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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2009

Israel: una derrota en curso

Yousef Abuddayeh
Palestine Think Tank

Traducido del ingls para Rebelin por Nadia Hasn y S. Segu


Si bien la profundidad y la amplitud del dolor que provoca la incesante masacre sionista contra el pueblo palestino son inconmensurables, la victoria del pueblo palestino nunca ha estado ms cerca. A pesar de los ltimos 18 das de puro frenes asesino fascista-sionista, que hasta la fecha ha causado la muerte de ms de 971 palestinos y ha herido a ms de 4.400, las condiciones resultantes a escala local, nacional, regional e internacional apuntan hacia una crisis poltica para el eje tripartito de escala monumental. Integrado por los EE.UU., el Estado sionista de Israel y varios regmenes rabes; este eje tripartito de conquista colonial y neocolonial se enfrenta ahora a un callejn sin salida en el mbito geopoltico, demogrfico y econmico.

El balance poltico global en estos momentos muestra que las dos fuerzas que estn diametralmente opuestas entre s (los colonizadores y los colonizados) estn mucho ms firmes en sus posiciones. Por su parte, el eje de los colonialistas y neocolonialistas se est quedando sin espacio poltico para maniobrar.

La lucha de hoy se desarrolla en los ltimos hogares (hablamos de viviendas autnticas) en las que vive el pueblo rabe, ya sea en Palestina, el Lbano, o en Iraq. En este contexto, la nica opcin disponible es conquistar fsicamente no slo a las familias que residen en estos hogares, sino tambin imponer una estructura poltica que sea aceptable para estas mismas familias asediadas. En Lbano e Iraq ha quedado demostrado que esto no sera posible en modo alguno, independientemente del nivel de devastacin militar infringida. En el caso de Palestina, se ha intentado antes en numerosas ocasiones, y han fracasado en el tiempo todas y cada una de ellas, sin excepcin. De hecho, las mismas zonas de Gaza que actualmente estn siendo atacadas por los sionistas son las que fueron literalmente borradas con excavadoras durante los primeros aos de la dcada de los 70 para dar cabida a los avances del ejrcito sionista. La poltica de tierra quemada sionista est tambin chamuscando eficazmente cualquier capacidad sionista para imponer su voluntad, sea directamente a travs de un rgimen militar, sea indirectamente a travs de gobiernos tteres como el de Mahmud Abbas.

Adems, la incesante brutalidad de estos ltimos aos en Iraq, Lbano y ahora Palestina de nuevo, ejercida sobre todos los mbitos de la sociedad por medio de bombardeos y cerco de hambre a largo plazo, ha puesto de manifiesto para siempre el papel desempeado por sus cmplices funcionariales locales y regionales. Las masas rabes, en cualquier lugar, estn ya pidiendo al unsono el cambio de rgimen, y acusan a sus lderes de traicin sin precedentes. No cabe duda de que se trata de un preludio a un movimiento poltico organizado que puede conducir al cambio. Pero es una situacin peligrosa para todos los dspotas rabes, cuyo papel ha quedado al descubierto en su totalidad as como su incapacidad para conquistar las conciencias del pueblo rabe. Es por esta misma razn que Estados Unidos opt por no vetar la Resolucin del Consejo de Seguridad de la ONU no 1860. Simplemente, opt por ofrecer a sus gobiernos aliados rabes una hoja de parra con la que cubrirse al regresar a casa. Cualquiera que siga la televisin oficial de Egipto y la prensa escrita de este pas puede comprobar la retirada abierta y defensiva del gobierno egipcio en un intento de justificarse y afirmar que no cometi traicin. Traicin es precisamente el trmino utilizado. Se trata de algo sin precedentes, en particular porque la inmensa mayora de la poblacin egipcia est efectivamente acusando de traicin a su gobierno, a riesgo de ser detenida, lo que indica el carcter dictatorial del rgimen.

