Portada :: Cuba :: 50 aos de Revolucin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2009

Cuba, una experiencia inigualable

Marcos Roitman
La Jiribilla


Mi vida, como la de muchos latinoamericanos, se entrecruza con la Revolucin Cubana. A los nueve aos presenci mi primera campaa presidencial. Lo significativo de estos recuerdos fue la campaa anticomunista desplegada por la Democracia Cristiana.

Bajo el portal de casa haba un cartel que sobresala por su fuerza. Imposible no prestar atencin a su mensaje tanto como a sus imgenes. De no ser as no hablara de ello. No hubo de pasar mucho tiempo para medir el alcance de dicha campaa en la mente de los chilenos. Tras el triunfo de la Unidad Popular brota la siembra anticomunista.

En 1964, los demcrata-cristianos bautizaron su campaa electoral con el eslogan: revolucin en libertad. Se trataba de crear distancias con un hecho significativo. El 1ro. de Enero de 1959 se produca el triunfo de la Revolucin Cubana. Un ejemplo que atraa a las clases explotadas y dominadas en su lucha contra el imperialismo y en su proyecto nacionalista. Los deseos de reforma agraria y los anhelos de justicia social se propagaron bajo la frmula de movimientos insurreccionales. Tras Cuba, sirva de ejemplo, se produce, entre otros, el nacimiento del Frente Sandinista de Liberacin Nacional en Nicaragua. La Revolucin Cubana cre simpatas y despleg el sentimiento de un nacionalismo popular, antimperialista. El texto de Fidel Castro, La historia me absolver circula entre la izquierda y se proyecta en el debate intelectual. Es un alegato contra la injusticia social y la guerra justa contra las tiranas. Los nombres de Camilo Cienfuegos, Hayde Santamara, El Che, cobran vida pica en el continente y se unen a Jos Mart o Maceo, entre otros.

Fue el inicio de una etapa que cambi el curso de la historia de Amrica Latina para siempre. Nada ser igual desde su declaracin como primer estado socialista. La I y II Declaracin de La Habana son un punto de no retorno. Dentro de la Guerra Fra y la concepcin de seguridad hemisfrica, los EE.UU. dieron un vuelco a su estrategia. El recin elegido presidente John Kennedy sigui la linea de Eisenhower con sus programas de frenar el impulso cubano en el resto de la regin. Desde la invasin de Baha de Cochinos, conocida como operacin Pluto orquestada desde Guatemala, y los planes de sabotaje, hasta la invencin de la Alianza para el Progreso forman parte de una poltica intervencionista y de desestabilizacin.

Lo que no pudo hacer Kennedy lo contina su vicepresidente Johnson. El bloqueo econmico y la expulsin de la Organizacin de Estados Americanos. As ha sido la historia. Tras la salida de Johnson de la Casa Blanca, los presidentes estadounidenses han mantenido la agresin. Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo. Con mayor o menor intensidad, se han desarrollado estratagemas de acoso y derribo.

En Amrica Latina y el mundo somos muchos quienes mantenemos intacto el apoyo al proyecto revolucionario en Cuba. Lo cual no supone callar las discrepancias. Cuba, en estos 50 aos representa una solucin a los problemas endmicos del subdesarrollo, plasmados en la mayor desigualdad, insalubridad, pobreza, explotacin o analfabetismo. Expresa la dignidad y la fortaleza de un pueblo que mantiene alto la insignia de recuperar el derecho de autodeterminacin y soberana en medio de un bloqueo que dura tanto como la propia Revolucin.

As, lo realizado por el Movimiento 26 de Julio transciende las barreras nacionales. No resulta extrao que un cartel, editado en 1964, estuviese perfectamente diseado y pensado para configurar el rechazo a una revolucin. Se despleg en todas las calles de Santiago y cubri la mayora de las paredes de Chile. Seguramente muchos jvenes despertaron a la poltica con tales imgenes. Eran desgarradoras, sintetizaban toda una experiencia y daban miedo.

