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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2009

La barbarie de Gaza

Mara Vacas Sents
Rebelin


Gaza se desangra en cada instante de este ahora que vivimos: cuando escribo estas lneas, cuando alguien las lee, aunque nosotros slo veamos los nios muertos treinta segundos en la tele; aunque slo est presente la sangre el tiempo de hojear un peridico; aunque la atrocidad diaria slo ocupe una pequea porcin de nuestros desordenados e inconexos pensamientos; un rincn entre la lista de la compra y la clase de ingls. Bajo las bombas va cayendo un pueblo, atrapado en una ratonera, entre el mar, los muros y los tanques israeles, y al que se le concede apenas tres horas al da para respirar y enterrar a sus seres queridos. Y, acto seguido, continuar muriendo. Las puertas que impidieron el paso del trigo se abren ahora para recibir a los cadveres, en palabras de Hishan Bustani, en Rebelin.

Pienso esta noche en las cientos de madres que lloran a sus hijos, imagino ese ro interminable de lgrimas, esos gritos de dolor; y en que todo eso se produce mientras nosotros arropamos a nuestros nios en sus camas, como si no pasara nada, como si todo fuera normal; y me ronda en la cabeza la acertada definicin que le en El miedo a los brbaros de Tzvetan Todorov, flamante Prncipe de Asturias: Ser brbaro es quitarle al otro su humanidad, negrsela. Convertirlo en un ser extrao, distinto a nosotros; sencillamente tratarlo como si no fuera humano o como si no lo fuera del todo. Ver lo poco que nos diferencia y no lo mucho que nos une, no ser hospitalario con el extranjero, resolver los conflictos mediante la violencia... La tortura, la humillacin y el sufrimiento que se infligen a los otros forman parte de la barbarie. Llevar al colapso econmico, al bloqueo y al aislamiento de un pueblo tambin lo son.

La barbarie nacera de esa falsa distancia que nos impide reconocer a nuestro vecino como a un igual, como un cuerpo cruzado por venas y sangre roja, huesos y msculos, y un corazn que late al ritmo de los sentimientos, con parecidos deseos y aspiraciones de libertad, paz y bienestar. Barbarie es ser capaz de decir sin inmutarse que no hay crisis humanitaria en Gaza, y que la situacin es la que debe ser, como hizo la ministra de Exteriores del Gobierno israel, Tzipi Livni.

Se comporta tambin como un brbaro el que se mantiene indiferente ante el dolor ajeno, el que no hace nada por evitarlo aunque no lo cometa directamente porque no empua el arma ni arroja la bomba; el que permanece impasible como si no le ataera ese sufrimiento descomunal, el que no siente ninguna clase de empata con el que muere y no demuestra piedad, porque sencillamente no se conmueve, como un psicpata cmplice. Este despojamiento de la humanidad del otro, esta barbarie de maltrato sistemtico, combinado con la ms desvergonzada indiferencia y/o connivencia internacional, hace ya mucho tiempo que sucede en la ocupada y bloqueada Gaza, un gigantesco gueto de cielo azul y gris, donde no se permite el libre acceso de alimentos, combustible, agua, anestesia o medicinas, una crcel que sobrevuelan aviones lanzando toneladas de bombas desde hace dos semanas, en un nuevo crimen contra la Humanidad.

Porque el objetivo ltimo de Israel no es como asegura el Gobierno de Ehud Olmert- la seguridad de los israelitas; inalcanzable, por otra parte, en tanto se mantenga a Gaza aislada, humillada, asediada, indefensa; mientras no se respeten resultados electorales obtenidos limpiamente aunque no sean los deseados como los que dieron el triunfo a Hams en las elecciones legislativas hace tres aos-, mientras se le nieguen las ayudas humanitarias a la poblacin, mientras no se permita a los palestinos habitar en su propia tierra, mientras apenas exista diferencia entre la vida y la muerte. El verdadero objetivo de Israel lo demuestran sus acciones- es la aniquilacin del pueblo palestino.

Para la profesora de Estudios Islmicos de la Universidad Autnoma de Madrid, Luz Gmez, Israel pretende dividir y fragmentar el territorio y la poblacin, y crear nuevos guetos identitarios que propicien la disolucin de la unidad histrica, social, cultural y poltica de Palestina. Si queremos ser precisos con el lenguaje no podemos calificar de guerra a esta barbarie; su nombre real es genocidio.

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