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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2009

La matanza de Gaza pone al rgimen de Mubarak en graves apuros

Alberto Cruz
CEPRID


La matanza israel en Gaza ha sido posible por la aprobacin de los regmenes reaccionarios rabes, Egipto y Arabia Saudita, principalmente, antes que por el apoyo occidental y estadounidense con el que cuenta Israel (1). En este caso, el orden de los factores s es importante y la responsabilidad primera hay que cargarla en los regmenes reaccionarios rabes y no en los tradicionales aliados del rgimen sionista.

Egipto, Arabia Saudita, Jordania y algunos pases del Golfo han venido sosteniendo, desde el triunfo de Hizbul en la guerra contra Israel en el verano de 2006, que haba que hacer todo lo posible por impedir que el avance de los "factores no estatales" -lase Hizbul y Hams- cuajase en el mundo rabe. Y como en la guerra de Lbano, lo primero que hicieron cuando se produjo la agresin sionista contra Gaza fue aplaudir. Luego, ante el curso de la guerra, cada vez ms desfavorable a los sionistas, algunos comenzaron a replegar velas y a emitir cuidadosos comentarios donde los malos (entonces Hizbul, ahora Hams) ya no lo son tanto y se comienza a criticar la "excesiva" matanza sionista.

De todos ellos, es Egipto quien tiene el grado ms alto de culpabilidad. El 25 de diciembre, dos das antes de la invasin de Gaza por los sionistas, la ministra de Asuntos Exteriores de Israel, Tzipi Livni, realiz una visita a El Cairo y se reuni con el presidente Hosni Mubarak. All Livni anunci a Mubarak el ataque contra Gaza y recibi el visto bueno de Mubarak (2) para una operacin que sera "rpida y quirrgica" con la finalidad de derrocar a Hams y abrir el camino de regreso de Mahmoud Abbas y sus hombres. Si hay que hacer caso de la prensa rabe -y en este caso hay que creerlo, puesto que lo ocultan los occidentales-, Livni le dijo a Mubarak que todo se habra solucionado en tres das. Y parece que tienen razn porque en ese tiempo, entre los das 27 y 30 de diciembre, llegaron a Egipto -en concreto a la localidad de Al-Arish, situada en el Sina- 400 miembros de las fuerzas de seguridad palestinas partidarias de Abbas (3) al mando de Mohammad Dahlan para hacerse cargo de la Franja tras lo que esperaban fuese el rpido derrocamiento de Hams.

Sin embargo, lo que se haba pintado como un camino de rosas se convirti en un camino empedrado. La inicial brutalidad sionista no fue suficiente para derrocar a Hams que, con una tctica inteligente, ha logrado revertir el curso de la batalla. Slo por el hecho de resistir ya est logrando rditos polticos -no tardar en cosecharlos el en mbito militar como contine la agresin sionista y se inicie la batalla urbana- y, al mismo tiempo, poniendo en serios apuros no a los patrocinadores occidentales de los sionistas sino a los regmenes reaccionarios rabes como relataba con estupor un corresponsal estadounidense: "Un torrente de ira popular est poniendo presin sobre los aliados de Amrica en el mundo rabe y parece empeorar las divisiones en la regin (...) Las mayores crticas se han dirigido a Egipto, que es ampliamente visto [por la calle rabe] como el principal ayudante de la campaa israel" (4) y, sobre todo, por no abrir el cruce de Rafah.

Es una realidad. Mubarak, que haba mantenido silencio ante la agresin, tuvo que salir pblicamente el da 2 de enero -seis das despus de su inicio- para "aclarar" la posicin de Egipto. Habl de que Gaza y Cisjordania "son un solo pas" y que el cruce de Rafah -la nica frontera de Gaza con un territorio no israel- se abrir slo en las condiciones de un acuerdo de 2005 -del que Egipto no es signatario, curiosamente, y que al ser anterior a las elecciones palestinas de 2006, ganadas de forma limpia y democrtica por Hams, es ya antiguo puesto que establece que dicho cruce fronterizo ha de estar vigilado por fuerzas de la Autoridad Palestina, es decir, Abbas, y de la Unin Europea- (5). Y, al mismo tiempo, destin una partida de 35 millones de dlares para iniciar una campaa informativa en los medios de comunicacin, egipcios y rabes, para contrarrestar las crticas y "explicar" la postura oficial. Pero ya era tarde.

