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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2009

Hamas: defensa de la resistencia islmica

John Brown
Iohannes Maurus


Es notorio que ha existido, segn se dice, un autmata construido de tal manera que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Un mueco trajeado a la turca, en la boca una pipa de narguile, se sentaba a tablero apoyado sobre una mesa espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusin de que esta mesa era transparente por todos sus lados. En realidad se sentaba dentro un enano jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos la mano del mueco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la filosofa. Siempre tendr que ganar el mueco que llamamos materialismo histrico. Podr habrsela -sin ms ni ms con cualquiera, si toma a su servicio a la teologa que, como es sabido, es hoy pequea y fea y no debe dejarse ver en modo alguno.

Walter Benjamin, Tesis sobre la filosofa de la historia

Nadie en su sano juicio pretende que el movimiento de resistencia islmica Hamas ( Harakat al Muqawamat al Islamia ) sea un exponente de la Ilustracin, sea esta rabe u occidental. Se trata, sin lugar a dudas de un partido religioso e incluso teocrtico. No resulta, sin embargo, fcil pedir que basen su actuacin poltica en un anlisis puramente racional de su situacin a los habitantes de un pas colonizado. Palestina loe en un grado extremo, pues su poblacin est compuesta en enorme proporcin de deportados y refugiados de distintas oleadas de colonizacin juda y se ha visto sometida a decenios de represin y humillacin durante los cuales el Estado sionista ha ido liquidando fsicamente o condenando al exilio a sus dirigentes polticos y a muchos de sus intelectuales. Quien compruebe cmo se desenvuelve lo que va quedando de la poltica en Europa occidental y en los Estados Unidos, donde las decisiones polticas van sistematicamente acompaadas de una permanente manipulacin de la opinin, no debera sorprenderse de que los ms pobres y oprimidos no superen a los ms ricos y cultos en racionalidad poltica.

El carcter explcitamente teolgico del movimiento Hamas as como de los sectores ms activos de la resistencia anticolonial rabe y musulmana merece una reflexin. En primer lugar porque su exotismo, con el que se quiere justificar una guerra de civilizaciones es muy relativo. Tal vez sea una de las mayores ilusiones ilustradas del marxismo el haber pensado que una poltica racional, un socialismo cientfico fuera posible. En eso el propio Marx era hijo de su tiempo y no pudo separarse de la tendencia ideolgica dominante. No basta la racionalidad para fundamentar una accin poltica, ni en general para desencadenar una accin. La conclusin de un silogismo prctico es, segn Aristteles, no una proposicin, sino un acto. Una decisin cuyo fundamento est en otro terreno, en otro escenario. La poltica, toda poltica requiere un suplemento que Walter Benjamin denominaba teolgico y que sirve de fundamento a sus planteamientos racionales. A la frase de Lenin segn la cual el marxismo es omnipotente porque es verdadero de clara connotacin cientista, Benjamin responde que el materialismo dialctico es invencible asociado a la teologa . No basta un anlisis racional de una situacin insoportable, ni basta la propia insoportabilidad de la situacin para que con ello surja un impulso poltico que tienda a salir de ella. Es necesario un planteamiento que en cierto modo se despegue de la realidad, considere que la realidad por s misma no tiene sentido, es insensata, no justifica nada. Es necesario alcanzar una posicin de relativa trascendencia a la racionalidad que describe lo real para ver que todo poder es transitorio y relativo. Lo que en trminos de teologa islmica se expresa con algunas frases que sirven de fundamento a toda una civilizacin: la ghaliba illa Allah (no hay ms vencedor que Dios) o el " takbir ", el acto de decir allahu akbar (Dios es el ms grande, o Deus maximus , segn traducan los cronistas medievales cristianos).

La posicin teolgico=poltica no es totalmente ajena al materialismo, sino ms bien complementaria de este. El plano teolgico=poltico abre un espacio de excepcin frente a culquier realidad que aspire a ser norma y no mera facticidad. Frente a los reyes que se creen dioses y frente a los rdenes inmutables basados en los derechos humanos y el mercado, tambin frente a quienes ridculamente afirman que hay pueblos elegidos por Dios. La excepcin teolgica es condicin inexcusable de cualquier poltica que no se vea reducida a polica de la normalidad. Incluso =o sobre todo= de una poltica materialista.

