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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2009

Gaza: Mir zaynen do! (Del Gueto de Varsovia al de Gaza)

John Brown
Iohannes Maurus


En medio de las fiestas de Navidad y Ao Nuevo, Israel ha lanzado una ofensiva contra la franja de Gaza que pretende ser definitiva. Su objetivo declarado es exterminar al movimiento de resistencia islmico Hamas. Los medios de comunicacin y los gobiernos occidentales suelen presentar esta ofensiva como el resultado necesario, aunque tal vez algo exagerado, del fin de la tregua con Israel proclamada por las autoridades de Hamas que controlan Gaza. Israel estara ejecitando su legtimo derecho de autodefensa frente a los ataques a su territorio con cohetes artesanales Qassam. Segn la presidencia checa de la UE, la ofensiva de Israel sobre Gaza tiene carcter estrictamente defensivo. Otro elemento de justificacin a ms largo plazo de la matanza israel en Gaza es el pretendido carcter radical e incluso terrorista del movimiento Hamas. La operacin israel sera as un episodio ms de la Guerra contra el Terrorismo emprendida por "Occidente". Sin embargo, una simple ojeada sobre los principios polticos de Hamas y sobre su declaracin de gobierno permite reconocer en ellos los fundamentos mismos en que se asienta el derecho internacional contemporneo: derecho de autodeterminacin de los pueblos y respeto de la soberana de los Estados dentro de fronteras reconocidas. Se trata de algo tan extico y "oriental" como de las tres unidades de legislacin, de territorio y de poder que definan para Jellinek el Estado. Pareciera que los principios clsicos de la democracia y del Estado de derecho se hubieran convertido en algo enteramente ajeno y difcilmente reconocible para Israel y sus aliados. La defensa de la democracia occidental y de sus principios, abandonada por los occidentales, queda as en manos de los que estos consideran como "terroristas". Hasta el punto de que, tal vez la mejor definicin de lo que los Estados dominantes del sistema capitalista entienden por "terrorismo" sea: defensa de los principios de "Occidente" contra el propio "Occidente". Defensa esta que puede, con arreglo a la misma legitimacin jurdica, recurrir a la lucha armada reconocida en el ordenamiento internacional como un derecho inprescriptible de todo pueblo ocupado. Ello es vlido tanto en los callejones de Gaza y en el Iraq destruido y ocupado como en lugares mucho ms cercanos y menos "exticos". Por otra parte, en el plano de la historia ms inmediata y de su tergiversacin por la "prensa libre", el hecho de que Hamas controle Gaza se presenta como el resultado de una especie de acto de fuerza por parte del movimiento islmico de resistencia, ignorando as cmo lleg este movimiento al gobierno en Gaza y el resto de los territorios.

La perpectiva asumida por los medios de comunicacin oficiales, tanto pblicos como privados, se aleja de manera importante de la realidad. En primer lugar, el gobierno de Gaza es lo que queda del gobierno legtimo elegido en las urnas por la poblacin palestina en las ltimas elecciones generales celebradas en Cisjordania y Gaza. Si se recuerda, la victoria de Hamas condujo a la constitucin de un gobierno dirigido por Ismail Haniya que -aun sin reconocer a Israel- se apresur a ofrecer a este pas una tregua indefinida siempre y cuando el Estado sionista aceptase reconocer como sus fronteras las anteriores a 1967. Esta exigencia de reconocer el mandato del derecho internacional, o al menos de la ya muy parcial versin de este que se traduce en las sucesivas resoluciones de las Naciones Unidas sobre Palestina, resulta inaceptable para Israel y prueba del "extremismo" "fantico" y "terrorista" de la resistencia palestina.

Israel es uno de los pocos Estados que no tienen fronteras definidas. Su territorio no se define en contraposicin al de otros pueblos como suele ocurrir dentro del sistema de Estados oriundo de la historia y la geopoltica europeas que se impuso a nivel mundial tras el gran proceso de descolonizacin de la segunda mitad del siglo XX. La soberana moderna representa en este sistema un poder territorial en el que el soberano tiene el monopolio del derecho y de la decisin poltica dentro de unas fronteras. Ms all de ellas existen otros poderes igualmente soberanos cuyas fronteras se recortan sobre las de otros Estados. Tal es el fundamento mismo de la Carta de las Naciones Unidas y de todo el derecho internacional vigente.

El hecho de que Israel se niegue a definir sus fronteras responde a su anacronismo. Israel es el ltimo Estado colonial que an hoy declara explcitamente su carcter, si bien evita utilizar este trmino infamante esncondiendo la realidad bajo una argumentacin teolgica o victimista. Si no fuera por esta mistificacin, el Estado de Israel presenta pocas diferencias con la colonia francesa de Argelia en la que Francia fue progresivamente expulsando de la franja costera til a la poblacin rabe. Su arma para ello, desde el punto de vista jurdico, era la negacin de todo derecho de ciudadana tanto francesa como extranjera a los rabes. Argelia slo poda existir bajo el domino francs como una reserva de tierras destinada a la colonizacin europea. Como pueblo y pas rabe y norteafricano no poda tener ninguna entidad propia. Israel sigue rigurosamente la misma lnea, por ello su frontera slo puede ser el lmite provisional de una colonizacin que prosigue su curso indefinidamente. El presupuesto en que se basa esta situacin es la negacin de la existencia poltica de la poblacin rabe de Palestina. El pueblo palestino no tiene derecho a existir como como otro pueblo formalmente igual frente a Israel, sino como una realidad menor, que se puede ignorar y se procura borrar. Es difcil no reconocer en esto el mismo racismo que inspir las dems colonizaciones europeas.

