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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2009

"El Huscar y el veneno del nacionalismo"

Sergio Grez Toso
Rebelin



Cada cierto tiempo afloran los fantasmas de los viejos antagonismos que han perturbado las relaciones chileno-peruanas desde los inicios de la era republicana. Las guerras de 1836-1839 y 1879-1883 dejaron animosidades que an no se han borrado del espritu de muchos ciudadanos de ambos pases. En Per el sentimiento anti chileno es recurrentemente atizado por polticos en busca de apoyo fcil, y en Chile el odio anti peruano es alimentado por los sectores ms xenfobos, chovinistas y belicistas, que han encontrado en los peruanos avecindados en nuestro pas un chivo expiatorio para que la gran masa de chilenos descargue las frustraciones y neurosis generadas por el modelo econmico actual.

El nacionalismo acta una vez ms como un veneno que corroe, corrompe y destruye el alma de los pueblos, oponindolos entre s de manera frontal, impidindoles percibir la causa real de sus problemas y sealando vas errneas para su solucin. Para combatir este mal desde su raz es necesario entender y hacerlo saber a travs de la educacin formal y por los medios de comunicacin social- que el patriotismo moderno o lealtad a un Estado nacin es un fenmeno histrico, temporal (no ha existido siempre y no existir por siempre), fruto de determinadas condiciones y contextos. Tambin es preciso saber que si bien en nuestro continente el nacionalismo ayud a la formacin de los Estados nacionales bajo la direccin de las clases dominantes (muchas veces en oposicin o ante la indiferencia de las masas populares), este sentimiento no brot espontneamente en la inmensa mayora de la poblacin. Fue el fruto de una pedagoga (a veces muy ruda) y del disciplinamiento del bajo pueblo, que en el caso chileno durante el siglo XIX combin acciones tales como los reclutamientos forzosos durante las guerras de la Independencia y contra la Confederacin Per-Boliviana, la pena de azotes, los trabajos forzados, las jaulas rodantes instauradas por el ministro Diego Portales donde se trasladaba y se haca vivir a los condenados obligados a servir en las obras pblicas, la instalacin de jefes militares sobre la jurisdiccin de los principales yacimientos mineros, la extensin a lo largo del territorio nacional de los aparatos de Estado (polica, fuerzas armadas, tribunales, crceles, entidades administrativas de diverso ndole), la prdica patritica de la Iglesia y de la escuela, la obligacin para los trabajadores de cumplir una especie de servicio militar permanente en las filas de la Guardia Nacional (que a partir de 1900 sera reemplazado por el Servicio Militar Obligatorio), la difusin de smbolos patrios y la celebracin obligatoria de ciertas efemrides. De esa manera, y sobre la base de un mestizaje tnico y cultural ms acentuado que en otros pases latinoamericanos, se desarroll el patriotismo chileno que las historias oficiales presentan como algo dado, natural, eterno e inmutable.

Pero el nacionalismo devenido en chauvinismo por la accin de los poderes interesados en ello se torna en contra de los intereses de los pueblos que dice servir. La perpetuacin, por ejemplo, de las conmemoraciones belicistas (21 de mayo en Chile y 8 de octubre en Per) no hace sino alimentar el desprecio y el odio por los vecinos. Lo mismo que la negativa chilena a devolver trofeos de guerra como el monitor Huscar. As se eternizan rencillas de un pasado de divisin y enfrentamiento entre los pueblos de un continente que tiene pendientes grandes tareas para superar la dependencia, el atraso econmico, las injusticias y desigualdades sociales. De esta manera los militaristas y belicistas de todos los bordes logran ao tras ao reforzar la carrera armamentista culpando de ello siempre al pas vecino en una espiral sin fin. Solo con una revisin crtica de nuestras historias (tanto la chilena como la peruana) y con gestos polticos concretos como fue la acertada decisin de la Direccin de Bibliotecas, Archivos y Museos de nuestro pas de devolver el patrimonio bibliogrfico y documental robado a la Biblioteca Nacional de Lima por las tropas chilenas de ocupacin durante la Guerra del Pacfico- se podr avanzar en la va de la hermandad entre los pueblos y del progreso social. Como sostuviramos hace ocho aos un grupo de ciudadanos chilenos y peruanos en un Manifiesto binacional exigiendo a nuestros gobiernos la erradicacin de los feriados belicistas: Estamos convencidos que el desarme de los espritus es un paso importante hacia un progresivo desarme material, que permita evitar que cuantiosos recursos que deberan destinarse al bienestar de los pueblos, se desven hacia la mantencin de costossimas y sofisticadas maquinarias de guerra.

Guiados por el mismo propsito, en marzo de 2007 un grupo de chilenos constituimos el Comit Devolvamos el Huscar: http://devolverelhuascar.blogia.com. Para avanzar en la senda del progreso social y el entendimiento entre las naciones del continente, al igual que los libros y documentos de archivo, el Huscar debe emprender el viaje de retorno a su pas.



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