El rechazo por parte del materialismo de cualquier concepcin cerrada y total de la realidad obedece al hecho de que lo real no puede ser nunca el resultado de la voluntad o la plasmacin de la idea de un sujeto. Como afirmaba Fichte, el idealismo afirma que el objeto deriva del sujeto, el materialismo que el sujeto es un efecto del objeto. La realidad no tiene carcter ideal y por ello mismo no puede ser "leda" como un texto segn nos enseaba Louis Althusser. No tiene valor "epistemolgico" ni normativo. Por ello mismo toda verdad y toda justicia son resultado, no de una determinacin a priori, sino de una lucha, de un esfuerzo, de una accin en contraste con otras realidades. Resultado y conquista momentneo y parcial. La verdad, no es la transparencia, sino la elucidacin, la aletheia . A la facilidad de la lectura se sustituye la labor de la produccin de conceptos, al orden moral firme como las estrellas la lucha permanente de los hombres por la " decencia comn ".

El materialismo no pretende siempre ya saber, slo sabe que todo saber es una produccin que tiene como resultado productos parciales y transitorios. Mediante la idea de Dios, la teologa produce efectos materialistas al precarizar los rdenes y los saberes mundanos mediante la afirmacin de su fundamento oscuro y transcendente. En cierto modo reconoce una divisin, una brecha en la realidad que separa a esta de su fundamento y por la cual todo orden mundano resulta precario. Esta divisin se cierra, sin embargo, mediante la idea de un Dios omnisciente y omnipotente que da una coherencia absoluta, aunque oculta, al conjunto de lo real. El materialismo afirma esta misma divisin y esta brecha. Dice con Herclito que la guerra es el padre de todas las cosas y asume la contradiccin prctica que reprocharan a Spinoza: que Dios modificado en Turco pueda matar a Dios modificado en cristiano. Uno se divide en dos. La diferencia entre el planteamiento materialista y el teolgico es que este ltimo pretende mediante la idea de Dios cerrar el espacio del conocimiento y de la accin que el materialismo pugna por dejar abierto. El materialismo se enfrenta a la insensatez del mundo aceptando la ignorancia como marco inevitables de una verdad que slo puede ser elucidacin y produciendo conocimiento. Sin suponer que existe una verdad oculta. Para el materialista, un objeto volador no identificado o una visin espectral figuran, sin que ello produzca particular desasosiego a quien es amigo de la tierra y del mundo, entre la multitud de cosas que desconocemos; para el religioso, son un OVNI tripulado por extraterrestres o un nima. Lo desconocido es para la religin milagro, el milagro es, para la razn materialista desconocido. Con todo, ambas posiciones se diferencian ntidamente del idealismo, que afirma que lo real es ideal, que lo real es en ltimo trmino una realidad coherente puesta por un sujeto sin fisuras, lo cual le otorga sentido y la hace legible.

 

Condenar de entrada a un movimiento poltico por tener un fundamento religioso como pretenden nuestros laicos occidentales, perseguidores de las chicas con velo, es suponer que puede existir algo as como una poltica "puramente racional" y que en ltimo trmino la realidad histrica tiene un sentido ms all del que le den las luchas y el pensamiento de los hombres, pues "todo lo real es racional". Esto como sabemos desemboca en el fin de la historia y de la poltica declarado por Kojve, y ms recientemente por Fukuyama y en lugar de fundar una poltica, declara el fin y la disolucin de toda poltica en el orden liberal. El drama estpido que se ha producido estos ltimos das en la izquierda italiana en Miln y otras ciudades a propsito de los rezos musulmanes en las manifestaciones a favor de Gaza es una muestra de la impotencia de la izquierda italiana, de su incapacidad de despegarse de una racionalidad chata anclada en lo fctico.

Hamas es, por lo tanto, un movimiento poltico que, como todos los dems, tiene un componente teolgico. Tal es, segn Franois Burgat, el caso, en general de todos los movimientos anticoloniales islmicos surgidos tras el fracaso del anticolonialismo laico. La particularidad de Hamas y de los dems movimientos islmicos de resistencia es que en ellos el componente teolgico islmico es explcito. Esto no les impide ser organizaciones que expresan planteamientos y reivindicaciones polticos, a menudo legtimas y coincidentes con la legalidad y los valores reivindicados por la cultura occidental, que conviene examinar y no sepultar bajo interesadas acusaciones de fanatismo y terrorismo.