El golpe de Estado contra Jacobo rbenz en 1954 en Guatemala inauguraba las actuaciones de la CIA bajo la batuta de Allen Dulles. Eran las llamadas acciones encubiertas. As, se concret la invasin desde Honduras a cargo del coronel Carlos Castillo Armas. La unidad entre las fuerzas armadas y las clases dominantes para implementar los golpes de Estado, las invasiones y los regmenes de la doctrina de la seguridad nacional descubren el concepto del enemigo interno y la frontera ideolgica. En tiempos de Guerra Fra, los enemigos se transformaban en amigos. Nazis, camisas azules, negras y falangistas se organizaban en torno del anticomunismo. Japn, Alemania, Italia y el resto de estados europeos se coaligaban contra el bloque socialista. El anticomunismo prosperaba.

En la regin, el fin de los aos 50 abre una dcada convulsa. Un smbolo de las dictaduras, junto con Batista en Cuba, era Rafael Lenidas Trujillo en Repblica Dominicana. Tras su asesinato en 1961 se organiza un proyecto democrtico y popular bajo la direccin de Juan Bosch. Su triunfo terminar desencadenando otro de los sucesos ms srdidos de la intervencin norteamericana, cuyo acto final ser el desembarco de 22 mil marines en 1965. El plan golpista se realiz en 1963 y dej sin efecto la reforma agraria, la ley de transformacin de la propiedad, de partidos polticos y de defensa nacional. Se impuso un gobierno represivo en manos de un viejo colaborador del dictador Balaguer. La represin posterior trajo la muerte de ms de ocho mil militantes de la izquierda dominicana. As se frenaba la revuelta cvico-militar del coronel Caamao. En esta lnea, en Ecuador las Fuerzas Armadas toman el poder. Era el cuarto gobierno de Velazco Ibarra. Una vez derrocado, su vicepresidente Carlos Julio Arosemena rompe las relaciones con Cuba. Meses ms tarde ser destituido por una junta militar. Su proclama del 11 de noviembre de 1963 fue clara: Les digo que estamos en el poder en virtud de un imperativo superior de la seguridad nacional que oblig a las fuerzas armadas a salirse de sus especficas funciones para salvar al pas del deshonor, el comunismo y el caos.

Los golpes de Estado son la opcin para evitar que se propague el ejemplo cubano. La destitucin del presidente brasileo Joao Goulart ser parte de esta estrategia. Igualmente, el golpe aflora en la Bolivia del MNR, en 1964, Barrientos y ms tarde Ovando sern los militares que rompen el orden constitucional. Ellos se sumaban a la lista de dictaduras anticomunistas de la Guerra Fra: Stroessner en Paraguay (1954), la dinasta Somoza en Nicaragua, Lemus en El Salvador (1960), Oswaldo Lpez Arellano en Honduras (1963), entre otras.

Surgan con fuerza los pases no alineados. frica despertaba, si alguna vez estuvo dormida y en Asia la guerra de Vietnam pareca tomar cuerpo. Y en medio de todo ello, la campaa chilena de 1964 invitaba a pensar el mundo bajo un cartel donde la revolucin en libertad era la contrapartida de la Revolucin Cubana. Amrica Latina se divida, Cuba se proyecta en todas las discusiones. Su reforma agraria, sus polticas educativas, de salud, culturales, antirraciales, de gnero, configuran un nuevo horizonte. Sus dirigentes son venerados y su entereza para resistir los embates del imperialismo considerados triunfos frente a la dependencia, y el imperialismo. Sus logros son visibles. Es la otra cara del continente. Se elige a sus representantes y se construye una sociedad con valores diferentes, participando activamente de sus objetivos, la transformacin socialista. Se produce una toma de conciencia y un deber tico-moral hacia la comunidad. El trabajo voluntario es la muestra ms noble de la entrega a la sociedad. Cuba avanza entre aciertos y errores. Desde fuera es difcil conocer la realidad, una campaa de desprestigio y descalificacin cubren el horizonte. As durante 50 aos.

