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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2004

In memoriam: Danilo Anderson
Magnicidio en Caracas: Washington acelera plan terrorista

Heinz Dieterich
Rebelin


Danilo Anderson, fiscal venezolano democrtico y patritico, fue asesinado la noche de ayer en un sofisticado atentado con bombas contra su vehculo en el sureste de Caracas. Con este magnicidio, precedido por el asesinato de seis militares y una ingeniera de PDVSA en la frontera colombiana, el plan de destruccin terrorista de la Revolucin Bolivariana por parte de Washington entra en su fase virulenta y abierta.

Asesinar a Danilo fue, desde el punto de vista de la subversin, una operacin de alto rendimiento propagandstico y de guerra psicolgica, con un riesgo mnimo.

Danilo fue un hombre emblemtico del proceso bolivariano. Dentro del corrupto aparato de la justicia clasista venezolana, fue uno de los pocos abogados que aplicaron la ley a los golpistas y delincuentes de la subversin nacional y que enfrentaron su impunidad.

Era el Fiscal que llev el caso de Capriles Radonski por la agresin a la Embajada de Cuba durante el golpe de Estado, el 12 de abril; estaba llevando el caso de Smate; fue quien cit a la Fiscala a los dueos de los medios que conspiraron con el golpista Carmona aquel 12 de Abril en Miraflores; estaba citando, en calidad de imputados, a todos los firmantes del Decreto Carmona y estaba investigando a los sicarios de la Polica Metropolitana del alcalde Alfredo Pea.

El peligro de Danilo para el proyecto terrorista de Washington era doble: le quitaba uno de sus principales instrumentos de poder, la corrupta justicia de clase venezolana, y se converta en smbolo del patriota honesto y servidor de las mayoras en la nueva Patria bolivariana.

Asesinarlo no era difcil. Porque ese hombre modesto, joven de 38 aos, detestaba los atributos del poder, como guardaespaldas, carros blindados, de tal manera que se convirti en un blanco fcil para los terroristas de Washington.

Lo conoc por primera vez, durante la subversin urbana foquista de la guarimba. Yo sal de una entrevista con el Ministro de Defensa, General Garca Carneiro; l esperaba para entrar. Aprovechamos para hablar y me qued impresionado con el valor de ese joven flaquito, casi tmido y reservado, que pona su vida en la lnea del fuego. Preguntado al respecto, respondi con una sonrisa y esa tranquilidad estoica de la gente que valora su misin por encima de cualquier riesgo personal.

El 11 de septiembre, Danilo estuvo en la presentacin del libro: Hugo Chvez, El Destino Superior de los pueblos latinoamericanos, en el Teatro Municipal Teresa Carreo. Tuvimos la misma conversacin sobre los peligros que corra; pero el se rea e insista que estaba bien y que se acercaba la hora de la justicia para los implicados del golpe de Estado.

El asesinato de Danilo Anderson evidencia que la subversin ha dado un salto cualitativo hacia una ofensiva generalizada. A partir de ahora, personajes emblemticos del proceso, cuya muerte tendr un alto valor propagandstico para Washington y sus cohortes, estarn en peligro agudo. Asimismo, la subversin iniciar atentados contra la infraestructura energtica y de transporte y ms asesinatos e incursiones en la frontera colombiana.

Haciendo memoria histrica, podemos decir que la Revolucin bolivariana ha entrado en la fase de la Revolucin cubana de 1960, cuando la contrarrevolucin estadounidense-cubana dio inicio a la lucha armada, sabotajes y asesinatos desde los ncleos subversivos en la sierra del Escambray o, tambin, de Nicaragua, a partir de 1983.

La respuesta a esa peligrosa escalada de la subversin en Venezuela debe construirse sobre las experiencias de ambos modelos contrarrevolucionarios (Cuba y Nicaragua), porque la amenaza es seria y potente. Solo una campaa masiva y rpida, inteligentemente planeada en todos los niveles, va a derrotar definitivamente a los mercenarios de Bush.

La violencia antidemocrtica de la derecha, sin embargo, no es nueva; ms bien, no ha sido discutida en su justa dimensin. Hay, por ejemplo, ms de ochenta lderes campesinos, que han sido asesinados por las fuerzas subversivas a raz de la reforma agraria, en los ltimos aos, sin que haya habido una respuesta contundente del Estado.

En su tiempo como Comandante de la base de Maracay, la vida del General Ral Baduel estuvo alrededor de diez veces en peligro, a raz de atentados planeados no solo por operadores venezolanos de la subversin, sino tambin por mercenarios introducidos desde Colombia y Centroamrica. (Casualmente hoy en el semanario Quinto Dia, en la columna Las verdades de Miguel, se advierte que el General es la persona en mayor peligro de magnicidio en el pas, despus del Presidente Chvez, por incorruptible y por ser el hombre de ms autoridad moral en el Ejrcito.) Otro ejemplo es un plan de magnicidio contra el Presidente Hugo Chvez que fue desbaratado hace pocos meses por sectores de la inteligencia venezolana.

El terrorismo de la derecha no es nuevo, pero ha entrado en otro nivel. Por lo tanto, la violencia de la agresin va a potenciarse rpidamente. Esto por dos razones: 1. Las sucesivas derrotas en el referendo revocatorio y las posteriores elecciones han dejado a la derecha sin vas institucionales para conquistar el poder antes de las elecciones presidenciales del 2006.

2. El rotundo fracaso de Rumsfeld y Uribe en la VI Conferencia de Ministros de Defensa de Amrica, en Quito, donde su intento de constituir una fuerza militar latinoamericana para Colombia fue derrotada con 16 votos ---en una alianza protagonizada por Brasil, Argentina y Ecuador, con apoyo de Chile y Bolivia y un papel sorprendentemente desdibujado de la delegacin venezolana--- aumentar la propensin del terrorista Bush para intensificar la desestabilizacin paramilitar y el sicariato poltico.

Y no hay que tener ilusiones sobre la dimensin de la amenaza y la brutalidad de sus operadores. Se trata de la misma red que ha orquestado ms de 600 intentos de asesinato contra el presidente cubano Fidel Castro, en los ltimos cuarenta aos, es decir, ms de uno por mes.

En todo proceso revolucionario hay acontecimientos claves, que indican cundo la contrarrevolucin pasa a la ofensiva del terror. Viviendo en Buenos Aires en 1974, particip en el entierro del Padre Carlos Mugica, quien haba sido asesinado brutalmente el 11 de mayo por las bandas paramilitares de la AAA. En ese entierro del Protector de los Humildes, no entenda todava que el proceso haba pasado un umbral y que la derecha comenzaba una guerra sin cuartel. Hoy lo entiendo, en el caso de Danilo Anderson.

El Padre Mugica, quien haba dejado atrs su familia oligrquica para compartir la cruz de los pobres, reaccionaba ante las amenazas de muerte de los terroristas, diciendo: Nada ni nadie me impedir servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los pobres por su liberacin. Si el Seor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposicin.

Nunca le pregunt a Danilo si era cristiano. Pero la verdad es que no importa. Muri, como el Padre Mugica, junto a los pobres, luchando por su liberacin.



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