 

Bajo el gobierno de la organizacin supuestamente "terrorista" y "fantica" que es Hamas, tanto en el conjunto de los "Territorios" tras las elecciones que llevaron al gobierno a Ismail Haniya, como an hoy en el reducto de legalidad democrtica que es hoy Gaza, tras el golpe de Estado organizado por los occidentales y Abbas, esta organizacin, votada por una gran mayora de los palestinos ha coexistido y colaborado con numerosas facciones laicas y marxistas de la resistencia y respeta el culto cristiano. Tambin ha manifestado reiteradamente su disposicin a un "apaciguamiento" ( tahadiya ) con Israel cuyas condiciones son el mero respeto del derecho internacional. Hamas ofrece aun hoy al Estado sionista, tras el asesinato de numerosos dirigentes y militantes del movimiento y las matanzas de poblacin civil perpetradas por Israel, una tregua indefinida a condicin de que este reconozca como suyas las fronteras de 1967, tal como lo exigen las Naciones Unidas, sin hacer lo ms mnimo por imponerlo. Los "extremistas" y los terroristas son quienes exigen que se cumpla el derecho internacional, los "demcratas" son quienes no aceptan ninguna frontera y se atribuyen un derecho sin lmites a la tierra palestina. Es curiosa esta inversin de los trminos.

Tambin se esgrime contra Hamas la prctica de los atentados suicidas, que seran prueba de un enorme fanatismo religioso. En primer lugar, los atentados suicidas fueron una tctica hoy abandonada por la direccin de Hamas. Una tctica cuya dimensin es enteramente militar. Si el coche bomba es segn la acertada expresin de Mike Davis la " fuerza area de los pobres ", el atentado suicida tal vez sea la " artillera de los pobres ". Ambos son horribles, aunque bastante menos mortferos que la fuerza area y la artillera de los ricos. Pobres y desesperados son los palestinos de Gaza como pocas poblaciones de este mundo. Lo raro es que el nmero de candidatos a morir matando a los despiadados ocupantes no haya sido mayor. El abandono por parte de Hamas de esta tctica es muestra de su "moderacin". En cuanto a los famosos cohetes Qassam que golpean el sur de Israel, estos constituyen un sustituto de los atentados suicidas. Los Qassam atacan a ciegas: su tecnologa rudimentaria no permite dirigirlos especficamente contra objetivos militares. Son las patadas y los mordiscos de quien se resiste a que lo maten, patadas y mordiscos que pueden sin duda hacer dao a los circunstantes que contemplan pacficamente la ejecucin. Es tambin difcil de comprender que una poblacin asediada y enferma no haya sido an ms violenta en su deseperacin.

Se dice tambin de Hamas que en su carta llama a destruir Israel y a exterminar a los judos. En ella hay, innegablemente, algn eco del antisemitismo de los Protocolos de los Sabios de Sin, ese viejo panfleto antisemita elaborado por la Ojrana zarista en Rusia y leido con fervor por Hitler. Se habla, en efecto de la conjura juda e incluso, judeomasnica. No hace falta, sin embargo, conjeturar ninguna oscura trama para saber que Israel recibe el apoyo de todas las potencias imperialistas, aunque, afortunadamente, no el de todos los judos del mundo, en su poltica colonial y racista. Este apoyo lo recibe a la luz del da, incluso hoy, cuando los Estados Unidos se apresuran a enviar a su aliado israel, en plena carnicera de Gaza, ms armas y ms municiones a travs de Grecia. Decir que ha hecho falta una conjura para perpetrar los crmenes de los que viene siendo vctima la poblacin rabe de Palestina desde hace ms de 60 aos constituye una muestra ingenua de optimismo histrico y de fe en la humanidad.

El otro elemento supuestamente antisemita de la Carta de Hamas es un hadith , un dicho del Profeta recogido por Bujari y otros musulmanes, que se cita en su artculo 7 y afirma lo siguiente: "El Profeta, que Al le bendiga y le d la salvacin, ha dicho: El Da del Juicio no llegar hasta que los musulmanes combatan contra los judos (matando a los judos), cuando el judo se esconder detrs de piedras y rboles. Las piedras y los rboles dirn: Oh musulmanes, oh Abdulla, hay un judo detrs de m, ven a matarlo. Slo el rbol gharkad (evidentemente cierta clase de rbol) no lo har, porque es uno de los rboles de los judos. (Narrado por al-Bukhari y Moslem) "

Se trata de un texto de oscuro significado que, probablemente, se remonte a uno de los numerosos enfrentamientos armados de Mohammed con los primeros perseguidores del Islam, entre los cuales destacaron los idlatras y los judos. Este texto, conocido y citado desde los primeros siglos del Islam no impidi que florecieran en el mundo islmico importantes y brillantes comunidades judas, perfectamente inscritas en la civilizacin del Islam. Es un texto de circunstancia que llama a luchar contra los judos perseguidores del Islam, no a exterminar a los judos como en su momento pretendiera la Inquisicin en Espaa. En cualquier caso, la lucha por la independencia de Palestina exige una lucha contra los invasores y los ocupantes que implica una resistencia armada. Exige designar un enemigo. Defenderse de la agresin israel, defenderse de este enemigo implica matar judos, como defenderse de los nazis implicaba matar alemanes, sin que ello signifique que se pretende exterminar a la poblacin juda ni a la alemana.

