de diez aos de corrupcin, amenazas y jactancias bajo Fatah demostr ser ms fuerte que todo eso.

La victoria electoral de Hams fue tratada como un signo ominoso del fundamentalismo creciente, y un aterrador golpe a las perspectivas de paz con Israel, por gobernantes y periodistas del otro lado del mundo atlntico. La maquinaria de las presiones diplomticas y financieras se puso en marcha para forzar a Hams a que adoptase las mismas polticas de aqullos a quienes haban derrotado en las urnas.

Sin las trabas de la combinacin de codicia y subordinacin de la Autoridad Palestina, sin el enriquecimiento de sus voceros y policas serviles, y su aquiescencia en el proceso de paz, que ha llevado solamente a una adicional expropiacin y miseria a la poblacin bajo su mandato, Hams ofreci la alternativa de su propio ejemplo. Sin los grandes recursos de su rival, estableci clnicas, escuelas, hospitales, formacin profesional y programas de bienestar para los pobres. Sus jefes y cuadros viven frugalmente, al alcance de la gente corriente. Es esta respuesta a las necesidades cotidianas la que se ha ganado amplias bases que la apoyan, no el cacareo diario de los versos cornicos.

Si su conducta en la segunda Intifada le ha dado un grado adicional de credibilidad es menos claro. Sus ataques armados a Israel, as como los de la Brigada de los Mrtires Al-Aqsa de Fatah o la Jihad Islmica, han sido respuestas contra una ocupacin mucho ms morfera que cualquier accin que nunca se haya acometido. Medida en la escala de los asesinatos de la IDF, los golpes de los palestinos son escasos y siempre mucho menos violentos. La asimetra pudo ser crudamente computada durante el alto el fuego, propuesto unilateralmente por Hams, iniciado en junio de 2003, y mantenido durante el verano a pesar de los numerosas campaas de ataques israeles y de los arrestos masivos que aumentaron durante el mencionado alto el fuego, en los cuales ms de 300 cuadros de Hams fueron secuestrados en Cisjordania. El 19 de agosto de 2003, una clula que se autoproclamaba perteneciente a Hams, en Hebrn, ya denunciada y desautorizada oficialmente por los dirigentes de Hams, hizo estallar un mnibus en Jerusaln Oeste; Israel reaccion de inmediato con el asesinato de Ismail Abu Shanab, negociador jefe de Hams del alto el fuego. Hams respondi tambin. A su vez, la Autoridad Palestina y los estados rabes suspendieron la ayuda financiera a las iniciativas sociales de Hams y, en septiembre de 2003, la UE accedi a la antigua peticin que Tel Aviv llevaba haciendo: incluy a Hams en su lista de organizaciones terroristas.

Lo que distingue a Hams, que lidia en combate desigual, no son los hombres-bomba, recurso compartido con otros grupos, sino su superior disciplina, manifestada por su habilidad para hacer respetar el alto el fuego declarado unilateralmente contra Israel a lo largo del ao pasado. Todas las muertes han de ser condenadas, sobre todo la muerte de civiles, pero Israel es, con mucho, el causante del mayor nmero de asesinatos, dato que los europeos y los estadounidenses prefieren silenciar completamente. Los palestinos no podran matar en la proporcin en que lo hacen los israelitas puesto que el ejrcito de Israel est equipado con reactores, carros de combate, misiles y es el ms fuertemente armado ejrcito de ocupacin de toda la historia moderna. Nadie puede rechazar o condenar que se revele contra sus ocupantes una poblacin que ha estado sufriendo una ocupacin militar de 45 aos, dej dicho el general Shlomo Gazit, antiguo jefe de la inteligencia militar de Israel, en 1993.

El verdadero problema de los EEUU y de la UE contra Hams reside en que esta organizacin rechaz la aceptacin de la capitulacin de los Acuerdos de Oslo y, posteriormente, de Taba a Ginebra, han rechazado dejar en el olvido los desastres que EEUU y la UE han impuesto a los palestinos. Los EEUU y la UE tienen desde entonces, como prioridad, doblegar la resistencia de Hams. Cortar las financiaciones a la Autoridad Palestina es el arma obvia para obligar a la sumisin a esta organizacin. Aumentar los poderes de Abbas colocado por Washington como tambin lo fue Karzai, en Kabul, a expensas de la influencia del Consejo Legislativo, es otra de las armas utilizadas.

No hubo ningn esfuerzo serio para negociar con los lderes polticos palestinos electos. Dudo que Hams se dejase sobornar con facilidad por los intereses israelitas y occidentales, pero si as fuera, no sera el primer caso. Hams carga con un pesado fardo, desde su formacin, y es la flaqueza del nacionalismo palestino: la creencia que slo habra dos posibilidades, o el completo rechazo de la existencia de Israel o la aceptacin del desmantelamiento de Palestina, hasta ser reducida a una quinta parte de su territorio. Entre el desvaro maximalista de la primera va y el pattico minimalismo de la segunda, el camino es muy estrecho, como la historia de Fatal ha demostrado. La prueba para Hams, no es ser o no ser domesticado a satisfaccin de la opinin pblica occidental, sino, ms bien, conseguir separarse del peso devastador de este atroz pasado. Inmediatamente despus de la victoria electoral de Hams, un palestino me pregunt, en una entrevista, qu hara si estuviese en lugar de Hams. Disolvera la Autoridad Palestina, fue mi respuesta y el fin de la imaginada hiptesis. Hecho esto, sera posible reponer la causa nacional palestina sobre bases adecuadas para exigir que el territorio y sus recursos sean compartidos proporcionalmente entre las dos poblaciones cuantitativamente parecidas, no con el 80% para los israelitas y el 20% para los palestinos, una desposesin tan inicua que, a largo plazo, ningn pueblo jams la asumir. La nica solucin aceptable es un nico estado, para israelitas y palestinos, en el cual los crmenes del sionismo puedan al fin ser reparados.

No hay otra alternativa. Y la ciudadana de Israel bien podra cavilar sobre las siguientes palabras de Shakespeare (de El mercader de Venecia), en las que he introducido leves cambios:

Soy palestino. No tiene ojos el palestino?, No tiene manos, rganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? No come la misma comida, no muere por las mismas armas, no padece las mismas enfermedades, no sana del mismo modo, no se calienta en el mismo verano y no se hiela en el mismo invierno, como el judo? Si nos pinchan, no sangramos? Si nos hacen cosquillas, no nos remos? Si nos envenenan, no morimos? Si nos hacen dao, no nos podemos vengar? Si somos iguales en todo, por qu reprocharnos por ser iguales tambin en eso la villana que nos ensearon, la llevar a cabo; y ser duro, pero mejorar la instruccin.

  Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO . Su ltimo libro publicado es The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power   [hay traduccin castellana en Alianza Editorial, Madrid,2008: Pakistn en el punto de mira de Estados Unidos: el duelo].  
 


Traduccin para www.sinpermiso.info : Daniel Ravents

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2275 



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