El trmino ltimo de la colonizacin sionista sera la expulsin del conjunto de la poblacin rabe de la antigua Palestina. El problema es que una depuracin tnica total que declarase a Palestina limpia de rabes recordara demasiado el proyecto tnico nacionalsocialista de una Europa limpia de judos (judenrein o judenfrei era el trmino utilizado por el rgimen nazi). Esto, efectivamente, resultara sumamente problemtico para un rgimen como el israel que asienta desde los aos 60 su legitimidad en el holocausto nazi. Israel sera el refugio de la vida juda frente al antisemitismo genocida, pero para serlo tiene que hacer realidad el principio sionista: una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra . Este principio no es declarativo sino performativo. Enunciarlo es hacerlo realidad con actos. La condicin inexcusable para su realizacin es la expulsin progresiva o al menos la invisibilizacin de la poblacin rabe. El exterminio o la deportacin total no son posibilidades que Israel pueda contemplar a breve o medio plazo. De momento, la estrategia del sionismo consiste en una incesante operacin de desgaste mediante un deterioro constante de las condiciones de vida en los territorios palestinos. El encierro detrs del muro, el embargo de toda ayuda incluso alimentaria y mdica, el sabotaje de toda actividad econmica significativa y el pillaje de los ingresos arancelarios de la autoridad palestina por parte de Israel estrangulan progresivamente a una poblacin cuya mera existencia en su pas es una constante amenaza para el Estado sionista.

Progresivamente, la poblacin palestina se ve encerrada en un sistema de guetos o de bantustanes cuya superficie es cada vez menor debido a la construccin del muro de separacin as como de carreteras para los judos y de nuevas colonias en tierras palestinas ocupadas. Mientras quede algo de tierra en manos palestinas y algn palestino vivo no podr hablarse de genocidio. Por ello mismo el sionismo ha preferido a una operacin de limpieza tnica rpida -como la que lanz en 1948 para limpiar de rabes el territorio concedido a Israel por las Naciones Unidas- una limpieza tnica en progresin infnita. De lo que se trata es de eliminar poco a poco y en la prctica una poblacin sin que por ello pueda hablarse de genocidio, sino de medidas de seguridad, contrairsurgencia, lucha contra el terrorismo etc. Todo ello, naturalmente, en el marco del "proceso de paz".

Dentro de esta estrategia colonialista y racista a penas disimulada, el proceso de paz es una indispensable mascarada y el papel que en este proceso desempea la Autoridad Palestina recuerda la instrumentalizacin de los consejos judos (Judenrte) por el nacionalsocialismo en los guetos de Europa oriental soberbiamente descrita por Hannah Atrendt en Eichmann en Jerusaln . Como se sabe, el proceso de paz se inicia tras el final de la guerra fra en el contexto del Nuevo Orden Mundial preconizado por Bush padre. El proceso se plantea en realidad como respuesta a la primera gran insurreccin (Intifada) de la poblacin palestina contra la ocupacin israel. El deterioro de la imagen internacional de Israel que supuso esa insurreccin fue considerable. Las imgenes de un ejrcito potentsimo asesinando a nios que lo atacaban a pedradas dieron la vuelta al mundo y recordaron la realidad de la situacin colonial en que viva y vive la poblacin rabe de Palestina. Nada ms parecido a la represin israel contra el conjunto de la poblacin indgena que las famosas masacres administrativas perpetradas por el ejrcito colonial britnico en la India. Prctica colonial esta que sirvi, con el tiempo, de inspiracin a un tal Adolfo Hitler. La solucin inicial que la comunidad internacional ide para lavar la cara a Israel fue el lanzamiento de un proceso de paz cuyo primer paso fue el regreso de la direccin exilada de Al Fatah al 20% de la Palestina histrica an no enteramente absorbido por Israel. En el marco del proceso de paz, los antiguos terroristas de Al Fatah se convierten en una administracin provisional de los Territorios encargada de liquidar la Intifada con ms legitimidad y eficacia que Israel. Es lo que Edward Said no dud en calificar de gobierno colaboracionista sobre el modelo del rgimen francs de Vichy. Con todo, ni siquiera esa fiel colaboracin con el ocupante sirvi para que Israel aceptara el derecho de los palestinos a un Estado internacionalmente reconocido. La relativa incapacidad de la administracin autnoma para poner trmino a la resistencia palestina era interpretada sistemticamente por Israel como duplicidad. El triste destino de Yasser Arafat ilustra a la perfeccin el estatuto de la Autoridad Palestina. Quien regresara ufano a Palestina -aunque no a su propia ciudad- de la mano del proceso de paz pudo rpidamente comprobar cules eran los lmites reales de su poder. En una nueva escenificacin de El rey se muere de Ionesco, el rais palestino que ya slo dispona de 20% del territorio de su pas, se vi progresivamente limitado bajo la presin israel a Cisjordania, a la ciudad de Ramallah, al complejo administrativo de gobierno (la muqata) y finalmente a su propio despacho tras cuyos tabiques se mova el ejrcito israel.

