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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2009

Notas sobre un articulo publicado por Ignacio Ramonet
Tiempos nuevos en Cuba, o dialctica de la Revolucin cubana?

Antonio Gutirrez Laborit
Rebelin


En un artculo titulado Tiempos nuevos en Cuba, publicado en Radio Netherland el 31 de diciembre del 2008 y reproducido en Rebelin, el reconocido intelectual espaol residente en Francia y director del peridico Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet en un intento de balancear los 50 aos de la Revolucin cubana, plantea una tesis que segn l es la ruta que hoy sigue la nueva direccin revolucionaria.

En una reciente entrevista al diario Juventud Rebelde, Ral Castro ha anunciado que los salarios sern menos igualitarios y correspondern ms al trabajo realizado; tambin ha repetido que la gratuidad ser suprimida en varios sectores; y ha revelado que una de sus tareas prioritarias consista sencillamente en poner a los cubanos a trabajar: Tenemos que eliminar gratuidades. Si queremos equilibrar los salarios en el justo papel que deben desempear, hay que, paulatinamente o simultneamente, ir eliminando gratuidades indebidas, que fueron surgiendo por aqu y por all; y subsidios excesivos. () Tenemos que darle el verdadero valor al trabajo, y podemos quedarnos roncos hablando y predicando ese concepto, que si no tomamos las medidas para que las personas sientan la necesidad vital de trabajar para satisfacer sus necesidades, no acabaremos de salir de este bache. () Hay que trabajar, crear y ahorrar. Esa es la situacin. Creo que se entender. Son verdades; por duras que sean, nosotros no podemos edulcorarlas, tenemos que decirlas

En otras palabras, el comunismo deja de ser un objetivo. La realidad y la prctica han demostrado que no funciona. Y el pragmatismo impone una evolucin del socialismo cubano. Porque una revolucin no es slo un balance; una revolucin es y debe ser siempre un proyecto (ver artculo completo en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78602&titular=tiempos-nuevos-en-cuba- )

El seor Ramonet definitivamente confunde los conceptos y las cosas. Un importante elemento a tratar seria la manera en que usa el termino Comunismo, que en diferentes literaturas es usado como sinnimo de socialismo y en otros caso como su complemento u opuesto. La teora marxista de la que se declara heredera la revolucin cubana definitivamente entiende al socialismo como un periodo de transito poscapitalista hacia el comunismo.

Tanto Marx como Engels entendieron que el socialismo es transicin. Es la fase caracterizada por la coexistencia en lucha de las nuevas relaciones sociales de produccin (que no pueden ser concebidas de otra manera sino como relaciones de produccin comunistas) y las viejas relaciones capitalistas, lucha que se expresa necesariamente en todos los sectores de la vida social y en la que las relaciones sociales comunistas van sustituyendo gradualmente a las viejas, gracias a la incesante accin revolucionaria de las clases y sectores sociales interesados en esa subversin profunda de lo existentei.

La revolucin cubana es desde su gnesis un proyecto anticapitalista por naturaleza, si algo estuvo definido desde los inicios es que el cambio no poda ser solo un cambio de figuras polticas sino una revolucin profunda y verdadera que modificara las formas de apropiacin de los sujetos y las instituciones que comenzaban a hacer la revolucin.

Las transformaciones que la Cuba revolucionaria lleva adelante tienen el claro objetivo sobre todo cultural. La lucha en Cuba por lograr en sus ciudadanos una Cultura General Integral no es un capricho revolucionario coyuntural, es sobre todo un intento por dar un salto gigantesco en la conciencia de los hombres, un salto al Comunismo en materia de pensamiento cuando no estn dadas las condiciones materiales para su construccin.

Que nuestros hombres y mujeres se puedan apropiar del mundo desde cualquier perspectiva no solo implica que se puedan apropiar de la realidad de una manera ms amplia, sino que esa apropiacin puede ser un elemento sumamente importante para la transformacin de la realidad, una transformacin siempre con apellido comunista. En tanto el comunismo es definitivamente la supresin de toda enajenacin.

