Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2009

Congo
La guerra del coltn

Marta Iglesias
Revista Fusin

Fotografias: ACNUR/P. Taggart


La Repblica Democrtica del Congo se desangra. Se calcula que desde 1998 han muerto casi cinco millones y medio de personas y desde hace unos meses los ataques se han recrudecido. No es casual que el pas tenga el 80% de las reservas mundiales de coltn. Congo: la guerra del coltnEl Congo huele a sangre, enfrentamiento entre etnias, pobreza, esclavitud y sobre todo a dinero. La antigua colonia belga tiene tanta riqueza que con su explotacin debera nadar en la abundancia, sin embargo lo que le sobran son guerras. En su territorio alberga en grandes cantidades cobre, cobalto, estao, uranio, oro y diamantes, casiterita, wolframita y sobre todo coltn. De este raro mineral se extrae el tantalio, que posee una gran resistencia al calor y excelente conductividad, por lo que es imprescindible para la fabricacin de nuevas tecnologas. Desde el mvil que usamos hasta las naves espaciales, pasando por los ordenadores porttiles y las videoconsolas. Todas llevan coltn. La mayor reserva de este material se encuentra en la Repblica Democrtica del Congo (RDC). Posee el 80% del coltn existente en el planeta y precisamente se encuentra en la zona en conflicto. Evidentemente, no podemos apelar a la casualidad. La cuestin que surge es directa y muy clara: puede sobrevivir el mundo occidental a la escasez del coltn? La respuesta es que no. Se hundiran las multinacionales y sobrevendra un colapso econmico, mxime ante la crisis global que vivimos. No es, por tanto, buen momento para que el gobierno de la RDC cambie las reglas del juego econmico. De modo que, frente a los que afirman que el conflicto del Congo se debe a una rivalidad de etnias -hutus y tutsis-, son muchas las voces que sealan un conflicto econmico de gran alcance que se est desarrollando en este pas. 

Congo democrtico y acorralado

Congo: la guerra del coltnPara entender la dramtica situacin del Congo, debemos remontarnos hasta 1998, ao en el que Ruanda y Uganda invadieron el pas. Desde entonces hasta 2003 se calcula que murieron en esa ocupacin cuatro millones de congoleos, ignorados por la prensa internacional y los pases occidentales. Ochocientas mil personas masacradas por ao en silencio, en el que se considera el conflicto con ms muertos desde la Segunda Guerra Mundial. En 2003 la ONU consigui que se firmara un acuerdo de paz y a finales de 2006 fue elegido democrticamente -en los primeros comicios libres y plurales en cuarenta aos- el presidente actual, Joseph Kabila. Sus promesas fueron mantener la paz y reconstruir el pas, pero tras aos de cruentos enfrentamientos necesitaba dinero efectivo para reactivar Congo. Esper ofrecimientos por parte de Estados Unidos y Europa para venderles sus materias primas, pero nadie acudi. Fue China quien le ofreci explotar los yacimientos y dar a la RDC el 30% de las ganancias. El acuerdo era mucho mejor que el anterior -las empresas occidentales le daban por lo mismo entre un 5% y un 12 %- y Kabila firm. Desde entonces estall el avispero y todos los actores presentes en la regin se pusieron en pie de guerra. El primero de ellos Laurent Nkunda, un general rebelde congoleo de la etnia tutsi apoyado por Ruanda. Jos Garca Bota, portavoz de los Comits de Solidaridad con frica Negra, sospecha que "Nkunda est agrediendo al Congo porque el Gobierno congoleo en los ltimos meses ha estado negociando contratos mineros con China. Nkunda ha sido creado por Kagame -presidente de Ruanda-, que recibe el apoyo de pases occidentales, como EEUU, Blgica y Reino Unido. Por ejemplo, ahora que hay pruebas claras del apoyo de Ruanda a Nkunda y de que este guerrillero ha cometido bastantes masacres de poblacin civil, el pasado 27 de noviembre de 2008 el Gobierno britnico concedi una ayuda al Gobierno de Ruanda de 470 millones de libras. Una cantidad muy grande para un pas muy pequeo. El peso de los pases europeos que apoyan a Ruanda en este plan es muy importante. Adems de Reino Unido tenemos a Blgica, Holanda y ahora Francia. Y ellos divulgan que Ruanda es un pas modlico en frica". 