La ilusin del poder palestino qued patente en ese movimiento de reduccin progresiva del territorio en que ejerca su autoridad. Este se encoga siempre un poco ms, pero sin liquidar nunca el mnimo necesario para mantener la ficcin. Es una progresin asinttica que acaba con la propia muerte de Arafat. Probablemente asesinado, envenenado por los servicios secretos israeles, pero sin que este hecho pudiera ser oficialmente reconocido por la Autoridad Palestina. Reconocer que Arafat haba sido asesinado equivala a poner fin al dilogo y al proceso de paz. Con ello las autoridades palestinas hubieran perdido la cara e Israel su legitimacin.

En ese marco de movilidad de la frontera al arbitrio de Israel, se comprende perfectamente la reivindicacin de Hamas de que Israel declare sus fronteras como condicin previa a toda negociacin. Negociar con un poder cuyo territorio no est limitado es precisamente lo que condujo a la autoridad palestina a la fragmentacin de su territorio en ms de una veintena de pequeos enclaves donde se hacina la poblacin, sin tierras ni agua suficientes, sin posibilidades reales de comerciar con Israel ni con el resto del mundo. Enclaves que, por lo dems, tambin van reducindose progresivamente, mediante dispositivos como el muro de separacin o los planes urbansticos del Gran Jerusaln. La colonizacin israel dentro de los propios territorios que, en el marco del proceso de paz, quedan bajo autoridad palestina prosigue sin cesar. La retirada israel de Gaza, saludada por los ingenuos como una concesin o un acto de buena voluntad tena por objetivo convertir definitivamente la totalidad de ese exiguo territorio en un autntico gueto. Para encerrar eficazmente a la poblacin de Gaza era necesario desalojar primero a los colonos israeles. Luego, siempre habra tiempo de reventar el absceso y limpiar de poblacin rabe una zona que poco a poco se ha hecho casi inhabitable y que slo sobrevive gracias a la ayuda humanitaria internacional.

Es lo que est haciendo Israel con la complicidad de norteamericanos y europeos. Est llevando a su ltimo trmino el golpe de estado de Abbas contra el gobierno de Hams en su ltimo reducto de Gaza. La resistencia heroica que opone la hambrienta y aislada poblacin de Gaza a un ejrcito poderoso y sin escrpulos est suscitando una amplsima solidaridad en el mundo rabe y fuera de l. Sobre todo en la propia Palestina, entre los rabes de Israel y los de Cisjordania, crecen a la vez el sentimiento de solidaridad con Gaza y la indignacin ante la complicidad de las autoridades colaboracionistas de Ramallah. De ah la urgencia con que el ejrcito israel procura realizar su labor de exterminio en la que se multiplican las "bajas colaterales" en mezquitas, escuelas, hospitales y ambulancias.

Hoy, los resistentes de Gaza en su combate casa por casa contra un ejrcito racista, recuerdan otras escenas de dignidad. En particular la insurreccin del gueto de Varsovia contra el exterminio nazi. Los combatientes judos de Varsovia se alzaron en armas contra quienes pretendan exterminarlos en una lucha desesperada y condenada al fracaso. Fueron casi todos exterminados en el desigual combate contra el ejrcito alemn. Hasta la ltima casa del gueto de Varsovia qued destruida. Como revel hace unos aos el periodista del diario israel Haaretz, Emir Oren, el ejrcito israel estudi para preparar sus ataques contra la poblacin palestina las tcnicas de contrairsurgencia del ejrcito nazi. No slo "tcnicamente" es el sionismo un heredero legtimo aunque paradjico del nazismo. Hoy en Gaza, son los rabes de Palestina quienes frente a la barbarie racista retomar las bellas palabras de los combatientes judos del gueto de Varsovia:

" Zog nit keynmol az du gayst dem letzten veg, Ven himlen blayene farshteln bloye teg; Vayl kumen vet noch undzer oysgebenkte shuh, Es vet a poyk tun undzer trot - mir zaynen do ." (Nunca digas que este es tu ltimo camino, A pesar del cielo de plomo que esconde el cielo azul. Para nosotros sonar la hora tan esperada. Con nuestros pasos resonar este grito: estamos aqu!)

Frente a quien pretende exterminar a una poblacin entera, afirmar " mir zaynen do ", o en rabe " nahnu huna " es declarar la existencia como lucha y la lucha como existencia. La expulsin de los sionistas de Gaza, la victoria de Hamas y de las dems milicias que resisten a la aniquilacin es una condicin para cualquier posible proceso de paz. La derrota de los "terroristas" de Hamas sera una nueva derrota y una nueva aniquilacin del gueto de Varsovia.


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