La inhabilitacin impuesta a los partidos polticos rabe-israeles para participar en las prximas elecciones de febrero en Israel es probablemente el ms claro indicador de la crisis a que se enfrentan los sionistas y sus aliados. Si bien estamos seguros de que la mayora de activistas polticos se apresurarn a destacar el carcter estructural y orgnicamente racista del Estado de Israel, y con razn, nosotros optamos aqu por analizar las causas y las implicaciones reales de esta decisin.

Efectivamente, los lderes polticos sionistas estn sucumbiendo a la exclusiva necesidad de autoconservacin en tanto que clase poltica colonialista, y son incapaces de utilizar siquiera una pequea hoja de parra para encubrir su sistema de apartheid. Cmo si no podran excluir al 20% de la poblacin de una representacin poltica, por superficial que fuera? Cmo hacerlo sin, al mismo tiempo, dejar arrasado con el fuego literalmente su entorno? El sistema poltico sionista est mostrando claros signos de implosin. No consigue reconciliar el colonialismo de los asentamientos con la representacin democrtica, y sin duda no es capaz de reconciliar ciudadana y exclusin teocrtica. De aqu que los dos atributos ms destacados del sionismo (la exclusin y el colonialismo) sean los mismos factores que tiene ante s hoy la clase poltica israel.

Este fue tambin el caso en Surfrica. Varias dcadas despus de su fundacin como colonia de asentamiento y aos despus de la imposicin del apartheid como poltica de Estado, tuvo tambin que hacer frente a lo inevitable: el colonialismo y la representacin democrtica son irreconciliables. Y tambin Surfrica implosion en un momento en que muchos pensaban que era la potencia militar ms fuerte de la zona y una de las mayores del mundo. Naturalmente, el principal aliado de Surfrica en esa poca era en esos momentos el Estado sionista mismo, dada la equivalencia de ideologa, forma de gobierno y naturaleza militarista. De hecho, del mismo modo que Israel ha atacado varias veces Lbano, Surfrica atac repetidamente sus pases limtrofes.

Es interesante notar que las dos dcadas que condujeron a la implosin del rgimen del apartheid ofrecan un escenario poltico similar al que tienen ante s actualmente los sionistas:

  1. Una condena internacional que eventualmente condujo a generalizados boicoteos, sanciones y acusaciones de crmenes de guerra y crmenes contra la Humanidad. Ahora estamos en camino a una situacin parecida. En este sentido, instamos a declarar un boicot amplio a todos los aspectos relacionados con el Estado de Israel: econmicos, culturales, deportivos, polticos y diplomticos. Este boicoteo debera transformarse luego en sanciones. En un primer momento, las sanciones populares pueden desarrollarse mediante un proceso de desinversin, a lo que seguiran las sanciones oficiales. El pueblo rabe debe situarse a la vanguardia de este proceso y poner fin a cualquier tipo de normalizacin con el sionismo, por forzada que sea.
  1. El colapso de los regmenes de su entorno, que condujo al aislamiento econmico, diplomtico y poltico regional. Todos los gobiernos vecinos estn actualmente ante desafos que exigirn cambios polticos estructurales.
  1. Contradicciones internas resultados de la dinmica poltica, los cambios demogrficos y la incapacidad de imponer a largo plazo una estructura racista de gobierno a un pueblo colonizado, de ah la inhabilitacin de los partidos polticos rabe-israeles de las elecciones.
  1. Deserciones polticas y organizativas en el seno de la estructura social y de los propios aliados.
  1. Fracaso en el intento de obtener victorias militares duraderas sobre una poblacin muchsimo menos armada. Mientras que el ejrcito sionista debe mostrar una victoria militar y un control total reales, los palestinos slo tienen que resistir el ataque y la brutalidad. Al final de sus ataques, el ejrcito sionista tendr que retirarse dejando detrs un movimiento de resistencia que abarcar a todo el espectro poltico palestino y no slo Hams mucho ms fuerte en trminos de influencia poltica. La Franja de Gaza ser ingobernable por cualquier entidad que no cuente con el apoyo del pueblo palestino.
  1. Incapacidad del rgimen para imponer un sistema de gobierno aceptable para los colonizados, incapacidad que se exacerbar en funcin del nivel de brutalidad que se les imponga. De ah que la opcin de la obediente Autoridad Palestina sea en estos momentos nula.
  1. Reconocimiento por Estados Unidos y sus aliados occidentales de que el papel desempeado por el gobierno constituye una amenaza a los intereses de las potencias occidentales en la zona. An no ha sucedido en el caso de Israel, pero est comenzando.
  1. Desaparicin de las actividades comerciales y de suministro de recursos naturales necesarios, entre otros la de la fuerza de trabajo disponible.
  1. Reversin de los flujos migratorios, con ms salidas de colonos que llegadas.
  1. Fracaso completo en los intentos de normalizar la conquista. Se trata de una tarea de importancia para todo el espectro poltico rabe en todos los pases rabes (A-Wattan Al-Arabi).

Todos estos factores nos hacen llegar a la conclusin de que el sionismo, como sistema poltico, es incapaz de sobrevivir a largo plazo, del mismo modo que fue incapaz el rgimen del apartheid, y ello porque requiere ejercer un nivel extraordinario de brutalidad durante un largo periodo de tiempo para imponer la presencia de un sistema poltico excluyente, incapaz de sobrevivir de otro modo.

Por todo ello, en la actual situacin de resistencia palestina contra el fascismo sionista, el nico resultado posible para los palestinos es el acercamiento a la victoria, y la nica opcin para los sionistas es soportar derrotas acumuladas. Llegar un momento en que habrn sucedido cambios cuantitativos de suficiente envergadura en el espectro geopoltico, y el cambio cualitativo tendr lugar. Ser en el momento en que con el firme avance palestino, apoyado por un movimiento popular rabe y un mar de solidaridad internacional, se cruzar el umbral a partir del cual las prdidas para el eje colonial sern mayores que las ganancias. Estamos ahora en este punto.

Es preciso recordar aqu la importancia de los movimientos de solidaridad progresistas y de fuertes principios. Constituyen el nico medio en el que puede sobrevivir un movimiento de liberacin. Del mismo modo que la resistencia en la Franja de Gaza es obra de toda la poblacin palestina (no es una lucha de Hams contra Israel, es una lucha del pueblo palestino en su totalidad que resiste a un proyecto colonial, en Gaza como en otros lugares), el movimiento de solidaridad debe ser inclusivo. La Alianza para una Palestina Libre (Free Palestine Alliance, FPA) reconoce el importante papel desarrollado por muchas organizaciones y partidos polticos de todo el mundo, y pide que dicho papel se desarrolle y ample. La lucha palestina sigue siendo un bandern de enganche para todas las luchas anticolonialistas en todo el mundo, entre otras la lucha contra la guerra y las ocupaciones.

En Estados Unidos, la coalicin A.N.S.W.E.R.  (Act Now to Stop War and End Racism Acta ahora para poner fin a la guerra y el racismo) ha sido un aliado de primera lnea del pueblo palestino que ha apoyado resueltamente la lucha de liberacin nacional incluso ante ataques masivos de los sionistas y los progresistas. Si bien reconocemos que siempre habr daos causados por los ataques de sionistas camuflados, las ganancias inherentes a una posicin de fuertes principios exceden en mucho a los daos.

En ese contexto, la coalicin A.N.S.W.E.R. ha evolucionado y se ha convertido en el principal espacio organizativo y poltico propio a la comunidad rabe y palestina para organizarse a gran escala en Estados Unidos. Es tambin un vehculo apropiado para establecer los vnculos necesarios de una solidaridad recproca con otros pueblos y comunidades atacados: cuanto ms fuerte sea el movimiento, antes llegar la victoria.

http://palestinethinktank.com/2009/01/13/yousef-abuddayeh-a-free-palestine-has-never-been-closer/

 

 



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