El papel de las multinacionales

Paralelamente hay muchos dedos que apuntan que son las multinacionales, con la complicidad de las potencias internacionales, las que han dado de nuevo alas al conflicto. De hecho, Naciones Unidas hizo una investigacin y las conclusiones fueron que se trataba de una guerra dirigida por ejrcitos de empresas para hacerse con los metales de la zona, acusando directamente a Anglo-Amrica, De Beers, Standard Chartered Bank y cien corporaciones ms. Todas negaron estar involucradas, mientras que sus gobiernos presionaban a la ONU para que dejaran de acusarlas. Congo: la guerra del coltnInsiste Bota "que detrs de todo ello estn las multinacionales de estos pases occidentales, que ven con pnico que China empiece a firmar contratos con el Gobierno Congoleo, pues su necesidad de materias primas es enorme. As que por una parte estas multinacionales estn sacando del Congo miles y miles de toneladas de minerales de muy alto valor sin pagar nada al gobierno congoleo, y financiando guerrillas por diversas partes del pas para poder seguir saqueando el Congo a un coste muy bajo. Por otro, China ofrece por los minerales importantes cantidades de dinero y posee bastante liquidez, lo que supondra una importante ayuda para sacar al pas de la miseria. Por ltimo, decir que los minerales llevan catorce aos saliendo por los pases vecinos -principalmente por Ruanda- y estn sirviendo para enriquecer a importantes grupos mafiosos que blanquean este contrabando". En medio de todo ello, el gobierno del Congo ha recibido apoyo militar de Angola y Zimbawe, pases que ya le apoyaron aos atrs, y es ms que seguro que desde todos los bandos se estn cometiendo atrocidades y crmenes contra la humanidad.

La codicia alimenta un genocidio silencioso

Las grandes vctimas de toda esta guerra econmica que se est desarrollando en el tercer pas ms grande de frica son, sin duda, los civiles. Cifras impresionantes que nadie sabe porqu, slo ahora han saltado a la primera plana de los peridicos. Ms de cinco millones de personas han sido masacradas desde 1998 en Congo, y desde ACNUR nos confirman que actualmente hay 1.350.000 desplazados en el interior del pas: Todava hay mucha gente sin registrar porque se ha desplazado a zonas a las que de momento no tenemos acceso, como Province Orientale donde segn las ltimas estadsticas se superaran los 230.000 desplazados. Las mujeres y nias son sistemticamente violadas, y empleadas como arma de guerra. Los pequeos no se salvan de tal barbarie: unos son obligados a trabajar en las minas de coltn a mucha profundidad porque son los nicos que caben en ellas; miles de ellos mueren sepultados, de hambre y de agotamiento. Se calcula que por cada kilo de coltn extrado mueren dos nios. Otros son reconvertidos en nios y nias soldados; lleg a haber ms de treinta mil reclutados y quedarn entre tres y siete mil en activo, segn datos de Amnista Internacional. Los enfrentamientos actuales han puesto de nuevo en marcha este macabro sistema que se lleva a nios de sus aldeas para participar en la guerra. Los que intentan escapar son torturados ante sus compaeros para que sirvan de ejemplo. Hambre, desnutricin, sida, malaria o tuberculosis se suman a una situacin alarmante. Congo: la guerra del coltnLos agentes humanitarios se afanan en ayudar a la poblacin. Francesca Fontanini, responsable de ACNUR en Congo, nos informa desde el terreno que por el momento ACNUR puede realizar libremente su labor en los seis campamentos alrededor de la capital del Kivu Norte (Goma) que acogen a 135.000 personas. Desde el comienzo de la crisis, hemos suministrado ayuda y adems ACNUR sigue con la construccin de un nuevo campo, Mugunga II, situado al oeste de Goma. A l trasladaremos a 65.000 desplazados internos que se encuentran atrapados en los campos de Kibati, al norte de Goma, situados a dos kilmetros de la lnea de fuego entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes.