Guerra Fra, cada del muro de Berln, estancamiento, crisis del neoliberalismo y emergencia de nuevos movimientos polticos y sociales. En este mar de cambios, dnde queda la Revolucin Cubana? Su lucha ha sido anticapitalista, por la liberacin, la democracia, la justicia social. La batalla es ardua y llena de contratiempos. Los medios de informacin y disuasin pertenecientes a la razn cultural de occidente han ridiculizado a Cuba y a los defensores del socialismo, no aceptan su existencia. Pareciera ser un objeto imposible plantearse que Cuba vive un rgimen democrtico, y socialista donde no hay lugar para el conformismo social.

Sus detractores emplean la estrategia del sofista: el parloteo y descalificar al interlocutor. No hay lugar para un debate sosegado. La decisin est tomada previamente. No hace falta conocer la historia de Cuba, su estructura econmica, social, y poltica. Menos an conocer su cultura y encuadre regional. Se soslaya la realidad bajo una soflama de adjetivos donde resalta una mxima: Cuba es una dictadura comunista. A partir de aqu todo se vuelve transparente.

Los argumentos son siempre los mismos. Los llevo escuchando desde que tengo uso de razn. No hay elecciones y se encarcela a los disidentes polticos. No hay libertad de expresin. En vano podr usted adelantar una respuesta en sentido contrario. No intente dar explicaciones. Los juicios estn previamente formateados. Le dirn que las crceles estn llenas de buena gente y de intelectuales. Para aderezarlo, se aaden el turismo sexual y el conjunto de males del socialismo. Caos y represin, ese es el juicio final sobre la realidad en Cuba. Aqu no faltan las visiones fantasiosas acerca de las grandes colas, el hambre, la miseria y las telricas enseanzas del anticomunismo. Eso s, quienes dicen hablar en nombre de la democracia y las libertades no puedan explicar cmo y qu es Cuba en realidad. Solo hablan de odas y sus fuentes son la CNN, los politlogos estadounidenses, la socialdemocracia y los conversos.

El cartel que de nio pude contemplar sin la malicia ya tiene sentido. Unos pueden sentirse interpretados en sus imgenes y palabras. Adormecer su conciencia y dar por buena esa versin. Cuesta pensar, abrir los ojos y cuestionar el mundo orquestado por el gran hermano. Es difcil no caer en las tentaciones del capitalismo. En eso consiste su atractivo y su debilidad. Requiere de idiotas sociales, fcilmente manipulables, as se sostiene un orden de dominacin fundado en la explotacin del hombre por el hombre.

Una sociedad culta es libre y democrtica, no se puede engaar a sus ciudadanos, ellos no se transforman en idiotas sociales. Aqu se establece la diferencia. Cuba ha sido capaz de articular la libertad personal y social con la democracia poltica, econmica, tnica y cultural. Es cierto que existen limitaciones y que los cambios deben ser analizados en profundidad, por sus gentes y decidiendo en cada momento cul es el camino. La soberana es parte del hecho democrtico, tanto como el respeto a decir sin presiones ni bloqueos ni descalificaciones. Por ello el cartel que tanto me impresion ya puede desvelarse. Se trataba de un montaje publicitario. Unos guerrilleros de verdeolivo, empuan fusiles apuntando a sacerdotes arrodillados pidiendo clemencia. Tras de ellos el paredn. No haba duda, los ejecutaran. El mensaje complementaba el cuadro: Chile no es Cuba. No permitas que esto ocurra. Vota Frei. Vota democracia cristiana.

En estos 50 aos, las campaas se han sofisticado, ya no hacen falta montajes fotogrficos. El control de los medios de comunicacin y disuasin distorsionan la realidad a favor de una visin totalitaria en la cual no hay espacio para la crtica, ni la libertad de expresin. Pero Cuba sigue en pie, dignificando la persona humana. Por este motivo es necesario estudiar, aprender y conocer de la realidad de Cuba. Solo as se podr convencer en la batalla de las ideas y apoyar la digna lucha del pueblo cubano contra el imperialismo. En estos 50 aos, Cuba es una experiencia inigualable. Las nuevas generaciones vivirn a su sombra. Cobijo necesario para seguir adelante, pese a quien le pese.



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