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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2009

Diario de Gaza
Un da en ambulancia

Vittorio Arrigoni
Il Manifesto

Traducido para Rebelin por Gorka Larrabeiti


A la gente inocente de Gaza: nuestra guerra no es contra vosotros sino contra Hamas. Si ellos no paran de lanzar cohetes, estaris en peligro. Es la transcripcin de una grabacin que se puede escuchar al responder al telfono ahora en Gaza. El ejrcito israel la est difundiendo pensando que los palestinos carecen de ojos y de odos. Ojos para ver que las bombas estn cayendo sobre objetivos civiles como mezquitas (15, la ltima la de Omar Ben Abd al Aziz de Beit Hanun), escuelas, universidades, mercados, hospitales. Odos para no or los gritos de dolor y terror de los nios, vctimas inocentes pero predestinadas de cada bombardeo. Segn fuentes hospitalarias, en el momento en el que estoy escribiendo hay 120 menores que han fallecido bajo las bombas de un total de 548 muertos, ms de 2.700 heridos y decenas y decenas de desaparecidos.

Hace dos das en el hospital de la media luna roja del campo de refugiados de Yabaliya no se hizo de noche. Helicpteros Apache lanzaron continuamente artefactos luminosos, de modo que no pudimos advertir diferencia entre da y noche. El bombardeo seguido de un tanque que estaba a menos de un kilometro del hospital provoc grietas en las paredes del edificio, pero resistimos hasta el amanecer. A eso de las 10, bombas en el campo sin cultivar adyacente al edificio, fuego de ametralladoras alrededor del edificio. Segn los mdicos de la media luna roja se trataba de un mensaje del ejrcito que se diriga a nosotros: evacuacin inmediata, so pena de la vida. Trasladamos a los heridos a otras estructuras sanitarias y ahora la base operativa de las ambulancias est en la carretera de Al Nady; el personal mdico esta sentado en las aceras a la espera de llamadas que se suceden febrilmente.

Por primera vez desde el principio del ataque israel he visto en los hospitales cadveres de miembros de la resistencia palestina. Un nmero pequeo comparado con los cientos de vctimas civiles, que tras la invasin por tierra se han multiplicado exponencialmente. Despus del ataque a la mezquita de Yabalia (que coincidi con la entrada de los tanques) que provoc 11 muertos unos cincuenta heridos, escoltamos durante toda la noche del sbado ambulancias y nos dimos cuenta de la tremenda potencia destructora de los proyectiles disparados por los israeles.

En Beit Hanun a una familia que se estaba en casa calentndose delante de un brasero le cay uno de estos artefactos. Recogimos 15 heridos, cuatro de ellos en condiciones gravsimas. Luego, a eso de las 3 de la madrugada respondimos a una llamada de emergencia: demasiado tarde. Delante de la puerta de una vivienda, tres mujeres llorando traan en brazos a una nia de cuatro aos envuelta en una sbana blanca, su sudario. Estaba ya glida. A otra familia tambin le dieron de lleno: esta vez el artefacto era de la aviacin, en Yabaliya: dos adultos con metralla de explosivo en el cuerpo. Los dos hijos resultaron heridos leves, pero de sus gritos resultaba evidente el trauma psicolgico que estaban viviendo. Algo que les marcar para toda la vida ms que un latigazo en la mejilla. Aunque nadie se acuerda de mencionarlo, hay miles de nios afectados de graves perturbaciones mentales debidas al terror de los bombardeos continuos, o peor, de haber visto a padres o hermanos destrozados por las explosiones.

Los crmenes con los que se est manchando Israel en estas horas van ms all de los lmites de lo imaginable. Los soldados no nos permiten ir a socorrer a los supervivientes de esta inmensa catstrofe innatural. Cuando los heridos se encuentran cerca de los medios blindados israeles que les han atacado, a nosotros, en las ambulancias de la media luna roja no se nos permite acercarnos, los soldados nos apuntan y disparan. Nos hara falta al menos una ambulancia de la cruz roja, en coordinacin con el mando militar israel, para poder acudir a intentar salvar vidas: intenten imaginar cunto tiempo hara falta para un procedimiento tal: una condena de muerte segura para heridos que esperan transfusiones o tratamientos de emergencia. Ms an si se tiene en cuenta que la cruz roja ya tiene heridos de los que ocuparse, as que no podra ponerse a nuestra disposicin a cada llamada nuestra. De modo que tenemos que estar aparcados en una zona protegida, eufemismo aqu en Gaza, y esperar que los familiares nos traigan a los parientes moribundos, a menudo a hombros. As ha ocurrido hacia las 5:30 de esta maana. Estbamos con el motor de la ambulancia en marcha en medio de un cruce y hemos indicado por telfono nuestra posicin a uno de los familiares de los heridos. Al cabo de unos diez minutos de espera desesperante, cuando ya habamos decidido ponernos en marcha para atender otra llamada, hemos visto que apareca por la esquina de la calle vena un mulo con un carrito repleto de personas. Una pareja con sus dos hijitos. La mejor representacin posible de esta no-guerra.

