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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2009

La solitaria cruzada catlica en Bolivia

Jubenal Quispe
Rebelin




Aqu seguimos en la lucha, mi hermano. Algunos jerarcas se han unido, siempre lo han estado, a la media luna (condominio geogrfico de la oposicin) para oponerse a la nueva Constitucin Poltica votando por el NO, como defensa de su fe y de los valores cristianos. Horror de horrores. Les van a dar la misma paliza que les dieron en ECUADOR. As reza un correo de un cura catlico desde una de las zonas ms empobrecidas de Bolivia.

La confrontacin no es dentro de la Iglesia Catlica boliviana. Lo que ocurre es que un sector de la jerarqua catlica, encabezado por el Cardenal Julio Terrazas, y secundado por un reducido grupo de catlicos enriquecidos y privilegiados por el viejo sistema poltico, se resisten de manera ciega a los cambios anunciados en el texto de la nueva Constitucin Poltica que en unos das ser aprobado por el pueblo boliviano. Y esta obstinada resistencia, sin explicacin alguna, es lo que embronca al pueblo catlico que vot y ratificar el histrico proceso boliviano.

Para nadie es desconocida la abierta cruzada liderada por SS Benedicto XVI para recuperar los espacios polticos y pblicos que la Iglesia Catlica fue perdiendo en los diferentes pases. Y esta cruzada ha sido encomendada, en el caso boliviano, al Cardenal Julio, quien en sus tiempos mozos frecuentaba la Glgota del Che (La Higuera).

En Bolivia, en los ltimos aos, el pueblo (que en su mayora sigue siendo catlico) ech del poder a los gobernantes seudo catlicos, quienes en nombre de Cristo, y los Sagrados Evangelios en mano, robaron al pueblo por generaciones. Pero con los corruptos fueron echados tambin los ministros de la Iglesia Catlica por haber socapado y sacramentado el podrido sistema poltico. Desde entonces ya no hay mitras en las ceremonias oficiales del gobierno actual, quien confiesa ser catlico ecumnico.
Con la nueva Constitucin las instituciones estatales ya no sern ms monopolio de la Iglesia catlica. Ni la educacin religiosa en las escuelas ser sinnimo de doctrina catlica. Quizs el capitalismo ya no seguir escribindose con la c de catolicismo. Quin sabe! Lo cierto es que los prometidos cambios, de ser realidad, afectarn a privilegios concretos.

Es esta cruzada que libra el solitario Cardenal Julio. Cruzada en la que va perdiendo por el miope asesoramiento de sus aclitos, promotores del neoliberalismo. La batalla mayor que tiene que ganar es justamente el prximo 25 de enero, con el NO a la nueva Constitucin. Pero llega a dicha batalla casi desarmado. Perdi en la primera etapa de la Asamblea Constituyente. Perdi en la segunda etapa (redaccin del texto constitucional). Y est por perder en la aprobacin del texto constitucional.

Como cuentas del rosario se fueron desvaneciendo en el olvido sus instrumentos de lucha en contra del gobierno actual. Primero fue la negacin de la existencia de la esclavitud en el Chaco, o la defensa de los terratenientes esclavistas. Segundo fue su voto ejemplar en el referndum autonmico de Santa Cruz, proceso inconstitucional y desconocido por el Ejecutivo. Tercero fue su informe sobredimensionado sobre la crisis boliviana ante el Papa Benedicto XVI. Cuarto fue la falsa alerta sobre el narco Estado boliviano ante la suspensin de las actividades de la DEA en el pas.

En Bolivia, catlicos o no, sabemos de la existencia de la esclavitud en el Oriente del pas. Los pueblos indgenas desde el siglo XIX reclamamos nuestra autonoma, pero cruz y espada en mano degollaron a nuestros ancestros autonomistas. Durante una de las ltimas peores crisis neoliberales en Bolivia (2003) la jerarqua catlica, en lugar de denunciar, redact un documento episcopal titulado Reencuentro Nacional y con este documento en mano el prfugo ex presidente Gonzalo Snchez masacr al pueblo movilizado. En las pocas de las dictaduras el Estado se convirti en un verdadero narco Estado, pero la jerarqua catlica guard silencio. Don Julio creer que hemos perdido la memoria?

Lo que preocupa no es tanto el anunciado fracaso de la cruzada del Cardenal y de sus solitarios y adinerados aclitos. Preocupa que un sector de la jerarqua catlica obstinada enfrente a los mismos catlicos bolivianos que suean con el bien comn y la justicia social para todos. Preocupa que los seores cruzados desparramen lo que sus predecesores han sembrado. Un buen porcentaje de los que actualmente estn en los espacios de poder poltico en Bolivia fueron formados en las parroquias, centros y ONGs de la Iglesia Catlica. Los ateos y los no catlicos (injustamente) siguen siendo minora en las instituciones, movimientos y organizaciones sociales.

Aqu hay un dilema: o nos han mentido con eso de la Doctrina Social de la Iglesia, o el Cardenal est fuera de la sacra tradicin de los Padres de la Iglesia. Si fuera el primer caso, pido libremente se me borre del libro de los bautizados en la fe catlica. Si es el segundo, por cuestin de fe, la obediencia al Cardenal boliviano est en entredicho.


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