Todava ms al norte de Goma, hay varios campamentos para desplazados y aldeas que han sido saqueadas e incendiadas, y de las que la gente tuvo que huir hacia los bosques u otros campos y pueblos. Estas personas necesitan con urgencia recibir ayuda humanitaria. Por otro lado, el corredor humanitario establecido para poder visitar e identificar a estas personas -cuya apertura cont con la autorizacin de los rebeldes-, no est funcionando correctamente, para gran frustracin de los actores humanitarios. Como respuesta, se enviaron 17.000 cascos azules a la zona. La MONUC -es as como se conoce a esta misin de la ONU en el Congo- es la fuerza de paz ms numerosa desplegada y se va a ampliar prximamente con la llegada de 3.000 cascos azules ms. Sin embargo, no han podido defender a la poblacin de los ataques de uno y otro bando. Incluso la poblacin civil congolea ha hecho llegar sus quejas a los Comits con el frica Negra: "son numerosas las manifestaciones de la poblacin congolea contra los cascos azules, denunciando no slo que no les defienden de Nkunda, sino que adems les han visto transfiriendo armamento y vveres a las tropas de Nkunda y dndole apoyo logstico -por ejemplo, dejndole usar vehculos y helicpteros-". Francesca Fontanini nos informa de que los hechos han demostrado que los acuerdos se han convertido en papel mojado. Los rebeldes de Nkunda se enfrentan tanto a los soldados de la RDC como a otros grupos rebeldes nacionales y extranjeros presentes en el territorio. Sin embargo, tanto los rebeldes como los soldados de Kinshasa han cometido excesos y abusos. Segn la ONU, soldados gubernamentales llevaron a cabo pillajes, violaciones, y muertes en Goma y los rebeldes han cometido expropiaciones forzosas en campos de desplazados cercanos a la ciudad de Rutshuru. La MONUC desempea un papel muy importante y tiene el mandato de proteger a los civiles, pero hay ciertos lmites. La ONU no puede ponerse de parte de ninguno de los grupos beligerantes.

Soluciones pendientes de paz

Congo: la guerra del coltnVisto el resultado, la militarizacin no es la solucin, as que son muchos los que se han puesto manos a la obra para buscar alternativas. Se tiene constancia de que el odio entre hutus y tutsis no exista hasta la llegada del presidente ruands Kagame, que cre estas rencillas para abonar su golpe de estado en 1994. Hay que acabar cuanto antes con l para que no sea manipulado desde intereses econmicos y polticos en la retaguardia. Para ello un grupo de asociaciones -en las que participan hutus, tutsis y congoleos-, reunidas bajo el Foro para la Verdad y la Justicia en el frica de los Grandes Lagos llevan a cabo dos iniciativas: un foro de dilogo entre las diferentes etnias para iniciar un proceso de bsqueda de soluciones empleando la palabra y no la violencia; y tambin han interpuesto una querella criminal en la Audiencia Nacional espaola acusando de genocidio y crmenes contra la humanidad a la cpula militar ruandesa. Para ello se basan en el asesinato de nuevo cooperantes espaoles que fueron testigos de diversas masacres. Los Comits de Solidaridad con frica Negra participan en el proceso y dan ms soluciones por boca de Bota: "Lo primero e imprescindible es que se sepa la Verdad de cuanto all sucede.

Hasta que no sea pblica no acabar el ciclo de violencia. La postura del gobierno congoleo nos parece razonable, su pas tiene materias primas suficientes como para abastecer a chinos, europeos y americanos. Habra que cambiar las reglas del juego para que las riquezas del Congo dejen de salir por las mafias internacionales y salgan por mecanismos legales. Hay un gran peligro en cmo se hacen las cosas ahora, porque estn muriendo millones de inocentes. Si realmente las mayores reservas estn en el este del Congo y desde 1998 todo este coltn sale slo por Ruanda, hay un problema: han dejado el monopolio de un mineral estratgico como el coltn en manos de Kagame y grupos mafiosos. Si esto fuera as, explicara por qu la voluntad del presidente de un pas tan pequeo como Ruanda, sin recursos propios de valor, tiene tanto poder en los dirigentes europeos. 'Kagame es intocable', nos han llegado a decir altos mandos de la poltica exterior francesa. Pero, claro, no dicen por qu". La relacin de esta guerra con nuestro consumismo tecnolgico es directamente proporcional: las fechas del auge de ventas de telfonos mviles coinciden con aquellas en las que ha habido ms muertos en Congo. Esta vez no podemos lavarnos las manos, miles de muertos nos sealan directamente. Empecemos por dar a conocer la verdad. Δ


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