Gaza est provocando que el rgimen de Mubarak se tambalee como nunca hasta ahora lo haba hecho. El da 29 de diciembre se produjo un conato de rebelin en una academia de polica con 6.000 alumnos cuando se les orden reforzar a los policas del cruce de Rafah y se negaron, lo que ha supuesto el arresto de varios mandos intermedios y policas (6). El da 30 de diciembre se comenzaron a hacer masivas las manifestaciones de apoyo a los palestinos de Gaza -que han continuado ininterrumpidamente- en localidades como Assiut, Minya, Daqaliya, Fayoum y Alejandra (7), as como en las universidades de El Cairo y Ain Shams. Los Hermanos Musulmanes y la izquierda del Movimiento Kefaya (Basta) han ido de la mano en ellas, reforzando una alianza tcita que se viene produciendo desde antes de la guerra de Lbano en 2006.

El lema de las manifestaciones ha sido doble. Por una parte, "Parar el holocausto de Gaza". Por otra, "Gaza, perdnanos", en referencia a la incapacidad del movimiento popular egipcio para revertir la postura de su gobierno. Y mientras se generalizan las manifestaciones, comienzan a aparecer las amenazas armadas: Said Mohamed Anwar Sadat, sobrino del anterior presidente del pas -el hombre que firm la paz con Israel en 1979 y que muri en un atentado pocos aos ms tarde- y portavoz de una campaa de protesta por la postura de Mubarak en la matanza de Gaza, ha advertido pblicamente que la juventud egipcia est "muy enojada" con la postura del gobierno y eso significa que no va a haber otra opcin que comenzar a realizar "acciones armadas contra las instalaciones y lneas de suministro de gas a Israel" (8).

Adems de las manifestaciones de apoyo a Gaza y en contra de la matanza, hay en marcha una campaa popular para exigir al gobierno egipcio el cese inmediato del suministro de gas a Israel. El rgimen egipcio y la entidad sionista llegaron a un acuerdo en 2005 por el que Egipto suministra a Israel siete millones de metros cbicos de gas natural a Israel a un precio inferior hasta en 12 veces del que rige en el mercado internacional del gas (9). El gas egipcio parte del oleoducto de la ciudad de El-Arish (en el norte del Sina y muy cerca de la Franja de Gaza) y llega hasta el puerto de Ashkelon, al norte de la Franja de Gaza.

Tan delicada es la situacin para el rgimen de Mubarak que esa ha sido una de las razones por las que ahora aparece como uno de los adalides de un plan, copatrocinado con Francia, para lograr un alto el fuego que satisfaga a los sionistas y, en cierta medida, a Hams. En Egipto ya no se habla de derrocar a Hams y el lenguaje es mucho ms suave. Tanto que Mubarak ha tenido que ordenar a su ministro de Asuntos Exteriores que llame a los embajadores de los pases permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para "expresar el malestar" egipcio por la tardanza en aprobar una resolucin de alto el fuego (10). Desde luego, no se dio prisa en hacerlo: fue el da 4 de enero, nueve das despus del inicio de la agresin sionista.

Egipto se difumina como mediador

La otra ha sido el desvanecimiento del papel de Egipto como mediador, incluso patrocinador, de acuerdos. Ya ocurri el mes de mayo de 2008, cuando los militantes de Hizbul y sus aliados del Frente de la Resistencia, se hicieron con el control de Beirut en slo cuatro das. No fue Egipto quien patrocin un acuerdo entre las partes, sino Qatar (11). Ahora la situacin es la misma.

Siria, Qatar y Turqua estn patrocinando un acuerdo de alto el fuego que, al contrario que el que promueven Egipto y Francia, s cuenta con el visto bueno de Hams. Dicho acuerdo, del que no se informa en Occidente ni en los regmenes rabes reaccionarios, establece cinco puntos: cese el fuego por ambas partes, retirada inmediata israel, vuelta a la tregua firmada en junio de 2008 entre Hams e Israel, formacin de un comit especial para abrir los cruces en la Franja de Gaza y una conferencia internacional de donantes para la reconstruccin de Gaza (12).

