Portada :: Cuba :: 50 aos de Revolucin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2009

Feliz cumpleaos, Cuba

Miguel Bonasso
Cubadebate


Cuba fue el ltimo pas latinoamericano que se independiz del colonialismo espaol, pero el primero que se liber del neocolonialismo norteamericano. Una singularidad histrica que muchos observadores no tienen en cuenta al trazar el balance de cincuenta aos de revolucin. Si en alguna latitud del tiempo y del espacio se encarn la metfora de David y Goliat, fue en esa isla de 110 mil kilmetros cuadrados situada a 80 millas nuticas del imperio ms poderoso de la historia.

Es deshonesta y parcial cualquier evaluacin de lo que han significado, para Cuba y para el mundo, estos 50 aos de gesta revolucionaria, sin tomar en cuenta esas circunstancias histricas y geogrficas. En los aos oscuros del pretendido fin de la historia no pocos intelectuales de izquierda, moralmente derrotados por la implosin de la Unin Sovitica y el fracaso del llamado socialismo real en el este europeo, se cebaron en los errores, las desviaciones y aun los fracasos del modelo, para justificar su rendicin ante el discurso nico reinante: aquel Consenso de Washington que tena como pilares la economa de mercado y la democracia a la americana, que es la forma posmoderna de la pax romana. Algunos consideraron que lo maduro y realista era poner el acento en la crtica de los aspectos ms cuestionables. Otros el paradigma sera el mexicano Jorge Castaeda optaron lisa y llanamente por pasarse de bando. Por suerte, hubo quienes, desdeando el riesgo meditico de ser calificados como anticuados, cuadrados, sectarios, serviles o francamente totalitarios, optamos siempre por asumir y defender a Cuba y su Revolucin, conscientes de que al hacerlo no slo rescatbamos la formidable lucha del pueblo antillano por su dignidad nacional, sino tambin nuestra propia dignidad como latinoamericanos.

La simple supervivencia de la Revolucin Cubana nos da la razn. Esa supervivencia, que super invasiones, bloqueos, amenazas nucleares, sabotaje a la produccin, terrorismo contra aviones civiles, hoteles y embajadas, atentados contra Fidel, el desplome del bloque sovitico, el hambre del Perodo Especial, los desastres naturales y la perfidia o la cobarda de no pocos jefes de Estado, no es un fenmeno meteorolgico, una curiosidad histrica o el producto como dicen los macartistas de una tirana impuesta a sangre y fuego contra la presunta voluntad de las mayoras. Es el resultado lgico de una combinacin nica entre un lder excepcional como Fidel Castro, tres generaciones de cuadros revolucionarios comprometidos hasta el tutano con los valores morales de la lucha y un pueblo altivo, a la vez sufrido y alegre, profundamente solidario con todos los pueblos del mundo, que se neg siempre a cambiar su identidad por un plato de lentejas.


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