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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2009

Cerrar Gaza a periodistas, intil y contraproducente

Robert Fisk
La Jornada


A qu le tiene miedo Israel? Esa nacin lleva aos utilizando la vieja excusa de la zona militar restringida para impedir que se cubra la ocupacin de los teritorios palestinos. Pero la ltima vez que Israel jug a esto en Jenin, en 2000 fue un desastre. Al impedir que los reporteros vieran la verdad con sus propios ojos, lo que stos hicieron fue citar a palestinos que afirmaron que hubo una matanza perpetrada por los soldados israeles, y Tel Aviv ha pasado aos desmintindolo. De hecho s hubo una masacre, pero no a la escala que se report originalmente.

Ahora el ejrcito israel utiliza esa misma prctica fracasada. Veten a la prensa. Mantengan fuera a las cmaras. Pero la maana de ayer, slo horas despus de que el ejrcito israel entr a Gaza para matar a ms miembros de Hamas y desde luego a ms civiles, ese movimiento report la captura de dos soldados israeles. Reporteros en el terreno pudieron haber distinguido la verdad de la mentira. Pero sin un solo periodista occidental en Gaza, los israeles tuvieron que decirle al mundo que no saban si la versin era verdadera o no.

De otro lado, los israeles son tan inescrupulosos, que las razones para impedir el acceso a periodistas se entienden muy fcilmente: hay tantos soldados de Israel que van a matar a tantos inocentes tomando en cuenta slo a aquellos de los que nos enteramos, que las imgenes de la matanza seran intolerables. No es que los palestinos hayan sido de mucha ayuda. El secuestro, por parte de una familia de la mafia palestina de un hombre de la BBC en Gaza, quien finalmente fue liberado por Hamas hace unos meses aunque ahora eso no se recuerde, le puso precio a la cabeza de cualquier trabajador de la televisin occidental en esa zona. Sin embargo, los resultados son los mismos.

En 1980, la Unin Sovitica expuls a todo periodista occidental de Afganistn. Quienes estbamos reportando la invasin rusa y sus brutales consecuencias no podamos reingresar al pas, excepto que furamos acompaados de guerrilleros mujaidines.

Recib una carta de Charles Douglas Hume, entonces director de The Times, diario para el que trabajaba, quien me hizo una importante observacin: Ahora que no tenemos cobertura regular desde Afganistn, me dijo el 26 de marzo de ese ao, agradecera que no perdieras la oportunidad de reportar a partir de testimonios confiables de lo que est ocurriendo en el pas. No debemos permitir que lo que ocurre en Afganistn se desvanezca del papel simplemente porque no tenemos corresponsal ah.

No debe sorprendernos que los israeles empleen la vieja tctica sovitica de cegar la visin del mundo sobre la guerra. Pero el resultado es que las voces palestinas, al contrario de las de los reporteros occidentales, dominarn las ondas magnticas. Los hombres y mujeres que estn bajo los ataques areos y de artillera de los israeles estn ahora contando sus propias historias a televisoras, radios y peridicos, como nunca antes pudieron, sin el artificial equilibrio que mucho del periodismo televisivo impone a los reportes en vivo.

Quiz esto se convierta en una nueva forma de cubrir un conflicto, dejando que los participantes cuenten sus propias historias. El otro lado de la moneda ser, desde luego, que no hay occidental alguno en Gaza para cuestionar a Hamas su dudoso testimonio de los hechos: otra victoria para la milicia palestina, entregada en bandeja por los israeles.

Pero hay un lado todava ms oscuro. La versin de los hechos que ha dado Israel ha gozado de tanta credibilidad ante la agonizante administracin del presidente George W. Bush que la prohibicin a los periodistas de ingresar a la franja de Gaza puede simplemente no importarle al ejrcito israel. Para cuando podamos investigar lo que sea que estn tratando de ocultar, ya estaremos inmersos en otra crisis y ellos proclamarn que se encuentran en el frente de batalla en la guerra contra el terror.

The Independent

Traduccin: Gabriela Fonseca



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