De hecho, la matanza sionista de Gaza ha logrado dividir de forma ya prcticamente irreversible el mundo rabe. Por una parte, estaran Egipto, Irak, Jordania, Arabia Saudita, Marruecos, Tnez, Kuwait, Bahrein, Omn, los Emiratos rabes Unidos y las fuerzas que apoyan a Mahmoud Abbas en Cisjordania. Por otra, Siria, Lbano, Qatar, Yemen, Libia, Mauritania (pese a que mantiene relaciones diplomticas con Israel), Sudn, Argelia, Yibuti, Somalia y las Islas Comores.

De estos pases, Argelia, Yemen y Qatar iniciaron su desmarque del otro bloque en una reunin mantenida por la Liga rabe en mayo de 2008 para tratar la situacin en Lbano tras la toma de Beirut por Hizbul y sus aliados e iniciaron su acercamiento a Siria puesto que no estaban de acuerdo con el mantra de los regmenes reaccionarios pro-occidentales rabes sobre la interferencia iran en la zona y la estrategia de contencin a la "expansin shi". La matanza de Gaza hace difcil continuar con ello puesto que Hams es sun, pero ahora los regmenes reaccionarios hablan de que Hams se ha convertido en "un pen de Irn".

Pero a esta divisin hay que sumar la del mundo islmico no rabe. Aqu merece la pena mencionar a Turqua. El que haya aceptado patrocinar este plan alternativo que cuenta con el visto bueno de Hams indica que se resquebraja la alianza estratgica que vena manteniendo con Israel y que algo est cambiando entre los regmenes rabes e islmicos considerados "moderados" y ms cercanos a Israel y a Occidente. Tras la matanza de Gaza ya nada ser igual.

La resistencia de los habitantes de Gaza, y la inteligente estrategia de Hams, ha cogido por sorpresa a los regmenes reaccionarios rabes. Estn obligados a dar la cara ante sus pueblos puesto que de ello depende su supervivencia. Los editoriales de la prensa rabe son muy claros al respecto, aunque tal vez el anlisis ms acertado sea el del "The Daily Star" libans del pasado 9 de enero: "Gaza es la punta del iceberg en trmino de peligro para los Estados rabes" (13). Y apunta que "los agentes no estatales van a ganar influencia [entre el pueblo rabe] a costa de unos gobiernos desgraciados y de un inerte liderazgo rabe".

Puede que Hams acepte el plan egipcio-francs o puede que no. Depender de la correlacin de fuerzas en el campo de batalla y hasta ahora, a pesar de los muertos y heridos, no es muy desfavorable a Hams. En este caso, para el movimiento poltico-militar palestino, resistir es vencer. Y en los prximos das veremos quin resulta definitivamente vencedor para los rabes: depender del lugar donde se celebre la prxima cumbre y si en ella est o no presente Hams.

Notas:

(1) Alberto Cruz, "La connivencia rabe con la matanza de Gaza" http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article355

(2) Al-Akhbar (Lbano), 10 de enero de 2009.

(3) As-Safir (Lbano), 4 de enero de 2009.

(4) The New York Times, 3 de enero de 2009.

(5) Haaretz (Israel), 3 de enero de 2009.

(6) Sawt Al-Omah (Egipto), 30 de diciembre de 2008.

(7) Al-Ahram (Egipto), 9 de enero de 2009.

(8) Al Jazeera, 9 de enero de 2009.

(9) Ibid.

(10) Al-Ahram Weekly, 8-14 de enero de 2009.

(11) Alberto Cruz, "Condoleezza Rice tena razn: nace un nuevo Oriente Medio" http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article154

(12) Al-Quds Al-Arabi (Gran Bretaa), 9 de enero de 2009.

(13) The Daily Star, 9 de enero de 2009.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor especializado en Relaciones Internacionales.

[email protected]



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