Esta no es una guerra porque no hay dos ejrcitos que batallen en un frente: es un asedio unilateral llevado a cabo por una de las fuerzas armadas (aviacin, marina, y ejrcito) ms poderosas del mundo; seguramente uno de las ms avanzadas en equipamiento militar tecnolgico, que han atacado una msera franja de tierra de 360 km2, donde la poblacin se mueve en mulos y donde hay una resistencia mal armada cuya nica fuerza es estar lista para el martirio.

Cuando el carrito estaba lo suficientemente cerca hemos salido a su encuentro y hemos descubierto con horror su carga macabra. Un nio estaba tumbado con el crneo hundido, con sus ojos fuera de las rbitas literalmente. Lo hemos recogido cuando an respiraba. Su hermanito presentaba el trax reventado. Se le podan contar claramente las costillas blancas, adems de jirones de carne arrancada. La madre tena las manos apoyadas en ese pecho destapado, como quien intenta arreglar algo. Otro crimen ms, nuestro ensimo luto personal.

El ejrcito israel sigue disparando a las ambulancias. Despus del doctor y el enfermero muertos en Yabalia hace cuatro das, ayer le toc a nuestro amigo Arafa Abid Al Dayem, de 35 aos, que deja cuatro hijos. Hacia las ocho y media de ayer por la maana recibimos una llamada de Gaza city: dos civiles asesinados por la ametralladora de un tanque; una de nuestras ambulancias acudi al lugar. Arafa y un enfermero cargaron a los enfermos en una ambulancia, cerraron las puertas para ir deprisa al hospital cuando les dispararon desde un tanque. El impacto decapit a uno de los heridos y mat a nuestro amigo; el enfermero se salv pero ahora est ingresado en el hospital donde trabaja. Arafa, maestro de primaria, se ofreci como voluntario paramdico cuando haba carencia de personal. Estamos bajo una lluvia de bombas: a nadie se le ocurri llamarlo en una situacin tan peligrosa. Arafa se present voluntario y trabajaba consciente de los peligros, convencido de que adems de su familia haba que defender y socorrer a otros seres humanos. Extraamos sus bromas, su irresistible y contagioso sentido del humor que animaba todo el hospital de Al Auda en Yabalia incluso en las horas ms tristes y dramticas, cuando aumentan los muertos y heridos que van llegando y uno se siente casi culpable o intil por no haber hecho algo por salvarlos, aplastados como estamos por una fuerza asesina inexorable: la mquina de muerte del ejrcito israel. Alguien debe detener esta carnicera: he visto cosas estos das, he odo estruendos, he olido miasmas pestferos. Si un da tengo descendientes, no tendr agallas para transmitrselo.

Hay alguien ah fuera? La desolacin de sentirse aislados en el abandono equivale a la visin de un barrio de Gaza despus de una abundante campaa de ataques areos. El sbado por la tarde me pusieron al telfono con la plaza de Miln, que protestaba. A continuacin pas el telfono a los heroicos doctores y enfermeros con los que estbamos trabajando, y les vi emocionarse durante un ratito. Las manifestaciones en todo el mundo demuestran que an hay alguien en quien creer, pero no son lo bastante numerosas para ejercer esa presin necesaria para que los gobiernos occidentales arrinconen a Israel y le hagan asumir su responsabilidad en cuanto criminal de guerra contra la humanidad. Muchsimas mujeres encintas aterrorizadas estn dando a luz hijos prematuros. He acompaado personalmente tres a parir. Una de estas, Samira, que estaba de siete meses, dio a luz a un esplndido beb minsculo llamado Ahmed. Corriendo con ella en la ambulancia hacia el hospital de Auda y dejando atrs en los espejos retrovisores el paronama de muerte y destruccin donde poco antes estbamos recogiendo cadveres pens que esta vida en ciernes poda ser una seal de para un futuro de paz y esperanza. Ese espejismo se desvaneci al primer cohete que cay al lado de nuesra ambulancia volviendo de Auda al centro de Yabalia. Estas madres coraje traen tristemente al mundo criaturas que absorben como primera luz de sus ojos el verde militar de los tanques y los jeeps adems de los resplandores intermitentes que preceden a las explosiones. Qu perspectivas de vida les esperan a los nios que desde el primer instante de su nacimiento sienten sufrimiento y gritos de desgracia? Sigamos siendo humanos.

Fuente: http://www.ilmanifesto.it/archivi/fuoripagina/anno/2009/mese/01/articolo/205/?tx_ttnews[backPid]=16&cHash=535e18dfd6



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