Tambin se olvida la explcita condena del holocausto realizada por altos representantes de Hamas como Bassem Naim, el ministro de sanidad del gobierno legtimamente designado: " Debe quedar claro que ni Hamas ni el gobierno palestino en Gaza niegan el holocausto cometido por los nazis. El holocausto no fue slo un crimen contra la humanidad, sino uno de los crmenes ms abominables de la historia moderna. Lo condenamos al igual que condenamos todos los abusos contra el gnero humano y todas las formas de discriminacin basadas en la raza, el gnero o la nacionalidad".

Se omiten intencionalmente otros pasajes de la Carta de Hamas que llaman a la convivencia a las gentes de las distintas religiones. Entre ellos algunos aleyas del Corn que hacen del Islam la nica religin que admite el pluralismo religioso como algo querido por Dios. As, la Carta de Hamas cita Corn 5, 48. Si Dios as los hubiera querido, os habra hecho de una sola comunidad. Pero ha querido poneros a prueba mediante el don que os ha hecho.Procurad superaros unos a otros en las buenas acciones. Todos vosotros regresaris a Dios. Entonces os dar claridad sobre vuestras diferencias."

Una convivencia bajo el Islam como la que propugna Hamas no es necesariamente una dictadura teolgica. Que no tiemblen demasiado los "laicos" occidentales que slo ven fanatismo religioso en el Islam anticolonial y son incapaces de reconocerlo en la teocracia israel en la que son los rabinos quienes determinan el derecho a la ciudadana...Lo que se entiende aqu por Islam no es la Santa Inquisicin, sino la convivencia pacfica entre las gentes de las religiones del Libro. En Hamas al igual que en los Hermanos Musulmanes de Egipto hay miembros y dirigentes cristianos. Para ellos el Islam es algo ms que una religin: es un espacio de civilizacin que se trata de liberar de la opresin colonial. Por ello mismo Hamas mereci el apoyo masivo de la poblacin palestina en las ltimas elecciones celebradas en los territorios. Un apoyo a una organizacin que, a diferencia de la Autoridad Palestina colaboracionsita con el ocupante y corrupta, vertebra la resistencia estructurando la sociedad civil mediante redes de ayuda y asistencia que permiten a la lacerada poblacin de los territorios cumplir el fundamental acto de resistencia frente a un poder racista como el de Israel: existir.

Si se quiere ser realmente solidario con Palestina, hay que desear la victoria de Hamas. Apoyar polticamente a esta organizacin no es traicionar ningn ideal democrtico, sino apoyar la resistencia y la existencia misma de una poblacin que corre el grave riesgo de ser exterminada primero polticamente y despus, incluso fsicamente. Apoyar el actual proceso de paz es defender el exterminio y negar a los palestinos el derecho a resistir y a liberarse del colonialismo racista que asola su pas. Se puede estar o no de acuerdo con el ideario y la carta de Hamas. Yo personalmente estoy en desacuerdo con cualquier religin, incluso la de los derechos humanos, aunque considero que el materialismo constituye una teologa paradjica, que asume la estructura dividida del sujeto humano y sirve de base a su existencia poltica. Sin embargo, creo necesario que se libere la solidaridad con la lucha palestina, que se reconozca explcitamente el derecho a la resistencia incluso armada. Que se reconozca este derecho incluso a organizaciones de base teolgica o teolgico-poltica. Esto supone, dentro de un esfuerzo general por quitarnos de encima las legislaciones de excepcin antiterroristas que pretenden ahogar la disidencia poltica, que se elimine a Hamas y al conjunto de la resistencia palestina de todas las listas de organizaciones terroristas. Y por pura coherencia, que se incluya en ellas a Israel con todas las consecuencias.

-- Publicado por John Brown para Iohannes Maurus el 1/10/2009 06:10:00 AM


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