Si bien es cierto que durante mucho tiempo el socialismo que hemos construido tendi al igualitarismo, no tenemos que asombrarnos si reacomodando el rumbo hablamos hoy de eliminar algunas gratuidades y subsidios excesivos. Socialismo y comunismo no son sinnimos de igualitarismo, lo dicho a la periodista por Ral ya haba sido recalcado por Fidel en varias intervenciones publicas y no es ms que un viejo principio socialista sostenido por los clsicos: De cada cual segn su capacidad, a cada cual segn su trabajo, por lo que el anuncio de que los salarios sern menos igualitarios y correspondern ms al trabajo realizado no es otra cosa que ajustarse al llamado principio de distribucin socialista que tambin se aleja del mismo principio que regir segn los clsicos en el comunismo: De cada cual, segn sus capacidades; a cada cual, segn sus necesidadesii.

Lejos estamos de creer que la construccin de una sociedad nueva comunista se logre homogeneizando las aspiraciones de la sociedad y convirtiendo esta en un bloque monoltico, sabemos y lo han expresado nuestros mximos dirigentes de la importancia de disentir, de confrontar criterios, de abrirnos ante las diferencias, contrastar verdades y construir las nuestras sabiendo que vivimos en una sociedad perfectible.

La realidad y la prctica de la que habla el autor de Tiempos nuevos en Cuba no han podido demostrar el fracaso del comunismo, porque nosotros hablamos hoy de modelos socialistas, que se alejaron en teora y prctica de la construccin de una sociedad nueva y se enfrascaron en perpetuar el poder del Estado. Nosotros estamos consientes de que la desajenacin total de los individuos tambin conlleva la destruccin de toda forma de Estado, en tanto es entendido como instrumento de poder de una clase. El objetivo del socialismo, como etapa de transicin, consiste en la gradual extincin del Estado, y no en su constante reforzamiento.

La prctica del llamado socialismo real europeo no puso en crisis al marxismo, ni al comunismo como ideal poltico, econmico, social y cultural de los pueblos, sino que lo reafirmo dialcticamente como la nica va de construir una sociedad nueva que no solo es posible sino tambin necesaria, solo basta con asomarnos a la realidad de estas naciones para entender lo planteado.

Hay otra cosa que debemos destacar, la identificacin de Ral y la mal llamada nueva direccin de la Revolucin con el pensamiento de Fidel. El enemigo desde hace aos a intentado mostrar puntos de desencuentro entre los dos dirigentes, sobre todo en enfoque econmicos y en lo que Ramonet llama pragmatismo poltico que lo aleja del supuesto idealismo del pensamiento fidelista. Pero el propio Ral en la citada entrevista publicada por el diario Juventud Rebelde nos dice:

Eso es como si en Cuba existieran dos partidos: uno lo dirige Fidel y el otro Ral, con pequeos matices de diferencia, pero es lo mismo (ver entrevista completa en: ( http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-01-03/estos-50-anos-fueron-de-resistencia-y-firmeza-del-pueblo/ )

Si en algo no se equivoca Ramonet es que el camino que llevar adelante la Revolucin Cubana ser siempre autentico y no se parecer a ningn modelo adoptado ya, lo genuino de nuestro pensamiento nos gua en este propsito.

Los comunistas cubanos somos hijos de una tradicin de pensamiento que desde Varela hasta Fidel Castro nos han educado en la dialctica revolucionaria, por lo que la negacin dialctica de todo lo que hacemos a diario nos encamina a la identificacin de los errores y deja claro los caminos a transitar en la construccin de una sociedad ms justa y humana.

Antonio Gutirrez Laborit Holgun (1979). Licenciado en Filosofa Marxista Leninista en la Universidad de la Habana 2004. Profesor de Filosofa y Sociedad y tica Informtica en la Universidad de las Ciencias Informtica, Cuba.

i Acanda, Jorge Luis, Transicin, Revista RUTH, No. 1/2008, pp. 40-60

ii Ver: C. Marx: Glosas marginales al programa del Partido Obrero Alemn, C. Marx y F. Engels: Obras escogidas, t. III, Editorial Progreso, Mosc, 1974, p.15.



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