Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Masacre en Gaza
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2009

Diario de una madre palestina
Hablamos en silencio: resistimos juntos

Leila Al-Haddad
http://a-mother-from-gaza.blogspot.com/

Traducido para Rebelin por Ana Sastre


LUNES, 12 DE ENERO DE 2009 

Ayer decidimos viajar a Washington para asistir a una marcha nacional bajo el lema "Dejen vivir a Gaza". Fue una decisin de ltima hora, tras sopesar si mereca la pena conducir durante 8 horas de ida y vuelta con Yousuf y Noor con una previsin climtica inclemente a cambio de estar al lado de Gaza.

Nos acompaaron dos estudiantes licenciados en Duke, uno un palestino de Lydd y el otro un becario sirio de Fulbright.

Por el camino, Yousuf interrumpi bruscamente nuestras bromas para preguntarnos si su abuelo iba a morir en Gaza. Me pidi que les dijera a "ellos" que no le dispararan.

"seedo ra7 yimoot? uleelhum may tukhoo, mama." Le ped que rezara una dua, para pedirle a Dios que le protegiera, que protegiera a todos los habitantes de Gaza.

"Eso tiene ms fuerza que cualquier bala" le expliqu.

Llegamos un poco tarde, tuve que andar sper rpido para alcanzar al grupo, que segn las estimaciones era de 10.000 manifestantes aproximadamente. Se trataba de una multitud civilizada y diversa. Desafortunadamente, el clima no fue tan civilizado. Al final de la marcha llegamos todos empapados de una lluvia helada, los dedos dormidos, los labios de Noor azules y las parcas de plstico pegadas a nuestros hmedos rostros.

Alcanzamos a mi hermano y a mi sobrino, Zade, que sujetaba una pancarta mojada con la tinta corrida como si simulara las lgrimas y la sangre derramadas en Gaza. La pancarta deca:

"Obama: derram lgrimas cuando muri tu abuela. Hars t lo mismo por m? Mi abuela vive en Gaza".

Tras quejarse de que se estaba congelando, su madre le contest inmediatamente: "congelarse es mejor que morir". l asinti.

Despus, le cont orgullosamente a su abuelo que haba caminado durante dos horas bajo la lluvia helada por Gaza.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Caminamos hasta el hotel en el que se alojaba el presidente electo (aunque nuestras fuentes nos informaron que estaba ocupado comiendo chili), y terminamos nuestro recorrido frente a la Casa Blanca antes de regresar a Carolina del Norte.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Por el camino, recib la temida llamada de las 9.00 P.M. de mi padre. Mi corazn dio un vuelco, las llamadas por la noche suelen significar malas noticias.

"Ms bombas. No puedo dormir. Los caoneros de la armada israel estn bombardeando el barrio Tel il Hawa de Ciudad de Gaza, ya sabes, donde vive Amo Musab, donde se construy su casa nueva", dice, refirindose a su primo.

"El extrarradio est en llamas. La Cruz Roja est haciendo salir a los residentes, pero no pueden llegar hasta ellos; y dicen que estn bombardeando con bombas incendiarias o algo as, un espeso humo negro desciende sobre ellos, asfixindolos a todos", continu con calma.

Inmediatamente ped a mi hermano que contara la situacin en mi cuenta de Twitter. Me siento mejor, me siento de algn modo ms poderosa sabiendo que estoy retransmitiendo esta informacin que es a la vez absurda e importante para el mundo. Mi hermano se esfuerza por condensar el terror, la muerte y el pnico en 140 caracteres.

Continuamos hablando.

Supe que el suegro de mi primo haba sido herido. Su casa, situada en el norte de Gaza, fue alcanzada por las fuerzas israeles y despus derribada con un bulldozer. l fue arrestado, le vendaron los ojos y le torturaron, hacindole caer por las escaleras y fracturndole varias costillas. Despus, fue obligado a andar durante una hora hasta el barrio Sheikh Ijleen de Ciudad de Gaza. Su mujer tambin fue obligada a abandonar su hogar en pijama, en mitad de la noche, y a caminar sola hasta la ciudad.

Hablo con mi padre hasta que los bombardeos pierden intensidad, despus de una hora. A veces, no nos decimos nada, nada en absoluto. Simplemente sujetamos el telfono en nuestras respectivas orejas y hablamos en silencio, como si se tratara de una tecnologa desconocida para nosotros. Como si yo pudiera protegerle del infierno que se ha desatado a su alrededor durante esos minutos. Por absurdo que parezca, nos sentimos seguros en cierto modo; con la seguridad de que si algo ocurre, ocurrir mientras estamos juntos.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.


Yousuf sostiene una vela durante una vigilia, frente a la capilla de la Universidad de Duke el viernes por la no


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter